28 de abril de 2009

"Con la crisis del capitalismo se abre una nueva etapa mundial" Parte III

¿Qué expresiones concretas de nuevos fenómenos políticos resaltarías?
El surgimiento y rápido fortalecimiento del NPA en Francia, del PSOL en Brasil, del nuevo partido en Polonia, o de Marea Socialista en Venezuela por ejemplo. Son una muestra clara de lo que se viene. Su existencia sólo se explica en el marco del debilitamiento de los viejos aparatos burocráticos políticos y sindicales. Y tenemos que abrirnos la cabeza a que esto puede surgir con más fuerza en todos los rincones del planeta. Pero no todas las hipótesis son a favor…No, para nada, hay una dura pelea en curso. El imperialismo y la burguesía van a intentar recomponer el sistema, recrear nuevas mentiras políticas e ideológicas a escala mundial y van a pelear a brazo partido para que el sistema capitalista no desaparezca. El capitalismo no va a caer por sí solo, no somos catastro-fistas. No se va a caer si no hay una dirección revolucionaria que acaudillando las luchas obreras y populares lo derrote. Y cuidado, si esto no sucede, se puede invo-lucionar hacia un sistema de mayor superexplotación, destrucción del planeta, hambre y miseria generalizadas. Nunca como ahora ha estado planteada la dis-yuntiva de socialismo o barbarie. La cuestión es que lo van a tener que intentar hacer en peores condiciones que en la etapa anterior por todo lo que expliqué antes. Aunque lo intentan, no logran derrotar en forma definitiva a los trabajadores y pueblos del mundo que siguen luchando.
¿Pensás que la nueva etapa ya configuró todos sus perfiles?
No, estamos en sus inicios. Tal vez tengamos claridad absoluta de las hipótesis que planteo recién dentro de cuatro o cinco años. En esto hay dos peligros: uno es tener caracterizaciones totalmente cerradas sobre un período que recién está comenzando. El otro es no ver los cambios que ya existen, que ya se están produciendo y no plantear hipótesis sobre las perspectivas. En el camino de los partidos revolucionarios que realmente quieren ir hacia las masas, intentar prever es clave. El arte de la estrategia revolucionaria, es acertar mucho antes de que todo sea evidente para cualquiera, poder prever las grandes tendencias de los acontecimientos. El que acierta en esto puede definir una política y una orientación audaz y correcta para llegar a las masas y pegar un salto hacia la construcción de un gran partido nacional y mundial en la etapa que se está abriendo. El que se equivoque puede desaparecer.
¿Al reformismo “se le viene la noche”?
En esta etapa van a tender a retroceder. No sólo la socialdemocracia y las vertientes de la centroizquierda. Va a retroceder Chávez si no profundiza la revolución, porque la crisis capitalista achica la escala de los “grises”. La revolución bolivariana, que fue un punto de avance tremendo de la etapa anterior, va a entrar rápidamente en una disyuntiva: o avanza en medidas de expropiación y otras que quieren los trabajadores y el pueblo venezolano o “transa” con la burguesía local y el imperialismo y, en consecuencia, retrocede dramáticamente. En Ecuador, Bolivia y también en Cuba va a pasar lo mismo. Todas las organizaciones, sean políticas o sociales, gobiernen o no, se van a tener que replantear hacia dónde quieren ir. Muchas van a desaparecer o retrocederán aún más. Algunas van a cambiar positivamente. Y nosotros tenemos que estar abiertos para intentar empalmar con todos los que tomen un rumbo positivo, aunque no asuman inicialmente la totalidad del programa revolucionario que nosotros proponemos.
¿Cuál es la política para enfrentar la nueva etapa?
Se pondrá a la orden del día el programa de transición. Nosotros venimos respondiendo como centro contra los gobiernos de turno y sus medidas antiobreras y eso va a tener que seguir siendo así, siempre los gobiernos son muy importantes en la ubicación del programa. El Argentinazo del 2001 incorporó con mucha fuerza el problema del régimen político. También en Venezuela, Bolivia y Ecuador se puso el régimen en el tapete, tanto que terminaron convocando a Asambleas Constituyentes para reformarlo. Ahora junto con todo esto también tenemos que empezar a plantear respuestas al problema del sistema. No se trata, desde ya, que saquemos como conclusión que el centro de nuestra actividad es hacer propaganda cotidiana por el socialismo, como haría una pequeña secta. No se trata de ir mañana a la fábrica, a la oficina o al barrio a decir: “sin socialismo no hay solución a ningún problema”. Como siempre, hay que seguir respondiendo en primer lugar a los problemas más sentidos de los trabajadores o sectores populares y teniendo políticas y orientaciones especificas. De lo que estamos hablando, es de la necesidad de darle mucha más fuerza en la agitación y propaganda a nuestras salidas transicionales, a las propuestas de fondo. Por ejemplo, tenemos que levantar la necesidad de prohibir por ley las suspenciones y despidos, pero junto con esto plantear que las empresas que no cumplan deben ser nacionalizadas y puestas a funcionar bajo control de sus trabajadores.En relación al socialismo,
¿Cómo ves plantearlo?
Junto con todo lo anterior, también necesitamos comenzar a levantar propagandisticamente, la necesidad de luchar por un mundo y un modelo de país distintos. Comenzando por explicar algo que todos van a ir viendo a medida que avance la crisis: que con el capitalismo sólo nos esperan más penurias. Por lo cual es la hora de luchar por una salida anticapitalista. Junto con esto estamos obligados a pensar cuál es la mejor forma de plantear por la positiva el modelo socialista por el que luchamos. No hacia un pequeño puñado de personas, sino hacia amplios sectores de vanguardia y de masas.
Hay que arrancar de los debates y planteos que hay hoy en la realidad. En ese sentido creo que la consigna de “Socialismo del Siglo XXI” es genial. Es muy útil porque permite diferenciar claramente nuestro planteo socialista de lo que fue el “socialismo estalinista” por un lado y el de la socialdemocracia por el otro. Aunque en la explicación es necesario darle un contenido diferente al que le da Chávez, el creador de esa formulación. Nosotros defendemos la necesidad de expropiarle a la burguesía los medios de producción y de cambio, un régimen basado en la más amplia democracia obrera y popular, sin privilegios para los que llegan al poder y, fundamentalmente, internacionalista; es decir, considerando que el enemigo es el mismo en todo el mundo: el imperialismo y el sistema capitalista.

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