19 de noviembre de 2008

DIRIGENTES SOCIALES ALERTAN SOBRE AGUDIZACION DE LA POBREZA

Entre los dirigentes sociales el recrudecimiento de la pobreza preocupa. Según coincidieron ante la consulta de lanacion.com, acorralados por la inflación son cada vez más los argentinos que no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas de alimentación.
El titular Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), Raúl Castells, calcula que en los barrios más carenciados ya se ve tanta pobreza como en 2001 -coincide así con estimaciones privadas que indican que hay 11,5 millones de personas que están por debajo de la línea de pobreza.No habla en abstracto. Cuenta que recorre el país y que se encuentra con caras desesperadas por un plato de comida."Va en aumento la cantidad de gente que se acerca a los comedores comunitarios y por ayuda social", dice. Y agrega: "Tengo cantidad de cartas de la últimas semanas de gente que me entrega peticiones porque hay cantidad de dramas".Como para confirmar que esta realidad se vive en distintos puntos del país cuenta las peripecias que vio entre pobladores de Salta y Chaco, donde comedores y copas de leche "no dan a basto" y hasta en Rosario -se explaya, con detalle, en una experiencia reciente que aún lo conmueve. "Hace unos días conseguimos una donación de 3000 pollos en Rosario para distribuirlos en comedores; ¡si usted viera la desesperación de la gente, eran casi sublevaciones populares en cada barrio por conseguir un pollo!", expone, como indignado.
Para Héctor "Toti" Flores, experimentado líder social matancero, hoy diputado de la Coalición Cívica (CC), los índices de pobreza que difunde el Gobierno "son otra de las mentiras de los Kirchner". En su despacho, sus colaboradores trabajan en la rearticulación de las bolsas de alimentos. "Por lo menos, nos anticipamos a los tiempos más duros que se vienen", comenta uno de los que sigue el tema de cerca.Mientras, Flores se anima a comparar estas carencias con las vividas en 2001. "Hoy no hay saqueos en supermercados, todavía. Esa es la diferencia con 2001; pero estamos ante un problema serio de gente que ya no tiene para comer y son cada vez más", sostiene.
Este dirigente oriundo de La Matanza, al igual que Castells, dice no sorprenderse de la pobreza. Ambos vienen de familias humildes y el tema no les resulta ajeno. Sin embargo, Flores comenta: "Ser diputado me llevó a recorrer el norte argentino. [El gobernador de la provincia de Chaco Jorge Capitanich], que está con el Gobierno, tiene en su provincia una de las regiones más terribles en cuanto a la pobreza".Y se explaya: "Fui a la entrada del Impenetrable y el impacto fue tremendo. A mí no me asusta la pobreza, yo viví en una villa, mi trabajo está en los asentamientos, pero en el Chaco sentí abandono de la persona. Nos dijeron gracias por venir, porque nosotros somos nadie". Según su punto de vista, no hay políticas de Estado a nivel nacional ni provinciales para revertir estas cifras sino todo lo contrario. Los pobres se pretenden esconder. "Hay que empezar a tratar a la gente como persona", propone.

18 de noviembre de 2008

EL PERIODISMO MILITANTE

¿Dónde está y cómo es el periodista militante de nuestros días?
La característica central del periodista militante tiene que ver con esto de ser protagonista de la lucha y no solamente mero testigo. Ésa es la cuestión que define. Desde qué lado estás trabajando y sobre la reversibilidad de tu propia acción o práctica.
El periodista militante es acción y reflexión todo el tiempo, además es protagonista de las propias luchas y puede dejar su rol de periodista que es un rol del colectivo al cual el periodista pertenece, por cualquier otro rol que se necesita. Porque es muy fácil ser un periodista militante y contar grandes batallas mientras son otros los que ponen el cuerpo. El tema de poner el cuerpo es muy importante. Mi función tiene que estar vinculada a una decisión colectiva y no a una individual. Si bien hay cuestiones específicas que tienen que ver con el trabajo periodístico no hay que olvidarse de la idea de intelectual de Gramsci, donde dice que todos los hombres y mujeres son intelectuales, lo que pasa es que en las sociedades sólo hay algunos tienen esa función. Esto abre la posibilidad de que muchos puedan asumir esa función.¿Cuáles son los modelos en la historia que tienen los medios alternativos y el periodista militante?
Entre los modelos que a mí me fueron guiando en el tiempo, uno es Rodolfo Walsh, si se quiere como uno de los más integrales. También el cine militante de la década del setenta me parece que es un modelo que está muy presente también en muchas de las prácticas, en Raymundo Gleyzer sobre todo, pero también pensando en el primer Cine de Liberación. Me parece que a las radios mineras bolivianas también hay que prestarles mucha atención, como radios que eran parte de la organización sindical minera. También los distintos medios de las experiencias políticas revolucionarias, estoy pensando en las radios guerrilleras salvadoreñas, o en la Radio Rebelde cubana. Son experiencias que están pivoteando en estas prácticas. Más para atrás: el “pasquinismo sedicioso” como se le decía a las papeletas que aparecían pegadas en la Buenos Aires colonial, llamando a la independencia. Ése también es un modelo a seguir. Mucho de Bolívar y de Mariano Moreno también me parece que tiene que aparecer.
¿Cuáles son los errores de aquellos antecesores que se deben evitar?El tono pedagógico de muchos medios de los setenta me parece que se va corrigiendo, por ejemplo. Esa voz en off que nos contaba cómo había que ir viendo la película, prácticamente no aparece en los medios alternativos, y cuando aparece, lo hace como una cuestión más vinculada al autor. Por otro lado, la cuestión de pensar en que lo alternativo tiene que ser aburrido, pero también Walsh nos enseña que lo alternativo no tiene por qué ser aburrido. Hay muchas enseñanzas y errores.

Jairo Straccia

10 de noviembre de 2008

MARX HA VUELTO


En medio del derrumbe, el jefe de la mayoría del Senado de Estados Unidos, Harry Reid, dijo que “estamos en territorio desconocido, esto es un juego diferente... Nadie sabe qué hacer.” Mientras tanto millones de personas han decidido desempolvar los libros de Karl Marx. Sorprendidos, los editores y libreros alemanes aseguraron que se incrementaron las ventas de sus libros y sobre todo del primer tomo de El Capital. Jörn Schütrumpf, director de la editorial berlinesa Karl-Dietz, que publica las obras de Marx y Engels, explicó que los nuevos lectores pertenecen a “una joven generación académica que se ha dado cuenta de que las promesas neoliberales de felicidad se han demostrado falsas”.
Marx vuelve a estar de moda y es citado por personas que nadie hubiese pensado que lo parafrasearían. El ministro alemán de economía, Peer Steinbrück, se jactó de ser un seguidor de la teoría marxista. El semanario Der Spiegel tuvo que admitir que “ciertas partes de la teoría de Marx no son realmente tan malas.” Por otro lado, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, recordó que “Marx observó hace tiempo la forma en que el capitalismo desenfrenado se convirtió en un tipo de mitología que atribuye realidad, poder e inteligencia a cosas sin vida propia. Estaba en lo cierto en eso.” Con libros que salen como pan caliente, películas que se preparan en los sets y una crisis mundial que está erosionando los cimientos del capitalismo, el pensamiento de Marx, que hace años podía ser tildado por muchos como estrafalario, vuelve a estar en escena.
Marx está aquí de nuevo
Desde que comenzaron a derrumbarse las bolsas del mundo, se desplomaron muchas de las ideas dominantes del último siglo con las que nacieron la globalización y el neoliberalismo. Todas las teorías mostraron que se sustentaban en falsedades. Por eso reaparece Marx, que dedicó gran parte de su vida a analizar la sociedad capitalista. Intentaba no sólo explicar lo que era visible, sino buscar en las entrañas del sistema. Así logró saber en qué consistía, de dónde sacaba sus beneficios, cómo explotaba a los trabajadores, cómo funcionaba, por qué se producían crisis periódicas y cuál sería el destino. De este análisis exhaustivo y de su relación con las luchas de los trabajadores surge el marxismo como teoría científica para la acción de la clase trabajadora contra el capitalismo.Fueron muchos los que habían abandonado las lecciones de Marx y se sorprenden ahora al verlo resurgir. Para nosotros, que opinamos que nunca perdió vigencia, no es de extrañar que las soluciones y pronósticos de esta crisis se encuentren en los libros que escribió hace más de un siglo.
Pronóstico desde el siglo XIX
Marx estudió un capitalismo que no había alcanzado el nivel de desarrollo actual. Inmerso en el siglo XIX, no podía ver la concentración monopólica, su desarrollo, el imperialismo, las crisis recurrentes y las guerras. Aún así, en el Manifiesto Comunista (1848) encontramos una explicación materialista del funcionamiento de la sociedad capitalista: “…La producción económica y la estructura social que de ella se deriva necesariamente en cada etapa histórica constituyen la base sobre la cual descansa la historia política e intelectual de esa época; que por tanto toda la historia (…) ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas”. Con claridad describía que el sistema se basaba en la opresión del proletariado, la explotación de los recursos naturales y la extensión del dominio a todo el mundo. En aquel momento, no sabía que ese fenómeno se llamaría globalización.También explicó que “en un sistema de producción en que toda la trama del proceso de reproducción descansa sobre el crédito, cuando éste cesa repentinamente (…) tiene que producirse inmediatamente una crisis, una demanda violenta y en tropel de medios de pago. Por eso, a primera vista, la crisis aparece como una simple crisis de crédito y de dinero (…). Pero, al lado de esto, hay una masa inmensa de estas letras que sólo representan negocios de especulación, que ahora se ponen al desnudo y explotan como pompas de jabón”. Si los senadores norteamericanos hubieran leído estas palabras que parecen proféticas no sentirían que esta crisis los sumerge en territorio desconocido.
En el Manifiesto Comunista escribió que “las crisis comerciales, además de destruir una gran parte de los productos elaborados, aniquilan una parte considerable de las fuerzas productivas existentes. En esas crisis se desata una epidemia social que a cualquiera de las épocas anteriores hubiera parecido absurda e inconcebible: la epidemia de la superproducción (…). Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados recursos, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no sirven ya para fomentar el régimen burgués de la propiedad; son ya demasiado poderosas para servir a este régimen, que embaraza su desarrollo. Y tan pronto como logran vencer este obstáculo, siembran el desorden en la sociedad burguesa, amenazan dar al traste con el régimen burgués de la propiedad. Las condiciones sociales burguesas resultan ya demasiado angostas para abarcar la riqueza por ellas engendrada.” Cualquier semejanza de estas palabras con la realidad es puro análisis científico marxista.Mientras los gobiernos del mundo intentan salvar a los bancos, otra vez el hombre de la barba tupida nos recuerda desde hace 160 años que “el Poder Público viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de Administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”.Marx volvió a ser best seller porque es el único capaz de entender esta crisis. Pero al mismo tiempo nos plantea la necesidad de transformar el mundo en el que vivimos.
Quienes creían que su pensamiento era anticuado están pagando el error con creces, porque la actualidad de Marx se sintetiza en la frase “la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”.
Lenin: el continuador
Hace 90 años, Lenin escribía El Imperialismo, fase superior del capitalismo. Acababa de terminar la I Guerra Mundial, que había cambiado el mundo, y él comenzaba a analizar la realidad que Marx no había podido ver.Por aquel entonces, decía que “el capitalismo se ha transformado en un sistema universal de opresión colonial y de estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países ‘avanzados’. Este ‘botín’ se reparte entre dos o tres potencias rapaces de poderío mundial, armadas hasta los dientes que, por el reparto de su botín arrastran a su guerra a todo el mundo”. Las guerras del siglo XXI en Irak y Afganistán, y la amenaza latente contra el mundo que no se encolumnaba detrás de Bush son sólo una muestra de este escenario.Durante décadas, miles profetizaron que “otro mundo es posible”, dando a entender que el capitalismo podía tener rostro humano.
En 1916, Lenin ya les había respondido cuando escribió que “las cuestiones esenciales en la crítica del imperialismo son las de saber si es posible modificar con reformas las bases del imperialismo, la de saber si hay que seguir adelante desarrollando la exacerbación y el ahondamiento de las contradicciones engendradas por el mismo o hay que retroceder, atenuando dichas contradicciones. Cómo las particularidades políticas del imperialismo son la reacción en toda la línea y la intensificación del yugo nacional como consecuencia del yugo de la oligarquía financiera y la supresión de la libre concurrencia a principios del siglo XX, en casi todos los países imperialistas aparece una oposición democrática pequeñoburguesa al imperialismo (…) Traducido al lenguaje común esto significa: el desarrollo del capital ha llegado a un punto tal que, aunque la producción de mercancías siga ‘reinando’ como antes y siga siendo considerada como la base de toda la economía, en realidad se haya ya quebrantada, y las ganancias principales están destinadas a los ‘genios’ de las combinaciones financieras”.Cómo si uno leyera una crónica actual, Lenin agrega que “el capital financiero, concentrado en pocas manos y que goza del monopolio efectivo, obtiene un beneficio enorme, que se acrece sin cesar, de la constitución de sociedades, de la emisión de valores, de los empréstitos del Estado, etc.”.Lenin sabía, a principios de siglo, que el Estado de bienestar que daba ilusiones a los reformistas tenía su certificado de defunción más temprano que tarde. En la década del ’70 la profecía se cumplía porque sino “el capitalismo dejaría de ser capitalismo, pues el desarrollo desigual y el nivel de vida de las masas semihambrientas son las condiciones y las premisas básicas, inevitables de este modo de producción. Mientras el capitalismo es capitalismo, el exceso de capital no se consagra a la elevación del nivel de vida de las masas en cada país, ya que esto significaría la disminución de las ganancias de los capitalistas, sino al acrecentamiento de estos beneficios mediante la exportación de capital al extranjero, a los países atrasados”.Lenin repetía con frecuencia el refrán “los hechos son testarudos”, y no se equivocaba.
La crisis mundial logró que millones se plantearan la necesidad de pensar un mundo distinto y entendiera que “el imperialismo es la enorme acumulación en unos pocos países del capital monetario”. Marx gritó “trabajadores del mundo, uníos”. En 160 años, esa frase no ha perdido vigencia, pero hoy resurge con fuerza planteándonos el camino a seguir. Camino que los militantes del MST hemos elegido antes de que los marxistas sean Best Sellers.

CONSTRUYAMOS EL MST

Con nuevos versos ideológicos y políticos van a intentar salvar al capitalismo. Con medidas de ajuste y mecanismos de expoliación van a intentar que los trabajadores y los pueblos del mundo paguen la crisis.Pero no se la van a llevar de arriba. Hay un repudio generalizado al imperialismo, a Bush y su política, hay una comprensión cada vez mayor de que el problema es el capitalismo; y las protestas, movilizaciones, reclamos y luchas de los trabajadores se hacen sentir cada vez más, empezando a romper la cautela inicial provocada por la incertidumbre ante los alcances de la crisis mundial.Esta realidad coloca apasionantes tareas. Hay que analizar, intercambiar opiniones y debatir sobre la nueva situación. Hay que hacerlo sin prejuicios, pero, más que nunca, partiendo de la sólida base que brinda el marxismo.Tenemos por delante una gran batalla ideológica en defensa de la única salida de fondo para la humanidad: el socialismo.
No un socialismo cualquiera. No es el socialismo burocrático de la ex URSS y los países del este europeo, con sus atropellos y regímenes dictatoriales llenos de privilegios para unos pocos, los encumbrados de los Partidos Comunistas. Es el socialismo con democracia obrera, donde realmente gobiernen los trabajadores, con las más amplias libertades para debatir y ejecutar los planes decididos.A las tareas de todos los días, a las que nos llevan a apoyar las luchas por salarios, contra los despidos, por seguridad en los barrios, contra la burocracia en listas sindicales y otras reivindicaciones; a la denuncia de las viejas instituciones de la democracia para los ricos y de sus viejos partidos, hay que sumar una denuncia permanente contra el sistema capitalista, fuente de la pobreza, la miseria y la explotación de los pueblos.
Ahora nosotros podemos contestar “Capitalismo, las pelotas”, en contraposición al discurso de la derecha de los años ‘90 y su afirmación “Socialismo las pelotas”. No podemos dejar pasar esta oportunidad que se mueve como un Tsunami por el mundo, la crisis del siglo requiere una respuesta a la altura de las circunstancia.Y hay otra tarea, impostergable, más urgente y necesaria que nunca: construir un gran partido revolucionario y socialista. Un partido con miles de militantes que aparezca como una verdadera alternativa a los viejos partidos del sistema: el PJ, la UCR y las nuevas opciones que son viejas trampas. Un partido que sea una herramienta de lucha sindical y política para miles de dirigentes y activistas obreros y populares, con un funcionamiento que incluya pegar como un solo puño, a la par de poder debatir democráticamente las distintas posiciones, para que los debates no se transformen necesariamente en rupturas.
En la Argentina hay que dar vuelta la hoja de los errores del pasado y construir una Nueva Izquierda.Para que las conquistas que se dan en las luchas sean perdurables en el tiempo, tienen que encontrar un cauce político. Para que todo cambie, tienen que gobernar los trabajadores y el pueblo.Y para lograrlo, hay que construir un partido. Esto no implica conformar un partido sectario, que se crea poseedor de la razón absoluta, que repudie todo tipo de unidad y se sienta el ombligo de la sapiencia revolucionaria, como altaneramente hacen el PO y otros. Debe ser un partido que busque la confluencia permanente de todos los que luchan, de los sectores de izquierda independiente y organizada, de sectores que no provengan de la izquierda pero quieran avanzar, siempre con sólidos puntos programáticos como base. Disputar electoralmente a los partidos patronales es una batalla impostergable. Pero el partido no puede estar dedicado solo a las elecciones y a hacer guiños y concesiones al gobierno de turno y a las corrientes del sistema, para obtener más votos, como, lamentablemente, hacen el PC y otras variantes de “izquierda” o centroizquierda.Este es otro de los apasionantes desafíos que tenemos por delante.
Con nuestras debilidades y errores, que los tenemos, pero con la firme convicción de la necesidad de realizar esta tarea, te invitamos a conocer nuestro partido, a participar de las reuniones y actividades, te ofrecemos llevarte varios ejemplares de Alternativa Socialista para que tus familiares, amigos, vecinos o compañeros de trabajo o estudio puedan conocer y debatir las opiniones del MST. En suma, te invitamos a construir codo a codo un gran partido socialista y revolucionario.

EL CAPITALISMO NO VA MAS IIº PARTE


Queda claro que vienen años de crisis, recesión o depresión a nivel mundial. Poco importan las oscilaciones de las bolsas, que suben y bajan como en una montaña rusa. Sí se abren una serie de interrogantes. ¿Por qué le resulta tan difícil a los economistas, incluso a algunos marxistas, comprender el fenómeno que representa esta crisis? Mientras hacen la comparación con la debacle de los años ‘30, ¿Por qué se limitan a los mecanismos financieros o económicos para hacer la comparación, sus pronósticos y proponer las salidas? Si aquella culminó en una nueva guerra mundial, donde se completó la liquidación de gran parte del capital acumulado por más de 60 años, y sólo después de más de 30 millones de muertos en Europa y con una nueva redistribución del poder en el mundo. Y recién entonces se encontró el piso para un rebote sostenido y la consolidación del poder de EE.UU. sobre el mundo capitalista. ¿Por qué no se toma en cuenta para el análisis y la comparación la existencia de la ex URRS y el stalinismo mundial y el papel de amortiguación a las crisis que éstos cumplieron luego de la última guerra mundial? ¿Por qué el debate sobre la decadencia del imperialismo norteamericano y una nueva multipolaridad regional, según arriesgan los más optimistas, se presenta como una evolución pacífica y lógica de la crisis si no hay antecedentes históricos de eso? ¿Puede suceder o es solo la ilusión de que se salga rápidamente del callejón que representa este final de época el imperialismo? ¿Por qué sería posible un nuevo reparto del mundo en bloques multipolares si la crisis actual ya se devoró la teoría del Desacople, que justificaba que China, apelando a un supuesto enorme mercado interno no se vería sacudida por el terremoto? Para comprenderlo es imprescindible volver a abrir los ojos y mirar a Marx. Y entender que la Economía Política es la ciencia del funcionamiento de las sociedades, de su auge, su decadencia, su crisis y la necesidad de su reemplazo por una nueva. Y también revalorizar a Lenin y su visión del imperialismo y la lucha de clases.El capitalismo realiza su objetivo en el mercado mundialEl objetivo del sistema capitalista es la ganancia.

Pero la base, la fuente de donde emana toda la ganancia capitalista se asienta en la producción de mercancías, es allí y no en el sistema de crédito, en la especulación financiera, el comercio o la distribución de los bienes, donde esa ganancia se genera. En la relación capital-trabajo es que aparece la ganancia. Ésta surge de la producción de mercancías por parte de los trabajadores, allí hay un excedente de ese trabajo que no les es pagado como salario, un plus-valor que encierran las mercancías que se producen. Ese plus-valor o plusvalía es la que da origen a la ganancia del capitalista. Pero para que esa ganancia se realice y se convierta en la mercancía universal del sistema capitalista, es decir en dinero (D’ según la fórmula de Marx), tiene todavía que ir al mercado y ser vendida. Cuando se provocan crisis como las actuales se está expresando desde el punto de vista económico el agotamiento del mercado, la imposibilidad de realizar esas ganancias y la caída de ella. Entonces vienen las peleas por los mercados. No son peleas de marketing, de publicidad o de operaciones de boicot o intervenciones militares aisladas o limitadas. Esto funciona en épocas de relativa estabilidad económica en el momento en que el ciclo está en ascenso.

Pero cuando las crisis de estas magnitudes se desatan, la pelea es violenta y los movimientos y enfrentamientos militares se hacen cotidianos y tienden a generalizarse. El problema es que el mercado, por más que sea mundial, es limitado. Está reducido a los límites del planeta. Allí es donde se produce la crisis estructural del capitalismo, todos los espacios están ocupados, hay que repartir y dar de nuevo. Y no es posible hacerlo solo por el avance parcial de tal o cual país imperialista. O por medio de mecanismos diplomáticos o políticos. Desde la lógica capitalista se hace necesario desplazar violentamente a los competidores que ocupan un espacio que el país más fuerte quiere para que sus transnacionales puedan realizar sus ganancias. Es de esta confrontación violenta en la forma de guerras y revoluciones, de donde surge la hegemonía de unos países sobre el conjunto de la humanidad por las guerras, o la liberación de algunos otros por las revoluciones. Este es uno de los geniales descubrimientos de Lenin: la época del imperialismo es una época de guerras y revoluciones.La superación de cada crisis de este tipo requiere de un nuevo reparto del mercado mundialLa crisis de EE.UU. significa un debilitamiento importante de su poder imperial. Esta decadencia había empezado, de manera dramática, a principios de los ‘70 del siglo pasado. La derrota en Vietnam fue la expresión militar de ese agotamiento y decadencia. Esa derrota militar no abrió paso a una nueva multipolaridad a nivel mundial. Por el contrario, siguió imperando la supuesta bipolaridad que significa la misma existencia de la URSS, China, y el resto de los países “socialistas”.Esta situación reflejaba una realidad que había surgido de la primera y segunda guerras mundiales.

La construcción de estados no capitalistas con economías de transición, producto de revoluciones políticas y sociales que acompañaron la finalización de las guerras mundiales, el llamado “socialismo real”. Esa llamada bipolaridad expresaba una contradicción del sistema, una distorsión de la lucha de clases a nivel mundial. Bajo esta contradicción, un tercio del planeta quedó por fuera de la dominación directa del imperialismo y desaparecieron la casi totalidad de los regímenes coloniales que procedían de la época de ascenso histórico del capitalismo en el Siglo XIX.La visión de la construcción del socialismo en un solo país; la ideología de un desarrollo económico que, encerrado en las estrechas fronteras nacionales, superaría al desarrollo capitalista; el manejo burocrático, totalitario, los criminales pactos con el imperialismo de cualquier signo en defensa de sus privilegios “nacionales” en contra de la revolución mundial. Esto es lo que fue minando las bases de esos estados que habían iniciado los primeros experimentos de construcción de una sociedad nueva fuera de los marcos capitalistas, hasta que esos experimentos cayeron. Sólo Cuba resistió hasta ahora.

Con la caída de la ex URSS y la restauración capitalista en China, el imperialismo inició una fase de contraofensiva económica, militar, ideológica y cultural. Se anunció la supremacía total del capitalismo contra todo otro sistema. Los nuevos mercados abiertos luego de las revoluciones, crisis y la contrarrevolución económica operada en esos países, eran la gran esperanza americana y europea para la superación de su crisis crónica abierta a principios de los ‘70 del siglo XX. Pero la realidad mostró lo contrario. El mercado se agotó rápidamente, y si bien abrió la puerta a un aumento monumental de la tasa de explotación y de la plusvalía (China), lo mismo que a un aumento de la tasa de ganancia del capital (en algunos momentos), no pudo evitar que los ciclos de crisis fueran similares a los de los últimos 30 años. Por lo tanto el reparto de ese mercado, antes que desarrollar las fuerzas productivas globales (base de sustentación de la existencia de una sociedad), siguió frenándolas, preparando la crisis actual. Azuzando el desarrollo de luchas, resistencias y enfrentamientos, guerras y revoluciones, otra vez Lenin como paradigma.

No desarrollaremos aquí el debate con los que sostienen que las fuerzas productivas se siguen desarrollando por el avance de la tecnología y la ciencia. Y si bien podríamos asegurar que en los últimos cinco años de Revolución Bolivariana, por ejemplo, en el país se ha producido un desarrollo de las fuerzas productivas, aunque ciertamente limitado y subordinado al aprovechamiento de la renta petrolera, no es eso lo que pasa a nivel global. La dialéctica es enemiga a muerte del formalismo pequeño burgués. Y la ley del desarrollo desigual y combinado explica cómo es posible que mientras en algunos pocos países se pueda hablar de crecimiento de las fuerzas productivas, en el sentido marxista, lo dominante a nivel mundial es el freno de éstas. Para el método de estudio de toda ciencia histórica, y así es la ciencia del desarrollo de las sociedades humanas, el todo siempre es superior a las partes que lo componen. Por lo tanto, estando limitado el mercado, no existiendo desarrollo global de fuerzas productivas, incrementándose de manera tremenda el capital ficticio, dejando de actuar las tendencias contrarres-tantes de la caída de la tasa de ganancia, y frente la imposibilidad de realización de la plusvalía, dándose todos estos elementos juntos, estamos en presencia de una nueva crisis de alcance histórico. Desde la lógica de concentración del capital en cada vez menos manos, se vuelve a plantear la necesidad de un nuevo reparto del mercado mundial, al mismo tiempo que el sistema exige continuar aumentando la tasa de explotación y el aumento de extracción de plusvalía.

La multipolaridad: una posición utópica

Una vez superado el actual pico de la crisis, es un hecho que el mundo ya no será como antes. Se iniciará una durísima batalla por el nuevo reparto de los mercados. En este marco es en el que se empiezan a plantear distintas políticas de salida desde el ángulo capitalista. Para Bush, una vez encontrado el nuevo piso luego del estallido financiero, debe volverse al marco de Breton Woods: pero ahora un neolibe-ralismo regulado. Lástima para él que no estará para verlo. Para los europeos, que dicen lo mismo de manera más elegante, deben imponerse regulaciones que hagan que “nunca más vuelva a suceder esto”. Y para los gobiernos de los llamados países emergentes, en especial China, India, Rusia y Brasil, alentados desde los cenáculos intelectuales del ala izquierda de la socialdemocracia europea, o de los restos del estalinismo, hay que buscar el camino de un nuevo mundo multipolar. El mecanismo de esta multipolaridad serían los bloques regionales. Los que sostienen esta posición imaginan una mesa en la cuál Estados Unidos se sentaría como primero entre iguales con Europa y el Bloque de los Bric (Brasil, Rusia, India y China), cada uno de estos países emergentes encabezando un nuevo bloque regional. Ese es el sentido, por ejemplo, que Brasil quiere darle a UNASUR, o al predominio del MERCOSUR sobre el ALBA, intentando absorber a este último. La visión utópica es la de creer posible el acuerdo entre bloques, donde, además, los liderazgos no están consolidados sino en disputa, como es el caso de América Latina. Y aquí están en disputa liderazgos que expresan procesos revolucionarios como el Bolivariano, con liderazgos reaccionarios como el de Lula.

Según aquella visión, se podría llegar al acuerdo de un nuevo reparto mundial de los mercados, de entendimiento político, de desarrollo. Hay algunos que imaginan nuevas globalizaciones, pero limitadas a pequeñas regiones especificas del globo. Según los que sostienen esta posición, se generarían nuevos mercados cerrados, que negocian en conjunto con otros mercados cerrados. Pero niegan lo que es, en definitiva, la política en el capitalismo: la lucha despiadada por el dominio del comercio mundial, es decir, el lugar donde se realiza la plusvalía arrancada con la producción de mercancías. Esta lógica que parte de suponer que acuerdos diplomáticos entre regiones y países obligarán a los países imperialistas, y principalmente a Estados Unidos, a reconocer un nuevo reparto del mundo simplemente porque está debilitado y en su etapa decadente, es utópica. Y no sólo utópica sino reaccionaria, porque al necesitar mecanismos para cerrar espacios económicos, frenarían todavía más el desarrollo de las fuerzas productivas, aumentarían todavía más la miseria creciente y, en su competencia interna por el liderazgo de cada bloque, llevaría a esos países a depredar más el espacio que ocupan en el globo y a aumentar las tensiones y las perspectivas de enfrentamientos militares entre ellos. Y es también reaccionaria porque niega la existencia de la etapa imperialista, buscando una salida dentro de las leyes internas del capitalismo, las mismas leyes que provocan los colapsos una y otra vez. Es además una posición que va en contra de las enseñanzas históricas, porque desconoce, olvida o quiere negar cómo ha sido la historia de la humanidad hasta el presente. Todo cambio de hegemonía a nivel mundial fue precedido por brutales enfrentamientos militares, verdaderas carnicerías humanas. Esa es la historia del dominio del imperialismo inglés y del yanqui. También es la historia de los que se resistieron a perder la hegemonía. No se explica por qué, ahora, tendría que ser diferente.

La verdadera alternativa a la crisis es la lucha por socialismo La conformación de bloques regionales de los países dependientes de los imperialismos, sobre todo del imperialismo hegemónico, podrían haber sido fenómenos progresivos si se tratara de defenderse de la política de neocolonización. Sin embargo, la mayoría de ellos están marcados en sus orígenes por las necesidades de las transnacionales en disputa por los mercados regionales. Ese es el papel que ha venido jugando la OMC (Organización Mundial de Comercio), aceptado por los países integrantes de los bloques regionales más débiles, normando quién es el jugador que gana y cuál el que pierde en el mercado mundial. Este ha sido el papel de casi todos estos acuerdos, con la excepción del ALBA. Pero si no fueron progresivos en el momento de su creación, ¿por qué iban a serlo ahora? La excepción del ALBA tiene que ver con el criterio de solidaridad declarado por la principal fuerza económica y política de ese acuerdo, la República Bolivariana de Venezuela y su proceso revolucionario.Pero dado el carácter histórico de la actual crisis se vuelve a abrir la oportunidad, que venía acumulándose desde hace años, de plantear como inminente la lucha anti-capitalista y por la revolución socialista. Los más de 90 años transcurridos desde la primera revolución socialista triunfante; la experiencia del régimen soviético y su degeneración; el aprendizaje acumulado que deja ese experimento, tanto como los posteriores, debe ser aprovechado para no repetir los errores y las tragedias que ellas trajeron.

En primer lugar, hay que partir del reconocimiento, probado por la historia, de la posibilidad de que importantes procesos de transición revolucionaria se desarrollen en países atrasados, es decir, con bajo desarrollo de fuerzas productivas y poco desarrollo relativo de la clase obrera. En segundo término, esta propia característica hace que el proceso tenga la particularidad de combinar distintas revoluciones. El caso de la Revolución Boliva-riana muestra la necesidad de llevar a cabo tareas democráticas, antiimperialistas, y de transición al socialismo de manera simultanea. En tercer lugar, el reconocimiento de que, desde el principio, actúan fuertes componentes burocráticos en los propios procesos revolucionarios, implican la necesidad de asimilar que dentro del proceso se seguirá desarrollando una poderosa lucha de clases. La presencia preeminente en los primeros periodos de los sectores más conservadores, pequeño burgueses y que buscan privilegios, lleva a desarrollar una política específica para combatirlos desde el inicio mismo del proceso. Es por eso que en la lucha por el socialismo se plantea la obligación de desarrollar mecanismos democráticos que en esta etapa se convierten en transicionales. Ese es el sentido que tiene la lucha por las Constituyentes en la última década. La posibilidad de la contraloría social como una consigna de arranque de las revoluciones es fundamental, lo mismo que las consignas antiburocraticas y anticorrup-ción. El problema del control estatal de los sectores estratégicos de la economía, bajo la forma que sea, nacionalización por ejemplo, con control en la producción, gestión y administración de los trabajadores y las comunidades, es también una tarea de primer orden. Otra política fundamental a desarrollar es la de una fuerte propaganda hacia sectores de pequeños productores, en especial los del campo, al tiempo que se les facilita el acceso al crédito y se les respeta sus ritmos de adaptación de la nueva realidad. La democratización de la información de todas las empresas (la vieja consigna de apertura de los libros), pero a la que puedan tener acceso todos los ciudadanos es otra vacuna contra aquellos sectores conservadores, burocráticos o directamente contrarrevolucionarios que hacen vida dentro del proceso de transición.

La no existencia en la actualidad de los clásicos sujetos políticos como el partido revolucionario de masas al estilo bolchevique o la III internacional en sus primeros cinco años de vida, y de organismos de poder obrero y popular acabados, si no más bien en proceso de formación, es una pelea que debe darse de manera simultanea al desarrollo de la movilización revolucionaria. Esta ausencia obliga a prestar especial atención a estas dos tareas subjetivas, convirtiéndose la de la construcción del partido en la prioritaria. Las viejas tradiciones revolucionarias deben ser limpiadas de las deformaciones burocráticas y dogmáticas, de las manchas de las traiciones históricas. La búsqueda de coincidencias entre sectores de vanguardia en los procesos vivos, sectores provenientes de distintas tradiciones, lenguaje y hasta experiencias, se dará inevitablemente, a condición de que haya un actor conciente que las busque. En este sentido, la orientación del reagrupamiento de los revolucionarios tiene cada día más vigencia. La lucha por el socialismo es la lucha por la democracia más avanzada, el antiimperialismo, el anticapitalismo y el inicio del cambio de las relaciones de producción capitalistas. Sin embargo, la otra gran enseñanza de los experimentos del siglo XX es el fracaso rotundo de la construcción, no ya del socialismo, sino de los procesos transicionales en un sólo país.

El internacionalismo revolucionario, la solidaridad internacional, el relacionamiento y la búsqueda de manera permanente es imprescindible, sobre todo para que se pueda empezar a mostrar una alternativa de socialismo democrático con contenido de clase. Si la revolución, donde ha hecho pié o donde lo haga, no es consecuentemente internacionalista, no podrá enfrentar con éxito su propia contrarrevolución interna, sobre todo a la que hace vida dentro del proceso. Esto no niega la validez de las relaciones comerciales, incluso la participación en bloques regionales, manteniendo la independencia política, o con acuerdos con países que no se encuentren atravesando por procesos revolucionarios o cuyos gobiernos sean reaccionarios. Por el contrario, la historia de las revoluciones muestra que esto es casi inevitable. Pero esta necesidad no debe limitar de ninguna manera el involucramiento y la ayuda al desarrollo de la revolución en esos países, a través del apoyo a los movimientos revolucionarios que en ellos actúen.

Contra la ideología utópica y reaccionaria del multilaterismo debe levantarse un internacionalismo revolucionario consecuente para ayudar a que la revolución se abra camino en la mayor cantidad de países posibles. Esto en primer lugar pasa por la necesidad de la lucha por un “buen socialismo” en donde los procesos hayan comenzado. Como ningún otro, el proceso revolucionario de transición debe tener la política de garantizar las necesidades sociales en su propio país. Mejorar el nivel de vida de los trabajadores y los sectores más postergados. Limitar las ganancias en el sector privado que subsista, garantizar que los sectores de servicios que acompañan y son imprescindibles para el desarrollo económico, como el comercio exterior, el transporte y otros, sean monopolizados por el estado; la misma orientación debe dársele al crédito. Un plan central se hace imprescindible para lograr estos objetivos pero, a diferencia de los experimentados en los ex países del “socialismo real”, debe ser construido democráticamente en un ida vuelta entre el abajo y el arriba.

Toda propaganda socialista, que en este momento puede y debe ser orientada a sectores de masas, debe contemplar la crítica despiadada de los experimentos fracasados del llamado “socialismo real” del siglo XX, la crítica justa y sin concesiones a las desviaciones, limitaciones o insuficiencias de los procesos en curso, y las propuestas de gobierno que apunten al desarrollo, profundización y extensión internacional de la revolución.

Hay una nueva oportunidad histórica abierta. Nos encontramos en el prólogo de un nuevo desafío. Si en 1914 todos los revolucionarios consecuentes entraban en tres coches tirados por dos caballos cada uno, y tres años después se iniciaba el primer experimento triunfante que intentó recorrer el camino al socialismo, hoy no hay razón alguna por la cual nuestra generación no pueda pensar en volver a asaltar el cielo.

9 de noviembre de 2008

NOTIDOCENTE

Neuquén
El 4/11 ATEN volvió a parar masivamente por salario y unos 2.000 docentes movilizaron pasando por el juzgado del juez Piana por la causa Fuentealba II, confirmando que ésta no se cerrará. Luego marcharon a la gobernación como parte del plan de lucha, exigiendo aumento al gobierno de Sapag y el MPN. El jueves 12 son las elecciones para renovar la conducción de ATEN. Desde Alternativa Docente te llamamos a votar al frente Naranja-Azul-Lila en la provincial y en las seccionales Capital, Cutral Có y Andacollo.
Córdoba
Tras la negativa de Schiaretti a dar aumento, las asambleas escolares y de delegados ratificaron la voluntad de pelear, con un fuerte paro el 31/10. El gobierno habló de extender las clases o dictar la conciliación, provocando tal enojo que ni Nebreda puede desmontar ni firmar por nada. La Asamblea Departamental resolvió hacer asambleas escolares de 1 hora por turno el 6 y 7/11, acciones el 10 y paros el 13 y 19/11. Desde la Lila planteamos que esos paros deben ser más próximos y progresivos para conseguir el aumento.
SUTEBA Quilmes
El 28, 29 y 30/10 se realizó en la UNQui un Congreso con más de 900 docentes, organizado por el SUTEBA de Quilmes, junto al de Berazategui y otras organizaciones sociales, estudiantiles y políticas, entre ellas el MST. Junto a otros destacados panelistas, disertaron Fernando Sacarelo, congresal del SUTEBA Lanús y apoderado de la Lila y Esther Vignoli del CIE de La Plata. Una importante actividad de unidad en defensa la escuela pública.
Catamarca
La intersindical de ATECA, UDA y SADOP movilizó a la Plaza 25 de Mayo, reclamando salario al gobierno del Frente Cívico. Con la marcha se inició un nuevo paro por 72hs., con lo que sumarán 19 días de paro en Catamarca. Se rechazan los descuentos y la amenaza de declarar la emergencia educativa, ante un gobierno que pretende desentenderse, diciendo que en la reunión con el ministro Tedesco no lograron obtener plata de Nación para el aumento.

8 de noviembre de 2008

PROPUESTAS PARA UNA JUBILACION DIGNA

Las AFJP son un curro. Pero el proyecto de Cristina no soluciona el problema de los trabajadores y jubilados porque sus fondos irán a parar a manos de los acreedores internacionales. Necesitamos un verdadero sistema de jubilaciones estatal, único, controlado por los trabajadores y jubilados, con las siguientes medidas:
* 82% móvil. La mayoría de los jubilados cobran haberes que los colocan por debajo de la línea de pobreza. Es necesario garantizarles el 82% móvil, para que no sigan siendo víctimas de los peores padecimientos, luego de años de agachar el lomo. La edad jubilatoria debe ser de 60 años para los varones y 55 para las mujeres.
* Fondos solo para jubilaciones. Hay que prohibir que los fondos se utilicen para otros fines que no sean el pago de jubilaciones. No alcanza con poner limitaciones que luego ejercerán los bloques parlamentarios de los mismos que dejaron correr el sistema privado: PJ, UCR y sus cómplices.
* Control de fondos por representantes electos democráticamente. No pueden ser ni los funcionarios ni los burócratas quienes controlen nada, sería como darle al lobo la tarea de cuidar a las ovejas. Hay que establecer un mecanismo de postulación y elección democrática de los encargados de controlar representando a trabajadores y jubilados, con mandatos revocables. Nadie mejor que los propios interesados para administrar y cuidar su jubilación.
* Ni un trabajador sin empleo. Los empleados de las AFJP no deben pagar los platos rotos, ni por las medidas gubernamentales ni por los curros de sus patrones. Deben ser incorporados a la Anses en su totalidad.
* Investigación a las AFJP. Hay que investigar a cada administradora, determinar los curros que hicieron y obligarlos a que devuelvan cada centavo, penando con cárcel a los que se enriquecieron a costa de los jubilados. Hay que expropiar a las AFJP sin pagar un centavo. También hay que renacionalizar a las ART.

EL PRESENTE LOS CONDENA...


El presente los condena…
Macri calificó la reestatización como un “error criminal”. Carrió como un “robo a los jubilados”. Aunque aparecen distanciados, algo los une: sus propuestas se basan en favorecer los grandes negocios de los especuladores privados. La UCR expresa posiciones de acuerdo a quién uno escuche. Digan lo que digan, cuando gobernaron defendieron el sistema privado. Lamentablemente, Solanas expresó su apoyo sin restricciones a la iniciativa gubernamental. Hay que ver qué posición terminan adoptando el SI de Macalusse y Lozano de la CTA. Siempre que las “papas queman”, la oposición demuestra que no tiene salidas de fondo ni alternativas diferentes para ofrecer a los trabajadores y el pueblo.
…el pasado también
Estos son algunos de los diputados y senadores que votaron la ley de jubilación privada: Oscar Parrilli, actual secretario general de la Presidencia; Eduardo Fellner, ex gobernador K de Jujuy; Alberto Ballestrini, vicegobernador de la Provincia de Bs. As.; Graciela Camaño de Barrionuevo, esposa del dirigente duhaldista Luis Barrionuevo de la CGT Azul y Blanco; Jorgre Matzkin, ex gobernador de La Pampa; Dante Camaño, diputado K; Eduardo Camaño, designado por De Vido en el ENRE; Jose Luis Gioja, gobernador K de San Juan; Alberto Iribarne, ex ministro de Justicia K; Marcela Durrieu, suegra del jefe de gabinete Sergio Massa; Oscar Lamberto, PJ-K de Santa Fe, hoy en la Auditoria; Marcelo López Arias, designado por De Vido al frente del Área Operadora Ferroviaria; Arturo Puricelli, actual director de Fabricaciones Militares; Jorge Yoma, embajador K en México; Juan Carlos Maqueda, actual ministro de la Corte Suprema; José Bordón, ex embajador K en EE.UU.; Guillermo Snopek, diputado PJ-K de Jujuy.

PARA QUE QUIERE LOS FONDOS CRISTINA?


Con los anuncios de Cristina, el Merval cayó un 18% (el descenso más grande desde el 2001), cayó la bolsa de España (sede de los principales bancos dueños de las AFJP), subió el riesgo país, aparecieron juicios y embargos sobre los fondos de las AFJP en EE.UU. y hasta los empresarios amigos del gobierno piden garantías sobre el futuro de la economía.Luego de varios días de una respuesta cautelosa, los dueños de las AFJP anunciaron un plan para negociar con el gobierno: libre opción de sistema, cobro de comisiones solo con rentabilidad positiva, cambio en la cartera de inversiones para achicar riesgos y cambios en el reparto de aportes entre el seguro y la capitalización.Cristina también cambió el discurso: ahora afirma que no hay reestatización, sino un simple cambio de administrador de los fondos. Entre la crisis, las idas y vueltas y las negociaciones, todavía no hay nada que esté completamente cerrado.Sin embargo, más allá del permanente doble discurso K, hay cosas claras: los objetivos del gobierno para tomar la decisión de quedarse con los fondos jubilatorios.

¿Cristina quiere cuidar a los jubilados actuales y futuros? Nada que ver. El motivo principal por el cual quiere echar mano a los fondos de jubilaciones es porque al gobierno le falta plata para cumplir con los compromisos de pago de la deuda externa en el 2009.El gobierno contaba con ingresos provenientes de la exportación de granos, que hoy es inexistente. Por ejemplo: presupuestó la soja a 400 dólares la tonelada y hoy está a menos de 290, lo mismo para el maíz, trigo y petróleo. También bajarán los ingresos por IVA, ya que está cayendo el consumo y caerá la actividad industrial, con menores ingresos por sellos, ingresos brutos y ganancias. Quieren hacerse de los cerca de 93.000 millones de los fondos jubilatorios, porque gran parte de ellos están en bonos del estado (cuyos intereses no tendrá que pagar).Cristina quiere matar varios pájaros de un tiro: salvar a las AFJP antes que lleguen al colapso total, hacer caja para pagar la deuda y comprar voluntades de gobernadores e intendentes por la vía de hacer obra pública electoral.

AFJP: TENIAMOS RAZON...


Desde que Ménem anunció la privatización de las jubilaciones, salimos decididamente a oponernos, desarrollando una intensa actividad durante meses. Desde febrero de 1993 impulsamos una campaña por un millón de firmas exigiendo una Consulta Popular, porque “El futuro de nuestras jubilaciones no puede quedar en manos del Congreso, ni mucho menos en los decretos del gobierno. Los únicos que tenemos derecho a decidirlo somos los trabajadores y jubilados”(1). Decenas de miles de volantes llegaron a los trabajadores de los gremios. Por ello “Llamamos a movilizar exigiendo que el sistema jubilato-rio sea estatal y único, es decir, financiado por el Estado y controlado por trabajadores activos y jubilados”(2) Denunciamos el rol de la CGT, “que está prendida en el curro, cobrando comisiones sobre cada afiliado. (…) En el gremio Químico trabajan para San José; los burócratas del Chacinado para Activa; los de Sanidad y la UOM son “promos” de Claridad.”(3)Como parte de esa campaña pegamos miles de obleas que decían: “Anótese en la Estatal”. Participamos e impulsamos movilizaciones y todo tipo de acciones unitarias para impedir esa estafa.Hoy, cuando sale a la luz que el régimen de jubilación privada no posibilita una remuneración digna después de una vida de trabajo, y cuando gracias a la timba financiera los ahorros de los “jubilados privados” se esfuman, queremos recordar lo que advertíamos en 1994: “Usted no puede opinar sobre cómo y dónde invierten su plata. (..) Si hay devaluación, usted pierde. Si quiebran los bancos, usted pierde. Si cae el plan económico, usted, pierde. O sea: ante cualquier imprevisto, el único que pierde es usted.”(4) Con muchos compañeros compartimos la opinión y permanecimos en la estatal. Otros consideraron que estábamos exagerando y se pasaron a la privada. El tiempo demostró que teníamos razón.

(1)-(2)-(3)-(4) Las citas corresponden al periódico del MST antecesor a Alternativa Socialista, cuyo nombre era Semanario Socialista, Nºs: 39 (24/02/93), 40 (3/03/93), 90 (11/05/94) y 95 (15/06/94).

7 de noviembre de 2008

CONSTITUYENTE SOCIAL: PARECE QUE AHORA NO ES CUANDO

Durante los días 24 y 25 en Jujuy se desarrolló el encuentro nacional de la CTA. Los 3.000 concurrentes que viajaron desde distintos puntos del país y se sumaron a los presentes en Jujuy, presenciaron dos actos (apertura y cierre) y un debate en comisiones, que ocupó apenas cuatro horas de un evento de dos días. Lamentablemente, pese a las expectativas que muchos llevaron, todo se desarrolló en el marco de un acuerdo tejido en la conducción para evitar toda delimitación con el gobierno. Y el “Movimiento Político y Social”, una vez más, no fue parte de la agenda. La reunión constituyente sólo lanzó una marcha para diciembre. Una delegación de trabajadores de nuestro partido pertenecientes a gremios de la CTA, planteó en las comisiones nuestra visión y distribuyó una declaración.
Nada fuera de libreto.
El acto de apertura se realizó el viernes 24. Fue una especie de “desfile”, con un rol excluyente de la organización local Tupac Amaru y las delegaciones presentes ante De Gennaro, Yasky y Milagro Sala. En el acto de cierre del sábado hablaron De Gennaro, Yasky y Sala. Saludaron Madres y en el escenario estaban Pino Solanas y Sabatella. El evento no excedió los marcos de organizaciones de la CTA y algunos sectores invitados. Fueron de la partida miembros de ATE, judiciales, FETERA y movimientos sociales que adscriben al sector De Gennaro. También, en menor proporción, estaban los sectores más afines a Kirchner, expresados en SUTEBA, telefónicos de FOETRA Bs. As. y el Frente Transversal. Había delegaciones políticas del PC-MTL-MPSL, de Proyecto Sur, PSA, Sabatella; el SI; Quebarcho La Plata , grupos universitarios y algunos militantes de Barrios de Pie. En las comisiones, coordinadas todas por miembros de la conducción nacional o provinciales afines a De Gennaro, había entre 100 y 300 en cada una. El desarrollo de las comisiones Desde la coordinación, tal como estaba previsto, se presentaron 3 “ejes” de debate: prioridades, acciones y organización. Los acuerdos ya estaban cerrados en la mesa de la CTA: algunos puntos programáticos generales, una marcha para diciembre y nuevas reuniones para el año próximo con un nuevo evento nacional. No obstante, muchos de los asistentes, reflejando sus inquietudes centraron sus intervenciones que traían reclamos sectoriales y se intervino sobre carácter de la crisis internacional y su impacto en Argentina, y se colocaron debates sobre la crisis en Argentina, las AFJP, la deuda, la nacionalización del petróleo, las similitudes con otros países de América Latina, movimientos sociales y, en menor medida, ya que desde las coordinaciones se instaba a no entrar en ello, el MPS y la participación electoral. Hubo algunos debates con los más proclives al gobierno que plantearon hacer la movilización de diciembre como “Nacional contra la Derecha y sólo a Capital” y no “Federal por el programa y a Plaza de Mayo”, como planteaban los afines a De Gennaro, aunque se respetó el acuerdo conh un claro centro en que no figure ninguna alusión al gobierno de los Kirchner, al balance del conflicto del campo y a la necesidad de avanzar hacia una construcción política y las elecciones de 2009. Milagro Sala reivindicó al gobierno nacional al oponerse en su Comisión a que la marcha de diciembre fuera llamada “Marcha Federal” sino “Marcha Nacional” porque “esas marchas las hicimos contra un gobierno como el de Menem y este no es ese gobierno. En la Tupac , apoyamos a este Estado institucionalizado que nos ha dado muchas cosas, eso es obra pública y es bueno, por eso no hay que criticar al gobierno de Kirchner. No compartimos que sea visto como un gobierno de la derecha.
Por eso la marcha no tiene que se contra el gobierno”, planteó para pedir que se votara expresamente así. Pablo Micheli (Adjunto CTA y Sec. Gral de ATE) aclaró: “la marcha no es contra el gobierno…”. Eso se volvió a reflejar en las relatorías cuando varios dirigentes mencionaron lo de Marcha Federal que iría a la Plaza de Mayo. Pero entonces De Gennaro tuvo que remarcar: “no vamos a dividirnos por un nombre, es Marcha Nacional hacia la Capital en diciembre. No nos vamos a dividir por un nombre o por otro nombre…”. Más allá de alusiones a la necesidad de “una revolución”, los máximos dirigentes de la CTA hicieron desaparecer las palabras gobierno y Cristina, de su vocabulario.
En las Comisiones se palpó la necesidad de participar, denunciar, peticionar, demandar solución, exigir y proponer alternativas a cada uno de los numerosos reclamos traídos desde cada rincón del país. Se cuestionó al gobierno de distintas maneras, particularmente en aspectos concretos de su política cotidiana. El pago de la deuda a los bonistas o el Club de París fue uno de los más sentidos, junto con el reclamo por la nacionalización del petróleo y los recursos naturales como la minería, el tren, etc. También hubo críticas por no unir las luchas ni reclamar con fuerza por el salario. Se resaltó que por primera vez nos reunimos tantos compañeros, mostrando la potencialidad y necesidad de un cambio, pidiendo que esta vez se haga notar que no quede en el discurso. Pero, lamentablemente, la mayoría de ellas quedaron sin respuesta.Luego de terminadas las Comisiones hubo un tiempo donde los coordinadores “sintetizaron” para, previamente al acto de cierre, leer las conclusiones. Las cuales, lógicamente, no se apartaron del esquema preconcebido en Buenos Aires.
Algunas conclusiones
La “síntesis” de los debates en comisiones no dio respuesta a los reclamos, denuncias y propuestas realizadas por decenas de compañeros en las comisiones y todos los reclamos fueron licuados en los ejes resueltos por los dirigentes de antemano. Más allá de los tibios debates entre las distintas alas de la CTA , De Gennaro y Yasky cerraron la Constituyente con un sostenido abrazo en el escenario, como corolario del acuerdo alcanzado.Muchos compañeros plantearon la necesidad de conformar una alternativa política y participar con candidaturas electorales resaltando las experiencias de Bolivia, Venezuela o Ecuador. En las comisiones se evidenciaron muchas ganas de decir cosas y sobre todo de encontrar solución urgente a los graves problemas que afectan a diario la vida misma de los trabajadores y sectores oprimidos de nuestra sociedad. Sin embargo, los dirigentes no demostraron voluntad política de dar curso a lo que se expresó y en avanzar hacia una alternativa de confluencia.Acotar expresamente un evento al que movilizaron desde todo el país a resolver una marcha sin programa claro, más allá de algunos puntos generales correctos, refleja no solamente la necesidad de sostener un acuerdo para evitar que se exprese la crisis profunda en su conducción. Ello obedece a tres definiciones, íntimamente relacionadas entre sí, que marcan un rumbo equivocado.En primer lugar, no delimitarse del gobierno. En segundo lugar –alentando posturas autonomistas colocando como modelo estratégico de “construcción de poder” la construcción autogestiva de la Tupac y contraponiéndolo a la disputa política en general y electoral en particular, los dirigentes dejan en realidad las puertas abiertas a variantes de la vieja política. Ya sea a que se repitan armados de centroizquierda como las que ya fracasaron con el Frepaso/Alianza o frentes prokirchneristas, como la lista colectora que se está discutiendo con el intendente de Morón Martín Sabatella, Libres del Sur (Barrios de Pie) y otros dirigentes “K. críticos”. Aspirando a confluir con Proyecto Sur.En tercer lugar porque se han negado a una apertura a confluir con sectores de izquierda como nuestro partido. Su lema de “lo nuevo está entre nosotros” no se condice con esbozar construcciones que ya fracasaron. Lo verdaderamente “nuevo” sería una confluencia entre sectores de diversas tradiciones con la izquierda y, a juzgar por los resultados de la Constituyente, no se avizora la menor voluntad política de hacerlo.
Lamentablemente será responsabilidad de estos dirigentes que se pierda una oportunidad de lograr, como nosotros lo hemos venido proponiendo, avanzar hacia una alternativa amplia y unitaria, donde confluyen distintas vertientes políticas y sociales con la izquierda y alrededor de un programa que responda a las necesidades de los trabajadores y el pueblo, delimitado tanto del gobierno como de las falsas variantes opositoras. Nosotros, desde el MST y el espacio por una Nueva Izquierda, seguiremos dando esta pelea junto a todos los sectores que vean necesaria esta alternativa.

MALA LA ENFERMEDAD, MALO EL REMEDIO

Por Laura Lane
Kirchner, culpó a la puerta giratoria de la justicia por la inseguridad. Otros explican que cada vez son más los niños que cometen delitos y que no pueden ser atrapados por el código penal. Quieren hacernos creer que con leyes más duras solucionarán el problema estructural. Desde que el mundo es mundo, las leyes penales no cambian la realidad sino que sólo llenan las cárceles. Los números son claros, en 1992 había 62 presos por cada 100.000 habitantes, hoy ese número llega a 153. Los ejércitos de desesperados marchan por el mundo siendo excluidos de un sistema capitalista que se derrumba mientras les niega trabajo, salud y educación. Familias del conurbano siguen sufriendo la inseguridad. Más de la mitad de los presos no tuvieron juicio y lo esperan en cárceles superpobladas e insalubres. La cárcel no re-socializa porque si la calle es la escuela de la delincuencia, la cárcel es la universidad con los posgrados.Galeano grafica la realidad así: “de la pobreza… ya se ocupará Dios, si la policía no alcanza”… Y agrega, “en sociedades que prefieren el orden a la justicia hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares del orden”. Lamentablemente, esta vez son miles los niños que con un futuro cercenado corren peligro de caer en las garras del sistema penal y de un Estado preocupado por pagar deudas externas en vez de solucionar los problemas de su gente.

6 de noviembre de 2008

PROPUESTAS ANTE LA INSEGURIDAD

Mientras peleamos por la solución de fondo, que no solamente resolverá el llamado “problema de la seguridad”, hay que abordar otro aspecto y decir que no hay seguridad con impunidad y corrupción en el aparato del Estado.Los delitos por narcotráfico, contrabando, piratería del asfalto, robo de automotores, robos realizados por grandes bandas, explotación de la prostitución y el juego clandestino, así como los grandes negociados, se desarrollan por la corrupción del aparato de seguridad y político del Estado.
Para terminar con ellos hay que terminar con la impunidad de los funcionarios corruptos y extremar el control popular de la función pública.Se debe expulsar de toda fuerza de seguridad y cargo público a quienes aparecen vinculados con la represión genocida y violaciones a los derechos humanos y destituir a los jueces sospechados de corrupción que se niegan sistemáticamente a investigar a los funcionarios públicos. Hay que tener en cuenta que la inseguridad no tiene nada que ver con el Código Penal. La ley penal actúa cuando el delito ya se produjo. Todas las experiencias mundiales demuestran que el endurecimiento de las leyes penales no disminuye el delito.
Lo que cuenta en materia de seguridad, además de las soluciones de fondo que proponemos, es la prevención. En ese sentido, un primer paso de control sobre los miembros del aparato de seguridad y el poder judicial esta dado por la elección, por votación popular, de los comisarios de policía, de los jueces y de los fiscales con la posibilidad de revocar sus mandatos, también mediante el pronunciamiento popular. Esta es una medida que, con relación a los comisarios, altos oficiales de policía y fiscales, puede tomarse de manera inmediata.Ese control permitirá disminuir la corrupción en el aparato de seguridad y judicial y eso es fundamental para disminuir la cantidad de delitos.
Otra medida es que los fiscales, elegidos democráticamente, funcionen en las comisarías, tomen las denuncias y reclamos de los vecinos y vayan rotando anualmente.Es importante también la organización de los vecinos en los distintos barrios, conformando comisiones u organismos que, con representantes elegidos democráticamente, planteen todos los problemas de seguridad ante la comisaría de la zona y tomen medidas en materia de prevención independientes de las que pueda disponer la policía.

JOSE SARAMAGO: CRIMEN (FINANCIERO) CONTRA LA HUMANIDAD

(...) los banqueros, los políticos, las aseguradoras, los grandes especuladores que, con la complicidad de los medios de comunicación social, respondieron en los últimos 30 años, cuando tímidamente protestábamos, con la soberbia de quien se considera poseedor de la última sabiduría: se nos ridiculizaba, nos señalaban como reos de condena pública. Era el tiempo del imperio absoluto del Mercado, esa entidad presuntamente auto reformable y auto regulable encargada por el inmutable destino de preparar y defender para siempre jamás nuestra felicidad personal y colectiva, aunque la realidad se encargase de desmentirlo cada hora que pasaba.
¿Y ahora? ¿Se van a acabar por fin los paraísos fiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente investigado el origen de gigantescos depósitos bancarios, de ingenierías financieras claramente delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada más que masivos lavados de dinero negro, de dinero del narcotráfico? Y ya que hablamos de delitos: ¿tendrán los ciudadanos comunes la satisfacción de ver juzgar y condenar a los responsables directos del terremoto que está sacudiendo nuestras casas, la vida de nuestras familias, o nuestro trabajo? ¿Quién resuelve el problema de los desempleados (no los he contado, pero no dudo de que ya son millones) víctimas del crash y qué desempleados seguirán, durante meses o años, malviviendo de míseros subsidios del Estado mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de millones y millones de dólares cubiertos por contratos blindados que las autoridades fiscales, pagadas con el dinero de los contribuyentes, fingen ignorar?
Y la complicidad activa de los gobiernos, ¿quién la demanda? Bush, ese producto maligno de la naturaleza en una de sus peores horas, dirá que su plan ha salvado (¿salvará?) la economía norteamericana, pero las preguntas a las que tendría que responder están en la mente de todos: ¿no sabía lo que pasaba en las lujosas salas de reunión en las que hasta el cine nos ha hecho entrar, y no solo entrar, sino asistir a la toma de decisiones criminales sancionadas por todos los códigos penales del mundo? ¿Para qué le sirven la CIA y el FBI, además de las decenas de otros organismos de seguridad nacional que proliferan en la mal llamada democracia norteamericana, esa donde un viajero, a su entrada en el país, tendrá que entregar a la policía de turno su ordenador para que este copie el respectivo disco duro? ¿No se ha dado cuenta el señor Bush que tenía al enemigo en casa, o, por el contrario, lo sabía y no le importó?
Lo que está pasando es, en todos los aspectos, un crimen contra la humanidad y desde esta perspectiva debe ser objeto de análisis, ya sea en los foros públicos o en las conciencias. No exagero. Crímenes contra la humanidad no son solo los genocidios, los etnocidios, los campos de muerte, las torturas, los asesinatos selectivos, las hambres deliberadamente provocadas, las contaminaciones masivas, las humillaciones como método represivo de la identidad de las víctimas. Crimen contra la humanidad es el que los poderes financieros y económicos de Estados Unidos, con la complicidad efectiva o tácita de su gobierno, fríamente han perpetrado contra millones de personas en todo el mundo, amenazadas de perder el dinero que les queda después de, en muchísimos casos (no dudo de que sean millones), haber perdido su única y cuántas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, su trabajo.
Los criminales son conocidos, tienen nombre y apellidos, se trasladan en limusinas cuando van a jugar al golf, y tan seguros están de sí mismos que ni siquiera piensan en esconderse. Son fáciles de sorprender. ¿Quién se atreve a llevar a este gang ante los tribunales? Todos le quedaríamos agradecidos. Sería la señal de que no todo está perdido para las personas honestas.

INSEGURIDAD: LA CONSTRUCCION DE UN NUEVO ENEMIGO

Por Marcelo Parrilli

El delito golpea a miles de personas y frente a él los trabajadores, asalariados y sectores medios, se encuentran desprotegidos. La indignación contra los autores de robos, hurtos y muertes, es generalizada. Esta semana una mujer fue asesinada en Florencio Varela para robarle una indemnización que acababa de cobrar en un banco. El temor a ser robado o muerto corre como un reguero de pólvora. Desde todos los sectores sociales se pide “seguridad”.
Aprovechando este reclamo, el gobierno, los privilegiados del modelo económico neoliberal, y los sectores más reaccionarios de la derecha, acompañados por numerosos medios de prensa, desarrollan su estrategia: fortalecer el aparato represivo del Estado. Quieren modificar el Código Penal aumentando las penas, más todavía que lo que las aumentaron las leyes “Blumberg”; bajar la edad de imputabilidad de los menores; reformar los códigos de procedimiento para impedir o limitar las excarcelaciones; construir más cárceles; dar a la policía facultades para detener e interrogar; incrementar la cantidad de policías, de patrulleros, de helicópteros, etc..
Buscan perfeccionar la maquinaria represiva para aumentar el control social y tener una herramienta aceitada para dirigirla, según la ocasión, contra todo tipo de protesta social, sindical o política.En los ‘70 los militares y la derecha aplicaron la doctrina de la seguridad nacional y definieron como “enemigo” público al “delincuente terrorista”. Ahora, vencidos ya en el terreno político por la larga lucha en materia de derechos humanos, construyen un nuevo “enemigo” y desarrollan una nueva doctrina.
Así, la doctrina de la “seguridad nacional” es reemplazada por la de la “seguridad individual” y el nuevo “enemigo” es el “delincuente social”.Por eso la única propuesta para el problema del delito es la represión y la represión en manos del aparato del Estado y de jueces y policías corruptos. Esto no es nuevo, ya en el pasado hemos visto a personajes como el ex comisario Luis Abelardo Patti, conocido públicamente por estar acusado de cometer delitos y no por esclarecerlos o Aldo Rico, fugaz ex Ministro de Seguridad de Ruckauf, renunciante en medio de críticas por su ineficiencia y corrupción, dando “soluciones” al problema de la seguridad. Sus soluciones son simples y siniestras: gatillo fácil, cárcel y tortura.
Cristina y Néstor Kirchner igual que la derecha
Por su lado, los políticos tradicionales también proponen como única alternativa para terminar con los robos y las muertes, más “mano dura”. A los ya nefastos personajes de la derecha cuyos nuevos emergentes son Scioli en la provincia de Buenos Aires y Macri en la Ciudad de Buenos Aires, se suman ahora nada menos que Cristina y Néstor Kirchner. Los dos han salido estos últimos días a defender a la policía frente a los jueces llamados “garantistas”. A ellos se ha sumado su pollo dilecto en la Corte Suprema, y actual presidente de ese tribunal, el juez Ricardo Lorenzetti. Efectivamente, Lorenzetti, igual que sus jefes, salió a presionar a los jueces de las instancias inferiores para que no otorguen libertades ni excarcelaciones. Los representantes del “gobierno de los derechos humanos” se suman así a la política de represión que propone la derecha. El propio Raúl Zaffaroni, el único especialista en derecho penal que tiene la Corte en la actualidad, salió a contestarle a Lorenzetti señalando que el problema de la delincuencia es consecuencia directa del desastre económico y social que vive nuestro país.
Las verdaderas causas del delito y la solución de fondo
Frente a la “mano dura” (ineficiente y destinada a la represión social) del gobierno y sus “asociados”, hay que levantar una alternativa. La represión solamente ataca los efectos, y los efectos más marginales de la falta de seguridad. La represión “disminuye” el delito reprimiendo a los autores de hechos delictivos menores ignorando, deliberadamente, las causas que originan la delincuencia. Se plantea, falsamente, que los delitos son consecuencia de fallas personales, falta de voluntad para trabajar, “malas compañías”, etc... La pobreza extrema, la marginalidad, la falta de trabajo, la droga comercializada por los grandes grupos de poder y totalmente funcional al sistema y la falta de toda esperanza en los jóvenes para poder trabajar, estudiar y desarrollarse como seres humanos no son considerados como elementos fundamentales en la génesis del delito. Solo atacando las causas que generan la delincuencia se reduce el delito.Los delitos aumentan por el modelo político, económico y social de pauperización implementado por la dictadura militar y continuado y profundizado luego por Menem, De la Rúa, Duhalde y este gobierno. En resumen, con exclusión social no puede haber seguridad para los trabajadores y el pueblo.Marcelo Bergman, sociólogo de la Universidad de Oregón, EE.UU., analizando el incremento de la delincuencia y la violencia dice: “Nuestro país ha atravesado en los últimos años grandes transformaciones sociales, dos de las cuales tienen incidencia directa en el aumento del delito: el desempleo y el consumo de drogas.
La delincuencia es preponderante entre jóvenes varones. De acuerdo con el INDEC, el desempleo en el Gran Buenos Aires para varones entre 15 y 19 años se cuadruplicó en 10 años del 10,4% en mayo de 1987 al 40,4 % en 1997; es decir, 4 de cada 10 jóvenes varones que hoy buscan trabajo no lo encuentran. Esto es crucial en zonas de mayor pobreza donde la tasa es aún mayor. (...)Mientras que en 1987 cerca de 100.000 jóvenes entre 15 y 24 años estaban desempleados, hoy lo están 330.000. Si se estima que el 5% de los desocupados se dedica a la actividad delictiva (una cifra muy conservadora) en 1987 habría cerca de 5.000 delincuentes debido a la desocupación en el GBA y hoy, más de 16.000. No es casualidad entonces que la gente perciba más delitos, tal como lo señalan las encuestas…”.
Para cambiar, Bergman propone: “...invertir en escuelas, crear centros de cuidado infantil y un sinfín de programas para crecimiento de jóvenes sanos, ‘que tengan algo que perder’ con la delincuencia”, y señala que en los lugares en donde se ha observado una disminución de la delincuencia se da, entre otras medidas, como elemento sustancial, una etapa de mejoría económica y de efectiva reducción del desempleo. En definitiva, la solución de fondo pasa por implementar un plan económico que tenga en cuenta las necesidades elementales de los trabajadores y de los sectores asalariados y medios, que garantice el pleno empleo y el acceso a la educación, la salud y la vivienda y permita a los millones que hoy quedan marginados desarrollarse como personas en un marco de igualdad y solidaridad social.