Hay algo en lo que a los kirchneristas se les puede atribuir consecuencia y perseverancia: en la acción de mentir. Cristina dijo que la crisis no iba a afectar al país. Moyano afirmó que no había que exagerar con los despidos. La mentira tiene patas cortas: la crisis ya está instalada y va hechando raíces. El gobierno y los patrones, con la complicidad de los dirigentes sindicales pro-K, quieren que la crisis la paguen los trabajadores. Las propuestas de los socialistas para que la crisis la paguen los de arriba..
El fantasma de una nueva oleada de des ocupación dejó de tener perfiles difu sos, para transformarse en un mal de carne y hueso que golpea las puertas de los hogares obreros y populares, causando preocupación e incertidumbre. Hay despidos y suspensiones en la industria automotriz, en la construcción, en los frigoríricos, en los bancos, etc, etc, etc. Y el futuro no aparece promisorio. Por eso, los encuentros de la UIA y las grandes patronales nacionales, las calificadoras de riesgo internacionales, el Instituto de Finanzas Internacionales y otros voceros del capitalismo, vaticinan que la cosa va a emperorar, preparando el terreno para los despidos, que ellos mismos impulsarán.
El fantasma de una nueva oleada de des ocupación dejó de tener perfiles difu sos, para transformarse en un mal de carne y hueso que golpea las puertas de los hogares obreros y populares, causando preocupación e incertidumbre. Hay despidos y suspensiones en la industria automotriz, en la construcción, en los frigoríricos, en los bancos, etc, etc, etc. Y el futuro no aparece promisorio. Por eso, los encuentros de la UIA y las grandes patronales nacionales, las calificadoras de riesgo internacionales, el Instituto de Finanzas Internacionales y otros voceros del capitalismo, vaticinan que la cosa va a emperorar, preparando el terreno para los despidos, que ellos mismos impulsarán.
Hay quiénes vislumbran que en el 2009 el nivel de desempleo superará holgadamente el 10%. La fuerza arrolladora de los hechos y la presión concreta de los trabajadores amenazados, expresada en luchas y movilizaciones, obliga al gobierno y a los burócratas sindicales a mostrarse preocupados y a dar respuestas al problema.Se trata de un debate muy importante; ya que, de no tomar las medidas apropiadas, la crisis puede llevar a una nueva oleada de desocupación, similar a las peores ya conocidas en el país.
El gobierno, los empresarios y los burócratas sindicalesEl gobierno de los Kirchner dice que la salida es el Programa de Recuperación Preventiva, dentro del marco del procedimiento preventivo de crisis (Ley Nº 24.013, Art. 98), otorgar subsidios de entre $300 y $800 y aumentar las indemnizaciones. En Córdoba, muy afectada por la crisis, el gobernador Schiaretti anunció créditos y medidas en sintonía con las del gobierno nacional. Este camino, centrado en atenuar mínimamente el impacto de los despidos y no en evitarlos, tiene un resultado que se puede anunciar de antemano: miles de trabajadores se van a sumar a los millones de desocupados del país.
De acá a cobrar un plan social podría haber un paso…La UIA, la Cámara de Comercio y las patronales quieren devaluación, más créditos e incentivos del estado para mantener sus ganancias como si no pasara nada. Ellos consideran los despidos en relación a si son más o menos caros, como si los obreros fueran una bolsa de papas, y ya rechazaron hasta los tibios pedidos de la CGT.En la CGT hay posiciones para todos los gustos. Unos están a favor de canjear rebaja de salarios por puestos de trabajo, otros aceptan las suspensiones y los retiros voluntarios (despidos encubiertos) como un mal menor.
Por otro lado, Héctor Recalde, diputado del Frente para la Victoria y hombre de Moyano (quien hace unos días afirmó con total desparpajo que “la situación no es para dramatizar”), anunció que prepara un proyecto de Ley para prohibir los despidos, obligar a la reincorporación, abonar sueldos caídos y duplicar o triplicar la indemnización. No se puede esperar mucho de Moyano y la CGT, ya que reclaman o dejan de hacerlo en función al momento que atraviecen sus relaciones con los Kirchner y no de las necesidades de los trabajadores. Ahora, como están molestos por el fallo de libertad sindical de la Corte Suprema, sacaron del freezer el pedido de un sueldo extra por única vez y el de doble indemnización. Vamos a ver cuánto le dura el reclamo y si hacen algo para que salga.
Hay otra salida
Nosotros opinamos que la votación de una Ley prohibiendo los despidos sería un paso adelante. Sin embargo, no depositamos ninguna confianza en que la CGT la impulse hasta sus últimas consecuencias. Los burócratas, o no trabajaron nunca o no lo hacen desde hace décadas y tienen una vida privilegiada, de ricos. ¿Quién puede pensar que se van a preocupar realmente por el empleo? Para imponer cualquier medida, hay que presionar desde abajo, convocar a una gran movilización nacional y medidas de lucha de todo el movimiento obrero.Y, aún en el caso de que exista la medida, resultaría insuficiente para resolver los problemas estructurales, de fondo, que amenazan permanentemente al empleo.Necesitamos un plan de emergencia, que abarque la totalidad de los problemas que aquejan al país, con un punto central: evitar que la crisis la paguen los de abajo.Hay que apuntar a la raíz de los males.
Mientras el capitalismo hunde a los que trabajan y a los más pobres, Cristina propuso salvarlo con una lavada de cara: “Necesitamos otro capitalismo. Uno que busque generar puestos de trabajo, progreso social”. Hay dos alternativas: o es una tomada de pelo gigantesca o una utopía similar a pedirle peras al olmo. Capitalismo y empresarios, son sinónimos de hambre, miseria y desocupación desde siempre y no hay nada que indique que vayan a cambiar.Hay que prohibir los despidos por ley. Pero hay que saber que aún así las patronales pueden despedir, ante lo cual no sirve solo subir los montos de la indemnización. Si el patrón argumenta por la falta de buenas condiciones de compe-titividad, el precio del dólar y la disminución de ganancias, hay que obligarlo a abrir los libros contables, aboliendo el secreto comercial y bancario, lo que en la mayoría de los casos demostrará que tuvo ganancias y no pérdidas.Si aún así, la patronal mantiene la decisión de echar, hay que expropiarle la fábrica sin darle un peso de resarcimiento, nacionalizarla y garantizar la producción bajo la administración y control obrero.En medio de la crisis, hay otra medida que puede dar empleo a miles de trabajadores: imponer las 6 horas de trabajo. Con ello se pueden utilizar todos los brazos disponibles en el país, sin bajar el salario e incorporando más obreros a la producción.El salario mínimo debe cubrir el costo de la canasta familiar que hoy no baja de $ 3.700 pesos.
Hay que unir todos los reclamos en la exigencia de una paritaria nacional de emergencia, con un petitorio unificado de reclamos para que las luchas puntuales no se diluyan y se debiliten. Es necesario cortar de plano con la inflación y la pobreza. Por eso también hay que efectuar un estricto control de precios con sanciones ejemplares para los que aumenten, a la par de eliminar el IVA de los productos de primera necesidad.Luego de despotricar contra el FMI y decir falsamente que Argentina no tiene nada que ver con ese organismo, Cristina fue a Washington a pedirles plata; es decir, a ofrecerles el negocio de que nos presten a cambio de intereses leoninos y de hacer crecer la deuda externa, que también, falsamente, había dado por superada.Hay que hacer todo lo contrario: ni un peso al Club de París y los bonistas, no a la continuidad del endeudamiento con el Fondo y el Banco Mundial.
Esa enorme cantidad de dinero se puede usar para sueldos, un plan de obras públicas y para aprovechar los recursos del país, fomentando el comercio y el intercambio con otros países latinoamericanos y del mundo. En este sentido, sería positivo aunque sea imitar la decisión de Correa, presidente de Ecuador, quien anunció que no pagará 30,6 millones de dolares correspondientes al pago de intereses de la deuda externa.
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