18 de marzo de 2014

NI IMPUNIDAD, NI AJUSTE, NI REPRESIÓN: EL 24 TODOS A LA MARCHA

Como todos los años, organizaciones de DD.HH, políticas, sociales, sindicales y estudiantiles nos movilizaremos en el aniversario del golpe genocida. Nos une el rechazo al modelo de ajuste y saqueo aplicado por el gobierno nacional y acompañado por gobernadores y el Jefe de Gobierno porteño, al nombramiento del represor Milani y la creciente persecución a los que luchan.
Esta vez, la movilización se realiza en el marco de un fuerte ajuste, con aumentos de tarifas y en el transporte; y luego de que Tomada dictara sin éxito la conciliación obligatoria para tratar de impedir el paro docente, tras la oferta oficial de un aumento salarial que terminaría de cobrarse en julio de 2015.
Ajuste y saqueo, pilares del modelo 
Como la izquierda y las organizaciones populares denunciamos desde siempre, la dictadura tuvo como fin imponer un modelo económico al servicio de los grandes bancos, terratenientes y multinacionales. Ese modelo fue profundizado por el menemismo. Hoy, a 11 años de kirchnerismo en el poder, siguen las privatizadas, la concentración de la tierra (ahora en los pooles de siembra), la extranjerización de la economía. Y ha dado un salto el saqueo y la destrucción ambiental, con cientos de proyectos de megaminería a cielo abierto, la penetración de Monsanto en el campo y los acuerdos con Chevron y otras petroleras para la implementación del fracking.
Más allá de las peleas que tienen por el poder, tanto el kirchnerismo como los Massa, Macri, Binner-UCR, etc., defienden los pilares de este capitalismo de ajuste y saqueo. Justamente cuando con él se violan los derechos humanos de millones en el país.
El rechazo a este modelo tiene que ser el primer punto de la movilización.
Milani, el jefe 

11 de marzo de 2014

POLÉMICA SOBRE EL GOBIERNO DE CFK: ¿VÍCTIMA DE UNA CONSPIRACIÓN DESTITUYENTE?

El discurso de la presidenta en la apertura de las sesiones en el Congreso marcó a fuego definiciones centrales:
El eje del desarrollo económico transita por el gas shale -leáse fracking y Chevron- la bioeconomía -soja y Monsanto- y la exportación de minerales vale decir, megaminería.
En el plano internacional lo decisivo en torno a Venezuela no es derrotar a la derecha burguesa y proimperial sino «cuidar la institucionalidad» como centro.
En lo referido al movimiento obrero el planteo no dejó dudas: guerra al salario empezando por la docencia, factor de desequilibrio y «testigo» de la lucha de los trabajadores a escala nacional.
Reafirmación del derecho de los capitalistas a «ganar plata, siempre que no se pasen».
Defensa incondicional del pago «cash» a Repsol de 5000 millones de dólares, más intereses.
Pero lo más importante fue el llamado a la unidad política de todos los bloques patronales para acordar una línea común para enfrentar la protesta social. No es ninguna casualidad que el PRO aplaudiera entusiasta esta definición ni que en todos los medios la representación política de la burguesía festejara este giro a derecha del gobierno nacional.

Las corporaciones exultantes

Lejos de oscuras maquinaciones destituyentes -tal como afirma el último documento público de Carta Abierta- la realidad es que desde la UIA hasta el capital financiero saludan la aplicación de medidas económico-políticas que hacen parte de un programa común de toda la burguesía. Por eso, hay un debate recurrente que ahora recobra todo su sentido con una franja de simpatizantes del gobierno nacional que se reconocen como izquierda. ¿Cómo se enfrenta a las corporaciones o poderes «fácticos»? En este punto queremos ser claros: para debilitar al poder económico capitalista que condiciona el rumbo del país lo central es tomar medidas que lo combatan y que -como contraparte- fortalezcan al sujeto social en condiciones de enfrentar a la burguesía de forma independiente, y que es la clase obrera. Ahora bien, el cuadro de situación es el siguiente: a Repsol 5 mil millones de dólares al contado, a los docentes 22 % en cuotas para el salario. Al capital financiero y las cerealeras aumento de la tasa de interés y devaluación del peso respectivamente. En simultáneo al movimiento de masas indefensión frente a la inflación. En resumen: para acorralar a las corporaciones el camino es la radicalización política de la clase obrera y el pueblo. Para eso, esa clase y ese pueblo tienen que fortalecerse a partir de medidas económicas que den respuesta a sus necesidades más acuciantes y horaden el poder económico de los capitalistas. De lo contrario aunque el relato justifique el ajuste explicando que la relación de fuerzas no da para más la realidad es que grandes franjas rompen con el gobierno de Cristina y accionan de forma independiente en la búsqueda de una alternativa a izquierda del kirchnerismo.

Que las corporaciones paguen la crisis

10 de marzo de 2014

VENEZUELA EN UN CRUCE DE CAMINOS

La tensión social sacude Venezuela. Una ofensiva violenta de la derecha política y económica, el descontento social creciente, la voluntad del pueblo bolivariano en defensa del proceso y el equivocado rumbo del gobierno de Maduro.

Nuestra opinión sobre estos temas.

Los sucesos que vive el país nos traen una profunda preocupación a quienes bregamos por una Venezuela independiente y socialista. En primer lugar, al ver las acciones desplegadas por la derecha económica y política, que montada sobre el mal humor social creciente se lanzó a las calles a la búsqueda de la caída del gobierno. La dirección política de esas movilizaciones tiene una estrategia: la caída del régimen bolivariano, un proceso de contrarreformas que liquide las conquistas sociales y la recuperación total del control petrolero y gasífero. También poner a Venezuela a tono con los países aliados de EEUU en la región, como Colombia, México o Perú, o al menos hacer de Venezuela un modelo al estilo de Brasil. Si triunfan, avanzarán hasta donde puedan liquidando cualquier vestigio de país independiente.
Para este objetivo, la oposición venezolana y el imperialismo se debaten entre dos caminos: aprovechar la crisis y agitar en la calle la salida del gobierno o desgastarlo a fondo y ganarle en próximas elecciones. Dialécticamente, el primer camino juega el rol de ayudar al desgaste que busca el segundo. Con el inicio de las movilizaciones salieron a la luz los dos sectores; Leopoldo López y Machado llamando a tirar el gobierno y Capriles en tono más negociador espera un mejor momento. No debemos confundirnos; ambos comparten el objetivo final, por eso ahora Capriles convoca a una gran marcha opositora. Los dos sectores -reaccionarios y aliados del poder económico- quieren que gire hacia atrás la rueda de la historia venezolana.
Por eso la primera tarea militante e internacionalista es pelear por la derrota de dichos planes, que de triunfar golpearían al pueblo venezolano y repercutirían negativamente en Latinoamérica abriendo paso a una mayor contraofensiva del imperialismo en la región. Lamentablemente, el muy equivocado curso del gobierno de Maduro contribuye a que sus impulsores se fortalezcan.

Burocratismo y conciliación: ¿Qué socialismo se construye así? 

En el análisis de la crisis actual, no podemos obviar que Venezuela arrastraba dramas sociales irresueltos y una creciente burocratización del aparato de estado. Recordemos que la última elección que ganó Chávez en 2012 lo hizo poniéndose encima todo el peso de la campaña e incluso así el PSUV no pudo ganarle a Capriles. Se logró el triunfo con la suma de otras tarjetas electorales que llevaban a Chávez de candidato. Miles votaron por Chávez y expresaron un rechazo a la burocracia no votando por su tarjeta, la del PSUV.
Tampoco olvidemos que tras la muerte de Chávez, el triunfo de Maduro fue tan solo por un punto sobre Capriles. Ni que desde ese triunfo hasta hoy se agravó la falta de alimentos, se disparo el dólar con la devaluación, se comenzó con la apertura del comercio petrolero, se detuvo a dirigentes sindicales y se intentaron callar voces críticas dentro del proceso. Nada es gratis. Como toda decisión política que golpea a una franja de la población, incluida la que apoya el proceso, a la larga se paga.

9 de marzo de 2014

UNA PROPUESTA A TODA LA IZQUIERDA: DE LA UNIDAD EN LAS LUCHAS A UN FRENTE POLÍTICO

Los últimos días sucedieron tres hechos políticos de alcance nacional. El 28 de febrero la Ciudad de Buenos Aires estuvo en vilo ante la orden de desalojo que pesaba sobre cientos de familias del predio de Lugano. En este caso los diputados de izquierda jugamos un rol muy importante; fuimos rápidamente a ponernos a disposición de esa lucha y a frenar la represión que se había ordenado. Para lograrlo nos reunimos en asamblea con las familias, debatimos y construimos propuestas con ellos que le hicimos saber al gobierno mientras le exigíamos que se frenara el intento de represión y desalojo. Como todos los medios lo demostraron, los legisladores de izquierda actuamos positivamente a favor de la lucha por vivienda digna y se logró un primer objetivo. En el mismo sentido, el día anterior en la jornada de lucha nacional y los cortes por la absolución a los petroleros de Las Heras, nuestra compañera Vilma Ripoll estuvo desde la madrugada enfrentando junto a cientos de trabajadores la represión de gendarmería en la Panamericana. En ese lugar y en el Puente Pueyrredón, también otros dirigentes de diversas organizaciones de izquierda tomaban la misma actitud y hacían sentir en todo el país el reclamo de justicia.
Finalmente en el día de ayer el conjunto de la izquierda y los compañeros de la CTA jugamos un rol muy destacado en el paro y las marchas de docentes a lo largo del país y en las acciones de los trabajadores estatales de Buenos Aires y otras ciudades. Levantando entre todos el reclamo de salarios dignos, frente a las migajas que ofrece CFK y los gobernadores. Arranco por reivindicar el rol de la izquierda en estos tres importantes hechos porque así fue la realidad y también porque la misma contrasta con el rol de los partidos del régimen y la burocracia sindical. Los primeros comenzando por CFK son garantes de aplicar el ajuste, los segundos tratan de evitar a toda costa que las luchas se realicen. Se nota que el peso del conjunto de la izquierda en las luchas actuales es significativo y va en aumento. Y aunque muchas veces tengamos diferencias sobre cómo encararlas, tenemos que hacer que prime la necesidad de ganar las peleas como en los casos antes mencionados.

Por un movimiento o frente unitario de la izquierda política y social 

Tanto en las luchas como en muchos temas políticos, al interior de la izquierda tenemos importantes acuerdos y también diferencias; seguramente las seguiremos teniendo. Se trata de buscar ámbitos comunes para debatirlas, de aprender a convivir con matices y diferencias y a veces superarlas mediante el debate común. Lo que no puede ser, es que las diferencias se pongan por delante de los muchos puntos de acuerdos que tenemos. Frente a la debacle del gobierno nacional y la oposición de derecha, se pone blanco sobre negro la necesidad de oponerle a estos proyectos una nueva alternativa. Y la misma sólo puede venir desde la izquierda. Lamentablemente, esa unidad que se vio en las luchas de las últimas semanas no existe en el plano político y ese es el gran desafío. Ni el FIT por su lado, ni otras fuerzas por otro, podemos ocupar el espacio vacante que deja la crisis, solo una amplia unidad puede intentarlo. Porque vendrán nuevas luchas y podemos ganarlas; pero todos sabemos que a la larga, si no logramos hacernos del gobierno vendrán nuevos ajustes y una vuelta a empezar. La experiencia del argentinazo lo marca claramente; luchamos y derrotamos varios gobiernos, mas al no tener un reemplazo propio para poner, trece años después estamos de nuevo, enfrentando un brutal ajuste.
De ahí que insistimos con nuestra propuesta: construir una gran unidad, un enorme movimiento político o frente de las organizaciones de izquierda y populares. Que en primer lugar siga impulsando las peleas concretas en la clase obrera, los sectores populares y la juventud. Y que levante un programa anticapitalista que dé salida a esta crisis, hay muchos puntos que nos unen: nacionalizar la banca y el comercio exterior, castigar con la ley de abastecimiento a las empresas que aumenten o acaparen productos. Ningún pago a Repsol y anulación del acuerdo con Chevron, estatización del sistema petrolero bajo control social. No a los pagos de la deuda externa ni a un nuevo acuerdo con el Club de Paris. Recuperación del sistema ferroviario nacional y el subterráneo bajo un sistema estatal y con control social. Priorizar la salud y educación pública. Anular el impuesto al salario y el IVA a los productos de la canasta básica; salario de $10.000 para todos y actualización automática trimestral. Y la pelea por lograr un gobierno de los trabajadores y el pueblo. Estos y otros puntos podemos levantar todos juntos.

En las elecciones: Aprovechar las internas para lograr la unidad 

Junto con luchar y difundir estas propuestas programáticas, todos somos conscientes que hacia las próximas elecciones también será necesario que haya unidad, pero sin mecanismos democráticos que lo garanticen no será posible. Si lográramos un frente electoral bien amplio de las fuerzas de izquierda y populares, le pelearíamos mucho mejor a los partidos del régimen y a la vez, daríamos un impulso a una unidad más a largo plazo que precisamente supere el estadio meramente electoral.
Para lograr esto hacemos una propuesta: aprovechar las internas obligatorias, presentándonos todos juntos con el compromiso de respetar los resultados. Y así vayamos después a las elecciones generales dando una enorme muestra de unidad. Estamos convencidos que este paso abriría un gran entusiasmo que se reflejaría en la participación de varios millones de trabajadores y jóvenes. Y, a su vez, motivaría la intervención política de nuevos sectores. Algunas fuerzas de izquierda no se plantean este desafío. Creemos que es hora de que lo hagan, porque será clave para el futuro.
Por eso volvemos a hacerle esta propuesta al FIT, a los compañeros de Unidad Popular, de Marea Popular, el PCR y a todas las organizaciones. A los dirigentes sindicales y sociales, a los intelectuales de izquierda, al movimiento ambiental y de género. A todos aquellos que quieran construir un camino amplio y unitario desde la izquierda, para disputar el poder en todos los terrenos. Los invitamos a desarrollar en común este necesario camino.

Alejandro Bodart

8 DE MARZO: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA

En la tarde de hoy estuvimos en la plaza Sarmiento de nuestra ciudad volanteando y debatiendo acerca del significado de esta fecha y la reivindicación de los derechos de las mujeres.
Nuestras principales consignas fueron contra la trata de personal, por la educación sexual libre y laica, anticoncepción y aborto legal para no morir; igual salario a igual trabajo, contra el patriarcado, entre otras.
Tuvimos buena recepción por parte de quienes estaban disfrutando la tarde en la plaza, desde niñxs hasta adultxs.

Por supuesto que nuestra lucha por la igualdad de género, la diversidad y contra este sistema explotador no se reduce a una fecha específica sino que es a través de la construcción de una alternativa política.  Desde el MST estamos dispuestos a ponernos al servicio de estas luchas como lo hacen centenares de compañerxs en todo el país.  Como también lo hacen las compañeras de Juntas y Izquierda, espacio que integramos desde el MST con mujeres independientes con las cuales nos une la lucha contra el patriarcado propio del sistema capitalista
.
SUMATE VOS TAMBIÉN!!!!!!

19 de febrero de 2014

VENEZUELA: PARA FRENAR LA OFENSIVA DE LA DERECHA. RECTIFICAR Y AVANZAR HACIA LA REVOLUCIÓN ECONÓMICA

Por Marea Socialista

El 12 de febrero se inició la parte violenta de la ofensiva de la derecha. Hasta ahora dominaba la presión económica de desabastecimiento, usura en los precios y manipulación de la crisis económica que tiene fuertes rasgos de guerra económica. Suman ahora la violencia a la presión política e ideológica.

Un sector de esta derecha cuya cara visible son Leopoldo López y María Corina Machado ha tomado la calle de manera violenta para completar un juego de tijeras y profundizar el desgaste del gobierno de Nicolás Maduro y buscar recuperar para la burguesía local e internacional el control del país

Pero no tenemos que confundirnos, “negociadora” o “violenta” la derecha política y la burguesía tienen un plan único de gobierno. Ese plan se hizo público por medio del Comunicado de 47 economistas de la oposición a fines de enero pasado. Y tiene tres puntos centrales: Liberación del dólar. Endeudamiento internacional con los centros del poder financiero como el FMI u otros. Y aplicar contrarreformas para desmontar las conquistas políticas, sociales y económicas del pueblo venezolano con la excusa de déficit fiscal. Todo esto en busca de recuperar el control de PDVSA. Quieren todo no un parte de los dólares de la Renta Petrolera.

Más allá de que la derecha tenga dos tácticas. Estamos en presencia del esquema clásico de las contrarrevoluciones. El consiste en presionar al gobierno para que aplique medidas antipopulares y así pierda completamente su base social, profundice su desgaste frente al pueblo bolivariano. Y entonces, quede expuesto a una salida ya sea esta violenta o blanda. El gobierno del presidente Maduro está cometiendo un error grave al creer que hay una derecha “violenta” y otra “pacífica” con la que se puede negociar y que sería supuestamente respetuosa de la constitución. Como en la vieja combinación de la “zanahoria y el garrote” estos sectores convergen entre sí en un objetivo común, derrotar al Proceso Bolivariano.

Pero el error principal del gobierno consiste en su oscilación vacilante que lo lleva a aplicar las medidas que la derecha exige. Con el anuncio del SICAD 2 sistema similar al que rigió hasta el 2010 se abriría paso a la liberación de una parte sustancial de la Renta Petrolera y el camino a que la alta inflación que hoy vivimos se convertirá en hiperinflación y se profundizará el desabastecimiento. Este anunció del nuevo dólar Permuta solo logrará aumentar el mal estar social que hoy se siente en el país. Y profundizará la desorientación y la arrechera del pueblo que vive de su trabajo.

Desde Marea Socialista declaramos decididamente nuestro compromiso en la defensa del Proceso Bolivariano contra cualquier intento de golpe, aunque esté disfrazado con movilizaciones de simpatizantes de la derecha en la calle. Pero Alertamos que de continuar por este camino de adaptación a las exigencias de los capitalistas entraríamos en una situación de retroceso y descontrol irrecuperable.

Por eso llamamos al gobierno del presidente Maduro a rectificar y aplicar medidas anticapitalistas para garantizar el abastecimiento, frenar el aumento descontrolado de precios y poner en marcha una nueva fase del proceso bolivariano. Proponemos, además, estas medidas en la emergencia política y económica.

1) Poner fin a la impunidad de la derecha. Por eso respaldamos la orden de captura contra Leopoldo López como responsable intelectual de los hechos violentos del 12 de febrero. Pero reclamamos la detención de Henrique Capriles y todos los responsables de los 11 asesinatos del 15 de abril del 2013.

2) Llamamos a alentar y apoyar la movilización y la lucha de los sectores del pueblo bolivariano y más allá, que están defendiendo sus conquistas. Los que luchan por salarios, por la defensa de sus puestos de trabajo, como los automotrices, por sus contratos colectivos, como los eléctricos y muchos otros. Llamamos a alentar y no criminalizar la protesta legítima del pueblo que vive de su trabajo. Hay que enfrentar decididamente la contrarrevolución pero respetando e impulsando la lucha del pueblo trabajador, campesino, popular y orientarla hacia la pelea por medidas anticapitalistas.

3) Insistimos y proponemos la incorporación real y efectiva a la toma de decisiones del gobierno de las organizaciones sociales y políticas del pueblo revolucionario, de sus sindicatos de base, sus consejos de trabajadores, sus movimientos sociales y populares, para garantizar que se gobierne al servicio del pueblo trabajador y a favor de los intereses de la revolución.

4) Reclamamos apoyar a los medios comunitarios y alternativos como red nacional de comunicación de los que luchan contra la derecha y en defensa de las conquistas de la revolución. Exigimos abrir inmediatamente los medios públicos a los debates y opiniones de todos los que defendemos el Proceso Bolivariano.

5) Llamamos a abrir los cuarteles de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana al debate público y conjunto con el pueblo revolucionario y sus organizaciones.

Al mismo tiempo proponemos:

1) Ni un dólar más a la burguesía. Que el estado monopolice bajo control social y de anticorrupción todo el comercio exterior y sea el único importador de los bienes esenciales de nuestro pueblo.

2) Centralización nacional con control social, de todos los dólares del país. Ya sean los que ingresan por el petróleo como los que están depositados en los fondos del exterior.

3) Intervención y control estatal y social y de los trabajadores bancarios, de todo el sistema bancario privado que opera en el país, para financiar el funcionamiento económico. Control centralizado de los todos los fondos que maneja la banca pública.

4) Urgente recuperación de la producción estatal de alimentos y de productos de consumo básico. Expropiación bajo control obrero y popular de aquellas grandes empresas incursas en las grandes operaciones de acaparamiento y especulación o contrabando de extracción.

5) Pedir a los pueblos y reclamar a los gobierno de América Latina el apoyo solidario en alimentos y medicinas para afrontar la emergencia.

Todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo de conciliación con la burguesía y de impulsar medidas anticapitalistas decididas con la participación democrática del pueblo que vive de su trabajo. Mañana puede ser demasiado tarde.

MASSA, MACRI, BINNER... OPOSICION EN LA FORMA, ACUERDO EN EL CONTENIDO

Lejos de detenerse por las vacaciones, la crisis económica y política que enfrenta el gobierno K ha pegado un salto de calidad. Devaluación, posturas represivas, amenazas a los trabajadores y debates de todo tipo en las filas del PJ sobre qué camino seguir.
En este marco, miles de trabajadores ven con preocupación el rumbo de colisión al que nos conducen las políticas de entrega y ajuste impulsadas desde el gobierno nacional y el conjunto de los gobiernos provinciales.
Pero es también en este marco, que la oposición tradicional muestra su verdadera cara y, lejos de formular propuestas de cambio a favor de los trabajadores y el pueblo, se dedica a tratar de cerrar acuerdos para remplazar al Kirchnerismo sobre la base de compartir con este los principales puntos del ajuste.

Campaña, fotos y propuestas reaccionarias 

Binner y el cordobés De la Sota coincidieron hace pocos días en reclamar un “Pacto Social”, es decir, que el gobierno convoque a empresarios, sindicatos y oposición para construir consensos en relación a los salarios, la inflación y demás temas. Es decir un acuerdo entre los sectores patronales y a burocracia sindical con el único objetivo de que los trabajadores y el pueblo sean los que paguen el ajuste. De plan alternativo ni hablar.
El radicalismo reclama lo mismo, pero sin hablar de “pacto” Sanz, presidente del partido que ya estrelló el país en el 2001, también reclamó que el gobierno baje su nivel de “tozudez” y convoque a la oposición para acordar una agenda parlamentaria que, entre otros puntos, garantice el acuerdo con los buitres internacionales para pagar la deuda, con el objetivo claro de volver al mercado de capitales y seguir hundiendo al país.
Por el lado de los economistas del massismo, no se encuentran cambios sustanciales, todos los mensajes apuntan en el mismo sentido del ajuste, la vuelta al “mercado internacional” y el reclamo de un “plan” que tiene que ser elaborado junto con los empresarios y los burócratas, mechando algunos anuncios “electoraleros” para disfrazar sus intenciones, pero dejando en claro que gobierno y oposición, comparten la idea de que la salida de la crisis es que la paguemos los trabajadores y el pueblo.Sin programa alternativo y reciclando lo viejo no hay salida posible a la crisis.
Los trabajadores y el pueblo argentinos ya conocemos de rejuntes que se presentan como lo nuevo pero sólo traen frustraciones y más entrega. Los radicales gobernaron con la Alianza de De la Rúa y nos hundieron, Massa fue parte del proyecto K y está rejuntando en su “frente renovador” a personajes con un frondoso prontuario de ajustes como Lavagna o Solá. Y que podemos decir de Binner y el FAP, que gobiernan hace años junto a los radicales en Santa Fe y ahora pretenden lavarles la cara y reeditar la alianza a nivel nacional.
Ninguna salida podemos esperar los trabajadores y el pueblo de estos falsos “opositores”, para salir de esta crisis es fundamental la construcción de un programa económico alternativo y una alternativa unitaria y de izquierda que se anime a ir por los cambios de fondo que necesitamos. No le creas a los mismos de siempre, venite al MST e impulsemos juntos esa perspectiva.

Martín Carcione

27 de enero de 2014

NAHUEL MORENO (1924-1987): LA VIGENCIA DE UNA PRIORIDAD: LA CONSTRUCCION DE UN PARTIDO REVOLUCIONARIO

Como todos los años cada 25 de enero recordamos a Nahuel Moreno. Lo hacemos huyendo del culto a la personalidad, de la repetición dogmática de sus posiciones y de la formalidad de las efemérides. En realidad nuestra propuesta es la reivindicación, siempre crítica y vigilante, de todos sus aportes útiles a los desafíos para la izquierda en la actualidad. En este artículo en particular queremos destacar la dedicación de Moreno a construir organizaciones militantes para hacer política revolucionaria en la acción y tomar el poder político.
En una charla que Moreno dio para la Juventud Socialista del partido argentino en 1984 decía a propósito de la organización: “En general, el problema de la organización parece algo secundario, que tendemos a menospreciar, que empalidece frente a otras cuestiones, sean “filo
sóficas” —como la dialéctica o la teoría de la alienación—, sean apasionantes discusiones sobre la situación económica o política (…) Sin embargo, la cuestión organizativa es el centro, en cierta medida, de la actividad marxista revolucionaria (…)Hasta tal punto es decisiva la cuestión organizativa que, en contra de lo que muchos creen, no hubo dos sino tres grandes dirigentes de la revolución rusa y del Partido Bolchevique. Junto a Lenin y Trotsky estuvo Sverdlov, el secretario general, el organizador del Partido Bolchevique (…)”. No era casual que Moreno señalara el ejemplo de Sverdlov: su obsesión sostenida durante 40 años de militancia revolucionaria se concentró en la construcción de organizaciones revolucionarias nacionales para la acción y tomar el poder el político, y una internacional que luchara por esa estrategia con proyección mundial. Esta definición general es la clave de lo más importante de su aporte al desafío de romper con el capitalismo y reorganizar la sociedad sobre bases socialistas. El instrumento político-organizativo, la institución fundamental para llevar a cabo esa tarea –el partido revolucionario- es motivo de debate y cuestionamientos en el activismo, en la vanguardia obrera y juvenil que surge, en el movimiento de mujeres y en las luchas socioambientales. Por eso, lo pertinente de encarar esa legítima polémica haciendo nuestro aporte como una vertiente con décadas de experiencia en la izquierda del país y América Latina.

Ni sectarismo, ni oportunismo: organizaciones con política independiente para llegar a las masas

El siglo XX en el que le tocó actuar a Moreno fue complejo y muy contradictorio: dos guerras mundiales, la gran revolución rusa de 1917, el fascismo y la degeneración estalinista del marxismo. Cuando terminó la IIº Guerra Mundial el Partido Comunista de la URSS lejos de debilitarse –como ocurrió con la socialdemocracia reformista en la Iº guerra- se fortaleció una enormidad. Este hecho tuvo impacto sobre la vanguardia obrera, juvenil e intelectual de todo el planeta y marginó a los trotskistas a una posición muy minoritoria en el movimiento de masas. Esto multiplicó las presiones en el movimiento trotskista –además, debilitado por el asesinato de Trotsky en 1940. Un sector para intentar salir de la marginalidad se “mimetizó” con distintas direcciones políticas que estuvieron al frente de luchas progresivas y rifó la independencia política necesaria para actuar como aporte clarificador hacia la vanguardia de esas luchas denunciando las limitaciones de sus dirigentes y proponiendo organizar el partido revolucionario. Así sucedió con la capitulación del POR boliviano a Paz Estenssoro, otras al PC en Europa, o al sandinismo u otra guerrilla. Por ese camino se abortó la construcción de aguerridos partidos militantes. Otro sector del trotskismo optó por una especie de autorrefugio sectario, cerrado a los nuevos fenómenos no previstos por Trotsky y se consumió en pequeñas organizaciones testimoniales sin peso para lograr cambios de fondo. La orientación del morenismo fue otra durante toda su existencia. Construir partidos metidos de lleno en las luchas obreras, juveniles y populares, con independencia políticoorganizativa de todas las direcciones no revolucionarias pero siempre en la búsqueda de confluir con sectores que giraran en sus posiciones programáticas y métodos hacia la izquierda para construir alternativas con mayor peso hacia sectores de masas. Esta opción, mucho más compleja que las variantes oportunistas y sectarias, requiere de 3 garantías para resistir todas las presiones y seguir adelante: la ligazón a las luchas obreras, a la internacional y a la base vía el funcionamiento centralista democrático.

El mejor homenaje

26 de enero de 2014

ESTE MODELO NO VA MAS, HAY OTRA SALIDA

El 2014 comenzó con un verano caliente. No solamente por las agobiantes temperaturas, sino por la bronca popular ante la inflación, los cortes de luz y otros problemas derivados del fracaso del modelo K. Con el poder en baja y Cristina oculta en la trastienda, los K hacen los deberes decargando un creciente ajuste. Massa, Binner, Macri, pejotistas y progresistas – radicales, así como los viejos dirigentes sindicales, critican pero terminan avalando. Ninguno quiere «hacer olas» comprometiendo la gobernabilidad. Y ninguno tiene una salida distinta a las recetas capitalistas. Desde el MST-Nueva Izquierda proponemos medidas de emergencia, una salida obrera y popular a la crisis.
Mientras en Capital, Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario y otras ciudades siguen castigando con los cortes de luz y agua, ni el gobierno ni la oposición hacen nada. Las diatribas de Capitanich contra las empresas, son solamente pirotecnia para las conferencias de prensa. No sólo no se reestatizó nada, sino que tampoco hay un programa que apunte a embargarles por lo que no invirtieron y/o para que devuelvan los subsidios que se robaron porque el gobierno las dejó correr sin control. La postal de protestas barriales y piquetes cargados de bronca, es solamente el telón de fondo para un país castigado por la crisis del modelo capitalista estilo K que está naufragando.
Junto a la crisis energética, la inflación, los recortes presupuestarios sociales y el parate industrial, son los principales expresiones de que la crisis nos la quieren hacer pagar a nosotros.
Suben aceleradamente los alimentos, los combustibles, hubo un boletazo de transporte (que lleva acumulado un 130% de aumento en un año) y los salarios, jubilaciones y planes sociales se han transformado en las principales variables de ajuste. En sólo 100 días perdieron el 20% del poder adquisitivo.
La crisis es un hecho. Es que la plata de la famosa «década ganada » no se aprovechó para resolver los problemas estructurales del país. Los K mantuvieron el mismo modelo de servicios privatizados y pago de la deuda externa que en los ‘90 y ahora que la crisis capitalista internacional ha ingresado en el país, se demuestra que los problemas estructurales no fueron soluciona-dos y vuelven a castigar a los de abajo.
La «oposición» tampoco tiene una salida alternativa
Frente a la crisis acelerada del gobierno, con Cristina borrada y un desgaste demasiado precoz de Capitanich, los personajes de la oposición han salido muy cuidadosamente a capitalizar ese clima y a hacer algunas propuestas, pero nadie quiere echar leña al fuego. Todos sostienen la gobernabiliad, pero asimismo, aunque barnicen como novedosas algunas de sus propuestas, ninguno tiene una salida verdaderamente alternativa, son parte de la vieja política y defensores de un modelo capitalista más normal.
Mientras el gobierno finge «cuidar» los precios y Binner no dice nada, fue Massa quien planteó «cinco medidas» para supuestamente combatir la inflación. El tema es que son medidas para estimular a los sectores industria-les y no a los trabajadores. Plantea un ajuste automático del impuesto a las ganancias sobre los salarios pero no anular ese gravamen ultra-regresivo; plantea eliminar las retenciones para el campo y no segmentarlas para favorecer a los grandes terratenienbtes y pooles entre otras medidas de «estímulo» para la actividad privada; financiando todo con «créditos internacionales». Por eso está muy de acuerdo en que se recompongan relaciones con el Club de París para «volver a los mercados».
Asimismo se lanzo con medidas efectistas proponiendo la suspensión de los despidos por 180 días, claro que sobre la base de que el estado sostenga con grandes sumas a los empresarios pagando los salarios mediante «repros». Siempre medidas se subsidio a los empresarios.
Que la crisis la paguen los de arriba
Desde el MST Nueva izquierda, creemos que hay otra salida a la crisis. Para lo cual hay que tomar medidas de emergencia que decididamente vuelquen los recursos a satisfacer las necesidades más urgentes de los trabajadores y los sectores populares castigados por la crisis. Plata hay. Para ello hay que evitar que ese dinero siga engordando los bolsillos de los grandes empresarios, banqueros y terratenientes y las arcas de los usureros externos. Junto a la pelea por el salario y las condiciones de trabajo, por la vuelta de la luz y los problemas del barrio, tenemos que encarar la lucha por un nuevo modelo económico, un plan alternativo obrero y popular al servicio del cual hacemos nuestras propuestas.

Para que la crisis la paguen los de arriba y no los trabajadores y el pueblo
Plan de emergencia obrero y popular

Plata ya para los trabajadores y el pueblo. Aumento general de salarios, jubilaciones, pensiones y planes sociales acorde al valor de la canasta familiar con reajuste automático trimestral, de acuerdo al costo de vida real. Salario mínimo de 9.000 pesos y paritarias sin techo. La plata de la ANSES no puede utilizarse para otros fines que no sean garantizar una jubilación con el 82% móvil, con un sistema estatal único, controlado por trabajadores y jubilados.
Prohibición por ley de despidos y suspensiones. Si aun así las patronales despiden hay que expropiar la empresa sin indemnización, nacionalizarla y mantener la producción bajo control obrero. Apertura de los libros de toda empresa que aduzca pérdidas. Abolición del secreto comercial y bancario. Garantizar el reparto de las horas de trabajo y reducción de la jornada laboral a 6 horas sin disminución de salario.
Basta de inflación. Control estricto de precios por las organizaciones populares sobre los grandes formadores de precios con sanciones ejemplares para los empresarios que los aumenten y aplicación de la Ley de Abastecimiento. Eliminación del IVA de los productos de consumo popular.
Inmediata puesta en marcha de un plan de emergencia para responder a la crisis energética. Ejecución de las obras hidráulicas y de infraestructura energética pendientes. Reestatización de las empresas de energía, del petróleo y el gas con control social.
Ni un solo dólar al exterior, al Club de París y los bonistas. No al pago de de la deuda externa ilegítima y fraudulenta. No pago de las deudas públicas provinciales fraudulentas. Aumento de emergencia de los presupuestos de salud, educación y desarrollo social acorde a las necesidades populares. Nacionalizar la banca, el comercio exterior y reestatizar las empresas privatizadas de servicios y transporte, bajo control social. Créditos blandos para los pequeños productores.
Que paguen más los que más tienen; reforma tributaria progresiva. Anulación de los impuestos al consumo popular y al salario. Gravar fuertemente el juego, la renta financiera y minera y a los grandes capitalistas de la ciudad y el campo. Retenciones agrarias segmentadas, regionalizadas y coparticipables.

Guillermo Pacagnini

25 de enero de 2014

IZQUIERDA: EL DESAFIO DE SER GOBIERNO

Y la presidenta se tuvo que volver de El Calafate a Olivos, nomás. Cuando ya nadie duda que la crisis ha llegado para quedarse, como ocurre hoy en nuestro país, no hay piloto automático que valga. Menos aún si un alto funcionario anuncia una medida y al poco rato otro alto funcionario la desmiente. Sin embargo, y más allá de las contradicciones que seguirán, el gobierno nacional ha elegido un rumbo a seguir. Sea una transición al 2015 como kirchnerismo reciclado o sea el fin de ciclo definitivo, todo indica que la decisión del oficialismo nacional es enfilar hacia la derecha, tanto en el plano económico como en el político.
El flamante “acuerdo de precios” es apenas el celofán de color para envolver una inflación creciente, que viene arrasando con el poder adquisitivo de los salarios, las jubilaciones y los planes sociales.
La puedan imponer o no, la política de techos salariales, ajustes presupuestarios, recomposición con los organismos internacionales y pago de la deuda externa ilegítima no es precisamente progresista. A su vez, el ascenso de un ex represor como Milani al mando del Ejército aparece como una amenazadora respuesta al seguro incremento de la conflictividad social que se avecina.
Por el lado de la oposición política capitalista, no hay demasiadas sorpresas en el horizonte. Las fuerzas de la llamada centroizquierda, con Binner, Carrió, UNEN y la UCR, hilvanan trabajosamente un armado presidencial. Por la derecha, Massa y bastante más atrás Macri siguen procurando darle entidad nacional a sus propias construcciones. No obstante, ninguna de esas dos alas simétricas y complementarias tiene algún plan económico distinto para ofrecer. Es que ante la crisis capitalista, no tienen diferencias sustantivas con el modelo del gobierno nacional.
Pero el problema es bastante más profundo que la ausencia circunstancial de una alternativa que garantice la gobernabilidad del sistema. El régimen político argentino, sacudido de raíz en aquel diciembre de 2001 y luego emparchado, nunca se recompuso del todo. El reciente e inédito conflicto policial, que además rompió el tope salarial pretendido por el gobierno para las paritarias generales, es una clara expresión de esa crisis global del régimen.
De alguna manera, en estos años de bonanza económica el gobierno K pudo “congelar” el proceso de lucha por cambios de fondo. Pero como la famosa “década ganada” no se aprovechó para resolver los problemas estructurales, éstos resurgen a diario. Por eso al calor de la crisis habrá nuevos cambios bruscos y se acercará la hipótesis de un nuevo Argentinazo -o una rebelión popular similarque replantee la cuestión del poder político.
A las corrientes de izquierda, entonces, la realidad nos pone ante grandes desafíos. En primer lugar, la unidad de acción para fortalecer las luchas sociales cotidianas. Pero a partir de los buenos resultados electorales de octubre pasado, se abre otra posibilidad superior: la de ser alternativa de gobierno.
Este es un hecho nuevo, que permitiría abrir un rumbo antiimperialista y anticapitalista en el país. Para responder a ese reto sería clave lograr la unidad política del conjunto de la izquierda, sin autobombos ni sectarismos.
Por eso proponemos una nueva izquierda; una renovación programática y metodológica. Y como todas las fuerzas del sistema ya se preparan de cara al 2015, desde el MST llamamos a toda la izquierda política y social a formar un frente amplio en base a un programa por cambios de fondo y a dirimir la fórmula presidencial y todas las candidaturas en una gran interna. A esa perspectiva apostamos.

Alejandro Bodart, diputado porteño (MST-Nueva Izquierda)

11 de diciembre de 2013

FRENTE AL CONFLICTO POLICIAL, LOS SAQUEOS Y LA CRISIS SOCIAL

El personal policial está protagonizando un fuerte reclamo salarial de alcance nacional que se sigue extendiendo. Primero Córdoba, luego Catamarca, La Rioja, San Juan y Neuquén. Ahora Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa, Santa Fe, Tucumán, Jujuy, Chaco, Mendoza y Chubut siguen con medidas de fuerza reclamando aumentos. La extensión y la potencia del reclamo son inéditas. Las manifestaciones policiales se dan en medio de un clima de tensión social creciente con saqueos en varias provincias que ya costaron como mínimo siete vidas pudiendo ser aún más. Si bien el detonante de los mismos ha sido la protesta de las fuerzas de seguridad, su desarrollo excede a los mismos y reconoce un mismo común denominador: el profundo deterioro estructural de la situación social, producto de la crisis económica y de las medidas de ajuste implementadas por el gobierno nacional y los provinciales.
Esta ola de protestas demuestra el fuerte impacto de la crisis internacional y el fracaso del modelo K que, lejos ya de las posturas nacionales y populares y de combatir la inflación y la desigualdad social, pretende descargar la crisis sobre los trabajadores y el pueblo recortando los presupuestos sociales, poniendo un techo a los salarios y preparando un tarifazo, entre otras medidas de ajuste. Y muestra también que los gobernadores de fuerzas opositoras al gobierno nacional también son responsables de la crisis actual porque aplican planes provinciales de ajuste y pagan salarios miserables sobre el conjunto de los trabajadores.
Frente a este panorama los sectores policiales han salido a reclamar salarios como lo haría cualquier trabajador con métodos de lucha similares tales como estado asambleario, abandono de tareas, movilizaciones, cortes y otras acciones. Interpelando tanto a los gobernadores, como al gobierno nacional, que salieron a condenarlos, negando todo derecho a la protesta, demonizando las medidas y calificándolas de “extorsivas”.
Del lado del gobierno y defendiendo esta concepción, se ha colocado casi la totalidad del arco “opositor” como la UCR, Carrió y el frente progresista, Massa y el PJ opositor, el PRO y los jefes de todos los bloques que se han pronunciado en un comunicado conjunto con el oficialismo K y sus aliados rechazando la protesta y “apoyando la gestión de los gobernadores”. El bloque político que cerró filas con el gobierno, quiere que estos cuerpos armados sigan siendo parte integrante y fundamental del estado y los gobiernos capitalistas y destinados a la represión de la clase trabajadora, la juventud y las luchas sociales. Equivocadamente, este documento ha sido suscripto por Claudio Lozano de Unidad Popular, lo cual es una posición contradictoria con el planteo de De Gennaro que presentó un proyecto favorable a la sindicalización de las fuerzas de seguridad y también contradictorio con la posición de la CTA. Y lamentablemente, el Frente de Izquierda (FIT) tampoco tiene ni una posición correcta y ni siquiera una posición común de sus integrantes que ayude a una respuesta por izquierda a esta crisis. Continúan rechazando el derecho a la sindicalización de la policía, con lo cual en los hechos favorecen su carácter profesionalista al servicio del rol represivo de defensa de las políticas de los gobiernos capitalistas y alejando a los sectores subalternos del pueblo y sus reclamos.
Nuestra propuesta 
Nosotros creemos en otra respuesta y otra salida a la actual situación. Sabemos que en el seno de la fuerza policial hay diversidad de posturas, desde reclamos y opiniones lícitas que muestran la necesidad de un cambio profundo, hasta posturas reaccionarias que se han manifestado en medio de estos sectores movilizados. Y también sabemos del rol institucional represivo que los políticos del sistema le asignan a estas fuerzas. Y además, que en este marco los reclamos salariales justos de la base policial, son los mismos por los que luchan miles de trabajadores y vecinos en los barrios que sufren un ajuste cotidiano. Por todo esto, es que creemos que hace falta responder no solo al aspecto salarial sino a la globalidad de la situación policial y de la crisis social en su conjunto. Cuestión que abordamos en 5 cuestiones concretas.
1- Desde el MST creemos que la crisis actual reafirma la necesidad de avanzar en un cambio de fondo en toda la estructura policial. Y eso debe comenzar por la depuración total de esta fuerza. No puede quedar en la misma ni un solo integrante que haya sido parte de las acciones aberrantes de la última dictadura militar, tampoco quienes estén ligados a hechos de corrupción, ni quienes sean responsables directos o cómplices de acciones de gatillo fácil. Ni pueden proseguir en al policía quienes estén involucrados en el negocio del narcotráfico y la trata de personas. A todos ellos hay que separarlos inmediatamente de la fuerza, porque este es el primer paso indispensable para un cambio de raíz. Junto con esto, proponemos la elección de los comisarios por voto popular y la posibilidad de revocatoria de los mismos, y el control de todo el accionar policial por comisiones vecinales y organismos de derechos humanos.
2- Proponemos que se haga ley el derecho de los policías a sindicalizarse, a organizarse, a poder defender sus derechos salariales, laborales y a elegir sus representantes. Y por esa vía, también a poder discutir su función rechazando su utilización para la represión de las protestas sociales. Así como vimos estos días que en asambleas debatían sobre su salario, la sindicalización tiene que permitir que todo se discuta democráticamente sin amenazas de despidos ni aplicación del verticalismo ni órdenes de los mandos superiores, que son quienes se enriquecen y muchas veces están al frente de los principales negociados de corrupción y el delito. Para facilitar la unidad en los reclamos con los trabajadores y sectores populares, para romper con el concepto de la verticalidad y la obediencia debida, avanzando en la democratización de las fuerzas y para evitar que sean utilizadas como fuerzas de choque al servicio de la represión en defensa del modelo capitalista y sus gobiernos de turno.
La sindicalización de las capas bajas de las fuerzas policiales y de seguridad habilitaría a los subalternos a poder denunciar la corrupción de los jefes sin temor a represalias, como pasa hoy. Y a negarse a reprimir las luchas de los trabajadores y el pueblo. Por el contrario, la estructura actual es propicia para que los sectores de derecha ganen mayor peso en las filas militares y policiales y que el estado y sus gobiernos mantengan esta fuerza subordinada, con disciplina verticalista y cumpliendo con la obediencia debida al servicio de reprimir y defender los intereses de los grupos económicos dominantes y los gobiernos de turno.
3- Junto con esto, creemos lógico que ningún policía y ningún trabajador puede vivir con un sueldo miserable. En ese sentido es justo el reclamo salarial y de condiciones laborales que necesitan una respuesta positiva para la vida cotidiana de miles de familias. Sin olvidar, que ese reclamo salarial de la base policial es el mismo que vienen teniendo trabajadores de todos los gremios a quienes el gobierno nacional y los gobiernos provinciales les niegan aumentos justos. Por eso planteamos el otorgamiento de aumento de emergencia al básico para todos los trabajadores del país acorde al costo real de la canasta familiar y que no sea inferior al que se le está otorgando a los policías, la entrega de bonos especiales de fin de año, el pago en término del aguinaldo y la eliminación del impuesto al salario. Y convocamos a todos los trabajadores y gremios a organizar marchas, paros y todas las medidas de lucha necesaria para conseguirlo. Y a las centrales de trabajadores a que convoquen a un plan de lucha nacional.
4- Además hace falta el otorgamiento urgente de ayuda social. Los saqueos producidos en distintas provincias y que se continúan al día de hoy, son la otra cara de la crisis social, la que muestra un país que detrás de las falsas estadísticas del INDEC, tienen miles y miles de sectores marginados y una gran cantidad de personas sin trabajo ni estudio. Esto hace necesario el otorgamiento urgente de ayuda social para todas las familias desocupadas que no la tengan, el aumento de los planes sociales, el pago de aguinaldo social a estos sectores y la entrega inmediata de comida a todas las organizaciones sociales que la vienen reclamando, y que los gobiernos permanentemente intentan recortar. Los gobiernos también tienen que hacerse responsables de esta crisis, otorgando además una indemnización a los pequeños comerciantes que hayan perdido todo durante estos días.
5- Sobre esta respuesta urgente, desde el MST nos oponemos también a toda medida represiva y de criminalización de la pobreza contra los sectores que reclaman en los barrios y proponemos la implementación de un plan de emergencia; que frene el ajuste, tome medidas antiinflacionarias y favorables a los trabajadores como la eliminación del IVA para la canasta familiar, control popular de los precios, aumento general de salarios, reforma tributaria progresiva y suspensión de todo pago de la deuda externa. Asimismo un aumento de emergencia de los presupuestos de salud, educación y vivienda. La reestatización del ferrocarril, el subte y todas las empresas de servicios públicos con control social. Y la recuperación de todas nuestras riquezas naturales, energéticas y minerales para poner su renta en función de las necesidades sociales mediante una explotación que no ataque a la naturaleza y sea debatida con las poblaciones.
Para pelear por todo esto, desde el MST – Nueva Izquierda además venimos planteando la necesidad de construir un gran movimiento político unitario de toda la izquierda y los sectores populares, que frente a esta crisis y las que vendrán, se postule a gobernar el país cambiando el modelo económico, político y social en sentido anticapitalista y a favor de la mayorías populares, trabajadoras y la juventud. Este presente que vivimos y un 2014 que será de mucha conflictividad y debate político, hará más necesaria que todos los que estemos dispuestos a dar pasos en ese sentido nos pongamos a trabajar para ese objetivo.
Dirección Nacional del MST
10/12/2013

10 de diciembre de 2013

DEPURAR LAS CÚPULAS, SINDICALIZAR A LOS AGENTES

Ante la extensión de los conflictos policiales a seis provincias, el diputado Alejandro Bodart (MST-Nueva Izquierda) afirmó: “Esta crisis no se revierte enviando la Gendarmería sino tomando tres medidas de fondo: depurar las cúpulas ligadas a la corrupción y todo aquel policía de gatillo fácil, elegir los comisarios por voto popular y permitir la sindicalización de los agentes. Si los gobernantes se niegan a tomarlas es porque tienen complicidades que ocultar.”
Bodart, quien hace dos meses organizó una concurrida reunión de gendarmes y familiares en la Legislatura porteña, agregó: “Para que haya seguridad la policía debe ser preventiva, no represiva del reclamo social y democratizada con control vecinal. Para combatir el narcotráfico hay que reenviar la Gendarmería a las fronteras y poner las policías y la radarización bajo control democrático. A su vez, las policías municipales sólo sirven para feudalizar el delito y ser fuerzas de choque de los intendentes, como ocurre con la Metropolitana de Mauricio Macri.”