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12 de noviembre de 2009

A 20 AÑOS DE LA CAIDA DEL MURO: VUELVEN A SOPLAR VIENTOS DE CAMBIO

El 4 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Al desaparecer la burocracia stalinista como aparato mundial, el imperialismo se quedó sin su principal socio para absorber las contradicciones y los conflictos mundiales. Con la brutal crisis actual del sistema de explotación y opresión, el que se está desplomando es el Muro de los capitalistas. Hay una estrecha relación entre los acontecimientos de 1989 y los del presente. Es una excelente oportunidad para intercambiar opiniones sobre lo que está pasando y qué hacer. Ante ello nosotros somos optimistas sobre las perspectivas para los socialistas revolucionarios.


Rubén Tzanoff

La caída del Muro de Berlín, el estallido de la ex URSS y los países de la «órbita comunista» fue un verdadero terremoto político que llevó a grandes debates, muchos de los cuales subsisten. Provocó realineamientos, la desaparición y o reciclaje de los Partidos Comunistas, el hundimiento de viejas organizaciones y el surgimiento de nuevas expresiones políticas. No alcanzarían las hojas de este periódico para expresar la riqueza y profundidad de este fenómeno.

¿Fue positivo o negativo que cayera el Muro?

Este es el interrogante que retorna cada vez que se nombra al Muro y a la Ex URSS. Nosotros afirmamos que fue esencialmente positivo ya que se derrumbó el viejo orden mundial de la post guerra basado en la división del mundo entre el imperialismo y el stalinismo. Se trató del fin de la burocracia del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) como aparato mundial y el inicio de una profunda revolución antiburo-crática protagonizada por los trabajadores y los pueblos movilizados peleando abiertamente contra los traidores de todo pelaje; que no se limitó a los países del Este Europeo ni a un fenómeno episódico sino que se extendió a todo el planeta y sigue su curso en cada lugar en dónde los que luchan exigen democracia para decidir libremente. Significó una tremenda liberación de fuerzas.
Desde distintos sectores de izquierda afirmaban lo opuesto, argumentando que le iba a quedar vía libre al imperialismo para semicolonizar las economías no capitalistas, dinamizar las finanzas mundiales y por esa vía evitar que se repitiera un nuevo ciclo de crisis.
Nada de eso sucedió. La crisis iniciada en el 2008 que se extendió de Estados Unidos a Europa y los principales centros industriales, comerciales y financieros del mundo, de-muestra que el capitalismo no pudo avanzar hacia los niveles de superexplotación a los que quiere llevar a los trabajadores y los pueblos para revertir sus problemas. La causa fundamental es que no logra frenar la lucha de clases, que por el contrario se hizo cada vez más exacerbada.
Con la caída del nefasto socio del imperialismo, los yanquis dejaron de contar con su aliado fundamental para frenar revoluciones y apagar los incendios políticos y sociales en nombre de la coexistencia pacífica. Esto debilitó profundamente al imperialismo. Hay muestras de sobra en lo que se vislumbra como el “Vietnam de Obama” en Afganistán, en Irak, en el Líbano y en el retroceso imperialista en Latinoamérica, solo por citar algunos ejemplos.
Los viejos partidos burgueses fueron literalmente barridos o severamente cuestionados por las movilizaciones y los procesos políticos. Algunos desaparecieron, otros se vieron obligados a camuflarse para responder a los tiempos. Este es un proceso que, con desigualdades y contradicciones, se mantiene en el tiempo.
Nosotros reivindicamos haber hecho la lectura de que se trataba de un proceso esencialmente positivo.

Enormes contradicciones

Sin embargo, ver lo positivo no implica dejar de ver las contradicciones. El enorme triunfo de aplastar a los regímenes dictatoriales con máscara socialista no derivó en el fortalecimiento de nuevas direcciones revolucionarias reconocidas a nivel mundial.
Esto permitió que el imperialismo se rearmase y lanzara una contraofensiva con nombre y apellido: muerte del socialismo, globalización, nuevo orden mundial y neoliberalismo económico.
Hijas directas de esta contraofensiva fueron las corrientes reformistas defensoras de la utopía del “capitalismo humanizado”. Hubo un período de mucha confusión que dificultó la creación de organizaciones revolucionarias con peso determinante en franjas de masas, permitiendo sólo la construcción de partidos revolucionarios de vanguardia.
También se propagaron confusiones que actuaron a nivel de la conciencia de amplios sectores que fueron ganados para la idea de que la revolución y nuestras propuestas eran inviables.
Nosotros resistimos estas poderosas presiones políticas. Pero en la izquierda se produjeron mutaciones, muchos cayeron en el escepticismo. Algunos retrocedieron hacia el sectarismo y el propagandismo. Otros se hicieron completamente oportunistas y reformistas. El Foro de Porto Alegre, que surgió unos años después, fue la cuna de un nuevo reformismo expresado en la consigna “Otro mundo es posible” sin derrotar al capitalismo. A la par vieron la luz los zapatistas, Marcos, las corrientes horizontalistas que propugnaron el fin de los tiempos de tomar el poder y el antipartidismo.
En resumen, fue una etapa positiva con una tremenda contradicción: al no surgir una corriente socialista revolucionaria reconocida, al tenerse como referencia al capitalismo y no un modelo socialista, se fortalecieron las ideas y las organizaciones reformistas.
Poner la lupa sobre el pasado tiene el objetivo de entender mejor el presente y las posibles perspectivas de la realidad. En este sentido creemos que la etapa abierta en 1989 con la caída del Muro, sigue manteniendo y profundizando dos de sus aspectos más favorables: por un lado las huelgas, movilizaciones y luchas de los trabajadores y los pueblos; por otro el enfrentamiento sin cuartel contra los aparatos burocráticos sindicales y políticos, exigiendo democracia para resolver todo.
Creemos que hay elementos que impulsan la posibilidad que al calor de la crisis capitalista mundial, la continuidad de las luchas, la experiencia con los partidos burgueses y reformistas; y la reaparición del modelo socialista como una salida viable, cambien las condiciones para que vayan surgiendo corrientes revolucionarias y se fortalezcan los partidos que, como nosotros, pelean por el socialismo. Por eso, somos muy optimistas.

¿Por qué decimos que hay una nueva etapa?

Una etapa es un largo período de tiempo, de años. Tal vez tardemos 4 o 5 años en ver el formato definitivo del nuevo período. Hay dos peligros en los que no podemos caer: uno es sacar conclusiones definitivas sobre un fenómeno que está en sus comienzos; el otro, igualmente malo, es no ir viendo los cambios que se van produciendo y su posible perspectiva.
La brutal crisis económica y sistémica del capitalismo empieza a crear las condiciones para que se produzca un cambio político de enorme magnitud y se pueda avanzar en la construcción de fuertes direcciones revolucionarias. Por esto hablamos de nueva etapa. Este es el requisito fundamental para derrotar definitivamente al capitalismo que, por más crisis que tenga, nunca va a morir sólo y siempre va a recrear alguna salida.
• ¿Cuándo comienza la nueva etapa? Es muy difícil ponerle una fecha. Sin embargo, el sismo de las bolsas a nivel mundial, a partir del estallido de la burbuja financiera creada por el negocio de las viviendas en Estados Unidos es una referencia inevitable.
• ¿Qué se mantiene como continuidad? La etapa abierta por la caída del Muro sigue abierta en un aspecto fundamental: la lucha contra los aparatos burocráticos. Ese proceso recorre el mundo, ya no hay aparatos poderosos y venerados, ya no hay sólidos burócratas sin cuestiona-mientos. Los viejos luchadores se alejan de los que fueron sus dirigentes y la nueva vanguardia nace sin soportar el peso político de ningún aparato que la aplaste, cuestiona todo y quiere democracia para hacer valer sus opiniones.
Sobre lo que cambia, vamos a esquematizar algunos aspectos que creemos fundamentales.
• Hay otra correlación de fuerzas. La contraofensiva neoliberal fue categóricamente derrotada. El ascenso sostenido de la clase obrera y el movimiento de masas de las últimas décadas sepultó este nefasto intento, que se llevó consigo a los gobiernos, partidos y regímenes que fueron sus abanderados. Es un proceso que se sigue desarrollando. Fueron las luchas las que impidieron que el capitalismo avanzara en la superexplotación que quiere imponer en el mundo para salvar sus finanzas. Esto fortalece las luchas a nivel mundial.
• La crisis es sistémica. No es igual a otras. Se pueden mencionar varias crisis. En 1973 fue el primer shock petrolero, el segundo en 1979, crack bursátil en 1987, efecto Tequila en 1994, crisis asiática en 1997, Caipiriña, etc. De las cuales el capitalismo salió con distintas recetas, aunque con soluciones de corto alcance y que acarreaban problemas más profundos. La crisis abierta en 2007 con los subprime y el sismo bursátil del 2008, no es más de lo mismo. Es más profunda que la Gran Depresión del 29 y no es sólo económica, para nosotros es sistémica, abarca todos los órdenes social, político, militar, ideológico, cultural, social, cultural e incluso moral. Y es de largo alcance. Los que manejan el mundo no pueden mostrar ningún signo claro de recuperación profunda y sostenida. Sólo esgrimen números ficticios. La crisis no finalizó sino que está en sus comienzos.
Un párrafo aparte merece la profunda y creciente crisis ecológica que amenaza con destruir la vida sobre la tierra y que sólo el socialismo puede revertir.
• La debacle está instalada en los grandes centros y no hay “locomotoras” salvadoras. Esta vez el desastre es extendido y tiene su epicentro en los grandes países imperialistas. Durante décadas los yanquis exportaron al mundo la promesa de la democracia y el “Estilo de vida americano” para los que se sometieran a sus intereses. Ese modelo está muerto. La capacidad de compra de las amplias mayorías se desplomó. Tienen casi el 10% de desocupación. Casi 33 millones de personas se alimentan en comedores públicos o reciben vales de comida. Millones viven en carpas, si, en carpas, sufren una total desprotección de salud… Sigue la recesión, el déficit y la deuda son brutales y el sistema financiero no se recupera.
En Europa, haciendo un recorrido país por país, se ve una situación peor aún. En Japón, la segunda economía mundial, pasa algo similar. La crisis se metió en los países centrales. Ahora los gobiernos intentan descargar los costos de ella no sólo sobre los trabajadores y los pueblos de los países periféricos, sino sobre los propios. Esto ya empezó a generar luchas, revueltas y un descontento inédito que va a tener graves consecuencias en el futuro.
China y los nuevos emergentes regionales no alcanzan para una recuperación sostenida. Los llamados BRIC (Brasil, Rusia, India, China) han ganado cierto peso, pero no pueden ser el motor de una recuperación por sus propias limitaciones y por los efectos que la crisis mundial causa en sus economías. China está atada por razones comerciales y financieras a EE.UU. y a la Unión Europea, y cada embate de la crisis mundial la afecta en forma directa. Igualmente, no se puede descartar que haya grandes confrontaciones interburguesas por el reparto de un mercado que se achica. Por estos motivos, aún un imperialismo debilitado, sigue siendo el abanderado y el gendarme de la explotación y la opresión mundial.
• Se puede empezar a superar lo negativo de las dos décadas post-caída del Muro, por eso la actual es una etapa distinta y superior. La nueva etapa sepultó varias mentiras. La anterior nació propagan izando la muerte del socialismo. Ahora, hasta los voceros imperialistas reconocen que lo que cayó es el Muro del Capitalismo. ¿Globalización para resolver el hambre y la pobreza? Otro verso que besó la lona. ¿Nuevo orden?, lo que hay es cada vez más “desorden” para los capitalistas porque se suman los pueblos que se revelan. Incluso, los que en muchos países del Este Europeo derribaron a sus gobernantes con expectativas en el capitalismo ya empezaron a sufrir las consecuencias del capitalismo. Incluso, protagonizaron tremendas revueltas contra los ajustes del FMI y los supuestos salvadores impuestos por el imperialismo.
• Los reformistas van camino a una encrucijada. Venezuela, Bolivia, Ecuador y otros países están cruzados por un gigantesco proceso de movilización, muy progresivo, que llevó a esos países a lograr importantes grados de independencia del imperialismo, sin superar los límites del capitalismo y sus instituciones. Esto representa una contradicción de acero. La nueva etapa resta espacio a las medias tintas: o avanzan en sentido socialista o a la larga van a retroceder. No se puede descartar que avancen, pero, en la medida que se polariza la situación social, parece poco probable que tomen un camino realmente socialista. Más allá de que coyunturalmente se fortalezcan algunas corrientes reformistas, vamos a una etapa en dónde van a estar en una disyuntiva muy complicada para ellos. Pueden sacar votos y gobernar, pero en la medida que crecen las luchas y la movilización, crecen sus problemas para dar respuestas.
• Hay una enorme experiencia acumulada. La nueva etapa da a luz a muchísimos luchadores y activistas en todo el mundo que ya hicieron una experiencia con los viejos aparatos de todo tipo y no quieren saber nada con volver a recrearlos. Al mismo tiempo, los jóvenes que asoman a la vida política y de lucha, no tienen sobre sus espaldas el peso de ningún aparato prestigiado que los obnubile. Esta liberación de fuerzas es extraordinariamente favorable a la búsqueda de lo nuevo y de una salida socialista, por fuera de toda variante del capitalista.
Estos son algunos de los elementos fundamentales que nos llevan a opinar que ya hay un cambio, que se está desarrollando y que va sentando bases favorables para el crecimiento de las organizaciones revolucionarias.

Una perspectiva posible

Más allá de la crisis del capitalismo, no cabe duda que no se va a morir sólo. Siempre van a surgir nuevas mentiras. Siempre van a recrear ilusiones y falsas alternativas. Pero van a ir siendo de alcance más corto y más limitadas. Contrariamente a los que desde una visión unilateral desde la izquierda afirman que el capitalismo se va a caer si o si, nosotros creemos dependerá de la lucha de clases y de que se pueda construir una nueva dirección revolucionaria mundial.
Si todas estas tendencias se confirman y se desarrollan, es factible que surjan cuestiona-mientos directos al capitalismo tanto en la movilización como en el terreno de las ideas, volviendo a colocar al socialismo como un modelo alternativo de viabilidad real.
Como sucedió en los albores del Siglo XX, que desembocó en la crisis del `29, podrían dar a luz corrientes revolucionarias que busquen luchar y organizarse por una salida socialista. Es al servicio de esta lucha que construimos el Movimiento Socialista de los Trabajadores y buscamos el reagrupamiento internacional de los revolucionarios.
A 20 años de la caída del Muro de Berlín, ahora vuelven a soplar vientos de cambio. Los ladrillos que se caen son los del Muro del capitalismo.

20 de septiembre de 2009

TROTSKY Y LA LIBERTAD DE PRENSA

En México se está realizando una campaña contra la prensa reaccionaria. El ataque ha sido dirigido por los líderes de la CTM o, más precisamente, por el señor Lombardo Toledano en persona. El objetivo es "doblegar " a la prensa reaccionaria ya sea sometiéndola a una censura democrática o proscribiéndola del todo. Los sindicatos han sido movilizados para la guerra. Los incurables demócratas corrompidos por su experiencia con un Moscú stalinizado y dirigidos por "amigos" de la GPU, han alabado esta campaña que no puede ser vista más que como un suicidio. De hecho, no es difícil prever que incluso si esta campaña triunfa y conduce a resultados prácticos que se acomoden al gusto de Lombardo Toledano, las consecuencias últimas serán principalmente soportadas por la clase obrera.
Tanto la experiencia histórica como teórica prueban que cualquier restricción de la democracia en la sociedad burguesa, es, en último análisis, invariablemente dirigida contra el proletariado, así como cualquier impuesto que se imponga recae sobre los hombros de la clase obrera. La democracia burguesa es útil para el proletariado sólo en cuanto le abre el camino al desarrollo de la lucha de clases. Consecuentemente, cualquier "dirigente" de la clase obrera que arma al gobierno burgués con medios especiales para controlar a la opinión pública en general y a la prensa en particular, es, precisamente, un traidor. En último análisis, la agudización de la lucha de clases obligará a las burguesías de cualquier tipo a llegar a un arreglo entre ellas mismas; aprobarán entonces leyes especiales, toda clase de medidas restrictivas, y toda clase de censuras "democráticas" contra la clase obrera. Quien todavía no haya comprendido esto, debe salirse de las filas de la clase obrera.
"Pero hay momentos" objetarán algunos “amigos” de la URSS en que "la dictadura del proletariado se ve forzada a recurrir a medidas especiales, particularmente contra la prensa reaccionaria." "Esta objeción", contestaremos, "proviene principalmente de identificar a un estado obrero con un estado burgués. Aunque México es un país semicolonial, también es un estado burgués y de ninguna manera un estado obrero. Sin embargo aun desde el punto de vista de los intereses de la dictadura del proletariado, proscribir a los periódicos burgueses o censurarlos no constituye en lo más mínimo un 'programa' o un 'principio' o un ideal establecido. Medidas de esta naturaleza sólo pueden ser un mal temporal e inevitable."
Una vez en el poder, el proletariado puede verse forzado, por cierto tiempo, a tomar medidas especiales contra la burguesía, si la burguesía asume una actitud de abierta rebelión contra el estado obrero. En ese caso, restringir la libertad de prensa va a la par con todas las otras medidas empleadas en sostener una guerra civil. Naturalmente, si usted se ve forzado a usar artillería y aviones contra el enemigo, no puede permitir que este mismo enemigo mantenga sus propios centros de información y propaganda dentro del campo armado del proletariado. Sin embargo, también en este ejemplo, si las medidas especiales se extienden hasta convertirse en un patrón permanente, llevarían en sí mismas el peligro de volverse incontrolables y de que la burocracia obrera logre un monopolio político que sería una de las fuentes de su degeneración.
Tenemos ante nosotros un ejemplo vivo de tal dinámica en la detestable supresión de la libertad de expresión y de prensa que es ahora regla en la Unión Soviética. Esto no tiene nada que ver con los intereses de la dictadura del proletariado, al contrario, está destinada a proteger los intereses de la nueva casta gobernante de la oposición de los obreros y campesinos. Esta nueva burocracia bonapartista de Moscú es ahora imitada por el señor Lombardo Toledano y Cía., quienes equiparan sus carreras personales con los intereses del socialismo.
Las verdaderas tareas del estado obrero residen no en poner una mordaza policíaca sobre la opinión pública, sino más bien en liberarla del yugo del capital. Esto sólo puede hacerse colocando los medios de producción, incluida la producción de la información pública, en las manos de toda la sociedad. Una vez que se ha dado este paso socialista fundamental, todas las corrientes de la opinión pública que no han tomado las armas contra la dictadura del proletariado deben tener la oportunidad de expresarse libremente. El deber del estado obrero es hacer accesibles a ellos, en proporción a su número, todos los medios técnicos que requieran, como prensas, papel y transporte. Una de las principales causas de la degeneración del aparato de estado es la monopolización de la prensa por parte de la burocracia stalinista, que amenaza con reducir todas las conquistas de la Revolución de Octubre a la ruina total.
Si estuviésemos buscando ejemplos de la influencia fatal de la Comintern en el movimiento obrero de los distintos países, la actual campaña de Toledano aportaría uno de los más singulares. Toledano y sus compañeros de doctrina tratan esencialmente de introducir en el sistema democrático burgués medios y métodos que, en ciertas condiciones temporales, pueden ser inevitables bajo la dictadura del proletariado. Es más, ellos no están realmente tomando estos métodos de la dictadura del proletariado sino más bien de sus usurpadores bonapartistas. En otras palabras, están infectando a la ya enferma burguesía democrática con el virus decadente de la burocracia stalinista.
La anémica democracia de México se enfrenta a una constante y mortal amenaza desde dos direcciones: primero, por parte del imperialismo y segundo, de los agentes de la reacción dentro del país que controlan las publicaciones de mayor circulación. Pero sólo los ciegos o los débiles mentales podrían pensar que como resultado de la prohibición de la prensa reaccionaria los obreros y campesinos se librarán de la influencia de ideas reaccionarias. En realidad, sólo la mayor libertad de expresión, de prensa y de reunión pueden crear las condiciones favorables para el avance del movimiento revolucionario de la clase obrera. Es esencial emprender una incansable lucha contra la prensa reaccionaria. Pero los obreros no pueden permitir que el puño represivo del estado burgués substituya la lucha que ellos libran por medio de sus propias organizaciones y de su propia prensa. Hoy, el estado puede aparecer como bondadosamente dispuesto hacia las organizaciones obreras; mañana el gobierno puede caer y caerá inevitablemente en manos de los elementos más reaccionarios de la burguesía. En ese caso, cualquier legislación restrictiva que exista será lanzada contra los obreros. Sólo aventureros que no piensan más que en las necesidades del momento serían incapaces de tener en cuenta este peligro.
El modo más efectivo de combatir la prensa burguesa es extender la prensa de la clase obrera. Por supuesto, vulgares periódicos amarillos como El Popular son incapaces de asumir esta tarea. Tales basuras no tienen lugar dentro de la prensa obrera, la prensa revolucionaria, ni incluso en una reputada prensa democrática. El Popular sirve a las ambiciones personales del señor Lombardo Toledano, quien a su vez sirve a la burocracia stalinista. Sus métodos -mentiras, calumnias, campañas de caza de brujas y falsificaciones- son también los métodos de Toledano. Su periódico no tiene ni programa ni ideas.
Obviamente, tal basura nunca podrá tocar una cuerda sensible de la clase obrera o ganarle el proletariado a los periódicos de la burguesía. Así, llegamos a la conclusión inevitable de que la lucha contra la prensa burguesa empieza echando a los "líderes" degenerados de las organizaciones de la clase obrera, en particular, librando a la prensa obrera del tutelaje de Lombardo Toledano y otros que buscan las posiciones burguesas. El proletariado mejicano debe tener una prensa honesta que exprese sus necesidades, defienda sus intereses, amplíe su horizonte y prepare el camino para la revolución socialista en México. Esto es lo que Clave propone hacer. Así, empezamos por declarar una guerra implacable contra las viles pretensiones bonapartistas de Toledano. Y en este esfuerzo buscamos el apoyo de todos los obreros avanzados, marxistas y demócratas genuinos.
21 de agosto de 1938

20 de marzo de 2009

MARX LO DIJO EN 1867


"Los dueños del capital estimularán a la clase trabajadora para que compren más y más bienes de consumo, viviendas y tecnología, haciéndoles deber cada vez más, hasta que su deuda se vuelva insoportable. La renuncia al pago de la deuda llevará a los bancos a la bancarrota, por lo que tendrán que ser nacionalizados y el Estado dirigir la economía."

Karl Marx, El Capital, 1867.

8 de noviembre de 2008

AFJP: TENIAMOS RAZON...


Desde que Ménem anunció la privatización de las jubilaciones, salimos decididamente a oponernos, desarrollando una intensa actividad durante meses. Desde febrero de 1993 impulsamos una campaña por un millón de firmas exigiendo una Consulta Popular, porque “El futuro de nuestras jubilaciones no puede quedar en manos del Congreso, ni mucho menos en los decretos del gobierno. Los únicos que tenemos derecho a decidirlo somos los trabajadores y jubilados”(1). Decenas de miles de volantes llegaron a los trabajadores de los gremios. Por ello “Llamamos a movilizar exigiendo que el sistema jubilato-rio sea estatal y único, es decir, financiado por el Estado y controlado por trabajadores activos y jubilados”(2) Denunciamos el rol de la CGT, “que está prendida en el curro, cobrando comisiones sobre cada afiliado. (…) En el gremio Químico trabajan para San José; los burócratas del Chacinado para Activa; los de Sanidad y la UOM son “promos” de Claridad.”(3)Como parte de esa campaña pegamos miles de obleas que decían: “Anótese en la Estatal”. Participamos e impulsamos movilizaciones y todo tipo de acciones unitarias para impedir esa estafa.Hoy, cuando sale a la luz que el régimen de jubilación privada no posibilita una remuneración digna después de una vida de trabajo, y cuando gracias a la timba financiera los ahorros de los “jubilados privados” se esfuman, queremos recordar lo que advertíamos en 1994: “Usted no puede opinar sobre cómo y dónde invierten su plata. (..) Si hay devaluación, usted pierde. Si quiebran los bancos, usted pierde. Si cae el plan económico, usted, pierde. O sea: ante cualquier imprevisto, el único que pierde es usted.”(4) Con muchos compañeros compartimos la opinión y permanecimos en la estatal. Otros consideraron que estábamos exagerando y se pasaron a la privada. El tiempo demostró que teníamos razón.

(1)-(2)-(3)-(4) Las citas corresponden al periódico del MST antecesor a Alternativa Socialista, cuyo nombre era Semanario Socialista, Nºs: 39 (24/02/93), 40 (3/03/93), 90 (11/05/94) y 95 (15/06/94).