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19 de febrero de 2016

NACE LA WEB INTERNACIONAL "PORTAL DE LA IZQUIERDA"

Próximamente pondremos en funcionamiento una nueva herramienta comunicacional. Un esfuerzo colectivo por impulsar las propuestas anticapitalistas, antiimperialistas y socialistas.
Como plantea la presentación pública de la nueva web: “Portal de la Izquierda” está al servicio de la lucha y la construcción del programa para el socialismo del siglo XXI. Entendemos nuestra página web como una contribución para la información y el apoyo de esa lucha en nuestro continente y en el mundo. Al mismo tiempo de colaboración y/o aportes a la teoría y la política desde las organizaciones que conforman nuestra página (…) Quienes editamos “Portal de la Izquierda” somos una corriente con inserción en países latinoamericanos, constituida por los compañeros del MPGT de Perú, de Marea Socialista de Venezuela, del MST de Argentina, el MES (corriente interna del PSOL de Brasil), también hacen parte compañeros de Paraguay, Uruguay, desde Europa el grupo francés La Comuna y el SMOT de Bielorrusia. Mantenemos relaciones fraternales con otras organizaciones internacionalistas en particular en España con los compañeros de la Aurora, como con otras organizaciones en Grecia, Alemania, Inglaterra y  EEUU.  Aspiramos a tenerlas también con el Polo Ciudadano de Panamá y con compañeras/os chilenos que comienzan a reorganizarse. Nuestra corriente es miembro observadora de la IV Internacional (SU), participamos en sus actividades más importantes y en su Comité Ejecutivo.
El lanzamiento de “Portal de la Izquierda”, se enmarca en la continuidad de la crisis capitalista global, que reafirma la irracionalidad de este sistema decadente que solo puede ofrecer destrucción, guerras y desastre ambiental. Al respecto de esta crisis y la situación que abre, la presentación de la web plantea: “pudimos ver estos años luego de la irrupción de la crisis en las economías de las grandes potencias, el nacimiento de los indignados y la juventud como protagonista, las revoluciones árabes como proceso aún en desarrollo, las movilizaciones en Grecia y otros países de Europa con nuevos actores políticos. Las jornadas de junio de 2013 en Brasil, la primavera turca y una dinámica de movilización y confrontación social en varios países de Sudamérica (…) Hay muchos ejemplos que vienen a demostrar que los trabajadores, las mayorías populares y la juventud responden con energía a la crisis (…) hay que construir alternativas anticapitalistas que ayuden a que estos procesos no se estanquen o retrocedan; esta es la tarea que está planteada (…)

18 de febrero de 2016

24 DE MARZO. ¿ES POSIBLE UNA MARCHA UNITARIA?

Y más cuando semejante ataque a los derechos de los que menos tienen viene acompañado de represiones a los que luchan y los pobres, como fue la que se descargó contra los obreros de Cresta Roja, contra los estatales despedidos de La Plata, contra los estatales en Río Negro, o contra el acampe jujeño con la ilegítima e ilegal detención de Milagro Sala. Ni hablar del accionar policial brutal contra 7.000 manteros y la impunidad de las fuerzas represivas, que pueden balear una murga en la villa 1-11-14.
Como el macrismo prevé un marzo caliente, sus funcionarios de seguridad están preparando el llamado “protocolo” para “ordenar” la protesta social. La fórmula “legal” para impedir, reprimir, procesar y encarcelar a los que corten u ocupen parcialmente alguna calle o avenida, utilizando leyes completamente antidemocráticas como el famoso artículo 194 del Código Penal o directamente la ley Antiterrorista.
Aprovechando la confusión y bastardeo de la lucha por los derechos humanos que dejó la gestión kirchnerista, empieza lenta pero sostenidamente una campaña dispuesta a reinstalar la “teoría de los dos demonios”. Por eso el editorial tan resistido de La Nación, ahora continúa con la recepción del gobierno a los familiares de las “víctimas del terrorismo”, con las declaraciones de Lopérfido cuestionando el número de desaparecidos, que es seguida por una serie de declaraciones y notas de opinión que señalan que más importante que discutir el número, lo que se tiene que discutir es el rol de las organizaciones guerrilleras.
Todos estos ataques justificarían una acción unitaria. Lo cual no quiere decir bajar ninguna bandera, ni embellecer el accionar kirchenerista de sus mandatos de gobierno ni su política actual. Sino lo más elemental de una movilización unitaria: un programa y una organización común para enfrentar los embates del gobierno de turno, ahora de Mauricio Macri.

Maniobras y actitudes sectarias

29 de enero de 2016

JUVENTUD: LA REVOLUCIÓN Y LA ALEGRÍA NO SON PRO

Quedó claro en menos de 100 días. Desaparecieron los globos, el “diálogo” y la superación de la “grieta”. Llegó la devaluación, Davos, despidos, fondos buitre y represión. Pese al blindaje mediático y los acuerdos parlamentarios con Massa y el FPV, se abre un horizonte de incertidumbre que el establishment no deja de percibir –y señalar. El panorama para la juventud en este nuevo cuadro de situación.
Se llama Pedro, pero le dicen “Piter”. Robledo de apellido. Es la “face” joven de los amarillos. Se hizo bastante conocido por una agresión que sufrió debido a su condición de gay. El PRO lo exhibe como un joven “de origen popular” que con esfuerzo –estudió en EEUU ahorrando en su trabajo de mozo- pudo progresar. Todo un ejemplo Piter. Es el nuevo Subsecretario de Juventud de la Nación. El joven Robledo, dice que lo “excita y gratifica” provocar “cambios desde el estado”. No está claro si se refiere a los despidos que instrumentó en su cartera ni bien asumió, a tono con la orientación anti-obrera y macartista de su jefe Mauricio. Pero la cosa no termina ahí con Piter y sus “perlas”. Este autodefinido militante por la “diversidad” dijo del homofóbico Del Sel que “es un genio, aunque tiene exabruptos”. ¿Qué dirá Piter del intendente platense Garro–el represor de municipales- que dijo que “nunca le daría trabajo a un travesti, aunque sí ayuda psicológica”? ¿Otro genio no?.

Un recorrido por el ADN amarillo
Las marcas identitarias del nuevo gobierno son nítidas. En el PRO, hay poco de nuevo –de contenido- y mucho de lo más reaccionario de la política burguesa tradicional. Además de la “joven promesa” Robledo y debajo de la delgada superficie de marketing vacío y despolitización, hay una serie de pilares programáticos que son una declaración de guerra a los jóvenes de los sectores populares:
Precarizadores capitalistas: el gabinete PRO es una vidriera de CEO´s de corporaciones que ven en la juventud fuerza de trabajo sin derechos para explotar

30 de julio de 2014

PALESTINA Y EL GENOCIDIO PLANIFICADO POR ISRAEL

Cronología y datos para entender el conflicto
 Nacimiento del sionismo:  El nacimiento político como movi-miento ideológico del sionismo fue a fines del siglo XIX, su fundador fue un periodista austro-húnga-ro de origen judío llamado Theodor Herzl quien impulso la migración judía a la «tierra prometida». La base de la mentira se sintetizó en la frase «una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra». Cuando allí hacía cientos de años vivía el pueblo palestino. Desde inicio del siglo XX, de a poco, la inmigración judía comienza a instalarse.
Palestina a inicios del siglo XX: Fue un territorio bajo dominio del imperio turco. Con el fin de la 1º Guerra Mundial y la caída de este imperio, la Sociedad de las Naciones (antecesora de la ONU) dio mandato británico al territorio palestino, donde en 1920 vivía una muy amplia población palestina (más de 700.000) sobre una clara minoría judía (alrededor de 150.000).
Fundación del Estado de Israel: Terminada la 2º Guerra Mundial y apoyado en el sano sentimiento mundial contra los crímenes del nazismo sobre el pueblo judío, la ONU saca una resolución en 1947 proponiendo partir en dos el territorio palestino que estaba bajo mandato británico. Así la ONU y el imperialismo utilizan el contexto para legalizar un plan siniestro: la usurpación del territorio palestino. Así nace el Estado de Israel en 1948. Se le otorga el 52% del territorio a Israel y les dejó el 48% a los palestinos, aunque lo habitaban 1.300.000 palestinos y 600.000 judíos. En la parte que se le otorgaba a Israel había más de 900.000 palestinos, por lo cual el sionismo armó organizaciones paramilitares que arrasaron pueblos y aldeas en una limpieza étnica. En 6 meses, quedaban solo 140.000 palestinos allí. El objetivo de la fundación de Israel, fue montar un enclave militar pro-imperialista en una de las zonas más ricas en materia petrolera y controlar el ascenso de los pueblos árabes.
Nacimiento de la OLP: A través de una resolución de la Liga Árabe, se avanza en 1964 en crear una organización que represente al conjunto del pueblo palestino. Nace la OLP en Jerusalén Oriental y su programa plantea la destrucción del Estado de Israel y el retorno de los palestinos exiliados. El primer presidente de la OLP fue Ahmed Shukeiri. En 1969 y tras la derrota árabe en la guerra de los seis días asume Yasir Arafat, el líder de Al Fatah, sector predominante en la OLP. En 1974 la ONU reconoce a la OLP como representante del pueblo palestino.
La guerra de los seis días: Sucedió en junio de 1967 entre Israel y la República Árabe Unida (Egipto, Jordania, Siria e Irak). Israel avanzó y conquisto los territorios de la Península de Sinaí, Jerusalén este, los Altos del Golán, Cisjordania y Gaza.
Acuerdo de Camp David: Fue en el año 1978 y lo firmaron el presidente egipcio Anwar el Sadat y el primer ministro israelí Mena-chem Begin, tras semanas de negociaciones secretas mediadas por EEUU. Fue un punto de inflexión, ya que un importante país árabe limítrofe con Palestina, avanzó en reconocer a Israel y en traicionar la causa Palestina.

27 de enero de 2014

NAHUEL MORENO (1924-1987): LA VIGENCIA DE UNA PRIORIDAD: LA CONSTRUCCION DE UN PARTIDO REVOLUCIONARIO

Como todos los años cada 25 de enero recordamos a Nahuel Moreno. Lo hacemos huyendo del culto a la personalidad, de la repetición dogmática de sus posiciones y de la formalidad de las efemérides. En realidad nuestra propuesta es la reivindicación, siempre crítica y vigilante, de todos sus aportes útiles a los desafíos para la izquierda en la actualidad. En este artículo en particular queremos destacar la dedicación de Moreno a construir organizaciones militantes para hacer política revolucionaria en la acción y tomar el poder político.
En una charla que Moreno dio para la Juventud Socialista del partido argentino en 1984 decía a propósito de la organización: “En general, el problema de la organización parece algo secundario, que tendemos a menospreciar, que empalidece frente a otras cuestiones, sean “filo
sóficas” —como la dialéctica o la teoría de la alienación—, sean apasionantes discusiones sobre la situación económica o política (…) Sin embargo, la cuestión organizativa es el centro, en cierta medida, de la actividad marxista revolucionaria (…)Hasta tal punto es decisiva la cuestión organizativa que, en contra de lo que muchos creen, no hubo dos sino tres grandes dirigentes de la revolución rusa y del Partido Bolchevique. Junto a Lenin y Trotsky estuvo Sverdlov, el secretario general, el organizador del Partido Bolchevique (…)”. No era casual que Moreno señalara el ejemplo de Sverdlov: su obsesión sostenida durante 40 años de militancia revolucionaria se concentró en la construcción de organizaciones revolucionarias nacionales para la acción y tomar el poder el político, y una internacional que luchara por esa estrategia con proyección mundial. Esta definición general es la clave de lo más importante de su aporte al desafío de romper con el capitalismo y reorganizar la sociedad sobre bases socialistas. El instrumento político-organizativo, la institución fundamental para llevar a cabo esa tarea –el partido revolucionario- es motivo de debate y cuestionamientos en el activismo, en la vanguardia obrera y juvenil que surge, en el movimiento de mujeres y en las luchas socioambientales. Por eso, lo pertinente de encarar esa legítima polémica haciendo nuestro aporte como una vertiente con décadas de experiencia en la izquierda del país y América Latina.

Ni sectarismo, ni oportunismo: organizaciones con política independiente para llegar a las masas

El siglo XX en el que le tocó actuar a Moreno fue complejo y muy contradictorio: dos guerras mundiales, la gran revolución rusa de 1917, el fascismo y la degeneración estalinista del marxismo. Cuando terminó la IIº Guerra Mundial el Partido Comunista de la URSS lejos de debilitarse –como ocurrió con la socialdemocracia reformista en la Iº guerra- se fortaleció una enormidad. Este hecho tuvo impacto sobre la vanguardia obrera, juvenil e intelectual de todo el planeta y marginó a los trotskistas a una posición muy minoritoria en el movimiento de masas. Esto multiplicó las presiones en el movimiento trotskista –además, debilitado por el asesinato de Trotsky en 1940. Un sector para intentar salir de la marginalidad se “mimetizó” con distintas direcciones políticas que estuvieron al frente de luchas progresivas y rifó la independencia política necesaria para actuar como aporte clarificador hacia la vanguardia de esas luchas denunciando las limitaciones de sus dirigentes y proponiendo organizar el partido revolucionario. Así sucedió con la capitulación del POR boliviano a Paz Estenssoro, otras al PC en Europa, o al sandinismo u otra guerrilla. Por ese camino se abortó la construcción de aguerridos partidos militantes. Otro sector del trotskismo optó por una especie de autorrefugio sectario, cerrado a los nuevos fenómenos no previstos por Trotsky y se consumió en pequeñas organizaciones testimoniales sin peso para lograr cambios de fondo. La orientación del morenismo fue otra durante toda su existencia. Construir partidos metidos de lleno en las luchas obreras, juveniles y populares, con independencia políticoorganizativa de todas las direcciones no revolucionarias pero siempre en la búsqueda de confluir con sectores que giraran en sus posiciones programáticas y métodos hacia la izquierda para construir alternativas con mayor peso hacia sectores de masas. Esta opción, mucho más compleja que las variantes oportunistas y sectarias, requiere de 3 garantías para resistir todas las presiones y seguir adelante: la ligazón a las luchas obreras, a la internacional y a la base vía el funcionamiento centralista democrático.

El mejor homenaje

16 de abril de 2012

BALANCE DE ECONOMISTAS DE IZQUIERDA

Afloran los límites del modelo


Resumen y gacetilla

Un nuevo documento suscripto por integrantes y simpatizantes de la red EDI, Economistas de Izquierda, titulado “Afloran los límites del modelo” traza un balance de la etapa, analizando desequilibrios estructurales, problemas de coyuntura e interpretaciones en disputa.

En la primera parte del texto describen como se consumó la depredación de los yacimientos petroleros y estiman necesario anular las concesiones nacionalizando YPF sin indemnización, para recomponer el auto-abastecimiento de combustible. También critican el sistema de gestión que destruyó los ferrocarriles y consideran necesaria la re-estatización bajo control de los trabajadores y usuarios, para financiar el transporte de pasajeros con los réditos del transporte privado de cargas.
El documento detalla los efectos destructivos de los emprendimientos megamineros y propone derogar la legislación neoliberal vigente, fijando estrictas normas para garantizar la elaboración local de las materias primas. Se analiza también como forjar un esquema de agricultura diversificada que supere el cultivo sojero, mediante la reconstitución de la Junta Nacional de Granos y la nacionalización del comercio exterior.

Los firmantes del texto estiman que el proceso de reindustrialización se ha estancado en un marco de concentración, extranjerización, remisión de utilidades y baja inversión. Consideran que el salario formal se recuperó, pero subrayan la gran distancia que existe entre esa recomposición y el avance de la productividad o las ganancias. Subrayan que el ingreso promedio continúa por debajo de la canasta familiar y que los jubilados siguen relegados.

La segunda parte del documento destaca que más allá de los vaivenes cíclicos, persiste una gran desigualdad social, acentuada por el abandono de los proyectos de mayor progresividad impositiva. Señala, además, que el intento de implementar políticas proempresariales mediante la denominada “sintonía fina” chocaría con las mejoras sociales y se alejaría de una agenda progresista.

El texto detalla como la continuidad de la inflación erosiona los ingresos populares e interpreta que la carestía obedece a la primacía de altos patrones de rentabilidad, concertación oligopólica y baja inversión. Propone formas efectivas de control de precios a partir de evaluaciones de los costos. Destaca la gravedad que presenta la fuga de capitales y propone drásticas medidas para frenar este drenaje.

El escrito también evalúa que el superávit fiscal se ha extinguido y estima que el uso de los recursos del ANSES para el financiamiento oficial es una bomba de tiempo. Considera que ese bache no se corrige con aumentos de tarifas, ni retomando el endeudamiento externo que siempre asfixió a la Argentina. Estima que los bancos lucran con la intermediación sin proveer créditos de largo plazo y propone otra política en la órbita financiera.

En la tercera parte del documento se polemiza con los enfoques neoliberales que suelen objetar el “populismo”, presentando las restricciones económicas del entorno como un dato inamovible. Recuerda que todos los gobiernos precedentes recurrieron al endeudamiento y al sobregasto público e ilustra como la crisis capitalista internacional en curso, descoloca las convocatorias a “imitar al resto del mundo”. Destaca que estos llamados disfrazan la reintroducción de políticas de ajuste.
Pero el documento también crítica a los economistas oficialistas que fantasean con la autopropulsión del consumo, olvidando el soporte de rentabilidad que caracteriza al capitalismo. Cuestiona la expectativa de forjar un modelo de “capitalismo serio”, remarcando que todas las variantes de este sistema impiden la igualdad social. Resalta, además, que en los hechos el “capitalismo de amigos”, camino elegido para forjar un sujeto nacional burgués, es la antítesis del ideal promocionado.

En contraposición a ese proyecto, el documento de EDI concluye presentando el nuevo cuadro de situación que están creando las demandas instaladas por los movimientos sociales, las organizaciones gremiales y las asambleas ciudadanas.

Marzo 2012

Claudio Katz, Eduardo Lucita, Jorge Marchini, Guillermo Gigliani, Jose Castillo, Alberto Teszkiewicz, Julio Gambina, Mariano Féliz, Jorge Orovitz Sanmartino, Martín Ogando, Sergio García, Hugo Azcurra, Guillermo Almeyra, Martín Kalos Ariel Slipak, Facundo Lastra

TEXTO COMPLETO:
 
AFLORAN LOS LÍMITES DEL MODELO


Un balance de los Economistas de Izquierda

Transcurrida una década del reemplazo de la convertibilidad se generalizan los interrogantes sobre el rumbo de la economía. Las etapas de expansión sin obstáculos (2003-2008) y desajustes controlados (2009-2011) han quedado atrás y ganan visibilidad las grietas del modelo. Hidrocarburos, minería y ferrocarriles son áreas críticas, la sojización se afianza, la recuperación del empleo productivo pierde dinamismo y son numerosas las obstrucciones que enfrenta la reindustrialización.

La creciente extranjerización y concentración de la economía, el fracaso del intento de recreación de un sujeto burgués nacional, el dominio de las formadoras de precios, son rasgos cada vez más acentuados, mientras que la disputa por el excedente y la fuga de capitales, alimentan el proceso inflacionario y la perdida de competitividad deteriora las exportaciones industriales y amenaza el nivel de empleo.

Hay sin duda problemas de coyuntura. Cualquiera sea la evaluación del impacto que pueda depararnos la crisis capitalista mundial, ya nadie habla del “blindaje argentino”. El balance de divisas ve reducir su superávit y la situación fiscal se deteriora. Sin incrementar los recursos de la Tesorería habrá dificultades para repetir la receta del 2009 y sortear la caída de la actividad que se avecina, con gasto público o expansión del consumo.

¿Se agotó el modelo económico actual? ¿Hay margen para el desarrollo en un esquema que preserva el extractivismo? ¿Alcanzaron un techo las mejoras sociales y las importantes conquistas populares de los últimos años? En lo que sigue planteamos un balance poniendo énfasis en los problemas más acuciantes que enfrenta la economía argentina.



PARTE 1: LOS DESEQUILIBRIOS ESTRUCTURALES


La depredación de los hidrocarburos

15 de febrero de 2012

LA VERDAD DEL INFORME RATTENBACH

Por Guillermo Pacagnini
El objetivo real del acto “malvinense” del martes 7 de Cristina K fue amortiguar con pirotecnia nac & pop la antipatía que están generando las medidas de ajuste en ciernes. Los piratas y sus súbditos isleños se tranquilizaron porque no hubo ningún anuncio que los perjudique como se venía amenazando. La iniciativa oficialista anunciada al más puro estilo K fue la desclasificación del llamado “Informe Rattenbach”, lo cual generó hilarantes comentarios en los medios porque el mismo ya había sido publicado por la desaparecida Revista Siete Días… en 1983! De paso, la vuelta escena del histórico documento, abonó a múltiples comentarios “desmalvinizadores”, cuando la esencia del mismo demuestra que era posible ganar la guerra, a condición de que se hubiera conducido política y militarmente de manera opuesta a como lo hizo la dictadura genocida.


Qué fue el Informe

23 de agosto de 2010

¿A DONDE VA CUBA?

“Los filisteos biempensantes de ‘izquierda’, repiten gustosos que hay que observar la mayor circunspección para criticar a la URSS, con el objeto de no perjudicar la edificación del socialismo. Nosotros no creemos que el Estado soviético sea tan frágil. Sus enemigos están mucho mejor enterados de lo que pasa en ella que sus amigos verdaderos, los obreros de todos los países. Los Estados Mayores de los Estados Imperialistas llevan una cuenta precisa del activo y del pasivo de la URSS, que no se basa únicamente en los informes publicados. Los enemigos pueden por desgracia, aprovechar las debilidades del Estado obrero, pero no podrían, en ningún caso aprovechar la crítica de las tendencias de este Estado que ellos mismos consideran como positivas. La hostilidad de la mayor parte de los ‘amigos’ oficiales de la URSS hacia la crítica, disimula, en realidad, la ansiosa fragilidad de sus propias simpatías más que la fragilidad de la URSS misma. Alejemos, pues, con serenidad estas advertencias y estos temores. Los hechos deciden, no las ilusiones. Queremos mostrar un rostro, no una máscara.” León Trotsky, La revolución traicionada, introducción, 1936.

22 de agosto de 2010

A 70 años del asesinato de León Trotsky (20-8-1940 20-8-2010): EN DEFENSA DEL MARXISMO Y EL PROGRAMA DE LA REVOLUCION MUNDIAL

Como venimos haciendo en las ediciones anteriores de Alternativa Socialista proponemos a nuestros lectores seguir profundizando en los aportes del gran revolucionario ruso León Trotsky a la lucha por la revolución socialista internacional. Ya abordamos la etapa de la conquista del poder por el partido que dirigió junto a Lenin y el inicio de la pelea contra el estalinismo al interior del partido, la URSS y la III Internacional. En esta oportunidad avanzamos en la definición de una etapa de colosal importancia para el marxismo revolucionario: la elaboración del programa para el nuevo escenario de la lucha de clases mundial y la fundación de una nueva organización internacional. Esperamos que la militancia socialista y los luchadores anticapitalistas encuentren en estas líneas incentivos para el debate y la acción revolucionaria en el presente altamente convulsionado por la crisis civilizatoria más profunda del último siglo.



La crisis capitalista recoloca las discusiones centrales de todo el siglo XX en el campo de la izquierda: ¿se puede derrotar revolucionariamente el capitalismo? ¿hay un proyecto alternativo de sociedad? ¿cuál es el programa para salir de la crisis sistémica actual? ¿cómo construir organizaciones revolucionarias con influencia de masas? Los períodos de honda conmoción como el actual tienen el mérito de reflotar debates de fondo, estratégicos y estructurales. Hasta hace poco más de veinte años, la burguesía mundial festejaba la caída del Muro de Berlín. Se propalaba una ofensiva ideológica a escala planetaria contra el socialismo. Fueron años del “fin de la historia”, la “muerte de las ideologías” y otras paparruchadas del mismo tenor. Años duros para construir organizaciones revolucionarias a contracorriente de la propaganda imperialista y la desmoralización de muchos camaradas. La actual “caída del muro del capital” abre enormes oportunidades para los revolucionarios a condición de ser capaces de aplicar las lecciones de la experiencia acumulada por décadas de avances y retrocesos en el terreno de la lucha por el socialismo. En esa perspectiva, los que hacemos parte de la corriente referenciada en el trotskismo morenista partimos de una serie de instrumentos teórico-políticos de inmenso valor para actuar en la realidad presente de la lucha de clases

19 de julio de 2010

A 70 años del asesinato de León Trotsky: LA VIGENCIA DEL SOCIALISMO REVOLUCIONARIO EN EL SIGLO XXI

Con este primer artículo que presentamos a los lectores de Alternativa Socialista, iniciamos un ciclo homenaje al gran revolucionario ruso al cumplirse 70 años de su asesinato a manos de un sicario a sueldo del estalinismo. El sentido de estas notas es el de revisar respetuosamente y críticamente, la trayectoria y principales enseñanzas de uno de los máximos dirigentes junto a Lenin de la más extraordinaria revolución obrera de la historia: la toma del poder por los bolcheviques en 1917 en Rusia. Aspiramos a aportar a la militancia obrera, estudiantil y popular, una visión resumida, pero profunda del enorme legado del todavía hoy vigente pensamiento y acción de Trotsky.



“Fui revolucionario durante mis cuarenta y tres años de vida conciente y durante cuarenta y dos luché bajo las banderas del marxismo”. Esta frase, perteneciente a su testamento resume sin duda el compromiso de Trotsky con la causa de los trabajadores, por un mundo sin opresión ni explotación. Efectivamente, Lev Davidovich Bronstein se incorporó siendo muy joven a la lucha contra el capitalismo. Siendo casi un adolescente conoció por primera vez la cárcel y el destierro en Siberia, de donde logra fugarse y llegar a Londres. Allí conoce a Lenin y a los principales dirigentes del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR). Es en ese momento que empezará a utilizar el seudónimo de Trotsky, nombre de uno de sus carceleros en Siberia.

22 de julio de 2009

DESPUES DE LA REUNION DEL G8 MAS AJUSTES


Por Gerardo Uceda

Podríamos seguir la profundidad de la crisis económico-financiera que se desató con todo hace ya casi un año, mediante el comportamiento de las grandes potencias. En el momento de la explosión, hubo parálisis completa, medidas erráticas de EE.UU. y de los países europeos, que sólo atinaban a volcar toneladas de millones de dólares para intentar salvar a los bancos y el circuito financiero. A poco de dejarla correr, se hizo evidente que la crisis era más profunda, más global, que hundía sus garras en las entrañas mismas de la economía mundo y no tan sólo en el circuito de las finanzas.Previendo un fuerte impacto en la economía real, lo que predominó por entonces fue el “abrir el juego”, reunir no sólo a las grandes potencias tradicionales sino a cuanta economía estuviera ligeramente mejor para diluir el impacto entre las masas del resto del mundo. De estas conclusiones surgieron las reuniones del G20, donde hasta la propia Argentina fue invitada a participar. De lo que se trataba entonces, era que no sólo las potencias pusieran plata para salvar al sistema, sino que lo hicieran Brasil, China, India, Rusia, etc. Digamos que fue el momento de asumir que lo que se estaba hundiendo era el mundo entero y había que subir al barco a todos los que pudieran aportar algo de dinero para las fundidas arcas del imperialismo y sus organismos. Esta estrategia tenía un inconveniente: salir a buscar apoyo del resto de las economías, significaba también darles cierto margen de poder, aunque acotado, implicaba que el G5 (de los países emergentes) pudiera sentarse a negociar beneficios para sus economías.Así surgieron cuestionamientos a la hegemonía yanqui, las teorías de los “bloques económicos” o de la multipolaridad. Cuestionando también el rol de los organismos internacionales de crédito como el BM y el FMI, los acuerdos de Bretton Woods y ¡hasta se hablaba del reemplazo de los EE.UU. por China!

¿Qué pasó en la reunión del G8 del 8 de Julio?

Apenas los indicadores financieros y comerciales, empezaron a arrojar en estos últimos dos meses resultados no tan desastrosos, con las bolsas más o menos estabilizadas (es decir, sin caer estrepitosamente todos los días como al principio de la crisis), las grandes potencias sacaron una conclusión: “Podemos zafar de esta”. “Puede ser que el capitalismo no se hunda definitivamente como estuvo planteado”Con esta conclusión en la cabeza, la idea central de la Reunión del G8 en Italia, fue tratar de “normalizar” la economía, es decir volver a juntarse las grandes potencias en su mesa chica, para decidir entre ellos como descargan la crisis en el resto del mundo. La reunión representa un intento de volver al statu quo de siempre, añoran con recuperar su antiguo poder y que nada cambie.Por eso dejaron a fuera a los países del G5 (Brasil, China, India, México y Sudáfrica) aunque como no están muy seguros de haber salido de la crisis, juraron que seguirán existiendo reuniones del G14 y el G20 pero…”con otras funciones”.En resumidas cuentas lo que están evaluando es si pueden salvarse ellos nuevamente, tratando que el impacto sobre los países centrales del G8 no sea tan fuerte y, una vez más, descargar el peso de la crisis sobre el resto del mundo, incluyendo el G20 y todos los demás, para eso cierran las reuniones, para que nadie cuestione su poderío económico.

La crisis continuará

Más allá de las intenciones de las grandes potencias, de que las bolsas se acomoden un poco por un período, lo que pasará es que la miseria se extenderá. Si sobreviene una pequeña recuperación de la economía, será muy acotada, dejará millones de desocupados, más hambre (por eso piensan invertir 15 mil millones de dólares en proyectos agrícolas en los países periféricos, porque ya prevén más hambre para el mundo), y más pobreza para los trabajadores, incluyendo a los de los propios países centrales. Por eso desde el MST siempre insistimos en que el sistema capitalista no tiene salida, cada nueva crisis implica más miseria, y cada intento de recuperación se hace sobre bases económicamente endebles, de corto plazo y que preanuncian futuras crisis. La única salida sustentable es cambiarlo de fondo es el socialismo.
Ver nota
Estancamiento, inflación y ajuste fiscal: La crisis que se viene en la Argentina

26 de abril de 2009

"CON LA CRISIS DEL CAPITALISMO SE ABRE UNA NUEVA ETAPA MUNDIAL". Parte I


Publicamos parte de una larga entrevista a Alejandro Bodart, coordinador nacional del MST y dirigente de nuestra corriente internacional.

Alejandro, ¿Cuál es la magnitud de la crisis capitalista?

Casi todo el mundo reconoce que esta crisis sólo es comparable con la de principios del siglo XX. Tal vez sea peor aún. Aunque la crisis económica ya se ha descargado en casi todo el mundo, lo peor todavía esta por verse: despidos masivos, hambrunas generalizadas en distintos puntos del planeta, aumento de la destrucción de la naturaleza, crisis energéticas y alimentarias, miseria y marginalidad como nunca vimos, no sólo en países semicoloniales como el nuestro, sino en los países centrales, donde comenzó la crisis, como EE.UU. y los de la comunidad europea, etc.Hay un ángulo poco abordado, el de las consecuencias políticas

¿Qué opinas al respecto?

Aunque la crisis todavía está en pleno desarrollo, ya se pueden vislumbrar algunas tendencias generales: la crisis generará grandes luchas y revoluciones. Y algo fundamental: la posibilidad de un avance cualitativo en la conciencia de millones de trabajadores y sectores populares. Las consecuencias políticas serán similares o superiores a las que se dieron a principios del Siglo XX, cuando a partir de la primer gran crisis económica, el grueso de la clase obrera a nivel mundial se hizo marxista. Hubo luchas tremendas, el primer estado obrero, dos guerras mundiales y en un tercio de la humanidad se terminó expropiando a la burguesía. Hace unos cien años que el capitalismo dejó de ser progresivo y de desarrollar las fuerzas productivas. Fue a partir de esa realidad que la clase obrera en todo el mundo se hizo primero socialista y luego comunista. En nuestro país, los obreros no fueron siempre peronistas como se les intenta hacer creer a los trabajadores. Desde mucho antes, la clase obrera mayoritariamente era socialista y comunista. Pero por el rol del estalinismo y la socialdemocracia, la clase obrera ha retrocedido desde ese período. Lo nuevo es que se esta gestando un cambio que puede posibilitar la recuperación de ese tiempo perdido.

¿Cómo definís lo que está sucediendo?

Más allá del nombre, yo personalmente creo que estamos entrando en una nueva etapa mundial. Lo que se viene es distinto a todo lo visto desde el 89 hasta hoy. Por supuesto, hay hilos de continuidad, pero lo más destacado son los cambios que comenzaron y se van a profundizar. Son cambios de calidad. La crisis económica está íntimamente ligada al desarrollo de la lucha de clases. No se explica semejante crisis si además de las causas económicas, no le ponemos el otro condimento: la burguesía no pudo descargar sobre el movimiento de masas la cuota de explotación suficiente como para permitirle evitar lo que está sucediendo. La debacle económica del sistema capitalista es fruto de la resistencia y lucha encarnizada de los trabajadores de todo el mundo. A partir de la caída de la URSS y los países del Este de Europa se discutía si la incorporación de nuevos mercados le permitiría al imperialismo dinamizar la economía mundial y alejar por décadas la posibilidad de nuevas crisis. No tuvimos que esperar muchos años para ver este desplome general, que confirma una caracterización de nuestra corriente que fue muy discutida por la izquierda mundial: que la caída del estalinismo no fue una derrota sino un triunfo. Fuimos una de las pocas corrientes a nivel mundial que hicimos esta definición en ese momento. Y esto creo que tiene una unidad con la realidad actual porque a partir de ese momento se desplomó el orden mundial establecido luego de la Segunda Guerra Mundial a partir de Yalta y Postdam. Al caer el estalinismo, el imperialismo se quedó sin esa colaboración y tuvo que absorber en soledad las luchas y las crisis. Hoy se ve con claridad cómo le ha ido.

¿Qué opinas del período que se abrió en el 89 con la caída del muro?

La gran contradicción fue que con la caída del estalinisno no se fortaleció una dirección revolucionaria, ni en el período inmediato ni en los años siguientes. Es más, el imperialismo pudo rearmarse lanzando una contraofensiva económica conocida como neolibera-lismo y, fundamentalmente ideológica, con la cual logró meter en la cabeza de millones la idea de que el socialismo había muerto y que no había otro sistema que no fuera el capitalismo. Fue así como surgieron los defensores de un supuesto “capitalismo humanizado”. También surgieron nuevas corrientes reformistas y se fortalecieron viejas. Nosotros, a todo esto, le dimos muy poca importancia en todo este tiempo. Fuimos unilaterales. En el afán de responderle a las corrientes escépticas y liquidacionistas que hicieron pie en nuestro país y el mundo, vimos sólo lo positivo y no los elementos contrarres-tantes. Nos preparamos para que luego de un primer período mas contradictorio se diera un segundo momento de mayor claridad y avance de direcciones revolucionarias y esto no sucedió.

Es evidente que a nivel de la conciencia en el movimiento de masas primó la confusión y ello dificultó la creación de organizaciones revolucionarias con peso de masas. No impedía ni la existencia, ni las posibilidades de avanzar en la construcción de partidos, porque al no haberse producido una derrota y al debilitarse todos los aparatos, cada día se planteaban oportunidades para crecer. Pero junto con esto, el movimiento de masas mayoritariamente fue ganado por la idea de que la revolución y nuestras propuestas eran utópicas. Esto, en cierta medida, actuó como un nuevo dique, como en su momento lo había sido el estalinismo o el nacionalismo burgués, separando a los revolucionarios del movimiento de masas.

¿Fue una etapa de fortalecimiento de los reformistas?

Si, pero relativamente, ya que ninguna organización reformista logro enraizarse en el movimiento de masas, como sucedió en otras épocas. Sin embargo es un hecho que por ejemplo, a nivel electoral, la socialidemocracia y la centroizquierda en todas sus variantes tuvieron un momento de auge. Ante la fuerte campaña sobre el fracaso del socialismo y la incomprensión del significado de lo que pasaba, incluso muchos sectores de la izquierda retrocedieron políticamente. Algunos se hicieron completamente oportunistas, reformistas. El Foro de Porto Alegre, que surgió unos años después, fue la cuna de un nuevo reformismo. De los que propagan-dizaban que “otro mundo es posible” sin derrotar al capitalismo. En un principio incluso se fortalecieron Marcos, los zapatistas, y todas las corrientes horizontalistas que se encargaron de propagandizar la teoría de la “no toma del poder”.

27 de febrero de 2009

CONTRAPUNTOS


El cinismo del gobierno no tiene límites. Sobre todo cuando con el año electoral ya lanzado, ensaya malabares para tratar de asomar la cabeza del profundo abismo político en que cayó, de espaldas al pueblo. Mientras la película que todos vemos (y soportamos) es de género dramático, con escenas inconfundibles (tarifazos, inflación, suspensiones, despidos, cepo al salario), Cristina ensaya su comedia en pleno tour de inauguraciones, teleconferencias y ofertas de autos, heladeras, zapatos y, ahora, bicicletas y camiones.Pero ha sido el ministro Tomada el maestro de efectos especiales, al “aclarar” que “no hay despidos colectivos”, al reflotar la teoría del blindaje y, cual muerto que se mofa del degollado, decir que no estamos tan mal como en EE.UU. y Europa. La cruda realidad del movimiento obrero y el escenario conflictivo que preanuncia un marzo caliente, marcan un contrapunto no sólo con el gobierno, sino con la actitud cómplice de la dirigencia sindical burocrática. Veamos.

Todavía con empresas que, vacaciones mediante, disimulan la crisis, el panorama del sector privado marca que la reprogramación productiva, devenida en procedimientos de crisis, despidos y suspensiones, domina el escenario de los tres principales cordones industriales. Se adelantan vacaciones, se recortan horas extras, no se renuevan contratos y se ofrecen retiros voluntarios. Una variada gama de medidas para descargar la crisis sobre los trabajadores con una perspectiva de claro agravamiento.En Córdoba, el propio gobierno provincial reconoce 1.000 despidos y 7.500 suspensiones, con predominio en las automotrices, y más de 100 empresas en procedimiento preventivo de crisis. No sólo en el complejo metalmecánico, sino en otras ramas como el vidrio, caucho, plástico, alimentación, turismo y gremios de servicio. En San Nicolás y el sur de Santa Fe, revolotean los fantasmas de los ´90, con creciente mal humor social, en lugares cuya actividad gira en torno a las fuentes de trabajo que peligran. No es para menos frente a la posibilidad de 2.400 despidos en Siderar y el parate anunciado por Techint, luego de los conflictos de la General Motors y Paraná Metal y de la crisis de las empresas de la cadena agroquímica. Y en la Provincia de Buenos Aires, donde el motonauta Scioli, tomó nota de la reciente pérdida de 440 puestos de trabajo y 1.800 despidos, que vienen a agravar el clima recesivo que ya ha registrado, según cifras oficiales, 125 conflictos fabriles.

La resistencia de los trabajadores, pese al rol nefasto de la burocracia sumada a las dificultades políticas de los de arriba, han evitado que se imponga la rebaja salarial como moneda de cambio, convenios testigos, como el de los petroleros privados, o se generalicen los despidos de manera indiscriminada, terminando muchas peleas en negociaciones que fijan suspensiones rotativas. Demostrando que la lucha va a ser dura, que hace falta que el activismo combativo se organice y le de pelea a la burocracia que, pese a su desprestigio, tiende siempre a la solución más beneficiosa para las patronales.

El otro contrapunto se da con la pelea salarial. Pese al clima recesivo, se ha instalado la necesidad de un aumento y se vienen las paritarias. Pese a las presiones de la UIA y a la complacencia de los dirigentes de la CGT, que declaman necesidades de aumento pero no organizan la pelea, más de una decena de gremios entran ya en paritarias y crece el reclamo en el conjunto. Las dificultades políticas para imponer un techo testigo por parte del gobierno, como se intentó en años anteriores, y de vertebrar un acuerdo global sindical – patronal que enchaleque los reclamos, los ha obligado a reformular su política, siempre para acotar los aumentos. Ahora reflotan el Consejo Económico y Social, aplaudido por la CGT y la CTA, hablan de un aumento similar a la burla que se les otorgó a los jubilados (11%, o sea $3 por día), en forma de una suma fija en negro que achataría seriamente la pirámide salarial. Y en los estatales, han recurrido nuevamente a la llamada Paritaria Nacional Docente, con una oferta burlesca del 15,5%; o sea, $200 en negro y $55 en 6 meses. Una suerte de intento de techo testigo, no sólo para los docentes, sino para el conjunto de estatales.

La voluntad de acordar de la dirigencia de CTERA, choca con el clima de reclamos que se lanzó en todo el país. Con no inicio de clases en las provincias patagónicas, Salta y Capital. Paros en Catamarca y Jujuy, huelga indefinida en Río Negro y movilizaciones en Formosa, Rosario y Santiago. La oposición combativa, encabezada por la Lista Lila, ya organizó una marcha y levanta con fuerza el reclamo de $500 al básico y el blanqueo salarial para todos los docentes. Asimismo, la CICOP y los estatales de Buenos Aires, preparan la lucha ante el inicio de las paritarias. Marcando un camino de pelea que se va a profundizar hacia marzo.

En todos los gremios hay que preparar la pelea desde abajo, organizando el activismo y reclamando asambleas y plenarios. Y exigiendo a la CTA y la CGT que abandonen su política conciliadora y sus discursos pirotécnicos y organicen un plan de lucha nacional. No sólo para lograr un aumento y defender los puestos de trabajo en los conflictos en curso, sino para reclamar medidas de emergencia para que la crisis la paguen los de arriba. Entre otras medidas, prohibiéndose por ley los despidos y suspensiones, abriendo los libros de las empresas, imponiendo la jornada de 6 hs. sin rebaja salarial y exigiendo un aumento general de salarios acorde a la canasta familiar real, de planes sociales y jubilaciones con el 82% móvil.

7 de febrero de 2009

LA LICUADORA CARRIO (Crítica de la Argentina)


“Yo tengo el deber de unir la oposición, porque eso es lo que quiere la gente”, dijo ayer Elisa Carrió. Con esa frase, la líder de la Coalición Cívica retornó al místico tono con el que suele impregnar sus cruzadas políticas en tiempos de elecciones. Y para justificar su posición destacó que “en todo el mundo la oposición tiende a juntarse”.

Al hablar desde Estados Unidos, donde se encuentra de visita junto a otros dirigentes de su agrupación, le tendió una mano al oscilante senador justicialista Carlos Reutemann. “Las puertas están abiertas para él, si decide estar realmente en el campo de la oposición”, dijo.En el mismo sentido se pronunció Carrió al hablar de Felipe Solá. No descartó un acuerdo con el actual diputado justicialista y ex gobernador bonaerense. De todos modos, aclaró que ese entendimiento se tendría que concretar por afuera del peronismo. “La Coalición Cívica no va a participar de una interna del Partido Justicialista.”Carrió también se refirió al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, con quien dijo tener diferencias en el ámbito porteño.

De todos modos, una vez más, se mostró dispuesta a un acuerdo con el PRO en el resto del país. Pero cuando le recordaron las últimas afirmaciones de Macri (había dicho “no la conozco y es muy difícil hablar con alguien tan intolerante”), Lilita advirtió: “Si Macri rechaza el diálogo es un problema de él”.

Mucho más dura sonó Carrió al ponerles un “límite moral infranqueable” a Eduardo Duhalde y a Luis Barrionuevo. “A la vieja corrupción no la aceptamos bajo ningún concepto”, se enojó.Las declaraciones de Carrió, a través de las cuales marcó sus reglas para el juego de las alianzas con vistas a las próximas elecciones, obedecen a su visión del panorama político para 2009. “Acá hay peronismo y oposición”, expresó para explicar su punto de vista al respecto.La líder de la CC ya cerró una alianza electoral con la UCR y el socialismo. El radicalismo ya cerró un acuerdo con el vicepresidente Julio Cobos, para apoyar a su candidato a gobernador de Corrientes, Arturo Colombi. Sólo falta ver qué sabor tienen todos esos ingredientes en la licuadora.

“Las coaliciones tienen un límite”

Enrique Zuleta Puceiro (Director de OPSM)“Hay un tema central en la política argentina desde hace tiempo, es que la gente les pide a los políticos que depongan su individualismo y que establezcan acuerdos. Creen que las diferencias son artificiales, inventadas y que sólo sirven para satisfacer el narcisismo de algunos o la voluntad de poder de otros. Sin embargo, cada vez que los políticos han cedido a ese reclamo y han tratado de acordar, en general los acuerdos han sido muy costosos y en algunos casos letales. Por ejemplo: el Pacto de Olivos. El primer momento del acuerdo es de muchísimo éxito, hay satisfacción. Sube la imagen de quienes acuerdan. Es como una necesidad primaria. Pero, apenas se ve el contenido del acuerdo, la gente empieza con las suspicacias y grita ‘¡contubernio!’. Las coaliciones tienen un límite, porque no todo se puede sumar. En Chile, por caso, funciona porque el acuerdo no es de líderes sino de partidos completos, de partidos con tradición y a través de acuerdos programáticos”.

“Hay que pensar en el Gobierno”Carlos Fara (Titular de Carlos Fara & Asociados)

“En general se nota una demanda para que haya menos fragmentación, sobre todo en el público opositor, y que los políticos se entiendan más o se junten más, sobre todo en instancias electorales para la oposición al Gobierno. Hay que hacer dos advertencias. La primera es que cuando se hace una propuesta de alianza o coalición, hay algunas que a la gente no le cierran porque sienten que hay demasiada diferencia, o que son de estilo o ideológicas, o simplemente una competencia electoral, que puede parecer una buena idea en la teoría pero una mala en la práctica. El recuerdo del tema de la alianza entre la UCR y el Frepaso opera en contra, porque todo el mundo tiene miedo de que se armen alianzas meramente electorales y después, cuando llegue el momento del Gobierno, termina como terminó. Por eso es que, incluso, la oposición evita utilizar el término ‘alianza’, porque remite a una mala experiencia”.

“Uno más uno no siempre es dos”Artemio López (Director Consultora Equis)

“En líneas generales, la sociedad pide que el Gobierno resuelva los temas de inseguridad de ingresos y de empleo. Ahora, la unidad del conjunto de los políticos opositores es una construcción de tipo más bien mediática que una demanda de la opinión pública. De Narváez, que es un político transparente, cuando habló de la coalición en la provincia dijo que se iban a juntar todos, pero que la gente no debe preocuparse porque no hay ningún peligro de que gobiernen porque son elecciones parlamentarias. Se trata de teorías prepolíticas. En política, uno más uno no es dos, ni dos más otro es tres. Algunos acuerdos restan y la oposición es muy diversa”.

31 de enero de 2009

LECCIONES DEL MARXISMO

Hay hombres que se forman una teoría o se la prestan al prójimo para luego tratar de meter y encuadrar la vida, a horcajadas y a mojicones, dentro de esta teoría. La vida viene, en este caso, a servir a la doctrina en lugar de que ésta sirva a aquella. Los marxistas rigurosos, los marxistas fanáticos, los marxistas gramaticales, que persiguen la realización del marxismo al pie de la letra, obligando a la realidad social a comprobar literal y fielmente la teoría del materialismo histórico -aún desnaturalizando los hechos y violentando el sentido de los acontecimientos- pertenecen a esta calaña de hombres. A fuerza de ver en esta doctrina la certeza por excelencia, la verdad definitiva, inapelable y sagrada, la han convertido en un zapato de hierro, afanándose por hacer que el devenir vital -tan fluido, por dicha y tan preñado de sorpresas- calce dicho zapato aunque sea magullándose los dedos y hasta luxándose los tobillos. Son estos los doctores de la escuela, los escribas del marxismo, aquellos que velan y custodian con celo de amanuense la forma y la letra del nuevo espíritu, semejantes a todos los escribas de todas las buenas nuevas de la historia. Su aceptación y acatamiento al marxismo son tan excesivos y tan completo su vasallaje a él, que no se limitan a defenderlo y propagarlo en su esencia -lo que hacen únicamente los hombres libres- sino que van hasta a interpretarlo literalmente, es decir, estrechamente. Resultan, así, convertidos en los primeros traidores y enemigos de lo que ellos, en su exigua conciencia sectaria, creen ser los más puros guardianes y los más fieles depositarios.
Es, sin duda, refiriéndose a esta tribu de esclavos, que el propio maestro se resistía, el primero, a ser marxista.Qué lastimosa orgía de eunucos repetidores la de estos traidores del marxismo. Partiendo de la convicción de que Marx es el único filósofo de la historia pasada, presente y futura, que ha explicado científicamente el movimiento social y que, en consecuencia, ha dado, una vez por todas, con el clavo de las leyes del espíritu humano, su primera desgracia vital consiste en amputarse de raíz sus propias posibilidades creadoras, relegándose a la condición de simples papagayos panegiristas, y papagayos de El Capital. Según estos fanáticos, Marx será el último revolucionario de todos los tiempos y, después de él, ningún hombre futuro podrá crear ya nada. El espíritu revolucionario acaba con él y su explicación de la historia contiene la verdad última e incontrovertible contra la cual no cabe ni cabrá objeción ni derogación posible, ni hoy ni nunca. Nada puede ni podrá concebirse ni producirse en la vida que no caiga dentro de la fórmula marxista. Toda la realidad universal no es más que una perenne y cotidiana comprobación de la doctrina materialista de la historia.
Desde los fenómenos astrales hasta las funciones secretoras del sexo del euforbio, todo es un simple reflejo de la vida económica del hombre. Para decidirse a reír o a llorar ante un transeúnte que resbala en la calle, sacan su Capital de bolsillo y lo consultan previamente. Cuando se les pregunta si el cielo está azul o nublado, abren su Marx elemental y, según lo que allí leen, es la respuesta. Viven y obran a expensas de Marx. Ningún esfuerzo les es exigido ya ante la vida y ante sus vastos y cambiantes problemas. Les es suficiente que antes que ellos haya existido el maestro que ahora les ahorra la viril tarea y la noble responsabilidad de pensar por sí mismos y de ponerse en contacto directo con las cosas.Freud explicaría fácilmente el caso de estos hombres cuya conducta responde a instintos opuestos, precisamente, a la propia filosofía revolucionaria de Marx. Por más que les anima una sincera intención renovadora, su acción efectiva y subconsciente los traiciona, haciéndolos aparecer como instrumentos de un interés de clase, viejo y oculto, subterráneo y refoulé en sus entrañas.
Los marxistas formales y esclavos de la letra marxista son, por lo general, o casi siempre, de origen y cepa social aristocrática o burguesa. La educación y la cultura no han logrado expulgarles estas lacras. Tal es, por ejemplo, el caso de Plejanov, Bujarin y otros exégetas fanáticos de Marx, descendientes de burgueses o de aristócratas, convertidos.Lenin, en cambio, se ha separado y ha contradicho en muchas ocasiones del texto marxista. Si se hubiera ceñido y encorsetado, al pie de la letra, en las ideas de Marx y Engels relativas a la incapacidad y falta de madurez capitalista de la sociedad rusa, para ir a la revolución y para implantar el socialismo, no existiría en estos momentos el primer Estado proletario.Otras tantas lecciones de libertad ha dado Trotsky. Su propia oposición a Stalin es una prueba de que Trotsky no sigue la corriente cuando ella discrepa de su espíritu. En medio de la incolora comunión espiritual que conserva el mundo comunista ante los métodos soviéticos, la insurrección trotskista constituye un movimiento de gran significación histórica. Constituye el nacimiento de un nuevo espíritu revolucionario dentro de un Estado revolucionario. Constituye el nacimiento de una nueva izquierda dentro de otra izquierda que, por natural evolución política, resulta, a la postre, derecha. El trotskismo, desde este punto de vista, es lo más rojo de la bandera roja de la revolución y, consecuentemente, lo más puro y ortodoxo de la nueva fe.

29 de enero de 2009

RELACION GENERAL ENTRE SALARIOS, PRECIOS Y GANANCIAS

Por Karl Marx
Retomando algo de teoría, Karl Marx, esbozó en una conferencia de 1865 en un clima generalizado, una "epidemia" llamaba él, de huelgas, la cuestión de los salarios, precios y ganancias según el capitalismo.
XII. Relación general entre salarios, precios y ganancias
Si del valor de una mercancía descontamos la parte destinada a reponer el de las materias primas y otros medios de producción empleados, es decir, si descontamos el valor que representa el trabajo pretérito encerrado en ella, el valor restante se reducirá a la cantidad de trabajo añadida por el obrero últimamente empleado. Si este obrero trabaja doce horas diarias, y doce horas de trabajo medio cristalizan en una suma de oro igual a seis chelines, este valor adicional de seis chelines será el único valor creado por su trabajo. Este valor dado, determinado por su tiempo de trabajo, es el único fondo del que tanto él como el capitalista tienen que sacar su respectiva parte o dividendo, el único valor que ha de dividirse en salarios y ganancias. Es evidente que este valor mismo no variará aunque varíe la proporción en que pueda dividirse entre ambas partes interesadas. Y la cosa tampoco cambiará si, en vez de un obrero aislado, ponemos a toda la población obrera, y en vez de una sola jornada de trabajo, doce millones de jornadas de trabajo, por ejemplo.
Como el capitalista y el obrero sólo pueden repartirse este valor, que es limitado, es decir, el valor medido por el trabajo total del obrero, cuanto más perciba el uno menos obtendrá el otro, y viceversa. Partiendo de una cantidad dada, una de sus partes aumentará siempre en la misma proporción en que la otra disminuye. Si los salarios cambian, cambiarán, en sentido opuesto, las ganancias. Si los salarios bajan, subirán las ganancias; y si aquéllos suben, bajarán éstas. Si el obrero, arrancando de nuestzo supuesto anterior, cobra tres chelines, equivalentes a la mitad del valor creado por él, o si la totalidad de su jornada de trabajo consiste en la mitad de trabajo pagado y la otra mitad de trabajo no retribuido, la cuota de ganancia será del 100 por 100, ya que el capitalista obtendrá también tres chelines. Si el obrero sólo cobra dos chelines, o sólo trabaja para sí la tercera parte de la jornada total, el capitalista obtendrá cuatro chelines, y la cuota de ganancia será del 200 por 100. Si el obrero cobra cuatro chelines, el capitalista sólo recibirá dos, y la cuota de ganancia descenderá al 50 por 100. Pero todas estas variaciones no influyen en el valor de la mercancía. Por tanto, una subida general de salarios determinaría una disminución de la cuota general de ganancia; pero no haría cambiar los valores.
Sin embargo, aunque los valores de las mercancías, que han de regular en última instancia sus precios en el mercado, se hallan determinados exclusivamente por la cantidad total de trabajo plasmado en ellos y no por la división de esta cantidad en trabajo pagado y trabajo no retribuido, de aquí no se deduce, ni mucho menos, que los valores de las mercancías sueltas o lotes de mercancías fabricadas, por ejemplo, en doce horas, sean siempre los mismos. El número o la masa de las mercanúas fabricadas en un determinado tiempo de trabajo o mediante una determinada cantidad de éste, depende de la fuerza productiva del trabajo empleado, y no de su extensión en el tiempo o duración. Con un determinado grado de fuerza productiva del trabajo de hilado, por ejemplo, podrán producirse, en una jornada de trabajo de doce horas, doce libras de hilo; con un grado más bajo de fuerza productiva, se producirán solamente dos. Por tanto, si las doce horas de trabajo medio se materializan en un valor de seis chelines, en el primer caso las doce libras de hilo costarían seis chelines, lo mismo que costarían, en el segundo caso, las dos libras. Es decir, que en el primer caso una libra de hilo saldrá por seis peniques, y en el segundo caso por tres chelines. Esta diferencia de precio obedecería a la diferencia existente entre las fuerzas productivas del trabajo empleado. Con la mayor fuerza productiva, una hora de trabajo se materializaría en una libra de hilo, mientras que con la fuerza productiva menor, en una libra de hilo se materializarían seis horas de trabajo. En el primer caso, el precio de una libra de hilo no excedería de seis peniques, aunque los salarios fueran relativamente altos y la cuota de ganancia baja. En el segundo caso, ascendería a tres chelines, aun con salarios bajos y una cuota de ganancia elevada. Y ocurriría así, porque el precio de la libra de hilo se determina por el total del trabajo que encierra en ella y no por la proporción en que este total se divide en trabajo pagado y trabajo no retribuido. El hecho apuntado antes por mí de que un trabajo bien pagado puede producir mercancías baratas y un trabajo mal pagado puede producir mercancías caras, pierde, con esto, su apariencia paradójica. Este hecho no es más que la expresión de la ley general de que el valor de una mercancía se determina por la cantidad de trabajo invertido en ella y de que la cantidad de trabajo invertido depende enteramente de la fuerza productiva del trabajo empleado, variando por tanto al variar la productividad del trabajo.

27 de enero de 2009

CAMARADA MORENO, HASTA EL SOCIALISMO SIEMPRE!!!


Por MST Santa Fé

"Yo no creo que sea inevitable el triunfo del socialismo. Creo que el resultado depende de la lucha de clases, en la cual estamos inmersos. Y que, entonces, lo indispensable es luchar, luchar con rabia para triunfar. Porque podemos triunfar. No hay ningún Dios que haya fijado que no podamos hacerlo" (Nahuel Moreno)


El 25 de enero se cumplió el vegesimo segundo aniversario de la muerte de Nahuel Moreno, seudónimo partidario de Hugo Bressano Capacete, uno de los más grandes dirigentes revolucionarios de la segunda postguerra, maestro y fundador de la corriente internacional de la que provienen los partidos trotskistas de Centroamérica.
Moreno nació en 1924 en Alberdi, provincia de Buenos Aires, Argentina. En 1944, con escasos 20 años de edad, junto a un puñado de jóvenes funda el Grupo Obrero Marxista (GOM). En su documento precursor Moreno afirma: "Nos empalmaremos en el movimiento obrero, acercándonos y penetrando en las organizaciones dónde éste se encuentre, para intervenir en todos los conflictos de clase". En abril de 1945, en medio de la marea peronista que inundaba a la Argentina, este pequeño grupo dirigió una huelga en una de las fábricas más grandes del país, el frigorífico Anglo Ciabasa, localizado en Avellaneda, el cuál empleaba a 15.000 obreros. A partir de esa experiencia se desarrolla en el Partido de Moreno una contínua lucha por echar raíces y hacerse fuerte al interior de la clase trabajadora. La corriente internacional que encabezó tuvo el gran mérito de dar la batalla consecuente por sacar al trotskismo de los círculos viciosos y las tertulias de la intelectualidad de clase media y dirigirlo tenazmente hacia el movimiento obrero, en medio de las más adversas circunstancias y el hostigamiento implacable de la patronal, las burocracias sindicales y el stalinismo. Máxime en aquellos tiempos en que ser trotskista era sinónimo de paria o hereje en los propios medios de la izquierda.

Es imposible en esta breve nota describir el papel de Moreno, como continuador de la IV Internacional fundada por León Trotsky. El legado que aportó a sucesivas generaciones de revolucionarios, especialmente de Latinoamérica, es denso e invaluable. Su claridad en la defensa de los principios, su lucha indoblegable por la independencia política de la clase obrera y la revolución socialista, su método fraternal de construcción partidaria -nos educó siempre en el respeto a los cuadros, a los organismos, y a la militancia de conjunto-, sus elaboraciones teóricas de vasta magnitud; son todos aspectos de su obra que reivindicamos con emoción en el décimo aniversario de su fallecimiento.

No obstante, sin duda Moreno fue tanto más grande en la medida en que dedicó sus mayores esfuerzos a la construcción del partido mundial de trabajadores. En este aspecto, Moreno no hace más que retomar con pasión la tradición marxista. Desde el Manifiesto Comunista de Marx y Engels entendemos que el capitalismo es mundial y está férreamente organizado en ese terreno, por lo tanto, la clase obrera revolucionaria debe necesariamente organizarse a escala mundial para hacer viable su lucha por la victoria. Este principio se hace aún más evidente ante la llamada "globalización" contemporánea.

En sus propias palabras, Moreno describe así el papel de la IV Internacional, a cuya construcción dedicó su vida entera: "Pese a todos sus errores, esta Internacional ha tenido un mérito gigantesco; en medio de la más feroz persecución de la burguesía y la burocracia stalinista, ha conservado para el movimiento obrero y de masas toda la experiencia adquirida en más de un siglo de lucha. Una experiencia cuya pérdida hubiera atrasado por varias décadas el desarrollo de la revolución socialista. Una experiencia que se sintetiza en una teoría, la de la revolución permanente, un programa, el programa de transición, y una organización, el partido leninista-trotskista". Más adelante, con suma honestidad, ponderando las múltiples debilidades que a través de su larga marcha "contra la corriente" ha experimentado la IV Internacional, agrega:

"...todos estos errores, divisiones, y agrias discusiones del pasado y del presente, no son más que los dolores de parto de ese partido mundial con influencia de masas. La IV Internacional que nosotros conocemos es, a la vez, el embrión y la partera de ese partido. Por eso estamos en ella y por eso seguiremos en ella".

HOY MAS QUE NUNCA.

COMPAÑERO NAHUEL MORENO HASTA EL SOCIALISMO SIEMPRE

10 de noviembre de 2008

MARX HA VUELTO


En medio del derrumbe, el jefe de la mayoría del Senado de Estados Unidos, Harry Reid, dijo que “estamos en territorio desconocido, esto es un juego diferente... Nadie sabe qué hacer.” Mientras tanto millones de personas han decidido desempolvar los libros de Karl Marx. Sorprendidos, los editores y libreros alemanes aseguraron que se incrementaron las ventas de sus libros y sobre todo del primer tomo de El Capital. Jörn Schütrumpf, director de la editorial berlinesa Karl-Dietz, que publica las obras de Marx y Engels, explicó que los nuevos lectores pertenecen a “una joven generación académica que se ha dado cuenta de que las promesas neoliberales de felicidad se han demostrado falsas”.
Marx vuelve a estar de moda y es citado por personas que nadie hubiese pensado que lo parafrasearían. El ministro alemán de economía, Peer Steinbrück, se jactó de ser un seguidor de la teoría marxista. El semanario Der Spiegel tuvo que admitir que “ciertas partes de la teoría de Marx no son realmente tan malas.” Por otro lado, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, recordó que “Marx observó hace tiempo la forma en que el capitalismo desenfrenado se convirtió en un tipo de mitología que atribuye realidad, poder e inteligencia a cosas sin vida propia. Estaba en lo cierto en eso.” Con libros que salen como pan caliente, películas que se preparan en los sets y una crisis mundial que está erosionando los cimientos del capitalismo, el pensamiento de Marx, que hace años podía ser tildado por muchos como estrafalario, vuelve a estar en escena.
Marx está aquí de nuevo
Desde que comenzaron a derrumbarse las bolsas del mundo, se desplomaron muchas de las ideas dominantes del último siglo con las que nacieron la globalización y el neoliberalismo. Todas las teorías mostraron que se sustentaban en falsedades. Por eso reaparece Marx, que dedicó gran parte de su vida a analizar la sociedad capitalista. Intentaba no sólo explicar lo que era visible, sino buscar en las entrañas del sistema. Así logró saber en qué consistía, de dónde sacaba sus beneficios, cómo explotaba a los trabajadores, cómo funcionaba, por qué se producían crisis periódicas y cuál sería el destino. De este análisis exhaustivo y de su relación con las luchas de los trabajadores surge el marxismo como teoría científica para la acción de la clase trabajadora contra el capitalismo.Fueron muchos los que habían abandonado las lecciones de Marx y se sorprenden ahora al verlo resurgir. Para nosotros, que opinamos que nunca perdió vigencia, no es de extrañar que las soluciones y pronósticos de esta crisis se encuentren en los libros que escribió hace más de un siglo.
Pronóstico desde el siglo XIX
Marx estudió un capitalismo que no había alcanzado el nivel de desarrollo actual. Inmerso en el siglo XIX, no podía ver la concentración monopólica, su desarrollo, el imperialismo, las crisis recurrentes y las guerras. Aún así, en el Manifiesto Comunista (1848) encontramos una explicación materialista del funcionamiento de la sociedad capitalista: “…La producción económica y la estructura social que de ella se deriva necesariamente en cada etapa histórica constituyen la base sobre la cual descansa la historia política e intelectual de esa época; que por tanto toda la historia (…) ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas”. Con claridad describía que el sistema se basaba en la opresión del proletariado, la explotación de los recursos naturales y la extensión del dominio a todo el mundo. En aquel momento, no sabía que ese fenómeno se llamaría globalización.También explicó que “en un sistema de producción en que toda la trama del proceso de reproducción descansa sobre el crédito, cuando éste cesa repentinamente (…) tiene que producirse inmediatamente una crisis, una demanda violenta y en tropel de medios de pago. Por eso, a primera vista, la crisis aparece como una simple crisis de crédito y de dinero (…). Pero, al lado de esto, hay una masa inmensa de estas letras que sólo representan negocios de especulación, que ahora se ponen al desnudo y explotan como pompas de jabón”. Si los senadores norteamericanos hubieran leído estas palabras que parecen proféticas no sentirían que esta crisis los sumerge en territorio desconocido.
En el Manifiesto Comunista escribió que “las crisis comerciales, además de destruir una gran parte de los productos elaborados, aniquilan una parte considerable de las fuerzas productivas existentes. En esas crisis se desata una epidemia social que a cualquiera de las épocas anteriores hubiera parecido absurda e inconcebible: la epidemia de la superproducción (…). Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados recursos, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no sirven ya para fomentar el régimen burgués de la propiedad; son ya demasiado poderosas para servir a este régimen, que embaraza su desarrollo. Y tan pronto como logran vencer este obstáculo, siembran el desorden en la sociedad burguesa, amenazan dar al traste con el régimen burgués de la propiedad. Las condiciones sociales burguesas resultan ya demasiado angostas para abarcar la riqueza por ellas engendrada.” Cualquier semejanza de estas palabras con la realidad es puro análisis científico marxista.Mientras los gobiernos del mundo intentan salvar a los bancos, otra vez el hombre de la barba tupida nos recuerda desde hace 160 años que “el Poder Público viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de Administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”.Marx volvió a ser best seller porque es el único capaz de entender esta crisis. Pero al mismo tiempo nos plantea la necesidad de transformar el mundo en el que vivimos.
Quienes creían que su pensamiento era anticuado están pagando el error con creces, porque la actualidad de Marx se sintetiza en la frase “la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”.
Lenin: el continuador
Hace 90 años, Lenin escribía El Imperialismo, fase superior del capitalismo. Acababa de terminar la I Guerra Mundial, que había cambiado el mundo, y él comenzaba a analizar la realidad que Marx no había podido ver.Por aquel entonces, decía que “el capitalismo se ha transformado en un sistema universal de opresión colonial y de estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países ‘avanzados’. Este ‘botín’ se reparte entre dos o tres potencias rapaces de poderío mundial, armadas hasta los dientes que, por el reparto de su botín arrastran a su guerra a todo el mundo”. Las guerras del siglo XXI en Irak y Afganistán, y la amenaza latente contra el mundo que no se encolumnaba detrás de Bush son sólo una muestra de este escenario.Durante décadas, miles profetizaron que “otro mundo es posible”, dando a entender que el capitalismo podía tener rostro humano.
En 1916, Lenin ya les había respondido cuando escribió que “las cuestiones esenciales en la crítica del imperialismo son las de saber si es posible modificar con reformas las bases del imperialismo, la de saber si hay que seguir adelante desarrollando la exacerbación y el ahondamiento de las contradicciones engendradas por el mismo o hay que retroceder, atenuando dichas contradicciones. Cómo las particularidades políticas del imperialismo son la reacción en toda la línea y la intensificación del yugo nacional como consecuencia del yugo de la oligarquía financiera y la supresión de la libre concurrencia a principios del siglo XX, en casi todos los países imperialistas aparece una oposición democrática pequeñoburguesa al imperialismo (…) Traducido al lenguaje común esto significa: el desarrollo del capital ha llegado a un punto tal que, aunque la producción de mercancías siga ‘reinando’ como antes y siga siendo considerada como la base de toda la economía, en realidad se haya ya quebrantada, y las ganancias principales están destinadas a los ‘genios’ de las combinaciones financieras”.Cómo si uno leyera una crónica actual, Lenin agrega que “el capital financiero, concentrado en pocas manos y que goza del monopolio efectivo, obtiene un beneficio enorme, que se acrece sin cesar, de la constitución de sociedades, de la emisión de valores, de los empréstitos del Estado, etc.”.Lenin sabía, a principios de siglo, que el Estado de bienestar que daba ilusiones a los reformistas tenía su certificado de defunción más temprano que tarde. En la década del ’70 la profecía se cumplía porque sino “el capitalismo dejaría de ser capitalismo, pues el desarrollo desigual y el nivel de vida de las masas semihambrientas son las condiciones y las premisas básicas, inevitables de este modo de producción. Mientras el capitalismo es capitalismo, el exceso de capital no se consagra a la elevación del nivel de vida de las masas en cada país, ya que esto significaría la disminución de las ganancias de los capitalistas, sino al acrecentamiento de estos beneficios mediante la exportación de capital al extranjero, a los países atrasados”.Lenin repetía con frecuencia el refrán “los hechos son testarudos”, y no se equivocaba.
La crisis mundial logró que millones se plantearan la necesidad de pensar un mundo distinto y entendiera que “el imperialismo es la enorme acumulación en unos pocos países del capital monetario”. Marx gritó “trabajadores del mundo, uníos”. En 160 años, esa frase no ha perdido vigencia, pero hoy resurge con fuerza planteándonos el camino a seguir. Camino que los militantes del MST hemos elegido antes de que los marxistas sean Best Sellers.

EL CAPITALISMO NO VA MAS IIº PARTE


Queda claro que vienen años de crisis, recesión o depresión a nivel mundial. Poco importan las oscilaciones de las bolsas, que suben y bajan como en una montaña rusa. Sí se abren una serie de interrogantes. ¿Por qué le resulta tan difícil a los economistas, incluso a algunos marxistas, comprender el fenómeno que representa esta crisis? Mientras hacen la comparación con la debacle de los años ‘30, ¿Por qué se limitan a los mecanismos financieros o económicos para hacer la comparación, sus pronósticos y proponer las salidas? Si aquella culminó en una nueva guerra mundial, donde se completó la liquidación de gran parte del capital acumulado por más de 60 años, y sólo después de más de 30 millones de muertos en Europa y con una nueva redistribución del poder en el mundo. Y recién entonces se encontró el piso para un rebote sostenido y la consolidación del poder de EE.UU. sobre el mundo capitalista. ¿Por qué no se toma en cuenta para el análisis y la comparación la existencia de la ex URRS y el stalinismo mundial y el papel de amortiguación a las crisis que éstos cumplieron luego de la última guerra mundial? ¿Por qué el debate sobre la decadencia del imperialismo norteamericano y una nueva multipolaridad regional, según arriesgan los más optimistas, se presenta como una evolución pacífica y lógica de la crisis si no hay antecedentes históricos de eso? ¿Puede suceder o es solo la ilusión de que se salga rápidamente del callejón que representa este final de época el imperialismo? ¿Por qué sería posible un nuevo reparto del mundo en bloques multipolares si la crisis actual ya se devoró la teoría del Desacople, que justificaba que China, apelando a un supuesto enorme mercado interno no se vería sacudida por el terremoto? Para comprenderlo es imprescindible volver a abrir los ojos y mirar a Marx. Y entender que la Economía Política es la ciencia del funcionamiento de las sociedades, de su auge, su decadencia, su crisis y la necesidad de su reemplazo por una nueva. Y también revalorizar a Lenin y su visión del imperialismo y la lucha de clases.El capitalismo realiza su objetivo en el mercado mundialEl objetivo del sistema capitalista es la ganancia.

Pero la base, la fuente de donde emana toda la ganancia capitalista se asienta en la producción de mercancías, es allí y no en el sistema de crédito, en la especulación financiera, el comercio o la distribución de los bienes, donde esa ganancia se genera. En la relación capital-trabajo es que aparece la ganancia. Ésta surge de la producción de mercancías por parte de los trabajadores, allí hay un excedente de ese trabajo que no les es pagado como salario, un plus-valor que encierran las mercancías que se producen. Ese plus-valor o plusvalía es la que da origen a la ganancia del capitalista. Pero para que esa ganancia se realice y se convierta en la mercancía universal del sistema capitalista, es decir en dinero (D’ según la fórmula de Marx), tiene todavía que ir al mercado y ser vendida. Cuando se provocan crisis como las actuales se está expresando desde el punto de vista económico el agotamiento del mercado, la imposibilidad de realizar esas ganancias y la caída de ella. Entonces vienen las peleas por los mercados. No son peleas de marketing, de publicidad o de operaciones de boicot o intervenciones militares aisladas o limitadas. Esto funciona en épocas de relativa estabilidad económica en el momento en que el ciclo está en ascenso.

Pero cuando las crisis de estas magnitudes se desatan, la pelea es violenta y los movimientos y enfrentamientos militares se hacen cotidianos y tienden a generalizarse. El problema es que el mercado, por más que sea mundial, es limitado. Está reducido a los límites del planeta. Allí es donde se produce la crisis estructural del capitalismo, todos los espacios están ocupados, hay que repartir y dar de nuevo. Y no es posible hacerlo solo por el avance parcial de tal o cual país imperialista. O por medio de mecanismos diplomáticos o políticos. Desde la lógica capitalista se hace necesario desplazar violentamente a los competidores que ocupan un espacio que el país más fuerte quiere para que sus transnacionales puedan realizar sus ganancias. Es de esta confrontación violenta en la forma de guerras y revoluciones, de donde surge la hegemonía de unos países sobre el conjunto de la humanidad por las guerras, o la liberación de algunos otros por las revoluciones. Este es uno de los geniales descubrimientos de Lenin: la época del imperialismo es una época de guerras y revoluciones.La superación de cada crisis de este tipo requiere de un nuevo reparto del mercado mundialLa crisis de EE.UU. significa un debilitamiento importante de su poder imperial. Esta decadencia había empezado, de manera dramática, a principios de los ‘70 del siglo pasado. La derrota en Vietnam fue la expresión militar de ese agotamiento y decadencia. Esa derrota militar no abrió paso a una nueva multipolaridad a nivel mundial. Por el contrario, siguió imperando la supuesta bipolaridad que significa la misma existencia de la URSS, China, y el resto de los países “socialistas”.Esta situación reflejaba una realidad que había surgido de la primera y segunda guerras mundiales.

La construcción de estados no capitalistas con economías de transición, producto de revoluciones políticas y sociales que acompañaron la finalización de las guerras mundiales, el llamado “socialismo real”. Esa llamada bipolaridad expresaba una contradicción del sistema, una distorsión de la lucha de clases a nivel mundial. Bajo esta contradicción, un tercio del planeta quedó por fuera de la dominación directa del imperialismo y desaparecieron la casi totalidad de los regímenes coloniales que procedían de la época de ascenso histórico del capitalismo en el Siglo XIX.La visión de la construcción del socialismo en un solo país; la ideología de un desarrollo económico que, encerrado en las estrechas fronteras nacionales, superaría al desarrollo capitalista; el manejo burocrático, totalitario, los criminales pactos con el imperialismo de cualquier signo en defensa de sus privilegios “nacionales” en contra de la revolución mundial. Esto es lo que fue minando las bases de esos estados que habían iniciado los primeros experimentos de construcción de una sociedad nueva fuera de los marcos capitalistas, hasta que esos experimentos cayeron. Sólo Cuba resistió hasta ahora.

Con la caída de la ex URSS y la restauración capitalista en China, el imperialismo inició una fase de contraofensiva económica, militar, ideológica y cultural. Se anunció la supremacía total del capitalismo contra todo otro sistema. Los nuevos mercados abiertos luego de las revoluciones, crisis y la contrarrevolución económica operada en esos países, eran la gran esperanza americana y europea para la superación de su crisis crónica abierta a principios de los ‘70 del siglo XX. Pero la realidad mostró lo contrario. El mercado se agotó rápidamente, y si bien abrió la puerta a un aumento monumental de la tasa de explotación y de la plusvalía (China), lo mismo que a un aumento de la tasa de ganancia del capital (en algunos momentos), no pudo evitar que los ciclos de crisis fueran similares a los de los últimos 30 años. Por lo tanto el reparto de ese mercado, antes que desarrollar las fuerzas productivas globales (base de sustentación de la existencia de una sociedad), siguió frenándolas, preparando la crisis actual. Azuzando el desarrollo de luchas, resistencias y enfrentamientos, guerras y revoluciones, otra vez Lenin como paradigma.

No desarrollaremos aquí el debate con los que sostienen que las fuerzas productivas se siguen desarrollando por el avance de la tecnología y la ciencia. Y si bien podríamos asegurar que en los últimos cinco años de Revolución Bolivariana, por ejemplo, en el país se ha producido un desarrollo de las fuerzas productivas, aunque ciertamente limitado y subordinado al aprovechamiento de la renta petrolera, no es eso lo que pasa a nivel global. La dialéctica es enemiga a muerte del formalismo pequeño burgués. Y la ley del desarrollo desigual y combinado explica cómo es posible que mientras en algunos pocos países se pueda hablar de crecimiento de las fuerzas productivas, en el sentido marxista, lo dominante a nivel mundial es el freno de éstas. Para el método de estudio de toda ciencia histórica, y así es la ciencia del desarrollo de las sociedades humanas, el todo siempre es superior a las partes que lo componen. Por lo tanto, estando limitado el mercado, no existiendo desarrollo global de fuerzas productivas, incrementándose de manera tremenda el capital ficticio, dejando de actuar las tendencias contrarres-tantes de la caída de la tasa de ganancia, y frente la imposibilidad de realización de la plusvalía, dándose todos estos elementos juntos, estamos en presencia de una nueva crisis de alcance histórico. Desde la lógica de concentración del capital en cada vez menos manos, se vuelve a plantear la necesidad de un nuevo reparto del mercado mundial, al mismo tiempo que el sistema exige continuar aumentando la tasa de explotación y el aumento de extracción de plusvalía.

La multipolaridad: una posición utópica

Una vez superado el actual pico de la crisis, es un hecho que el mundo ya no será como antes. Se iniciará una durísima batalla por el nuevo reparto de los mercados. En este marco es en el que se empiezan a plantear distintas políticas de salida desde el ángulo capitalista. Para Bush, una vez encontrado el nuevo piso luego del estallido financiero, debe volverse al marco de Breton Woods: pero ahora un neolibe-ralismo regulado. Lástima para él que no estará para verlo. Para los europeos, que dicen lo mismo de manera más elegante, deben imponerse regulaciones que hagan que “nunca más vuelva a suceder esto”. Y para los gobiernos de los llamados países emergentes, en especial China, India, Rusia y Brasil, alentados desde los cenáculos intelectuales del ala izquierda de la socialdemocracia europea, o de los restos del estalinismo, hay que buscar el camino de un nuevo mundo multipolar. El mecanismo de esta multipolaridad serían los bloques regionales. Los que sostienen esta posición imaginan una mesa en la cuál Estados Unidos se sentaría como primero entre iguales con Europa y el Bloque de los Bric (Brasil, Rusia, India y China), cada uno de estos países emergentes encabezando un nuevo bloque regional. Ese es el sentido, por ejemplo, que Brasil quiere darle a UNASUR, o al predominio del MERCOSUR sobre el ALBA, intentando absorber a este último. La visión utópica es la de creer posible el acuerdo entre bloques, donde, además, los liderazgos no están consolidados sino en disputa, como es el caso de América Latina. Y aquí están en disputa liderazgos que expresan procesos revolucionarios como el Bolivariano, con liderazgos reaccionarios como el de Lula.

Según aquella visión, se podría llegar al acuerdo de un nuevo reparto mundial de los mercados, de entendimiento político, de desarrollo. Hay algunos que imaginan nuevas globalizaciones, pero limitadas a pequeñas regiones especificas del globo. Según los que sostienen esta posición, se generarían nuevos mercados cerrados, que negocian en conjunto con otros mercados cerrados. Pero niegan lo que es, en definitiva, la política en el capitalismo: la lucha despiadada por el dominio del comercio mundial, es decir, el lugar donde se realiza la plusvalía arrancada con la producción de mercancías. Esta lógica que parte de suponer que acuerdos diplomáticos entre regiones y países obligarán a los países imperialistas, y principalmente a Estados Unidos, a reconocer un nuevo reparto del mundo simplemente porque está debilitado y en su etapa decadente, es utópica. Y no sólo utópica sino reaccionaria, porque al necesitar mecanismos para cerrar espacios económicos, frenarían todavía más el desarrollo de las fuerzas productivas, aumentarían todavía más la miseria creciente y, en su competencia interna por el liderazgo de cada bloque, llevaría a esos países a depredar más el espacio que ocupan en el globo y a aumentar las tensiones y las perspectivas de enfrentamientos militares entre ellos. Y es también reaccionaria porque niega la existencia de la etapa imperialista, buscando una salida dentro de las leyes internas del capitalismo, las mismas leyes que provocan los colapsos una y otra vez. Es además una posición que va en contra de las enseñanzas históricas, porque desconoce, olvida o quiere negar cómo ha sido la historia de la humanidad hasta el presente. Todo cambio de hegemonía a nivel mundial fue precedido por brutales enfrentamientos militares, verdaderas carnicerías humanas. Esa es la historia del dominio del imperialismo inglés y del yanqui. También es la historia de los que se resistieron a perder la hegemonía. No se explica por qué, ahora, tendría que ser diferente.

La verdadera alternativa a la crisis es la lucha por socialismo La conformación de bloques regionales de los países dependientes de los imperialismos, sobre todo del imperialismo hegemónico, podrían haber sido fenómenos progresivos si se tratara de defenderse de la política de neocolonización. Sin embargo, la mayoría de ellos están marcados en sus orígenes por las necesidades de las transnacionales en disputa por los mercados regionales. Ese es el papel que ha venido jugando la OMC (Organización Mundial de Comercio), aceptado por los países integrantes de los bloques regionales más débiles, normando quién es el jugador que gana y cuál el que pierde en el mercado mundial. Este ha sido el papel de casi todos estos acuerdos, con la excepción del ALBA. Pero si no fueron progresivos en el momento de su creación, ¿por qué iban a serlo ahora? La excepción del ALBA tiene que ver con el criterio de solidaridad declarado por la principal fuerza económica y política de ese acuerdo, la República Bolivariana de Venezuela y su proceso revolucionario.Pero dado el carácter histórico de la actual crisis se vuelve a abrir la oportunidad, que venía acumulándose desde hace años, de plantear como inminente la lucha anti-capitalista y por la revolución socialista. Los más de 90 años transcurridos desde la primera revolución socialista triunfante; la experiencia del régimen soviético y su degeneración; el aprendizaje acumulado que deja ese experimento, tanto como los posteriores, debe ser aprovechado para no repetir los errores y las tragedias que ellas trajeron.

En primer lugar, hay que partir del reconocimiento, probado por la historia, de la posibilidad de que importantes procesos de transición revolucionaria se desarrollen en países atrasados, es decir, con bajo desarrollo de fuerzas productivas y poco desarrollo relativo de la clase obrera. En segundo término, esta propia característica hace que el proceso tenga la particularidad de combinar distintas revoluciones. El caso de la Revolución Boliva-riana muestra la necesidad de llevar a cabo tareas democráticas, antiimperialistas, y de transición al socialismo de manera simultanea. En tercer lugar, el reconocimiento de que, desde el principio, actúan fuertes componentes burocráticos en los propios procesos revolucionarios, implican la necesidad de asimilar que dentro del proceso se seguirá desarrollando una poderosa lucha de clases. La presencia preeminente en los primeros periodos de los sectores más conservadores, pequeño burgueses y que buscan privilegios, lleva a desarrollar una política específica para combatirlos desde el inicio mismo del proceso. Es por eso que en la lucha por el socialismo se plantea la obligación de desarrollar mecanismos democráticos que en esta etapa se convierten en transicionales. Ese es el sentido que tiene la lucha por las Constituyentes en la última década. La posibilidad de la contraloría social como una consigna de arranque de las revoluciones es fundamental, lo mismo que las consignas antiburocraticas y anticorrup-ción. El problema del control estatal de los sectores estratégicos de la economía, bajo la forma que sea, nacionalización por ejemplo, con control en la producción, gestión y administración de los trabajadores y las comunidades, es también una tarea de primer orden. Otra política fundamental a desarrollar es la de una fuerte propaganda hacia sectores de pequeños productores, en especial los del campo, al tiempo que se les facilita el acceso al crédito y se les respeta sus ritmos de adaptación de la nueva realidad. La democratización de la información de todas las empresas (la vieja consigna de apertura de los libros), pero a la que puedan tener acceso todos los ciudadanos es otra vacuna contra aquellos sectores conservadores, burocráticos o directamente contrarrevolucionarios que hacen vida dentro del proceso de transición.

La no existencia en la actualidad de los clásicos sujetos políticos como el partido revolucionario de masas al estilo bolchevique o la III internacional en sus primeros cinco años de vida, y de organismos de poder obrero y popular acabados, si no más bien en proceso de formación, es una pelea que debe darse de manera simultanea al desarrollo de la movilización revolucionaria. Esta ausencia obliga a prestar especial atención a estas dos tareas subjetivas, convirtiéndose la de la construcción del partido en la prioritaria. Las viejas tradiciones revolucionarias deben ser limpiadas de las deformaciones burocráticas y dogmáticas, de las manchas de las traiciones históricas. La búsqueda de coincidencias entre sectores de vanguardia en los procesos vivos, sectores provenientes de distintas tradiciones, lenguaje y hasta experiencias, se dará inevitablemente, a condición de que haya un actor conciente que las busque. En este sentido, la orientación del reagrupamiento de los revolucionarios tiene cada día más vigencia. La lucha por el socialismo es la lucha por la democracia más avanzada, el antiimperialismo, el anticapitalismo y el inicio del cambio de las relaciones de producción capitalistas. Sin embargo, la otra gran enseñanza de los experimentos del siglo XX es el fracaso rotundo de la construcción, no ya del socialismo, sino de los procesos transicionales en un sólo país.

El internacionalismo revolucionario, la solidaridad internacional, el relacionamiento y la búsqueda de manera permanente es imprescindible, sobre todo para que se pueda empezar a mostrar una alternativa de socialismo democrático con contenido de clase. Si la revolución, donde ha hecho pié o donde lo haga, no es consecuentemente internacionalista, no podrá enfrentar con éxito su propia contrarrevolución interna, sobre todo a la que hace vida dentro del proceso. Esto no niega la validez de las relaciones comerciales, incluso la participación en bloques regionales, manteniendo la independencia política, o con acuerdos con países que no se encuentren atravesando por procesos revolucionarios o cuyos gobiernos sean reaccionarios. Por el contrario, la historia de las revoluciones muestra que esto es casi inevitable. Pero esta necesidad no debe limitar de ninguna manera el involucramiento y la ayuda al desarrollo de la revolución en esos países, a través del apoyo a los movimientos revolucionarios que en ellos actúen.

Contra la ideología utópica y reaccionaria del multilaterismo debe levantarse un internacionalismo revolucionario consecuente para ayudar a que la revolución se abra camino en la mayor cantidad de países posibles. Esto en primer lugar pasa por la necesidad de la lucha por un “buen socialismo” en donde los procesos hayan comenzado. Como ningún otro, el proceso revolucionario de transición debe tener la política de garantizar las necesidades sociales en su propio país. Mejorar el nivel de vida de los trabajadores y los sectores más postergados. Limitar las ganancias en el sector privado que subsista, garantizar que los sectores de servicios que acompañan y son imprescindibles para el desarrollo económico, como el comercio exterior, el transporte y otros, sean monopolizados por el estado; la misma orientación debe dársele al crédito. Un plan central se hace imprescindible para lograr estos objetivos pero, a diferencia de los experimentados en los ex países del “socialismo real”, debe ser construido democráticamente en un ida vuelta entre el abajo y el arriba.

Toda propaganda socialista, que en este momento puede y debe ser orientada a sectores de masas, debe contemplar la crítica despiadada de los experimentos fracasados del llamado “socialismo real” del siglo XX, la crítica justa y sin concesiones a las desviaciones, limitaciones o insuficiencias de los procesos en curso, y las propuestas de gobierno que apunten al desarrollo, profundización y extensión internacional de la revolución.

Hay una nueva oportunidad histórica abierta. Nos encontramos en el prólogo de un nuevo desafío. Si en 1914 todos los revolucionarios consecuentes entraban en tres coches tirados por dos caballos cada uno, y tres años después se iniciaba el primer experimento triunfante que intentó recorrer el camino al socialismo, hoy no hay razón alguna por la cual nuestra generación no pueda pensar en volver a asaltar el cielo.