¿Cómo se expresó todo esto en las corrientes revolucionarias?
Los que estamos militando desde mucho antes de ese momento notamos un cambio. La militancia e incorporación de nuevos compañeros se dificultó. Un elemento positivo fue que el odio a los aparatos que se generó en ese momento, tuvo su reflejo en que los partidos burgueses y reformistas sufrieron una pérdida cualitativa de militancia que no han podido revertir. Pero también hubo un elemento negativo, ya que se perdió la perspectiva de lucha por un modelo y una salida alternativa al capitalismo. Eso dificultó la militancia en la izquierda, hizo que crecieran los que propagandizaban posturas “antipartido”. Los avances en la construcción se hicieron lentos y por momentos muy tortuosos, no exentos de crisis y retrocesos. Muchos de estos problemas de construcción no podían solucionarse por más voluntarismo que se pusiera al asunto. Existían problemas objetivos que dificultaban, sin llegar a impedir, la construcción de fuertes partidos revolucionarios.
¿Cuál sería entonces la característica fundamental de la nueva etapa y la perspectiva que se abre?
Creo firmemente que la novedad fundamental es que esa etapa de confusión está concluyendo. Ahora, a diferencia de lo que pasó en el 89, con la enorme crisis económica que estamos presenciando “el muro que se está cayendo es el del capitalismo”. Y esto va a tener seguramente consecuencias muy grandes y positivas a nivel de la conciencia, no sólo en la lucha de clases, donde tenemos que prepararnos para más revoluciones y conmociones. Luchas hubo durante décadas y va a seguir habiéndolas, incluso se van a intensificar y extender. Es más, no podemos descartar fuertes confrontaciones ínterburguesas, motivadas por la necesidad de un nuevo reparto del mercado mundial, de sectores desplazados, etc. Pero, lo distintivo, lo nuevo de la etapa que se inicia, será el cuestiona- miento al modelo capitalista que nos ha llevado a la brutal crisis q ue padecemos y esto volverá a poner en el centro del debate, en un tiempo relativamente corto, la necesidad del socialismo, no sólo en círculos ultra reducidos de la vanguardia, sino en franjas cada vez más extendidas del movimiento de masas. Creo firmemente que en esta nueva etapa las confusiones de la etapa anterior se irán despejando, lo que abrirá grandes oportunidades de construir alternativas revolucionarias de masas.
Sos optimista…
Así es. Entramos en una etapa muy similar a la que se dio a principios del siglo pasado. Donde a partir de una gran crisis económica y el aceleramiento cualitativo de la lucha de clases, se produjo un avance descomunal en la conciencia de millones y surgieron corrientes y tendencias de todo tipo que empezaron a plantearse la necesidad de un cambio de sistema. Y en ese marco los revolucionarios se hicieron fuertes, primero en el marco de la socialdemocracia y la II Internacional, y luego a partir del Partido Bolchevique y la III Internacional. La clase obrera a nivel mundial desplazó a las corrientes burguesas y la discusión se instaló entre revolucionarios y reformistas, pero partiendo de que el marxismo se hizo de masas. Creo firmemente que se está volviendo a abrir un momento similar.
¿Cómo evaluás la situación de los aparatos burocráticos?
Al principio del siglo pasado no había una experiencia con los aparatos contrarrevolucionarios como la que existe hoy. El stalinismo que surgió en la Unión Soviética se extendió a toda la III Internacional y se fortaleció mundialmente al finalizar la 2º Guerra Mundial, pasando a jugar un rol determinante, para evitar que las masas derrotaran completamente al imperialismo. Hoy esa losa mundial ya no existe y no fue reemplazada por otro aparato de alcance planetario. Lo nuevo de la etapa que está comenzando, es que se cae a pedazos un ideario: que el capitalismo es el único sistema posible. Esto se está instalando en la cabeza de millones de trabajadores y sectores populares y más temprano que tarde esta idea, va a evolucionar y ayudar a que surjan corrientes de masas que se planteen que hace falta otro sistema.
Lo grandioso, es que ésto se combina con una experiencia enorme del movimiento de masas hecha sobre los aparatos. Y esto es una cosa tremenda, porque no hay aparato que se pueda poner fácilmente en pie para interponerse en el camino de los revolucionarios, a diferencia de lo que pasó a principios del Siglo XX, donde, como ya hemos dicho de un triunfo revolucionario enorme como fue la creación del primer Estado Obrero, y luego la expropiación de la burguesía en un tercio de la humanidad, sobrevino el fortalecimiento del aparato más siniestro que se conozca: el stalinismo.
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