Dos en una. La crisis de la economía capitalista mundial engrana con la crisis Argentina. EE.UU., Europa y Japón están en recesión. En nuestro país el desastre se expresa en: suspensiones y despidos, salarios que no alcanzan, una alta inflación (aunque se hable poco de ella) y una gran incertidumbre por lo que se viene.De paseo por el mundo.
Mientras tanto, Cristina se fue de paseo a Africa. En Argelia, afirmó que la Argentina tiene una economía “robusta”. En Washigton, no repitió el absurdo del “plan A argentino”; aunque el papelón lo hizo igual, ya que ni siquiera llegó a tiempo para la foto con otros mandatarios.
Más allá del desliz, dejó en claro que viajó en busca de un nuevo acercamiento a EE.UU. y a los usureros internacionales.Más mentirosos que nunca. El país escuchó decir a los Kirchner: “La Argentina no se verá afectado por la crisis”... la crisis está llegando con fuerza. “Acá no hay despidos”... los empresarios reducen personal."No tenemos nada que ver con el FMI”... fueron a pedirle prestado de nuevo, para agrandar la deuda externa.“La plata de los jubilados no es para usarla desde el gobierno”... el proyecto de Ley en diputados sí lo contempla. Miente, miente...Un fantasma llamado 2001.
El gobierno le tiene pánico a otro 19 y 20 de diciembre, que haga peligrar la “gobernabilidad” y le pase como a De la Rúa. Por eso, negocia con los dirigentes traidores para que frenen las luchas. Aunque las estadísticas oficiales lo nieguen, la cantidad de pobres creció hasta niveles similares a los del 2001 y el diario The New York Time, afirma que todas las variables económicas registradas coinciden con las que existían con anterioridad al Argentinazo...Cada cual atiende su juego. El gobierno, las patronales y los dirigentes sindicales están abocados en convencer a los trabajadores y el pueblo que tienen que agachar el lomo y poner “violín en bolsa”, para poder salir de la crisis. Aunque tienen roces y matices, no son producto de intereses contrapuestos. Al achicarse la torta, cada cual defiende su tajada.
El gobierno, con los votos del 2009 en la mira, busca llenar la caja, la misma que fue vaciando a pesar de contar con un alto superavit, para comprar voluntades políticas. Los empresarios, se aferran a conservar sus ganancias y rechazan hasta los más dóciles pedidos de la CGT. Los burócratas, quieren frenar las luchas para ayudar a Cristina y mantener sus privilegios. Es la explicación por la cual salieron con los tapones de punta contra el fallo de la Corte, por la libertad sindical.
Una oposición que no es tal. Miles de argentinos que le dieron la espalda a los Kirchner buscan una alternativa. Y, ¿qué aparece? Carrió intentando unirse a los muertos en vida de la UCR, grandes responsables del hundimiento del país. Macri buscando por el lado de Solá, Cobos y el sostén de los grandes empresarios. De Narváez catapultándose con el apoyo de Duhalde...Todo malo, viejo y conocido.Más reclamos y nuevos dirigentes. Es una realidad, que en las fábricas y en los lugares de trabajo hay incertidumbre y cierta cautela ante la situación. Sin embargo, tan real como este panorama es que ni las amenazas, ni las advertencias frenan las luchas. Los docentes, los obreros de SMATA, metalúrgicos, trabajadores de las automotrices, de los frigoríficos, bancarios y muchos otros salen a defender su salario y su puesto de trabajo en todo el país. Hay otro viento de cambio que no logran frenar: el surgimiento de nuevos dirigentes combativos y democráticos.
Que la crisis la paguen los de arriba. Tenemos que lograr que la crisis la paguen los usureros, los ricos y los patrones. Para luchar consecuentemente por salarios, contra los despidos, suspensiones y la pobreza, es necesario que avance el surgimiento de nuevos dirigentes, que se fortalezcan en los conflictos y que sigan avanzando.La disputa no es sólo sindical, también es política. Todo lo conseguido en las luchas siempre corre el riesgo de perderse entre los renglones de decretos y resoluciones de los funcionarios y las componendas de los bloques parlamentarios del Frente Para la Victoria, el PJ, la UCR, la Coalición Cívica u otros.
Por estos motivos, otra gran tarea es impulsar la formación de una alternativa amplia, ni sectaria ni oportunista; que privilegie los acuerdos sobre las diferencias, que pueda enfrentar en las mejores condiciones posibles a los partidos patronales
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