11 de febrero de 2009

LAS "GRANDES TRANSFORMACIONES"

Permanentemente este Gobierno Municipal se jacta de las "grandes transformaciones" llevadas adelante en la ciudad en materia de obra pública, aunque siempre se encargaron de aclarar que no iban a prometer "proyectos faraónicos". Es cierto que a más de cien cuadras de Rufino se le hizo "mejorado" con piedra y mejoró la transitabilidad de esas arterias sobre todo en los días de lluvia. Pero la gran mayoría se está deteriorando y son muchas las calles de asfalto que están rotas. Recordemos que esta piedra llegó de manera gratuita del sobrante de las obras en La Picasa.
Además se hizo un desastroso trabajo en la poda del arbolado que generó más quejas de los vecinos que beneficios, con la excepción de que disminuyeron los cortes de energía eléctrica producto del cableado entre las copas. Se limpiaron además las dos plazas importantes de la ciudad y se realizaron algunos trabajos de desmalezamiento, es cierto, ni siquiera se repitió un mantenimiento en todos esos espacios, salvo algunos retoques. Pero todo quedó en eso. Es decir, maquillaje y ninguna obra que genere fuentes de trabajo, como podría ser un plan de viviendas local, que reactivaría gran parte de la economía local por todo lo que conlleva la construcción de casas. Se suspendió el Plan de Pavimiento para Todos por más que se esté lanzando uno nuevo con muchas menos cuadras. En un año no se hizo ninguna cuadra de asfalto y el Presupuesto se va en más de 70 por ciento en sueldos para empleados y un porcentaje para funcionarios, de los cuales, como señalamos en reiteradas oportunidades, poco se sabe de las acciones llevadas adelantes por varios de ellos.
Si un Club de fútbol local, pudo hacer una vivienda acogedora para una familia tipo, cómo no va a poder hacerlo la Municipalidad en mayor escala. Falta de voluntad política de atacar con todo el rigor a los grandes deudores, esos cuya morosidad asciende a cientos de miles de pesos y alguno a millones. Sostienen la crisis financiera pero han aumentado el número de funcionarios que tienen la "gran tarea" varios de ellos, de pasearse por los pasillos de la Municipalidad con una taza de café en las manos, si es que no se quedan en sus casas. Con el salario de funcionarios, no se soluciona la situación, eso es verdad, pero se podría triplicar el presupuesto de Cultura, Educación, Salud, Deportes, por ejemplo. Lo cual es vergonzoso....
De parte del Concejo Deliberante, una minoría del Frente Progresista que no ha presentado proyectos superadores y una mayoría del justicialismo que funciona como escribanía del Ejecutivo, "levantamanos acríticos" de todo lo que les envía Giordano o las instituciones "amigas" del justicialismo. Los que apelan constantemente al pueblo en sus discursos pero que votan todos los aumentos de energía eléctrica, el incremento de 200 por ciento de la Tasa.
Por eso se necesita una alternativa a nivel local que plantee estos temas, que esté al servicio de las necesidades populares y no de un grupo de amigos. En este sentido es que te invitamos a conocer el MST, por la construcción de una nueva izquierda.

10 de febrero de 2009

LA FRAGIL SALUD RUFINENSE

Tras lo publicado en la edición del sábado del semanario La Tribuna en donde se expresó la firme posibilidad de que el Hospital SAMCO de Rufino se convirtiera una sala de día se generó una polémica en torno a la veracidad o no de lo expuesto por este medio.
Desde el Ejecutivo local se convocó al Jefe Regional, Dr. Armando Alianak para "aclarar" que esto no era cierto, lo cual hizo el martes por la mañana. Desde el Frente Progresista local consideraron que esto lo hizo correr el PJ como una "movida política". Sin embargo, esto es una muestra más del estado de la salud pública provincial y local producto de 24 años de inoperancia en la materia de parte de gobiernos justicialistas en todo lo que tiene que ver con lo público y más de un año de Frenteprogresismo que deja bastante que desear más allá de anuncios y "buenas intenciones" en la materia.
A todo esto?, el Sub-Secretario de Salud rufinense, Carlos Colomba, ¿donde está? Seguramente se ha tomado vacaciones tras un agitado año en donde se le puso alambrado al canil y se hizo una jornada de lucha contra el SIDA. Ah! y se repartieron tickets para viajes a Rosario. Como señalamos que de arriba hacia abajo no hay respuestas, tampoco se hace nada desde lo local. No se visitan los barrios para ver las condiciones sanitarias en las que viven muchos rufinenses tanto en la infraestructura de las distintas zonas como el acceso a vacunación de los niños especialmente. No se hace absolutamente ninguna campaña de recorrida de la ciudad con programas de prevención de enfermedades, de educación sexual, etc. Siempre con el argumento de la cuestión financiera, como sí para juntar a los vecinos en un lugar y darles una charla costara mucho dinero!
Se hace "política de salud" desde una oficina, esperando que la gente que tiene distintas necesidades se acerque, con la única solución de un pasaje a Rosario si es que no se agotan. Si es que en esa oficina se encuentra el Sub-Secretario, claro está.

9 de febrero de 2009

MANUAL DEL VOTANTE DE LA BOLETA UNICA

¿Para qué sirve?
Para que no falten boletas de una fuerza política en particular dentro del cuarto oscuro. Es un proyecto que tiende a combatir las prácticas clientelísticas más extendidas. Además les ahorra a los distintos partidos tener que hacerse cargo del costo de la impresión de las boletas.
¿Qué tipos de fraude impide?
Evita el robo de boletas. Al tratarse de una boleta única, si no está la boleta de un partido, no está la de ninguno, por lo cual no existe el riesgo de que dentro del cuarto oscuro el votante modifique su decisión por no encontrar la boleta que buscaba. Evitaría, también, el “voto cadena”, que implica que una persona entre al cuarto con un sobre cerrado –con boleta incluida– y sellado de antemano.
¿Dónde se aplica?
El sistema australiano se emplea en Brasil, Chile, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua Panamá y Paraguay. En América Latina, los únicos que no los usan son Argentina y Uruguay.
¿Cómo se vota?
Cada votante ingresará al cuarto oscuro y marcará una cruz en el casillero en blanco de la fuerza política que desee votar. En el caso de las elecciones legislativas, el votante encontraría en la boleta el nombre de los tres candidatos que encabezan la fuerza y en la pared habrá un afiche con el resto de los integrantes de la lista.
¿Qué pasa en las elecciones en las cuales se eligen varios cargos?
Cada cargo se votará en una boleta separada. Cada sobre incluirá, indefectiblemente, tantas boletas como cargos se estén eligiendo. Habrá una boleta para cada cargo electivo –presidente y vice, senadores y diputados– que se esté votando.
¿A quién beneficia?
Beneficiará a los partidos con menor estructura –que no pueden presentar fiscales de mesa en todas las salas– y los que cuentan con menos recursos económicos y que pueden imprimir menor cantidad de boletas.
¿Quién las entrega?
El Ministerio del Interior estaría a cargo de la impresión de las boletas que se entregarían, en mano, a cada uno de los votantes antes de ingresar al cuarto oscuro.
¿El recuento de votos será más fácil?
Se correrá el peligro de que al abrirse el sobre las autoridades de mesa duden de dónde se hizo la marca, si no está del todo clara. Cuando se elija más de una autoridad –por ejemplo presidente y senadores–, cada sobre contendrá, sí o sí, más de un boleta, algo que con el sistema actual sólo sucede si el votante decide hacer un corte.
¿Quiénes lo apoyan?
El Foro para la Reforma Política –que presentó el proyecto– está integrado por la Coalición Cívica, la UCR, el PRO, el Partido Socialista, el Partido Nuevo y el MST. Por su parte, Felipe Solá –del PJ disidente– presentaría un proyecto propio, pero parecido.
¿Por qué no lo quiere el Gobierno?
El ministro de Justicia, Aníbal Fernández, dijo que “si hiciéramos esto que quieren hacer de una boleta única donde todas (las fuerzas políticas) estuvieran incluidas, la boleta tendría más o menos el tamaño de la bandera nacional de ceremonia de una escuela, algo así como 1,50 por 1,20”. La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, respondió que el Gobierno se opone “porque está preparando el fraude”. La oposición también cree que el partido mayoritario, con el actual sistema, cuenta con la ventaja de poder tener fiscales en la mayoría de las mesas, algo que es muy difícil para las agrupaciones minoritarias.

8 de febrero de 2009

VENEZUELA: LOS TRABAJADORES POR EL "SI" PROFUNDIZAN EL PROCESO


Escribe: Stalin Pérez Borges Coordinador Nacional de UNT Militante del PSUV – Integrante del Frente Nacional de Trabajadores por la Enmienda
La campaña por la enmienda constitucional discutida y aprobada en la Asamblea Nacional, con el apoyo de millones de firmas, se ha convertido en una gran oportunidad para que los trabajadores y demás movimientos sociales, hagan que los sectores de clases que representan, eleven su conciencia política y tomen un rol de mayor participación, empuje e iniciativas que el asumido hasta ahora. La discusión por la enmienda, no sólo es, la convicción de la necesidad de que Chávez permanezca en la presidencia por un tiempo mayor a cuatro años, y ahora también la reelección indefinida a otros cargos de elección popular. Las posiciones que debemos asumir van más allá de ser discusiones de derecho constitucional y razones democráticas.La lucha por la enmienda es, comprometernos y ubicarnos de algún lado de la acera en varias de las discusiones que hoy estremece y define al proceso revolucionario venezolano y, de la misma forma nos obliga a ubicarnos en posiciones, respecto a hechos de los actuales acontecimientos políticos internacionales. Es decir, lo primero que debe saltar en la discusión es responder este interrogante: ¿la enmienda es para qué? Si, la enmienda es parte disimulada pero, a la vez, enconada de la lucha de clases.La enmienda es para profundizar el proceso; para darle poder a los trabajadores y sectores populares; es para dar la pelea, que hasta hoy no se ha dado, contra el burocratismo, la incapacidad y la corrupción; para identificar a sus interlocutores; para saber con quién están en cuanto a la agresión israelí al pueblo palestino y cual es su cuestionamiento al capitalismo, en esta crisis económica, política y social, que en este momento pone a este criminal sistema al borde de su desaparición. Esos tienen que ser parte de los temas que deben primar en esta discusión de la enmienda, otra cosa es la basura que la derecha quiere imponer en medio de la campaña en contra de la propuesta y a favor del No en el referendo próximo a darse.

Ojo: tampoco podemos generar, reproducir y, utilizar los subterfugios y sandeces que salen de boca y pluma de la derecha y reformistas del proceso mismo porque no vamos a convencer a los que no están convencidos. Esa mancha, llamada derecha endógena, muchas veces lo que suelta es un sucio discurso, que hace tanto o más daño a la revolución que la misma derecha imperialista.

Desde las bases, constituyendo los comités

Las organizaciones de bases del PSUV están construyendo distintos Comités para hacer la campaña a favor de la enmienda. Las organizaciones sindicales, los delegados de prevención, los consejos de trabajadores existentes y los no organizados, coordinados desde el Frente de Trabajadores y Trabajadoras por la Enmienda Constitucional, constituyen Comités por el SI en sus sitios de trabajo. El funcionamiento de estos organismos tiene una importancia capital en esta campaña por el SI. De no funcionar estos Comités, no hay garantía de un contundente triunfo. Estos, afortunadamente, se están instalando a granel, a lo largo y ancho del país. Se instituyen desde un mínimo de 5 miembros hasta un máximo de 50 y se tiene previsto constituir más de 20 mil.

Tareas de los Comités por el SI.

Desde los Comités se debe hacer la campaña en las bases mismo en los distintos centros de trabajos, garantizándose la propaganda y la motivación para votar y defender el derecho a la enmienda constitucional.Los Coordinadores y Coordinadoras de estos organismos y todos los compañeros y compañeras que forman parte de ellos, deben reunirse periódicamente para ir evaluando las posiciones del resto de los compañeros en nuestras áreas de trabajo. De estas evaluaciones, vamos sacando la cuenta de la correlación de fuerza que allí existe, vamos implementando la ofensiva propagandista y orientando la discusión con todos estos compañeros, hermanos de clase.

Los Comités por el SI, son también instrumentos útiles para la movilización los distintos actos locales y nacionales programados, así como de la logística para el día de la consulta nacional para la enmienda. Sin embargo, un hecho que puede traer resultados cuantitativos, es que los sindicalistas militantes del PSUV hemos encontrado a buena hora con la construcción de estos Comités, una instancia de base, que nos vuelve a sentar junto a compañeros, que por distintos motivos hoy estamos en distintas corrientes sindicales y hasta en Centrales diferentes. Hoy lo hacemos para lograr la enmienda constitucional; defender la posibilidad de que el proceso se profundice y esto es un hecho que puede allanar la posibilidad de la unidad en una sola organización sindical nacional, así como ahora militamos en una misma organización política.Hagamos todos los esfuerzos para constituir los Comités y para que estos funcionen. Entonces, podemos decir, lograremos el objetivo: un gran triunfo del SI por la enmienda. Pero, no olvidemos, este triunfo es para profundizar la revolución. Sin la acción revolucionaria de los trabajadores no hay revolución.

7 de febrero de 2009

LA LICUADORA CARRIO (Crítica de la Argentina)


“Yo tengo el deber de unir la oposición, porque eso es lo que quiere la gente”, dijo ayer Elisa Carrió. Con esa frase, la líder de la Coalición Cívica retornó al místico tono con el que suele impregnar sus cruzadas políticas en tiempos de elecciones. Y para justificar su posición destacó que “en todo el mundo la oposición tiende a juntarse”.

Al hablar desde Estados Unidos, donde se encuentra de visita junto a otros dirigentes de su agrupación, le tendió una mano al oscilante senador justicialista Carlos Reutemann. “Las puertas están abiertas para él, si decide estar realmente en el campo de la oposición”, dijo.En el mismo sentido se pronunció Carrió al hablar de Felipe Solá. No descartó un acuerdo con el actual diputado justicialista y ex gobernador bonaerense. De todos modos, aclaró que ese entendimiento se tendría que concretar por afuera del peronismo. “La Coalición Cívica no va a participar de una interna del Partido Justicialista.”Carrió también se refirió al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, con quien dijo tener diferencias en el ámbito porteño.

De todos modos, una vez más, se mostró dispuesta a un acuerdo con el PRO en el resto del país. Pero cuando le recordaron las últimas afirmaciones de Macri (había dicho “no la conozco y es muy difícil hablar con alguien tan intolerante”), Lilita advirtió: “Si Macri rechaza el diálogo es un problema de él”.

Mucho más dura sonó Carrió al ponerles un “límite moral infranqueable” a Eduardo Duhalde y a Luis Barrionuevo. “A la vieja corrupción no la aceptamos bajo ningún concepto”, se enojó.Las declaraciones de Carrió, a través de las cuales marcó sus reglas para el juego de las alianzas con vistas a las próximas elecciones, obedecen a su visión del panorama político para 2009. “Acá hay peronismo y oposición”, expresó para explicar su punto de vista al respecto.La líder de la CC ya cerró una alianza electoral con la UCR y el socialismo. El radicalismo ya cerró un acuerdo con el vicepresidente Julio Cobos, para apoyar a su candidato a gobernador de Corrientes, Arturo Colombi. Sólo falta ver qué sabor tienen todos esos ingredientes en la licuadora.

“Las coaliciones tienen un límite”

Enrique Zuleta Puceiro (Director de OPSM)“Hay un tema central en la política argentina desde hace tiempo, es que la gente les pide a los políticos que depongan su individualismo y que establezcan acuerdos. Creen que las diferencias son artificiales, inventadas y que sólo sirven para satisfacer el narcisismo de algunos o la voluntad de poder de otros. Sin embargo, cada vez que los políticos han cedido a ese reclamo y han tratado de acordar, en general los acuerdos han sido muy costosos y en algunos casos letales. Por ejemplo: el Pacto de Olivos. El primer momento del acuerdo es de muchísimo éxito, hay satisfacción. Sube la imagen de quienes acuerdan. Es como una necesidad primaria. Pero, apenas se ve el contenido del acuerdo, la gente empieza con las suspicacias y grita ‘¡contubernio!’. Las coaliciones tienen un límite, porque no todo se puede sumar. En Chile, por caso, funciona porque el acuerdo no es de líderes sino de partidos completos, de partidos con tradición y a través de acuerdos programáticos”.

“Hay que pensar en el Gobierno”Carlos Fara (Titular de Carlos Fara & Asociados)

“En general se nota una demanda para que haya menos fragmentación, sobre todo en el público opositor, y que los políticos se entiendan más o se junten más, sobre todo en instancias electorales para la oposición al Gobierno. Hay que hacer dos advertencias. La primera es que cuando se hace una propuesta de alianza o coalición, hay algunas que a la gente no le cierran porque sienten que hay demasiada diferencia, o que son de estilo o ideológicas, o simplemente una competencia electoral, que puede parecer una buena idea en la teoría pero una mala en la práctica. El recuerdo del tema de la alianza entre la UCR y el Frepaso opera en contra, porque todo el mundo tiene miedo de que se armen alianzas meramente electorales y después, cuando llegue el momento del Gobierno, termina como terminó. Por eso es que, incluso, la oposición evita utilizar el término ‘alianza’, porque remite a una mala experiencia”.

“Uno más uno no siempre es dos”Artemio López (Director Consultora Equis)

“En líneas generales, la sociedad pide que el Gobierno resuelva los temas de inseguridad de ingresos y de empleo. Ahora, la unidad del conjunto de los políticos opositores es una construcción de tipo más bien mediática que una demanda de la opinión pública. De Narváez, que es un político transparente, cuando habló de la coalición en la provincia dijo que se iban a juntar todos, pero que la gente no debe preocuparse porque no hay ningún peligro de que gobiernen porque son elecciones parlamentarias. Se trata de teorías prepolíticas. En política, uno más uno no es dos, ni dos más otro es tres. Algunos acuerdos restan y la oposición es muy diversa”.

ABRAZO AL INDEC EL MIERCOLES 11 (ATE-CTA ROSARIO)

Los trabajadores de ATE del IPEC de Rosario votaron en Asamblea la participación en el abrazo que cumplirá dos años. A los estadísticos rosarinos se sumarán trabajadoras de Mujeres en ATE, quienes además de su militancia sindical realizan una importante labor educativa y cultural en la ciudad de Rosario.

Por qué vamos al INDEC

A fines de 2006 el INDE C fue literalmente intervenido por funcionarios del gobierno nacional. La misión encomendada a estos era clara: “Detener” el proceso inflacionario mediante el dibujo de las estadísticas de precios. Esta intervención se trasladó luego a la EPH, que mide fundamentalmente condiciones de trabajo. Ante esto, trabajadores del Instituto organizados en la Asociación Trabajadores del Estado comenzaron un plan de lucha en defensa de las estadísticas públicas que aún hoy continúa.

La respuesta de la intervención fue la amenaza, la discriminación, los traslados y los despidos de los trabajadores que se oponían a la manipulación de los datos estadísticos.

El desmembramiento del sistema estadístico nacional continuó con el cambio metodológico en la medición del Índice de Precios al Consumidor de manera inconsulta y la posterior caída del IPC Nacional, que medía la inflación en las ocho provincias más pobladas del país. La mayoría de las provincias dejaron de publicar la inflación, a excepción de Santa fe y San Luís. Con esta y otras medidas herían de muerte al sistema estadístico nacional.

Los números de la intervención

Inflación durante 2008 según INDEC Intervenido de Capital y Gran Buenos Aires: 7,2 %

Otros números

Inflación durante 2008 en la Provincia de Santa Fe según IPEC: 22,5 %

Inflación en la ciudad de Rosario según IPEC: 22,8 %

Como se puede observar las incongruencias son claras.

Más números intervenidos

Para el INDEC con 143,70 una persona deja de SER INDIGENTE, y con $ 317,10 por mes una persona deja de SER POBRE. Una familia de 4 personas come todos los días con $ 444, y se garantiza alimentos, vestimenta, vivienda y esparcimiento con $ 979.

Sobran los comentarios sobre los números presentados.

La ATE – CTA pide: el cese de la intervención al Instituto Nacional de Estadística y Censos, el fin de la persecución a los trabajadores que luchan en contra de la misma.

Las estadísticas públicas deben ser serias, creíbles y estar al servicio del pueblo que las sostiene.

www.aterosario.org.ar/spip.php?article529

6 de febrero de 2009

POR QUE LOS MARXISTAS SE OPONEN AL TERRORISMO INDIVUAL (León Trotsky)

Nuestros enemigos de clase acostumbran a quejarse de nuestro terrorismo. Lo que entienden por esto no está muy claro. Ellos querrían calificar de terrorismo todas las actividades del proletariado contra sus enemigos de clase. A sus ojos, la huelga es el principal método terrorista. Una amenaza de huelga, la organización de piquetes, el boicot a un patrón esclavista, el boicot moral a un traidor que ha salido de nuestras propias filas, dicen que todo esto es terrorismo. Si se entiende por tal toda acción que inspira temor o daña al enemigo de clase, entonces, naturalmente, toda la lucha de clases no es otra cosa que terrorismo. Y entonces ya sólo quedaría por saber si los políticos burgueses tienen derecho a derramar a raudales su indignación moral mientras que todo el Estado, sus leyes, su policía y su ejército no son más que un aparato de terror capitalista.
Sin embargo es preciso decir que cuando nos reprochan hacer terrorismo intentan, aunque no siempre a sabiendas, dar a este término un sentido más literal, más indirecto.
En este sentido estricto de la palabra, el deterioro de maquinaria por los trabajadores, por ejemplo, sería terrorismo. El asesinato de un empresario, amenazar con incendiar una fábrica o amenazar de muerte a su propietario, un intento de asesinato, revolver en mano, contra un ministro del gobierno, estas acciones sí son actos terroristas en su sentido pleno y auténtico. No obstante, cualquiera que tenga una idea de la verdadera naturaleza de la socialdemocracia internacional debería saber que siempre se ha opuesto, y del modo más intransigente, a esta especie de terrorismo.
¿Por qué? Hacer terrorismo mediante una amenaza de huelga, o llevar a cabo una huelga, es algo que sólo pueden hacer los trabajadores de la industria. La significación social de una huelga depende directamente de dos factores. Primero: la importancia de la empresa o sector industrial que afecta. Segundo: el grado de organización, disciplina y disposición a la acción que tienen los trabajadores que la secundan. Esto vale tanto para las huelgas políticas como para las que tienen un motivo económico. Es el método de lucha que deriva directamente del papel productivo del proletariado en la sociedad moderna.
El terror individual desprecia el papel de las masas
El sistema capitalista necesita una superestructura parlamentaria para desarrollarse. Pero como no puede confinar en un gueto al proletariado moderno, tarde o temprano tiene que permitir que los trabajadores participen en el parlamento. En todas las elecciones se manifiestan el carácter de masa del proletariado y su nivel de madurez política -dos "quantum" que, una vez más, también están determinados por su papel social, es decir, sobre todo por su papel productivo.
En una huelga, igual que en una elecciones, el método, el objetivo y los resultados de la lucha dependen del papel social y de la fuerza del proletariado como clase. Sólo los trabajadores pueden llevar a cabo una huelga. Los artesanos arruinados por la fábrica, los campesinos cuyas aguas han sido contaminadas por la fábrica, o el "lumpen-proletariado", ávido de saqueo, pueden romper las máquinas, prender fuego a la fábrica o asesinar a su propietario. Sólo la clase obrera, consciente y organizada, puede enviar en representación una muchedumbre al parlamento para defender los intereses de los proletarios. Por el contrario, para asesinar a un personaje oficial en la calle no es preciso tener tras sí masas organizadas. La fórmula para fabricar explosivos está al alcance de todo el mundo y uno puede hacerse con un Browning en cualquier parte. En el primer caso se trata de una lucha social cuyos métodos y medios derivan necesariamente de la naturaleza del orden social existente, en el segundo de una reacción puramente mecánica, idéntica en todas partes -tanto en China como en Francia-, muy impactante en sus formas externas (muerte, explosiones, así sucesivamente) pero absolutamente inofensiva en lo que respecta al sistema social.
Una huelga, incluso de poca importancia, tiene consecuencias sociales: aumento de la confianza en sí mismos de los trabajadores, fortalecimiento de los sindicatos e incluso, a menudo, mejoras de la tecnología de producción. El asesinato del propietario de una fábrica no produce más que efectos de naturaleza policial, o un cambio de propietario desprovisto de toda significación social. Que un atentado terrorista, incluso "afortunado", provoque confusión entre la clase dirigente, depende de circunstancias políticas concretas. De todas formas, esta confusión siempre dura poco; el estado capitalista no se sostiene sobre los ministros del gobierno y no puede ser eliminado con ellos. Las clases a las que sirve siempre encontraran quien los reemplace; la maquinaria seguirá intacta y continuará funcionando.
Pero el desorden que un atentado terrorista provoca entre las masas obreras es más profundo. ¿Si basta armarse con un revólver para logar el objetivo, para qué los efectos de la lucha de clases?
Si un dedal de pólvora y un poco de plomo bastan para atravesarle el cuello al enemigo y matarle, ¿para qué hace falta una organización de clase? Si tiene sentido aterrorizar a los más altos personajes mediante el estampido de las bombas, ¿es necesario un partido? ¿Para qué valen los mítines, la agitación entre las masas y las elecciones, si desde la galería del parlamento se puede divisar fácilmente el banco de los ministros?
A nuestro entender el terror individual es inadmisible precisamente porque devalúa el papel de las masas en su propia consciencia, las hace resignarse a su impotencia y volver la mirada hacia un héroe vengador y liberador que esperan llegará un día y cumplirá su misión. Los profetas anarquistas de la "propaganda de la acción" pueden mantener todo lo que quieran a propósito de la influencia exaltadora y estimulante de los actos terroristas sobre las masas. Las consideraciones teóricas y la experiencia política prueban que sucede todo lo contrario. Cuanto más "eficaces" son los actos terroristas y mayor es su impacto, más limitan el interés de las masas por su auto-organización y auto-educación.
Pero la confusión se evapora como el humo, el pánico desaparece, un nuevo ministro ocupa el puesto del asesinado, la vida vuelve a su rutina y la rueda de la explotación capitalista sigue girando como antes; sólo la represión policial se hace más salvaje, segura de sí misma, impúdica. Y, en consecuencia, la desilusión y la apatía reemplazan las esperanzas y la excitación que artificialmente se habían despertado.
Los esfuerzos de la reacción para poner fin a las huelgas y al movimiento de masas de los obreros en general se han saldado siempre, y en todas partes, por el fracaso. La sociedad capitalista necesita un proletariado activo, inquieto e inteligente; por eso no puede mantenerlo atado de pies y manos durante mucho tiempo. Por el contrario, la propaganda anarquista de la acción ha puesto de manifiesto repetidamente que el Estado es mucho más rico en medios de destrucción física y represión mecánica que los grupos terroristas.
Si esto es cierto, ¿dónde queda entonces la revolución? ¿Acaso es imposible dado el orden existente? De ninguna manera. La revolución no es un simple agregado de medios mecánicos. La revolución no puede producirse más que por la acentuación de la lucha de clases, y su única garantía de victoria reside en la función social del proletariado. La huelga política de masas, la insurrección armada, la conquista del poder del Estado, están determinados por el grado de desarrollo que ha alcanzado la producción, por la orientación de las fuerzas de las clases, por el peso social del proletariado y, por último, por la composición social del ejército, puesto que en períodos de revolución las fuerzas armadas son el factor que determina el destino del poder del Estado.
La socialdemocracia es lo suficientemente realista como para no intentar evitar la revolución que se desarrolla a partir de las condiciones históricas existentes; al contrario, evoluciona para afrontarla con los ojos bien abiertos. Pero al contrario que los anarquistas, y directamente opuesta a ellos, la socialdemocracia rechaza todos los métodos y medios cuyo objetivo es forzar artificialmente el desarrollo de la sociedad y sustituir por procedimientos químicos la insuficiente fuerza revolucionaria del proletariado.
Antes de verse promovido a la categoría de método de lucha política, el terrorismo hizo su aparición como actos de venganza individuales. Así sucedió en Rusia, patria clásica del terrorismo. La flagelación a la que fueron sometidos algunos presos políticos empujó a Vera Zassulitch a expresar el sentimiento de general indignación mediante una tentativa de asesinato del general Trepov. Su ejemplo fue imitado en los círculos de la intelligentsia revolucionaria que carecían de toda base de masas. Y lo que había comenzado como un acto irreflexivo de venganza evolucionó hasta convertirse en un verdadero sistema en 1879-1881. Las olas de asesinatos que perpetraron los anarquistas en Europa occidental y América del Norte siempre respondieron a alguna atrocidad cometida por el gobierno (el hecho de abrir fuego contra huelguistas o la ejecución de opositores políticos). La causa psicológica más importante del terrorismo ha sido siempre un sentimiento de venganza que busca una vía de escape.
No es necesario insistir en que la socialdemocracia no tiene nada en común con todos esos moralistas venales que hacen declaraciones sobre el "valor absoluto" de toda vida humana tras cada atentado terrorista. Son los mismos que en otras ocasiones y en nombre de otros valores absolutos -como por ejemplo el honor de la nación o el prestigio del monarca- se muestran dispuestos para arrojar a millones de personas en el infierno de la guerra. Hoy su héroe nacional es el ministro que proclama el sagrado derecho a la propiedad privada, y mañana, cuando la mano desesperada de los trabajadores se cierre en un puño o levante un arma, proferirán toda suerte de estupideces a propósito de la inadmisibilidad de toda forma de violencia.
Digan lo que digan los eunucos y fariseos de la moral, el sentimiento de venganza es perfectamente legítimo y confiere a la clase obrera toda la solvencia moral por el hecho de no observar con indiferencia o pasividad lo que sucede en este el mejor de los mundos. La tarea de la socialdemocracia no estriba en calmar el deseo de venganza insatisfecho del proletariado sino en intensificarlo más y más, profundizarlo y dirigirlo contra las causas reales de toda injusticia y bajeza humanas.
Si nos oponemos a los atentados terroristas es sólo porque la venganza individual no nos satisface. La cuenta que tenemos que saldar con el sistema capitalista es demasiado elevada como para presentársela a cualquier funcionario llamado ministro. Aprender a ver todos los crímenes contra la humanidad, todas las indignidades a las que se ve sometido el cuerpo y el espíritu humanos, como las excrecencias y expresiones deformadas del sistema social existente para concentrar todas nuestra energías en la lucha contra él. He aquí la dirección en que debe encontrar su más alta satisfacción moral ese ardiente deseo de venganza.

4 de febrero de 2009

MILITANCIA Y VIDA COTIDIANA (Nahuel Moreno, 1986)

Se dice que el partido leninista, con su estructura centralista, su disciplina casi militar, está perimido. En Europa, sobre todo, grandes sectores de la izquierda se oponen a ese tipo de estructura partidaria. ¿Qué les diría usted a quienes opinan de esa manera?
Ante todo, que no deben confundir al partido leninista con la caricatura que ha hecho el estalinismo de él. Esas corrientes que usted menciona reflejan la repugnancia que provocan los partidos estalinistas: se han tragado el cuento de que el estalinismo es la continuación del leninismo, cuando en realidad es exactamente lo contrarío. Es cierto que conserva algunas similitudes formales, como la estructuración del partido en células, equipos de trabajo permanentes, aunque últimamente los partidos estalinistas están perdiendo esta característica. La definición del militante como persona que realiza actividad partidaria y pertenece a un organismo donde discute la política y la actividad del partido es propia del leninismo.
Quiero decir a la pasada, y saliendo un poco de los marcos estrictos del tema, que esta concepción leninista originó la primera división leninista origino la primera división del marxismo ruso en sus alas bolchevique y menchevique, pero fue superada después de 1905, cuando un congreso unificado del partido aprobó la fórmula de Lenin. De ahí en adelante persistió la división entre las dos alas, pero referida a sus diferencias en la interpretación de la Revolución Rusa, que se volvieron cada vez más irreconciliables. Esa fue, entonces, la causa de fondo que separó a las dos tendencias del marxismo ruso.
Volviendo a la pregunta, hay que remarcar que la disciplina militar hace parte de la caricatura estalinista, que concibe al partido como un organismo en el cual la cúpula decide la política y la actividad, mientras la base se limita a acatar sin discusión. Es evidente que a ningún obrero o intelectual que simpatice con las posiciones revolucionarias le gusta la idea de pertenecer a un partido en el cual la obligación numero uno es obedecer.
En el partido de Lenin siempre reinó una amplia democracia, sobre todo en los organismos de base. Los obreros se sentían a gusto en él, y en plena libertad para discutir y criticar. A nadie se le pasaba por la cabeza que un militante pudiera ser reprimido u obligado a autocriticarse por sus posiciones políticas. Había discusiones, a veces muy fuertes, pero fraternales, sin represión.
¿Nunca hubo expulsiones del partido?
Hubo sectores y corrientes que sustentaron posiciones profundamente antagónicas con las de la dirección del partido. Algunos se separaron de él —que no es lo mismo que ser expulsado por discrepar—, pero la mayoría de esos sectores permanecieron en el partido, y sus voceros conservaron sus puestos de dirección. Por eso digo que la libertad era casi absoluta.
En el Partido Bolchevique se combinaba la disciplina, es decir, que todo el partido participaba activamente en la lucha de clases con la misma política, con una auténtica democracia Interna. La historia lo demuestra: ninguna de las grandes resoluciones se tomó por unanimidad, y me refiero a decisiones tan importantes como la toma del poder.
Algunas discusiones se realizaron en el periódico del partido: por ejemplo, la discusión acerca de la economía soviética, en la que participaron Bujarin. Preobrajenski y otros grandes teóricos y dirigentes. Esto sucedió en los años veinte, antes de que Stalin controlara totalmente el partido.
Es interesante el ejemplo de Zinoviev y Kamenev en la Revolución de Octubre...
Efectivamente, ambos se opusieron a la toma del poder en 1917. En eso estaban en su derecho. El problema fue que, cuando el Comité Central del partido votó Ja insurrección, ellos revelaron esa votación al público en forma indirecta, a través de ciertas declaraciones a los diarios burgueses. Con eso no sólo violaban la norma elemental de que lo que se vote se acate sino que además ponían en peligro nada menos que el triunfo de la revolución. Por eso Lenin los llamó traidores y rompehuelgas y exigió su expulsión. Cualquier trabajador comprende lo correcto de esta actitud. Si una asamblea de fábrica vota por mayoría salir a la huelga, el que no acata es un camero.
De todas maneras, posteriormente Kamenev demostró una gran lealtad hacia el partido, se puso a las órdenes del Comité Central y participó activamente en la insurrección. No así Zinoviev. que permaneció al margen.
Después Lenin los convocó para asumir algunas de las tareas más importantes de la revolución. Zinoviev fue el presidente de la Tercera Internacional durante los primeros altos y ambos fueron miembros de Buró Político, la máxima dirección del partido en el poder.
Así era el Partido Bolchevique: todo se discutía, incluso públicamente, en las páginas del Pravda.
¿Cómo definirla al partido en tanto grupo humano?
Hace años, cuando me dedique a estudiar sociología, leí un libro de Georges Gurvitch, que era gran admirador de Nataniel Moreno, el inventor del psicodrama como método de psicoterapia.
Apoyándose en Moreno y en otros psicólogos y sociólogos, Gurvitch dice que existen tres tipos de grupos humanos. Es una clasificación puramente socológica: cómo se organiza el hombre desde que existe sobre la tierra. Algunos grupos son sectarios, cerrados, con direcciones despóticas. Otros son casi amoríos. Hay un tercer tipo de grupo que reúne las mejores cualidades de ambos: es muy democrático y a la vez dinámico, homogéneo. En su descripción de la morfología, llamémoslo así, de los grupos, Gurvitch dice que hay un sector líder, también un sujeto al que se Ie echa la culpa de todo, cosas que he podido comprobar en la realidad.
Desde que leí a Gurvitch considero que el Partido Bolchevique corresponde perfectamente al tercer tipo: un grupo sólido, fuerte, dinámico, muy unido y fraternal, además de democrático.
Algunos nos ven desde afuera como un bloque monolítico...
Sí, o como hombres mecánicos. Me han comentado que en una facultad, cuando llegan nuestros compañeros los militantes de otras tendencias hacen gestos como imitando a unos robots. Eso no me asusta. Es sólo una caricatura de una virtud nuestra, que es pegar como un solo hombre alrededor de las consignas votadas. Quieren dar a entender que entre nosotros, dentro del partido, no existen relaciones fraternales y de gran discusión.
La fraternidad, la confianza, es otro elemento fundamental. Es la argamasa que une al partido. Esa confianza entre revolucionarios no puede existir sin democracia; lo que nos une a todos es que cada uno siento que los demás son sus camaradas de lucha.
¿Por qué es tan importante el funcionamiento disciplinado, en bloque?
Eso ya ha sido demostrado por la historia. La disciplina, la centralización, los militantes que se brindan por entero al partido, son características que se pueden aceptar o rechazar, amar u odiar, paro no ha habido una sola revolución que no haya sido dirigida por un organismo de este tipo. Un organismo laxo, no disciplinado, no jacobino, no puede tomar el poder. En este sentido podemos decir que el partido es democrático en la discusión y funciona como un ejército en la acción.
Cuestionar el centralismo es cuestionar la eficiencia misma. Si un anarquista me dice que rechaza cualquier forma de centralización, yo respondo que respeto su opinión, pero que la discusión se da en dos niveles: uno, qué es lo que se quiere; el otro, si la historia ha fallado a favor del centralismo o la anarquía en cuanto a eficiencia. Ninguna revolución de este siglo ha triunfado sin un alto grado de disciplina y centralismo. Es lógico, porque se trata de enfrentar al Estado con su ejército, su policía, todo su aparato.
¿Esta disciplina existe también en los partidos burgueses?
No, salvo en los partidos bonapartistas, los movimientos nacionalistas de derecha y los grupos fascistas que quieren hacer una contrarrevolución. Los partidos tradicionales del régimen burgués no tienen esta característica. Tampoco la necesitan, ya que tienen a todas las instituciones del aparato estatal trabajando a su favor. No luchan por conquistar el poder, no les interesa cambiar el régimen democrático burgués sino defenderlo. Este funcionamiento, que permite la existencia de distintas alas y tendencias permanentes dentro del partido, atrae a la clase media e incluso a ciertos sectores del movimiento obrero que se ven reflejados en ellas. Claro que ninguno de estos partidos ha hecho una revolución, ni tampoco quieren una contrarrevolución al estilo nazifascista. Yo creo que los partidos Demócrata y Republicano de Estados Unidos, o el Conservador e incluso el Laborista de Inglaterra, quieran dirigir una contrarrevolución fascista, y no hablemos de una revolución obrara. La insurrección obrera y la lucha armada, o un putsch contrarrevolucionario, soto pueden triunfar si las dirige un organismo centralizado con una disciplina de hierro.
¿La disciplina partidaria no produce alineación?
He polemizado sobre este tema con Mandel y Novack.
[41] Tengo una deuda con los compañeros, de exponer mis posiciones por escrito. Opino que en este mundo alienado el partido cumple un rol desalienante. Es decir, al militante se le crea una contradicción, porque la sociedad aliena y él vive en esa sociedad. El partido te da todas las posibilidades para combatir la alienación.
Me da la impresión que muchos artistas y científicos han logrado individualmente una vida feliz. Porque en última instancia la alienación se reduce a eso: es la ciencia de la felicidad o infelicidad del hombre provocada por un régimen social. Creo que algunos sectores privilegiados, muy poco numerosos, han logrado realizarse, vivir felices. Si la primera condición de la desalienación es llevar una vida plena, en la que a uno le gusta lo que hace, creo que no sólo la brinda el partido sino también, en algunos casos, la ciencia y el arte.
El régimen capitalista, monopolista, cierra esta posibilidad. Supongamos, por ejemplo, un muchacho al que le apasiona el cine y quiere hacer una película: es casi imposible, de cada mil o dos mil candidatos a directores de cine queda uno soto.
El sistema capitalista conspira contra el desarrollo de las cualidades del individuo, sean naturales o adquiridas. O las emplea cuando sirven a sus ganancias. El ejemplo del cine es válido también. para cualquier rama del arte, la ciencia...
¿Y el deporte?
También el deporte. Ahí tiene al gran golfista argentino Roberto de Vicenzo, que viene de una familia humilde. El golf es un deporte de ricos, pero él tuvo la suerte de trabajar de caddy en un club de golf, y ahí lo descubrieron. ¿Cuántos miles de chicos hay que les apasiona este deporte, u otro, y no tienen tanta suerte como de Vicenzo?
Un caso distinto es el de Gabriela Sabattini, la tenista. A los catorce años la arrancaron de la escuela, la familia, los amigos, para hacerla recorrer el circuito profesional. Entre el entrenamiento, los viajes y los partidos no tiene tiempo para otra cosa. Y así los empresarios del deporte ganan millones de dólares. Ella también gana mucha plata, pero se convierte en un monstruo que no sabe otra cosa en la vida que jugar al tenis. Por más éxitos que tenga en su carrera, se encamina a una crisis personal.
Bueno, volvamos al partido...
Si, yo veo al partido revolucionario, con su democracia interna, su programa revolucionario de movilización permanente, como el soporte más sólido para combatir la alienación o, dicho de otra manera, la forma más segura de lograr cierto grado de felicidad y de realización personal.
Claro que he conocido grupos de izquierda, incluso trotskistas, que eran alienantes. Reflejaban de alguna manera la alienación de la sociedad capitalista. Por ejemplo, les prohibían a las compañeras tener hijos o, por el contrario, les ordenaban tenerlos. A veces les imponían normas de vida muy estrictas.
Esto no sucede en los partidos fuertemente arraigados en la clase obrera, que participan de su vida, perciben sus puntos fuertes y sus debilidades, se adecúan a ella, tratan de dirigirla. A esos militantes se les abren tremendas posibilidades de desarrollo que la sociedad capitalista les niega.
Fíjese en nuestro partido. Si un compañero muestra dotes de orador o de escritor, lo alienta a que lo sea. que estudie y se desarrolle. La sociedad enseña a mentir, a ocultar lo que uno piensa, a no ver los puntos fuertes y débiles propios. El partido es un control social que nos permite descubrimos a nosotros mismos y desarrollamos.
Si un compañero demuestra tener grandes condiciones para determinada tarea, se lo impulsa a realizarla. A nadie se obliga a cumplir tareas que no le gusten, salvo que las acepte voluntariamente. Todo esto crea un ambiente de camaradería en la lucha.
¿Qué respondería usted a los que dicen que el militante pierde su individualidad?
Que ocurre todo lo contrario. Se desarrolla la creatividad individual, con un control social que es el partido. La sociedad burguesa también ejerce un control, pero busca el efecto opuesto: si el individuo es un obrero, a la burguesía sólo le interesa que se pase la vida produciendo chapitas, por ejemplo. Para el partido bolchevique el individuo es sagrado, siempre busca la manera de ayudarlo a desarrollarse. Y a que se desarrolle justamente en las actividades más nobles del ser humano: escribir, hablar, organizar, luchar.
No hay trabajo más alienante y embrutecedor que él de la línea de producción o el de las minas. El minero trabaja toda la vida para sacar unas cuantas toneladas de carbón. Pero si ese minero es un militante revolucionario, además de sacar carbón con los demás trata de organizar a sus compañeros para la lucha, saca volantes, hace denuncias, en fin realiza una serie de actividades humanas que lo hacen feliz. Puede quedar muy triste si pierde una lucha, pero en todo caso es alegría o tristeza humana, no los sentimientos animales que produce el trabajo alienado.
Existe una concepción muy difundida, de que la vida personal, íntima, del militante, está sometida a la disciplina del partido. Dicho de otra manera, el militante no puede tomar una decisión personal sin el visto bueno del partido.
Eso es absolutamente falso. El partido no se mete en la vida íntima de nadie. Salvo, claro está, que se ponga en juego su seguridad. Si alguien considera que carnerear una huelga o revelar cuestiones internas de la organización a la policía son asuntos personales, el partido tiene el deber de defenderse. A nadie se le impide que estudie o viaje, el partido soto le exige al militante que milite disciplinadamente y cumpla los compromisos que asume. En ese marco, todos nos alegramos enormemente de que un compañero tenga éxito en sus actividades personales, sean de estudio, deportivas o de cualquier tipo.
Hay un hecho que ha llamado la atención de observadores fraternales que asistan a reuniones del MAS y de sus partidos hermanos en otros países: el ambiente de risas y alegría que reina en nuestras reuniones. Marx ya hablaba de esto en su época, y una de mis críticas a Mandel y Novack es que desconocen esa cita y posición de Marx. Con esto quiero decir que el militante del partido puede y debe ser feliz por la actividad que realiza junto a sus camaradas, y por lo tanto puede desalienarse hasta un cierto grado, el que impone una sociedad monstruosa. Es una relación dinámica y contradictoria: la sociedad que explota y aliena, el partido que desaliena.
Afuera del partido existe una imagen muy distinta. Se dice, por ejemplo, que el partido desalienta a los militantes que quieren tener hijos, porque esto desvía esfuerzos que deberían volcarse a la actividad política.
Lo primero que tengo que decir es que en mi partido todo el mundo tiene hijos, hay muchísimos chicos. Yo mismo tengo hijos. Si se demora la revolución, podemos decir que vamos a tener un partido grande por simple reproducción, si logramos que los chicos sean revolucionarios como sus padres. Bueno, ésa es la primera respuesta.
Ahora, como dije antes, he conocido organizaciones que prohibían a sus militantes tener hijos y controlaban severamente su vida personal. Nuestra concepción es distinta. Desde luego, existen de ‘as normas objetivas, que todos deben cumplir, pero eso es propio de todo agrupamiento humano, uno no puede ser socio de un club deportivo, por ejemplo, si no paga su cuota mensual y observa ciertas normas de conducta. El militante cumple las normas del partido y hace con su vida personal lo que desea.
Pasando a otro aspecto de la vida partidaria, me gustaría que comente algo sobre la moral proletaria, o moral partidaria.
No son lo mismo. La moral proletaria tiene que ver con la actividad sindical: acatar las decisiones de las asambleas, participar en las huelgas, ser solidario con las luchas en otras empresas, ser buen compañero, no ser camero o alcahuete de la patronal. La moral proletaria busca la cohesión de la clase en la lucha y en la vida cotidiana, es decir, que la clase obrera se reconozca a si misma y sea solidaria.
La moral partidaria responde a las necesidades del partido. Es mucho más estricta. Forma parte de la moral obrera, pero tiene exigencias más amplias y específicas.
Veamos un ejemplo reciente: la gran huelga minera inglesa. He leído que hay mucha bronca con los mineros del distrito de Nottingham, que carnerearan el conflicto. Entonces los activistas de la huelga fueron allá a tratar de convencerlos de que no entraran a trabajar, hubo algunos choques y el gobierno aprovechó para reprimir al activismo, diciendo que la huelga era “violenta”. Bueno, esos cameros fallaron ala moral proletaria.
Supongamos que un compañero nuestro participó en esa huelga, pero sin militar activamente en ella. Diremos de él que cumplió con la moral proletaria pero falló la moral partidaria, que exige a los militantes del partido que sean los mejores activistas, los más valientes, los primeros en ir al frente cuando la situación lo requiere.
También se puede hablar de una moral racial, entre las razas oprimidas. En Sudáfrica hay una moral negra muy poderosa y progresiva, que se expresa, por ejemplo, en que en los barrios matan a los negros que colaboran con el Apartheid, como los policías negros. Eso es un golpe muy fuerte para el régimen blanco.
En términos generales, la moral es un cuerpo de normas necesarias para el buen funcionamiento de cualquier agrupamiento humano. En el caso del partido significa acatar las resoluciones que se toman. Significa también ser fraternal con los camaradas, porque el partido es una fraternidad de luchadores, de perseguidos. Fallar a ella también es una falta a la moral partidaria.
¿Diría usted que un dirigente del partido falla a la moral partidaria si busca su enriquecimiento personal?
Eso es relativo. Hay un estudio sociológico que demuestra que muchos de los grandes dirigentes marxistas de este siglo venían de la gran burguesía.
En todos los militantes se da una contradicción muy grande: son parte de la sociedad y a la vez su actividad militante está dirigida a cambiaría. Esto significa que si Einstein entrara a nuestro partido, no dejaría de hacer su vida universitaria ni de comprarse todos los libros que necesite ni viajar a congresos científicos, para lo cual necesitaría ingresos bastantes altos.
Yo opino que un dirigente no puede ser dueño de una empresa capitalista, pero también puede haber excepciones. Una de ellas es célebre, sucedió en los comienzos del movimiento marxista: Erígete era gerente de la fábrica de su padre, pero usaba una buena parte del dinero que ganaba para ayudar a Marx, que era muy pobre, para que pudiera dedicarse a sus tareas y sus estudios sin preocupaciones económicas.
Insisto, son excepciones. La norma es que un dirigente no debe hacerse rico, menos que menos explotando el trabajo obrero, como un capitalista.
¿Y un militante de base?
Para los militantes de base los criterios no son tan rígidos, pero el problema es que todos los militantes, sean dirigentes o de base, sufren contradicciones por vivir en sociedad. Todos sabemos que nuestro peores enemigos son el ejercito y la policía, que viven tratando de destruimos. Ahora, supongamos que a través de nuestra propaganda ganamos a un oficial para nuestras ideas. En determinado momento podemos pedirle que, en vez de solicitar la baja, siga en las fuerzas armadas para ganar a otros oficiales. Ese militante vive una contradicción muy aguda.
Lo mismo puede suceder si ganamos a un cura. En los años 30 hubo un pastor norteamericano, Edwin Muste, que militó con los trotskistas que más adelante formarían el SWP. Era un camarada muy disciplinado, pero no dejaba de ir al templo a oficiar los ritos. O sea que militaba para el opio de los pueblos y al mismo tiempo para el partido que quería liquidar ese opio. Son contradicciones personales que se plantean.
¿Cómo las resuelve el partido?
Ante todo, el partido no es una clínica psiquiátrica, sino una organización política. Esas contradicciones son subproductos de la militancia partidaria, son el aspecto subjetivo, psicológico, de la actividad. El partido no tiene por qué tener una política directa para resolver esa clase de problemas. Sus tareas son políticas.
Para mí, la actividad del partido provoca en general una tendencia hacia el desarrollo de las cualidades personales y la desalienación. Si comparamos mi caso con el de Muste, yo de joven era idealista y la actividad partidaria me fue llevando a conclusiones de tipo materialista. Muste, en cambio, abandonó el partido y volvió a la iglesia, aunque hada el final de su vida fue dirigente del movimiento contra la guerra de Vietnam.
O sea que los casos son individuales, pero el partido proporciona un medio para que el individuo desarrolle sus facultades. Esto, vuelvo a insistir, es un subproducto de la actividad partidaria, que es esencialmente política.
Hay compañeros que viven por cuenta del partido, ¿verdad?
Sí, son compañeros que están siempre a disposición del partido, tienen que viajar, atender políticamente a las distintas zonas, ayudarlas en su desarrollo. Puede ser un compañero de gran experiencia política o sindical, que el partido lo envía a apoyar a una dirección regional cuando se produce un hecho de mucha importancia en la lucha de clases, una gran huelga o un “cordobazo”. La prensa partidaria también necesita compañeros con dedicación exclusiva. Hay otros que no son dirigentes pero que cumplen funciones indispensables: el partido no puede arreglárselas sin abogado, contador, compañeros que cumplen tareas secretariales, en fin, lo que llamamos el aparato del partido.
¿Y de qué viven? Porque es evidente que no pueden estar trabajando ocho horas diarias...
De lo que les paga el partido, que en general equivale a un salario obrero medio. A veces puede ser un poco mayor. En un país donde es muy bajo —por ejemplo, en Nicaragua creo que anda por los doce dólares mensuales—, no le alcanza a un dirigente que tiene que viajar por el país, para atender las distintas zonas del partido. Entonces se le paga un poco más, o se le dan viáticos. Ahora, por principio, tendemos al salario obrero medio para esos compañeros, que nosotros llamamos profesionales.
¿De dónde salen los fondos para eso?
Básicamente de los aportes de los propios militantes. Una de las primeras enseñanzas que aprende ; un compañero que se acerca a nosotros es que éste es un partido obrero que se mantiene gracias a eso. Para nosotros es una cuestión moral y política de primer orden, ese aporte mensual. Es como la cuota sindical, todos los obreros la pagan, sólo que en nuestro caso el monto es voluntario, hay compañeros que tienen más medios que otros y pueden cotizar más.
¿Seria el caso do un parlamentario nuestro? Porque en la Argentina el sueldo de un parlamentario es ocho a nueve veces mayor que el sueldo de un obrero.
Un compañero que es elegido al parlamento pasa a ser un profesional del partido, con una tarea específica. Entonces se le pide que cotice la mayor parte de su dieta, y retenga lo que necesita para vivir.
Esto fue tema de gran discusión en Perú, donde nuestro partido hermano tenía varios parlamentarios. Yo estaba a favor de que conservaran un monto superior al salario obrero medio, e incluso que aprovecharan las facilidades para comprar auto y casa, con créditos especiales que les daba el Estado. Otros compañeros estaban en contra y hubo mucha discusión. Si viene una delegación obrera a plantearte un problema a un parlamentario nuestro, me parece elemental que el compañero los invite con un café, y que pueda hacerlo en la cafetería del parlamento, aunque sea un poco más cara. Y para eso él salario medio no alcanza.
Hay otros problemas a estudiar. Por ejemplo, cómo ayudamos a un compañero que pasa los cuarenta años, una edad a la que es muy difícil conseguir trabajo, y que por su entrega y devoción al partido no ha podido adquirir ningún oficio. O bien, si el partido está muy necesitado de dinero, podríamos pedirle a un compañero de familia burguesa que se ocupe de los negocios familiares para aportar una cuota muy alta. O sea, que haga lo que hizo Engels durante un tiempo.
Ahora, para resolver estos problemas de ubicación social de los compañeros también somos democráticos. La discusión en Perú fue tremenda. Los compañeros parlamentarios estaban de lo más acomplejados, se veían como unos criminales antipartido por recibir un poco más de sueldo por sus tareas específicas. Lo importante es que la discusión se hizo, y todos acataron lo que se resolvió.
¿Y qué se resolvió?
Que los compañeros ganaran un poco más que el salario obrero medio. Mencioné todos estos casos como ejemplos de las distintas contradicciones que sufre el partido.
Es evidente que los vicios de la sociedad de alguna manera entran al partido. Por ejemplo, el machismo. Muchas compañeras opinan que existe la opresión de la mujer dentro del partido. ¿Usted coincide con ellas?
Para mí, sí existe. Evidentemente, un obrero machista no va a dejar de serlo de la mañana a la noche por el solo hecho de entrar al partido. Le voy a contar una anécdota de la revolución portuguesa. Entre los máximos dirigentes del maoísmo portugués había una pareja, excelentes militantes los dos, sobre todo ella, que era directamente brillante. En un congreso maoísta, que se hizo en un teatro, ella estaba hablando y parece que se extendía demasiado. Entonces él gritó desde su butaca, “¡Bueno basta, ya hablaste bastante!”. Y ella se interrumpió, corto su intervención.
Así son las cosas. Tal vez alguien conozca una pildorita antimachismo de efecto inmediato, yo no. Es un proceso que lleva años.
En general, veo un gran avance en el partido. Hay machismo, pero es un partido muy sano y se hacen avances en el sentido de superarlo.
La compañera Nora Ciapponi dijo en una entrevista por la radio que el nuestro es el único partido en cuyo Comité Central hay un treinta y tres por ciento de mujeres.
Y ese porcentaje es aún más alto en las direcciones de los locales. En una época la proporción de mujeres en la dirección superó el cincuenta por ciento. Por eso digo que existe un buen ambiente en el partido, incluso entre los camaradas hombres. Algunos compañeros sufren por esto, pero tienen que aceptarlo.
Ahora, también he visto el fenómeno opuesto. Tal vez las compañeras se horroricen, pero he observado en determinados escalones del partido que las compañeras dominan a sus parejas. No lo digo para criticar: hace ocho mil años que las mujeres vienen sufriendo la opresión, entonces es lógico y hasta progresivo que se invierta la situación. Pero es una realidad.
¿Qué significa, en determinados escalones?
Como problema social es muy complejo. Los sexólogos que he leído opinan que la opresión al homosexual masculino, que siempre fue muy intensa, empieza a aflojar en los últimos años. Así como hace treinta o cuarenta años la sociedad rechazaba a una mujer que tenía varias relaciones de pareja y ahora empieza a aceptaría, parece que sucede lo mismo con los homosexuales. Quedan muchos prejuicios, pero van desapareciendo.
Algunos sexólogos italianos reivindican la homosexualidad femenina: dicen que en la relación heterosexual la mujer es sometida, mientras que en la homosexualidad pasa a ser sujeto de la relación. Hay gran amistad y franqueza, las integrantes de la pareja se comentan libremente qué es lo que les gusta, etcétera.
Yo considero a la homosexualidad algo tan normal que me opongo a hacer propaganda. En este sentido coincido plenamente con Daniel Guerin, el gran historiador marxista francés —y conocido homosexual—, autor de un libro donde reivindica la homosexualidad. Para mí es lo mejor que se ha escrito al respecto. En el prólogo a la edición japonesa de su libro Guerin alerta a los homosexuales contra su tendencia a hacer de su liberación un fin en sí mismo, y que el gran problema que debe plantearse todo militante es la transformación de la sociedad.
Un compañero homosexual, dirigente del partido brasileño, quería hacer una corriente dentro del partido a favor de la homosexualidad. Yo me opuse, justamente porque considero a la homosexualidad tan normal como la heterosexualidad.
Supongamos que se crea una corriente así dentro del partido, con derechos de fracción. Quiere decir que en los locales habría salitas, cada una con su cartel: “Hombres con Mujeres”, “Hombres con Hombres”, ‘Mujeres con Mujeres”, y cada fracción tendría su boletín..
Pero los homosexuales son reprimidos, los heterosexuales no.
Ah, no, eso es completamente distinto. Dentro de la sociedad luchamos a muerte contra la opresión de los homosexuales y todo tipo de opresión: nacional, racial, etcétera. Yo me refería a que me opongo a hacer ese tipo de actividad hacia el interior del partido. Hacia afuera sí combatimos la opresión de los homosexuales, que para mí es una colateral de la opresión de la mujer.
Bueno, vamos a la última pregunta de este libro, Usted, ¿qué balance haría de su vida como militante? Y no se ofenda, todos sabemos que le quedan muchos años todavía.
¿Usted me pide un balance personal?
SI.
Bien, desde que Trotsky escribió su hermoso testamento, es un lugar común para los trotskistas decir, “si volviera a vivir, haría exactamente lo mismo, pero rectificando algunos errores”. Yo reivindico plenamente el haber sido durante toda mi vida un militante profesional, dedicado por entero al partido, y la revolución. Ahora, creo que hemos cometido muchos más errores que Trotsky y los bolcheviques. Cuando digo que el nuestro ha sido un trotskismo bárbaro es porque lo creo de veras, no estoy haciendo demagogia. Nosotros nos formamos solos, sin ayuda de una verdadera internacional. Entonces, al hacer el balance, sin pena y con muy poca gloria, veo una enorme cantidad de errores, algunos de ellos muy graves, incluso ridículos. Tuvimos que pagar el precio de la inexistencia de una internacional, así como de la muerte de Trotsky. Si quiere un ejemplo, en el ‘47 el partido fue a elecciones con el programa de la Comuna de París, que no tenía nada que ver con la situación argentina. Si no hubiéramos cometido infinidad de errores como éste, estoy convencido de que hoy estaríamos mucho mejor de lo que estamos.
Otro error muy grave fue el haber tenido tantos militantes profesionales en el partido. Si pudiera volver atrás, pienso que habría que evitar eso, y que muchos de los compañeros que fueron profesionales rentados por el partido deberían haber ido a trabajar e insertarse en la sociedad. La profesionalización genera tendencias a vivir encerrado, a marginarse de la sociedad.
Pero mi problema más grave es el del equipo de dirección: cómo cuidarlo, hacer todos los sacrificios necesarios para que los dirigentes tengan buenas relaciones entre ellos. Durante un largo período no entendí ese problema. Cuando por fin lo comprendí, gracias a la dirección del Socialist Workers Party y a Joe Hansen
[42] en especial, ya era tarde.
Algunos compañeros de la vieja guardia sostienen que la ruptura del viejo equipo de dirección, con Bengochea, Lagar, Fucitto y otros, el mejor que ha tenido el partido en toda su historia, era inevitable debido a la influencia política del castrismo. Ese factor existió, pero yo creo que se agregaron elementos de tipo subjetivo, aportados por mí. Preferí discutir y ejercer la verdad en abstracto, en lugar de poner todo el cuidado posible para mantener ese equipo. Tal vez no sea así, pero yo moriré con esa duda y esa pena.

3 de febrero de 2009

NO NOS DETENDREMOS


Los que integramos el movimiento TREN PARA TODOS, tenemos claros losobjetivos de recuperación de los servicios ferroviarios, de las dificultadespara lograrlos y de las distintas actitudes de los actores socialesinvolucrados que entran en juego para alcanzar mañana éxito en nuestraactividad militante.

Como todos los movimientos sociales, el nuestro no está exento de losproblemas que enfrentan los objetivos expuestos que se contraponen a losmensajes del neoliberalismo y al desarrollo de la agresiva, muy cara ysostenida campaña de desacreditación del rol del Estado, muy hábilmentemanejada desde los principales medios gráficos, radiales y televisivos, losque han logrado que a 25 años del recupero de las instituciones no se hayamodificado la ley de radiodifusión.

Cuando aseguramos que no nos detendremos, lo hacemos en la convicción de queel logro de nuestros objetivos, demanda un constante esfuerzo y un avancepaso a paso que se va nutriendo por el creciente apoyo que logra nuestrapropuesta, el avance del número de firmas que registra la página web y laentusiasta adhesión que comprobamos día a día en la tarea de juntar firmasen planillas instalando modestas estructuras de cartelería en las peatonalesy las invitaciones que nos hacen para dar charlas distintas organizacionessociales.

La caravana y acto del 6 de Diciembre pasado, instaló el nombre de nuestromovimiento en la ciudad, el resto del país y son pocos los que desconocenque TREN PARA TODOS es un movimiento que está ligado a la recuperación delos trenes y cuenta con *no rebatido* proyecto que esperamos *sea debatido yaprobado en nuestro parlamento

*La página web, nos ha permitido la repetición de actos de reclamos a lo largoy ancho del país, ha multiplicado los gestos de adhesión en ciudades ypueblos diversos, muchos de los cuales han perdido el tren y sus contactoscon el resto de la sociedad, teniendo en ellos un proceso de experienciasque pasa por sufrir en carne propia la exclusión social y el desarraigo.

El avance de la destrucción de las infraestructuras ferroviarias de lasdistintas líneas, que abarca desde estaciones a las propias vías, sistemasde comunicaciones, cambios, etc. no será un impedimento para poner enpráctica el ambicioso proyecto de recuperación de los trenes, a los quedesde muchos ex ferroviarios se apuesta con propuestas de modernización,sugerencias , disposiciones a colaborar sin cargo para aportar a estapatriada y ciudadanas/os que se ofrecen para exponer nuestros afiches encomercios barriales en los que compran con asiduidad y juntar firmas enplanillas.

Tienen tantas particularidades las adhesiones, tantos contenidos lascomunicaciones enviadas a la página y tantas variantes los comentariosregistrados en positivo, que nos inyecta una alta dosis de entusiasmoy optimismo, compartiendo aquello de LOS TRENES VOLVERAN, porque de eso,estamos convencidos aunque no podamos manejar los tiempos en los que losvolveremos a ver circular.


Hace link al final de la página y conocé el Movimiento Tren Para Todos.

En Rufino comunicate al 15579567 (Rodrigo)

2 de febrero de 2009

REFORMA Y REVOLUCION (Nahuel Moreno)

Reforma y revolución son fenómenos que se dan en todo lo existente, al menos en todo lo vivo. Reforma, como su nombre lo indica, es mejorar, adaptar algo, para que siga existiendo. Revolución, en cambio, es el fin de lo viejo y el surgimiento de algo completamente nuevo, distinto.
Si tomamos como ejemplo el desarrollo de la aeronáutica, podemos ver que ha pasado por tres revoluciones: la primera, cuando el hombre comienza a volar, con artefactos más livianos que el aire: los globos; la segunda se da cuando inventa aparatos más pesados que el aire: los aviones con motores a explosión; la tercera revolución son los motores de retropropulsión, "a chorro".
¿Por qué llamamos "revoluciones" a estos tres grandes avances? Porque cada uno de ellos es sustancialmente distinto al anterior, y lo liquida. Los aviones con motor a explosión liquidan a los globos. Los aviones a chorro liquidan a los aviones a explosión. Un avión no tiene nada que ver con un globo y un motor a chorro no tiene nada que ver con un motor a explosión.
Pero, entre cada una de estas revoluciones, se dan progresos, mejoras. es decir, reformas. El globo lleno de aire caliente, que volaba para donde lo llevaba el viento y sólo podía transportar a tres o cuatro personas, es mejorado hasta llegar a los grandes "zeppelines" alemanes. Henos de gases más livianos que el aire, con motores que les permiten votar hacia donde quieran y capaces de transportar a centenares de pasajeros. Eso fue una reforma. Los aviones monomotores biplanos que se usaron en la primera guerra mundial sólo llevaban a una o dos personas, podían subir pocos centenares de metros y tenían escasa autonomía de vuelo; los últimos aviones con motor a explosión fueron los enormes bombarderos cuatrimotores de la segunda guerra mundial, que volaban a miles de metros de altura, llevaban toneladas de bombas y tenían gran autonomía o los "Super Constella-tion". que transportaban a más de 100 pasajeros atravesando los océanos. También fueron una reforma. Otra es la que va desde los primeros aviones a chorro alemanes, o los Gloster Meteor que usaron los yanquis en la guerra de Corea, pequeños y con velocidades subsónicas, hasta los cazas supersónicos actuales, o el "Concorde". Todas éstas son reformas, porque un Zeppelin seguía siendo un globo, un Super Constellation es un avión con motor a explosión y un Concorde un avión a chorro, aunque fueran infinitamente superiores al primer globo, al monomotor de la primera guerra o a los Messerschmicht a chorro alemanes de la segunda guerra.
Como toda definición marxista o científica, revolución y reforma son relativos al segmento de la realidad que estamos estudiando, es decir, al objeto con relación al cual aplicamos estas categorías. SÍ en vez de estudiar la aeronáutica estudiáramos los medios de transporte en general, todo cambia. Hay varias revoluciones. Antes que nada el hombre camina, después cabalga, es decir utiliza los pies o las patas; después inventa la rueda, que es la más grande revolución hecha hasta la fecha en el transporte. Gracias a la rueda se desarrollan muchísimos medios terrestres de transporte: los coches tirados a caballo, los trenes, los automóviles. Por otra parte, el hombre navega con distintos medios: el bote, el buque, el transatlántico, impulsados por diferentes fuentes de energía. Por último, vuela.
Si tomamos en cuenta el medio por donde el hombre logra transportarse, hay sólo cuatro revoluciones: tierra, mar, aire y espacio. Todos los otros cambios, con relación a esta clasificación, son reformas: la rueda para la tierra, las canoas o los buques para el agua, los globos y los aviones para el aire, los cohetes para el espacio, Pero si tomamos, por ejemplo, el transporte terrestre en sí mismo, todos esos cambios que ya mencionamos son revoluciones.
Estas categorías de reforma y revolución también se dan en el terreno histórico social. Para poder usarlas correctamente, no debemos olvidar nunca su carácter relativo. ¿Revolución con relación a qué? ¿Reforma con relación a qué?
Si nos referimos a la estructura de la sociedad, a las clases sociales, la única revolución posible es la expropiación de la vieja clase dominante por la clase revolucionaría. Esa expropiación cambia totalmente la sociedad, porque hace desaparecer a la clase que hasta ayer dominaba la producción y la distribución, y el papel es asumido por otra clase. Cualquier otro fenómeno es una reforma.
Si nos referimos al estado, la única revolución posibles es que una clase destruya el estado de otra, la expulse del mismo y lo tome en sus manos construyendo un estado distinto. En nuestra época eso es la revolución socialista o social. Todo lo que ocurra con los regímenes y gobiernos son sólo reformas, en tanto no se cambie el carácter de clase del estado.
Pero nosotros sostenemos que esa misma ley se aplica con relación a los regímenes políticos. En los regímenes políticos puede haber reformas y revoluciones. Es decir, dentro de un mismo estado (por ejemplo el estado burgués) se producen cambios en el régimen político, que pueden darse por dos vías: reformista o revolucionaria. Con relación al estado, da lo mismo: todas son reformas, porque el estado sigue siendo burgués. Pero con relación al régimen no es lo mismo.
Este problema es muy importante para la acción, la política y el programa del partido revolucionario. Porque éste no lucha en abstracto contra el estado burgués. Lucha contra el estado tal cual se da en cada momento; es decir, lucha contra el régimen político, contra las instituciones de gobierno que en cada circunstancia asumen ese estado, y contra el gobierno que las encabeza.

1 de febrero de 2009

PEQUEÑOS PRODUCTORES AGROPECUARIOS: ENTRE LA SEQUIA Y LA PROTESTA


El gobierno se niega a bajar las retenciones para los pequeños y medianos productores y establecer su segmentación, auxiliar a la pequeña producción ganadera, lechera, y a las economías regionales. Su política, en el marco de la fuerte baja de los precios por la crisis internacional y de la sequía más importante de los últimos 50 años, coloca a miles de productores al borde de tener que salir nuevamente a un fuerte conflicto si no quieren desaparecer.


“Esta vez el campo tiene razón” sentenció Scioli, “Si al campo le va mal, le va mal a la Argentina” dijo Randazzo, «La decisión del Gobierno es no soltarle la mano a los productores» declaró Mazza. Sin embargo, todas las medidas anunciadas por el gobierno resultan completamente insuficientes para afrontar una situación desesperante. En Entre Ríos y Chaco ya los gobernadores kirchneristas han tenido que declarar la Emergencia Agropecuaria. En Entre Ríos se ha perdido el 80 % del maíz. En el Chaco se anuncian compensaciones para los pequeños productores ganaderos. En Buenos Aires Scioli habría retrocedido ante las presiones del gobierno nacional y frenó el lanzamiento de la Emergencia.Lo cierto es que se calcula que la cosecha de granos puede retroceder hasta un 30 %, con perdidas en las exportaciones de entre 3.000 y 9.000 millones de dólares. Algunos economistas calculan una pérdida de 29 millones de toneladas, repartidas mitad y mitad entre la sequía y el resultado de la política del gobierno. Hay zonas del norte de Santa Fe muy castigadas, donde los productores van a perder el 66% de lo que pensaban obtener. Se estiman medio millón de cabezas de ganado y un millón de ovejas perdidas por la sequía. Y si bien los productores son los que más pierden, también sufrirán fuertes recortes la actividad del transporte, la cadena comercial y de los pueblos del interior en general que viven gracias al campo.

Las medidas del gobierno son discrecionales y sólo favorecen a los grandes

La baja de 5 puntos en las retenciones de maíz y trigo, sin tocar la soja y el girasol, en realidad confirman una política confiscatoria hacia medianos y pequeños, que no pueden soportar un 35 % de retención en la soja que es el grano más sembrado. En este marco de crisis, los programas “plus” que preveen otros puntos adicionales de baja en trigo y maíz, si se superan determinados montos de cosecha, son música del futuro, o “post morten” como dicen los dirigentes rurales. Los créditos baratos para comprar maquinaria en un contexto de serias dificultades para medianos y pequeños, sólo podrá ser aprovechada por los grandes y dudosamente reactive una actividad que concentrando 40.000 obreros esta trabajando al 10% de su capacidad.

La creación de cinco enormes feed lots (corrales de engorde) para los terneros de la lechería que el tambero pequeño no puede criar, puede ser un buen negocio para empresarios amigos del gobierno, pero no soluciona la crisis de los pequeños tambos que acaban de realizar una protesta bloqueando Sancor, porque no se cumplen los precios pactados con el gobierno.Y ni hablar de la política discrecional hacia los productores de carne, donde la ONCA declara 800.000 embarques y en realidad sólo se realizaron la mitad, debido a su política discrecional en el manejo de la exportación de acuerdo a los compromisos del gobierno. Política que Moreno aplica sin ningún disimulo, al repartir en la zona de Puán 600 toneladas de maíz para los productores ganaderos en forma discrecional, pasando por alto a los organismos como SAGPyA o el Ministerio de Asuntos Agrarios, que deberían implementar los subsidios de acuerdo a las necesidades y el grado de afectación del productor. Una política tan clientelar como la repartija de planes sociales o colchones antes de una elección que hace cualquier puntero K.

Clientelismo que seguirán aplicando con los prometidos subsidios para enfrentar la sequía que intentarán canalizarlos por los gobernadores e intendentes amigos, salteando a los representantes de los medianos y pequeños productores.En definitiva, muchos anuncios para la tribuna. Pero baja y segmentación de las retenciones para pequeños y medianos nada. Ni tampoco nueva ley de arrendamientos, como plantea la Federación Agraria. Y subsidios que benefician a los grandes en detrimento de la mediana y pequeña producción.

Cada vez más cerca de volver a las rutas

Dirigentes de la Federación Agraria de Santa Fe junto a productores autoconvocados de la provincia, lanzaron desde Arroyo Seco el llamado a realizar un fuerte plan de lucha en forma inmediata, contradiciendo la política de la Mesa de Enlace, especialmente de la Sociedad Rural, de esperar hasta Marzo. Quizá uno de los que expresó mejor estas diferencias fue Juan Echeverría, número dos de Alfredo De Angeli en la FAA “Desde esa Mesa de Enlace nunca escuchamos una diferenciación entre los productores que sufren esto como una crisis terminal y los que pierden un poco de rentabilidad. Mientras no hablemos de eso, no estamos discutiendo el tema central”, dijo. Y prometió un pronto regreso a las rutas. (Crítica Digital 08-01-09)Lo cierto es que al bloqueo de Sancor, puede sumársele la asamblea en San Pedro, la de Coronel Vidal frente a la ruta 2, y el corte realizado por la FAA junto a los obreros de Villa Constitución contra los 1.300 despidos de Paraná Metal.Finalmente, el pasado 15 de enero, 300 productores autoconvocados reunidos en Mugueta con la presencia de los dirigentes de la Federación Agraria resolvieron proponer un paro de comercialización de granos y ganado en pie para el 8 de febrero, realizando asambleas, organizando una jornada de protesta frente al Congreso, en reclamo de la ley de retenciones segmentadas que propone la FAA, la declaración de la Emergencia Agropecuaria Nacional y en solidaridad con el sector lechero y ganadero.

Por la unidad en la lucha de los chacareros y los obreros

La lucha de los pequeños productores en el 2008 fue acompañada en los pueblos por la solidaridad de muchos trabajadores, y también despertó mucha simpatía entre la mayoría de los trabajadores de las grandes ciudades, aunque no tubo una confluencia en la calle gracias a la traición de los dirigentes sindicales pro K. La acción común en Villa Constitución marca un camino que debe seguir siendo recorrido. Unir la lucha de los chacareros con los obreros despedidos o suspendidos por las grandes patronales que se beneficiaron todos estos años gracias a los K.
Francisco Santana.

31 de enero de 2009

EL REGIMEN LENINISTA (Por Nahuel Moreno)

Lo que caracteriza a nuestro programa con respecto a todas las organizaciones obreras, inclusive los actuales estados obreros que se reclaman del socialismo es que nosotros queremos llevar a cabo una revolución política que cambie su régimen actual por uno leninista. Por eso es importante precisar las características esenciales del régimen de Lenín y Trotsky en sus primeros años. Algunas fueron abolidas por el mismo régimen en circunstancias excepcionales, como la guerra civil o el hambre. Pero estas excepciones no anulan la regla, ya que tanto Lenín como Trotsky siempre insistieron en que su abolición era momentánea y en que el régimen debía ser como en sus primeros años.
Cuatro características fundamentales
I. Socialmente, la clase obrera domina con sus organizaciones el aparato de estado. En el régimen soviético la estructura básica del estado son los soviets de obreros y campesinos. Dado el abrumador peso numérico de los campesinos, se impone un tipo de representación que garantice la mayoría obrera y su control del aparato del estado.
II. El régimen político es de democracia obrera irrestricta.
a) Nadie puede coartar la más absoluta libertad para todos los obreros que forman parte del soviet. Todos los trabajadores tienen derecho a formar parte de sus organizaciones (sindicatos, comités de fábrica y soviets). Ningún obrero puede ser expulsado ni se le puede negar el uso de la palabra o de cualquiera de las libertades individuales, aunque políticamente sea
conservador.
b) Pluripartidista.
Dentro de los soviets no son legales solamente los partidos revolucionarios que están en al gobierno (bolcheviques y socialistas revolucionarios de izquierda) sino todos los partidos reformistas (los mencheviques y socialistas revolucionarios de derecha) y aún los partidos burgueses (siempre que haya obreros o campesinos que los apoyen y constituyan fracciones).
c) Mucho mayores libertades que bajo el régimen democrático-burgués.
Se abre la etapa de mayores libertades políticas, culturales, artísticas, científicas, de reunión, prensa e información que jamás haya conocido la humanidad. Todos los partidos tienen papel y facilidades para publicar sus opiniones. Los artistas y científicos gozan de la más absoluta libertad de expresión e investigación. El gobierno pone a disposición de todo el pueblo salones gratis para cuando quieran reunirse o hacer asambleas. No hay ningún tipo de censura. El régimen no tiene arte, ni ciencia oficiales ya que no se mete para nada con ellas, sólo las protege para que se expresen todas las
corrientes.
d) Independencia de los sindicatos respecto del estado.
Después que se ganó la guerra civil, la URSS de Lenín legisló que los sindicatos fueran absolutamente independientes del estado, para que pudieran expresar la voluntad de los trabajadores: si éstos querían hacer huelgas tenían todo el derecho de hacerlas, al igual que de reunirse en asambleas para votarlas.
III. Un régimen revolucionario para la lucha permanente. Es un régimen votado mayoritariamente, en forma democrática, por los obreros en los soviets. Esa votación tiene un significado: las organizaciones obreras votan la dirección y la política revolucionaria del Partido Bolchevique. Esa es la razón de que el régimen soviético impulsara la movilización revolucionaria permanente de la clase obrera y el campesinado para avanzar cada vez más en la revolución interna e internacional. Es un régimen para la lucha permanente de los obreros rusos y del mundo. Los soviets son órganos de lucha y gubernamentales. Bajo Lenín y Trotsky jamás perdieron su carácter de órganos de lucha para transformarse en meros órganos administrativo del estado.
IV. Un partido obrero, democrático, revolucionario e internacionalista. El partido que dirige el régimen soviético, el Partido Bolchevique, tiene concentradas y mucho más elevadas, conscientes, todas esas características-
a) Obrero.- El Partido Bolchevique siempre fue obrero por su ideología, su actividad (incluida la de sus dirigentes), sus militantes y sus cuadros. Ganaba las elecciones, por ejemplo, sólo en las barriadas obreras más concentradas.
b) Democrático.- En el Partido Bolchevique todo se resolvía por discusión y votación. Prácticamente no hay ninguna resolución importante que haya sido adoptada por unanimidad. Después que se tomó el poder, esta democracia y libertad absolutas para los militantes se amplió mucho más. Las más grandes discusiones ?e hacían públicamente en las páginas de los periódicos oficiales del partido. Ningún dirigente fue expulsado jamás por sus opiniones o sus discusiones con la dirección.
c) Revolucionario,- El partido alentaba permanentemente la movilización revolucionaria de las masas. Comenzó a levantar a escala nacional e internacional un programa de transición, de movilización permanente de las masas. Consideraba que la toma del poder era una razón fundamental para acelerar la movilización revolucionaria, no sólo a nivel nacional sino también internacional. El centro de toda su política pasaba por lograr desarrollar la movilización del proletariado mundial y de las masas oprimidas para hacer triunfar la revolución socialista internacional. Sin esto no había ninguna posibilidad de triunfo definitivo en la misma URSS.
d) Su logro más importante fue la III Internacional.- Su internacionalismo se concretó en la fundación de la III Internacional para dirigir la revolución socialista. El propio Partido Bolchevique resolvió supeditarse a la Internacional, ya que la revolución rusa era sólo una parte decisiva de la revolución mundial, pero parte al fin. Dejó de ser un partido ruso para transformarse en una sección de la III Internacional. Los dirigentes del partido pregonaron a los cuatro vientos que su internacionalismo llegaba hasta propugnar que, si era necesario, estaban dispuestos a hundir la revolución rusa para que triunfase la alemana, mucho más importante para la revolución mundial.
La III Internacional fue como el Partido Bolchevique, esencialmente obrera, democrática, revolucionaria. Fue el partido mundial de la revolución socialista, de la lucha permanente hasta el triunfo del socialismo en el mundo.

LECCIONES DEL MARXISMO

Hay hombres que se forman una teoría o se la prestan al prójimo para luego tratar de meter y encuadrar la vida, a horcajadas y a mojicones, dentro de esta teoría. La vida viene, en este caso, a servir a la doctrina en lugar de que ésta sirva a aquella. Los marxistas rigurosos, los marxistas fanáticos, los marxistas gramaticales, que persiguen la realización del marxismo al pie de la letra, obligando a la realidad social a comprobar literal y fielmente la teoría del materialismo histórico -aún desnaturalizando los hechos y violentando el sentido de los acontecimientos- pertenecen a esta calaña de hombres. A fuerza de ver en esta doctrina la certeza por excelencia, la verdad definitiva, inapelable y sagrada, la han convertido en un zapato de hierro, afanándose por hacer que el devenir vital -tan fluido, por dicha y tan preñado de sorpresas- calce dicho zapato aunque sea magullándose los dedos y hasta luxándose los tobillos. Son estos los doctores de la escuela, los escribas del marxismo, aquellos que velan y custodian con celo de amanuense la forma y la letra del nuevo espíritu, semejantes a todos los escribas de todas las buenas nuevas de la historia. Su aceptación y acatamiento al marxismo son tan excesivos y tan completo su vasallaje a él, que no se limitan a defenderlo y propagarlo en su esencia -lo que hacen únicamente los hombres libres- sino que van hasta a interpretarlo literalmente, es decir, estrechamente. Resultan, así, convertidos en los primeros traidores y enemigos de lo que ellos, en su exigua conciencia sectaria, creen ser los más puros guardianes y los más fieles depositarios.
Es, sin duda, refiriéndose a esta tribu de esclavos, que el propio maestro se resistía, el primero, a ser marxista.Qué lastimosa orgía de eunucos repetidores la de estos traidores del marxismo. Partiendo de la convicción de que Marx es el único filósofo de la historia pasada, presente y futura, que ha explicado científicamente el movimiento social y que, en consecuencia, ha dado, una vez por todas, con el clavo de las leyes del espíritu humano, su primera desgracia vital consiste en amputarse de raíz sus propias posibilidades creadoras, relegándose a la condición de simples papagayos panegiristas, y papagayos de El Capital. Según estos fanáticos, Marx será el último revolucionario de todos los tiempos y, después de él, ningún hombre futuro podrá crear ya nada. El espíritu revolucionario acaba con él y su explicación de la historia contiene la verdad última e incontrovertible contra la cual no cabe ni cabrá objeción ni derogación posible, ni hoy ni nunca. Nada puede ni podrá concebirse ni producirse en la vida que no caiga dentro de la fórmula marxista. Toda la realidad universal no es más que una perenne y cotidiana comprobación de la doctrina materialista de la historia.
Desde los fenómenos astrales hasta las funciones secretoras del sexo del euforbio, todo es un simple reflejo de la vida económica del hombre. Para decidirse a reír o a llorar ante un transeúnte que resbala en la calle, sacan su Capital de bolsillo y lo consultan previamente. Cuando se les pregunta si el cielo está azul o nublado, abren su Marx elemental y, según lo que allí leen, es la respuesta. Viven y obran a expensas de Marx. Ningún esfuerzo les es exigido ya ante la vida y ante sus vastos y cambiantes problemas. Les es suficiente que antes que ellos haya existido el maestro que ahora les ahorra la viril tarea y la noble responsabilidad de pensar por sí mismos y de ponerse en contacto directo con las cosas.Freud explicaría fácilmente el caso de estos hombres cuya conducta responde a instintos opuestos, precisamente, a la propia filosofía revolucionaria de Marx. Por más que les anima una sincera intención renovadora, su acción efectiva y subconsciente los traiciona, haciéndolos aparecer como instrumentos de un interés de clase, viejo y oculto, subterráneo y refoulé en sus entrañas.
Los marxistas formales y esclavos de la letra marxista son, por lo general, o casi siempre, de origen y cepa social aristocrática o burguesa. La educación y la cultura no han logrado expulgarles estas lacras. Tal es, por ejemplo, el caso de Plejanov, Bujarin y otros exégetas fanáticos de Marx, descendientes de burgueses o de aristócratas, convertidos.Lenin, en cambio, se ha separado y ha contradicho en muchas ocasiones del texto marxista. Si se hubiera ceñido y encorsetado, al pie de la letra, en las ideas de Marx y Engels relativas a la incapacidad y falta de madurez capitalista de la sociedad rusa, para ir a la revolución y para implantar el socialismo, no existiría en estos momentos el primer Estado proletario.Otras tantas lecciones de libertad ha dado Trotsky. Su propia oposición a Stalin es una prueba de que Trotsky no sigue la corriente cuando ella discrepa de su espíritu. En medio de la incolora comunión espiritual que conserva el mundo comunista ante los métodos soviéticos, la insurrección trotskista constituye un movimiento de gran significación histórica. Constituye el nacimiento de un nuevo espíritu revolucionario dentro de un Estado revolucionario. Constituye el nacimiento de una nueva izquierda dentro de otra izquierda que, por natural evolución política, resulta, a la postre, derecha. El trotskismo, desde este punto de vista, es lo más rojo de la bandera roja de la revolución y, consecuentemente, lo más puro y ortodoxo de la nueva fe.