26 de abril de 2009

"CON LA CRISIS DEL CAPITALISMO SE ABRE UNA NUEVA ETAPA MUNDIAL". Parte I


Publicamos parte de una larga entrevista a Alejandro Bodart, coordinador nacional del MST y dirigente de nuestra corriente internacional.

Alejandro, ¿Cuál es la magnitud de la crisis capitalista?

Casi todo el mundo reconoce que esta crisis sólo es comparable con la de principios del siglo XX. Tal vez sea peor aún. Aunque la crisis económica ya se ha descargado en casi todo el mundo, lo peor todavía esta por verse: despidos masivos, hambrunas generalizadas en distintos puntos del planeta, aumento de la destrucción de la naturaleza, crisis energéticas y alimentarias, miseria y marginalidad como nunca vimos, no sólo en países semicoloniales como el nuestro, sino en los países centrales, donde comenzó la crisis, como EE.UU. y los de la comunidad europea, etc.Hay un ángulo poco abordado, el de las consecuencias políticas

¿Qué opinas al respecto?

Aunque la crisis todavía está en pleno desarrollo, ya se pueden vislumbrar algunas tendencias generales: la crisis generará grandes luchas y revoluciones. Y algo fundamental: la posibilidad de un avance cualitativo en la conciencia de millones de trabajadores y sectores populares. Las consecuencias políticas serán similares o superiores a las que se dieron a principios del Siglo XX, cuando a partir de la primer gran crisis económica, el grueso de la clase obrera a nivel mundial se hizo marxista. Hubo luchas tremendas, el primer estado obrero, dos guerras mundiales y en un tercio de la humanidad se terminó expropiando a la burguesía. Hace unos cien años que el capitalismo dejó de ser progresivo y de desarrollar las fuerzas productivas. Fue a partir de esa realidad que la clase obrera en todo el mundo se hizo primero socialista y luego comunista. En nuestro país, los obreros no fueron siempre peronistas como se les intenta hacer creer a los trabajadores. Desde mucho antes, la clase obrera mayoritariamente era socialista y comunista. Pero por el rol del estalinismo y la socialdemocracia, la clase obrera ha retrocedido desde ese período. Lo nuevo es que se esta gestando un cambio que puede posibilitar la recuperación de ese tiempo perdido.

¿Cómo definís lo que está sucediendo?

Más allá del nombre, yo personalmente creo que estamos entrando en una nueva etapa mundial. Lo que se viene es distinto a todo lo visto desde el 89 hasta hoy. Por supuesto, hay hilos de continuidad, pero lo más destacado son los cambios que comenzaron y se van a profundizar. Son cambios de calidad. La crisis económica está íntimamente ligada al desarrollo de la lucha de clases. No se explica semejante crisis si además de las causas económicas, no le ponemos el otro condimento: la burguesía no pudo descargar sobre el movimiento de masas la cuota de explotación suficiente como para permitirle evitar lo que está sucediendo. La debacle económica del sistema capitalista es fruto de la resistencia y lucha encarnizada de los trabajadores de todo el mundo. A partir de la caída de la URSS y los países del Este de Europa se discutía si la incorporación de nuevos mercados le permitiría al imperialismo dinamizar la economía mundial y alejar por décadas la posibilidad de nuevas crisis. No tuvimos que esperar muchos años para ver este desplome general, que confirma una caracterización de nuestra corriente que fue muy discutida por la izquierda mundial: que la caída del estalinismo no fue una derrota sino un triunfo. Fuimos una de las pocas corrientes a nivel mundial que hicimos esta definición en ese momento. Y esto creo que tiene una unidad con la realidad actual porque a partir de ese momento se desplomó el orden mundial establecido luego de la Segunda Guerra Mundial a partir de Yalta y Postdam. Al caer el estalinismo, el imperialismo se quedó sin esa colaboración y tuvo que absorber en soledad las luchas y las crisis. Hoy se ve con claridad cómo le ha ido.

¿Qué opinas del período que se abrió en el 89 con la caída del muro?

La gran contradicción fue que con la caída del estalinisno no se fortaleció una dirección revolucionaria, ni en el período inmediato ni en los años siguientes. Es más, el imperialismo pudo rearmarse lanzando una contraofensiva económica conocida como neolibera-lismo y, fundamentalmente ideológica, con la cual logró meter en la cabeza de millones la idea de que el socialismo había muerto y que no había otro sistema que no fuera el capitalismo. Fue así como surgieron los defensores de un supuesto “capitalismo humanizado”. También surgieron nuevas corrientes reformistas y se fortalecieron viejas. Nosotros, a todo esto, le dimos muy poca importancia en todo este tiempo. Fuimos unilaterales. En el afán de responderle a las corrientes escépticas y liquidacionistas que hicieron pie en nuestro país y el mundo, vimos sólo lo positivo y no los elementos contrarres-tantes. Nos preparamos para que luego de un primer período mas contradictorio se diera un segundo momento de mayor claridad y avance de direcciones revolucionarias y esto no sucedió.

Es evidente que a nivel de la conciencia en el movimiento de masas primó la confusión y ello dificultó la creación de organizaciones revolucionarias con peso de masas. No impedía ni la existencia, ni las posibilidades de avanzar en la construcción de partidos, porque al no haberse producido una derrota y al debilitarse todos los aparatos, cada día se planteaban oportunidades para crecer. Pero junto con esto, el movimiento de masas mayoritariamente fue ganado por la idea de que la revolución y nuestras propuestas eran utópicas. Esto, en cierta medida, actuó como un nuevo dique, como en su momento lo había sido el estalinismo o el nacionalismo burgués, separando a los revolucionarios del movimiento de masas.

¿Fue una etapa de fortalecimiento de los reformistas?

Si, pero relativamente, ya que ninguna organización reformista logro enraizarse en el movimiento de masas, como sucedió en otras épocas. Sin embargo es un hecho que por ejemplo, a nivel electoral, la socialidemocracia y la centroizquierda en todas sus variantes tuvieron un momento de auge. Ante la fuerte campaña sobre el fracaso del socialismo y la incomprensión del significado de lo que pasaba, incluso muchos sectores de la izquierda retrocedieron políticamente. Algunos se hicieron completamente oportunistas, reformistas. El Foro de Porto Alegre, que surgió unos años después, fue la cuna de un nuevo reformismo. De los que propagan-dizaban que “otro mundo es posible” sin derrotar al capitalismo. En un principio incluso se fortalecieron Marcos, los zapatistas, y todas las corrientes horizontalistas que se encargaron de propagandizar la teoría de la “no toma del poder”.

No hay comentarios: