PRODUCTO DE TRES GUERRAS Y DE INNUMERABLES PERSECUCIONES EL PUEBLO DE LASTIENDAS AGUARDA SU HORA
- ¿Usted de dónde es?
- Soy de Jaffa.
- ¿Y dónde vive?
- Yo vivo en una carpa. Y usted, ¿de dónde es?
- Soy de Bulgaria.
- ¿Y dónde vive?-
Vivo en Jaffa.
(Arlette Tessier. “Diálogo en Gaza”)
“Esta es una transmisión de la Haganah, intimidando a los árabes a queabandonen esta distrito antes de las 5:15 de la madrugada. Tengan piedad desus mujeres y de sus hijos y salgan de este baño de sangre. Váyanse por elcamino de Jericó, que todavía está abierto. Si se quedan, vendrá eldesastre”.Aún no había amanecido el 15 de mayo de 1948, Día de la Independencia deIsrael, cuando decenas de camiones equipados con altoparlantes transmitíaneste mensaje a las poblaciones árabes.
El desastre que se invocaba no era una amenaza hueca. El recuerdo de lamasacre de Deir Yassin se unía en la mente de los palestinos al de decenasde pueblos y ciudades ocupados a sangre y fuego.El Plan Dalat o Plan D, puesto en ejecución por el alto mando de la Haganah,al que se plegaron las otras dos organizaciones terroristas –Irgun y Stern-incluyó trece campañas militares en regla entre el 1º de abril (OperaciónNachshon) y el 14 de mayo (Operaciones Ben Ami, Pitchfork y Schfilon).
Ochode ellas se desarrollaron fuera de Israel.El resultado de estas operaciones fue la ocupación de Haifa, Jaffa, Beisan,Acre, barrio residencial árabe de Jerusalén y otras poblaciones menores, asícomo la “purificación” de Galilea.Antes que Ben Gurion proclamara el Estado de Israel en un museo de Tel Aviv,bajo un retrato de Teodoro Herzl fundador del sionismo, había ya 400.000palestinos fugitivos.
Pero en la madrugada del 15 las fuerzas israelíescruzaron arrolladoramente las fronteras del Estado árabe consagrado por elPlan de Partición de la UN que, de ese modo, no llegó a existir.Es entonces cuando se produce, según la historia oficial israelí, pródiga enmitos, “la invasión de cinco poderosos ejércitos árabes” contra el indefensoEstado de Israel.
EL COWBOY Y EL PIELROJA
Después de la guerra del 48, cada bando hizo su balance militar. Solamentela Haganah, que en 1946 tenía 65.000 hombres (fuente británica) y en 1948,90.000 (fuente israelí), contaba un año antes de la guerra con 10.000fusiles, 1.900 metralletas, 600 ametralladoras y 768 morteros: en este casola fuente es Ben Gurion. En los meses anteriores a la Partición, esearmamento se multiplicó merced a la introducción “clandestina” de unafábrica capaz de producir 100 metralletas y 50.000 balas por día. Y envísperas de la guerra, agentes israelíes contrabandearon por barco y poravión millares de fusiles y ametralladoras checas.
Fuentes árabes estiman el total de sus fuerzas en 21.000 hombres malequipados, con largas líneas de comunicaciones. En Egipto reinaba elcorrompido rey Faruk, cuyo primer ministro Nokrashy no tenía el menorinterés en mandar hombres a Palestina, desafiando a los ingleses que aúnocupaban el Canal de Suez. En Irak gobernaba un títere de los ingleses, Nurias Said. Siria acababa de independizarse de los franceses y su ejército nosuperaba los 3.000 hombres. El “ejército” libanés tenía apenas 1.000reclutas.La única fuerza militar atendible, la Legión Árabe, reunía 4.000 hombresadiestrados y conducidos por oficiales ingleses. El Foreign Office llegó aun acuerdo con el rey Abdullah, por el que se impidió a la Legión violar lafrontera israelí. (Abdullah pagó después su traición a manos de un refugiadopalestino)
En estas condiciones la invasión de los “poderosos ejércitos árabes” enapoyo de sus hermanos palestinos resultó apenas un gesto desesperado.A pesar de todo, esas fuerzas consiguieron algunos éxitos iniciales, cuyoeje era el bloqueo de Jerusalén, pero el 11 de junio aceptaron una treguaque les hizo perder todas las ventajas conseguidas. En menos de un mes laHaganah terminó de convertirse en un ejército regular, y cuando el 7 dejulio se reanudó la lucha, duró apenas diez días. Ahora sí, los árabesestaban vencidos.
EL MASACRADOR DE LYDDA
En el contexto de la derrota, cabe el estilo de la victoria. El 11 de juliode 1948, la población árabe de Lydda, que se había rendido a los israelíes,se sublevó al advertir la presencia de unos tanques jordanos. El tercerregimiento del Palmach liquidó en horas la insurrección, entrando casa porcasa y disparando sobre todo lo que se movía. Según fuente israelí, hubo 250muertos. Según fuente árabe, entre 500 y 1.700, de los cuales 150 fusiladosen la Gran Mezquita convertida en prisión. El escritor inglés ErskineChilders dice que una columna israelí entró en el pueblo disparando en todasdirecciones: “los cadáveres de hombres, mujeres y niños quedarondesparramados en las calles, tras esta carga implacablemente brillante”.
Y dice quién iba al frente de la columna: Moshe Dayan, un nombre que haríahistoria.Tras la firma del armisticio, Israel se quedó con 3.500 kilómetros cuadradosmás de tierra palestina, Faruk se apropió la franja de Gaza y la monarquíahachemita anexó la Cisjordania. Palestina había dejado de existir. Casi900.000 palestinos se amontonaban en los campamentos de refugiados deJordania, Siria, Líbano, Gaza, alimentándose con las raciones de socorro dela UN. Una generación entera nació y creció bajo las carpas.
En 1954 eranmás de un millón, en 1956, 1.300.000. Otros 500.000 habían emigrado alCanadá, al Brasil y a otros países.En 1956 esos desterrados vieron pasar entre columnas de polvo los tanquesisraelíes que se lanzaban sobre el Sinaí, mientras los ingleses y losfranceses ocupaban el Canal. Meses después los vieron regresar.En 1967 el dios de la guerra volvió a tronar en los escuálidos campamentosdel Pueblo de las Tiendas.
LA PAZ ISRAELÍ
“Fue con repugnancia que vi por televisión las escenas de Israel en aquellosdías; la ostentación del orgullo y la brutalidad del conquistador; losestallidos del chauvinismo; y las salvajes celebraciones del ingloriosotriunfo, contrastando con las imágenes del sufrimiento y desolación árabe,las caravanas de refugiados jordanos y los cadáveres de los soldadosegipcios muertos de sed en el desierto. Contemplé las figuras medievales delos rabís y los khassidim saltando de alegría en el Muro de los Lamentos; ysentí como los fantasmas del oscurantismo talmúdico –que bien conozco- seamontonaban sobre el país, y cómo la atmósfera reaccionaria de Israel sevolvía densa y sofocante”.
Este es el comentario de un escritor judío, Isaac Deutscher, a la fulgurantecampaña de los Seis Días que, en junio de 1967, arrojó al ejército egipcioal otro lado del Canal de Suez. Sus glorias han sido suficientementecantadas. Entre ellas no figura probablemente la expulsión de 250.000palestinos que aún quedaban en Cisjordania y Gaza.En el vacío que dejó el largo éxodo palestino, se estableció la Paz Israelí.El profesor de matemáticas italiano le sacó la casa al tendero árabe.
Ellingüista inglés construyó la suya sobre un espacio demolido. El pintorapátrida del Quartier Latin se rodeó de un ambiente “oriental”. El ingenieroagrónomo argentino se fue al kibutz donde ya no quedaba ni memoria delfellah que durante trece siglos le preparó la tierra: como si no hubieratierra en la Argentina.
LA LUZ DE LA ESPERANZA
En una oficina de Beirut, Abu Hatem, miembro del Comité Central de Fatah(sigla de Movimiento Nacional de Liberación Palestina) enumeró ante elenviado de Noticias las etapas de la Resistencia.“La primera etapa, antes de 1965, fue de preparación y organización.Llegamos a la conclusión de que la lucha armada era la única salida para elpueblo palestino, y desde ese año empezamos a ponerla en práctica. Fue unaépoca llena de dificultades: teníamos tantos enemigos… No eran sólo losisraelíes, sino también el imperialismo y los elementos reaccionarios en lospaíses árabes. Nuestro primer mártir, Ahmed Muza, fue abatido por elejército jordano al cruzar la frontera con Israel.“Nuestras operaciones militares fueron una de las razones que alegaron losisraelíes para desencadenar la guerra de 1967. Pero allí los países árabesfueron derrotados y se instaló un clima de derrota. Era importante acabarcon ese clima, y por eso, apenas terminada la guerra, nosotros reanudamoslas hostilidades. Eso fue el 28 de agosto de 1967.
“En cuatro meses, lanzamos 79 operaciones en el interior de Palestina,pusimos fuera de combate a más de 300 sionistas, volamos dos trenesmilitares, derribamos tres helicópteros, destruimos medio centenar devehículos, hicimos estallar el depósito de explosivos de Acre y bombardeamoscon bazukas los suburbios de Jerusalén y Tel Aviv.“El precio fue duro: perdimos 46 hombres, de los cuales la mitad erancuadros de conducción.“Pero en todo el mundo árabe esa actividad de Fatah fue percibida como unaluz de esperanza, que se agrandó el 21 de marzo de 1968, cuando dimos labatalla de Al Karameh”.EL SIGNO DE KARAMEHSi Deir Yassin es para los palestinos el recuerdo que sobrecoge y enfurece,Al Karameh simboliza la recuperación de la propia identidad negada tras laderrota, la confiscación, la persecución, el exilio.
Dice un combatiente:“En esa época, nuestro problema era obtener bases permanentes. En la guerrade junio habíamos perdido las bases de Gaza y Cisjordania. Entoncesempezamos a filtrarnos en Jordania, por separado, de a uno o de a dos. Asíse formó la base de Al Karameh, en el campamento de ese nombre que existíadesde 1948. Juntamos 500 combatientes en la zona. De allí lanzamos unaescalada operativa.“El gobierno de Jordania quería echarnos, pero no se atrevía. Los israelíesempezaron a fastidiarse. Al fin planearon una operación de represalia engran escala, para aplastarnos. Concentraron 15.000 soldados, con tanques.Pero estaban tan orgullosos de la victoria de junio, tan seguros de quenadie podía oponerles resistencia, que no tomaron medidas de seguridad.
Nosotros nos enteramos 48 horas antes de la operación.“Llamamos a todas las organizaciones palestinas para que discutiéramos sidebíamos enfrentar el ataque o retirarnos. Algunos dijeron que losprincipios de la guerrilla prohibían el choque frontal, que si el enemigoataca en fuerza, nosotros nos retiramos, todas esas cosas.“Fatah sostuvo que todo eso era cierto, pero que aquí lo fundamental era elmarco político: la derrota árabe, el pueblo desesperado. Fatah decidió darla batalla, a todo o nada. Sólo nos acompañó una pequeña organización, elEjército de Liberación Palestino.“Con ellos distribuimos los 500 puestos de combate. No era una emboscada, AlKarameh era terreno llano, con una población, una villa de emergencia. Habíaque pelear como se pudiera. Durante toda la noche cavamos pozos, nosenterramos, y esperamos el amanecer.
LA PICADURA Y EL BURRO
“A las 5 de la mañana empezaron la preparación de artillería, despuésavanzaron los tanques. Venían como para desfile. Traían periodistas y Dayanles dijo que iban a almorzar en Amán, la capital de Jordania. Cuando lesparamos un tanque con un bazukazo, y después otro, se quedaron comosorprendidos. No esperaban eso. Retrocedieron, después volvieron a avanzar.Ahora venían con aviones y helicópteros además de los tanques. Lesresistimos trinchera por trinchera, les resistimos hasta el mediodía.“Y en esas siete horas interminables, detrás nuestro estaba el ejércitojordano, inmóvil. Los oficiales miraban la batalla con sus prismáticos. Elrey Hussein había ordenado no intervenir, y los oficiales miraban: oficialesárabes.“No se sabe quién dio el grito, quién no aguantó más. Y de pronto elejército jordano avanzaba, desobedeciendo órdenes, se juntaba con nosotros.
Eso fue a mediodía.“A las ocho de la noche la división israelí empezó a retirarse. No podíamoscreerlo, era la primera vez que sucedía, la primera vez en la historia. Ycuando avanzamos vimos el daño que les habíamos hecho: los tanquesdestruidos, los equipos abandonados.“Al día siguiente Hussein se hizo fotografiar en un tanque capturado. ADayan le preguntaron para cuando era el almuerzo en Amán, y él contestó quesólo el burro no cambia de opinión. A Levy Eshkol le preguntaron que habíasucedido, y él dijo que el que busca miel, debe esperar algunas picaduras..
“Aquella picadura la hicimos nosotros, y nos costó. Nos costó 90 muertos,que son muchos cuando sólo teníamos 500 hombres. Pero Al Karameh cambiótodo, fue un viraje decisivo. Les demostró a todos los árabes que ellospodían derrotar al ejército israelí.“Para nosotros, el resultado fue tremendo. Hasta entonces, Al Fatah era unaorganización estrictamente secreta, un puñado de hombres. La batalla de AlKarameh demostró a las masas que éramos sinceros, que podíamos convertirnosen el cuchillo y en la víctima como dice uno de nuestros documentos, “entraren la batalla para crearlo todo de la nada”, que los palestinos podíamoscerrar el puño sobre la brasa ardiente, como dice nuestro hermano Abu Ammar(Arafat)”Después de la batalla de Al Karameh millares de palestinos acudieron aincorporarse a Al Fatah, que aún no estaba preparado para recibirlos, aunquetuvo que abrir las puertas.
Otras organizaciones se enriquecieron con eseflujo. Un año después la Resistencia palestina se paseaba libremente porSiria, tenía una estación de radio en El Cairo, dominaba prácticamente enLíbano Jordania.Sobre ese transitorio triunfo iba a abatirse la traición del rey Hussein. Laesperanza palestina ardería en las calles de Amán, en las montañas deJordania, antes de renacer poco a poco como una llama que no está destinadaa apagarse.
“EL SIONISMO NO ES SÓLO EL ENEMIGO DE LOS ÁRABES, ES EL ENEMIGO DE TODA LAHUMANIDAD” - FATAH
En la oficina de Fatah en Beirut, Abu Hatem, miembro del Comité Central dela Organización, refirió a Noticias las etapas posteriores a la batalla deKarameh, que en 1968 demostró por primera vez que una fuerza árabe podíaenfrentar al ejército israelí.
“En Karameh, la Revolución Palestina creó las circunstancias de su propiocrecimiento. Todo el mundo árabe se acercó a nosotros. Inversamente nuestrosenemigos redoblaron sus esfuerzos para destruirnos. Los israelíes atacaronnuestras bases y nuestros campamentos, y los gobiernos árabes reaccionariostambién. Esas tentativas culminaron en Jordania, en setiembre de 1970. Elejército de Hussein atacó nuestras bases y nuestros pueblos, con tanques yaviones.“No consiguió aplastarnos pero mató a muchos miles de compañeros. La masacrese reanudó en julio de 1971. Tuvimos que salir de Jordania.“Con la pérdida de nuestras bases jordanas, empieza la cuarta etapa denuestras luchas. Al principio nuestra actividad disminuyó. Tuvimos queadoptar una nueva política, concentrar la fuerza de Fatah en los propiosterritorios ocupados. El resultado se vio después de un año, con el aumentode las operaciones.“También aumentamos la acción política, la duplicamos. El resultado es queactualmente la opinión pública mundial empieza a comprender que no hayacuerdo estable en Medio Oriente sin el pueblo palestino, que no hay paz sinRevolución Palestina.
“Actualmente la totalidad de los países africanos, con excepción porsupuesto de los residuos coloniales, reconocen a la OLP como el únicorepresentante legítimo del pueblo palestino. En la Conferencia de Países noAlineados de Argel, el año pasado, 72 estados reconocieron a la OLP. O seaque las relaciones de la Revolución Palestina con el resto del mundo crecendía a día, y particularmente con el bloque socialista encabezado por laUnión Soviética.“Por supuesto que no nos quedamos en eso. En la última guerra, la deOctubre, todo el mundo sabe –y principalmente los israelíes- que no hubo dosfrentes, sino tres: el egipcio, el sirio y el palestino”.OLP Y CNPFatah es la fuerza hegemónica de la guerrilla palestina. Su líder Abu Ammar(Arafat) preside la OLP y, desde comienzos de junio de 1974, el ConsejoNacional Palestino. Pero no es la única organización de la Resistencia.
En la OLP figuran, además de Fatah, el Frente Popular dirigido por Habache,el Frente Democrático de Hawathme (escisión del FP) y Saika, organizaciónadiestrada por los sirios.Después de Fatah, Saika es probablemente la de mayor capacidad militar, y elFD, que se define como marxista-leninista, la de mayor capacidad política,mientras que la estrella de Habache, inclinado al ultraizquierdismo, parecedeclinar.Fuera de la OLP se encuentra todavía el Comando General, escindido del FP ydirigido por Ahmad Jibril, que saltó a la notoriedad a comienzos de este añocon la operación de Kyriat Shmonet.El Consejo Nacional Palestino, CNP, la organización más amplia de laRevolución, incluye no sólo a las organizaciones guerrilleras, sino a losfrentes de masas, delegados de territorios ocupados y de la emigración y degrupos financieros y religiosos.A los dirigentes de Fatah no les gustan las fotografías ni lasautobiografías. Trazar su historia no es fácil. Un documento de laOrganización, fechado en 1969, admite que sus creadores fueron un grupo deintelectuales que publicaban la revista Nuestra Palestina, antes de optarpor la lucha armada.
En ese punto su primera preocupación fue financiar lafutura Organización, sin pedir ayuda a los gobiernos árabes, y el camino queeligieron fue heterodoxo:“Ya no es un secreto que buscamos empleo o desarrollamos actividadescomerciales en las regiones árabes ricas en petróleo, como el Golfo. Alprincipio esto creó una atmósfera particular alrededor de Fatah, pero eso nonos desalentó… porque nosotros sabíamos que nos privábamos hasta de loesencial para ahorrar el máximo de nuestros ingresos y destinarlo almovimiento”.¿Quiénes eran? Los nombres de guerra de alguno de ellos –Abu Ammar, AbuIyad, Abu Ihad- son conocidos, pero salvo el primero (Arafat), poco se sabede los demás. Los tres pertenecen sin embargo al grupo que fue al Golfo atrabajar. Cuando en 1965 decidieron lanzar la guerra, volvieron a suelopalestino. Abu Ammar operó allí, en Cisjordania, viviendo como un pastor amedias ciego, de gruesos anteojos negros. Su designación como “vocero” deFatah fue una decisión en la que no participó.“Necesitábamos un hombre que pudiera hablar en nombre de Fatah.
La prensaisraelí había empezado a concentrarse en el nombre de Abu Ammar, porque erauno de los líderes en territorio ocupado, y un combatiente de primera fila…La dirección se reunió y lo designó vocero. Era el único miembro dedirección que no estaba presente. La decisión se anunció y él tuvo quecumplir con la decisión”.
HABLA FATAH
A pesar del origen de sus fundadores, Fatah puso siempre el acento en lalucha de masas, además de la acción armada: “Si abordáramos solamente lalucha armada, estaríamos condenados al fracaso, porque en términos militarespartimos de una situación de inferioridad. Pero si abordáramos solamente lalucha política, también estaríamos perdidos, porque tarde o temprano noschocaríamos con la realidad de que el enemigo nos domina por la fuerza. Lalucha armada es indisoluble de la lucha política, y el descuido de una o deotra equivale a convertir la guerra revolucionaria en una aventura.“En consecuencia, nosotros no diferenciamos entre acción política y acciónmilitar, ni mandamos a combatir a nadie que no haya pasado por laorganización política”.¿Cuál es el objetivo último de Fatah? Sus dirigentes lo vienen repitiendodesde hace años: la creación de un estado y no religioso en Palestina..
¿Cuálsería la situación de los judíos en ese Estado?“Fatah no toma las armas contra los judíos. Aceptamos a los judíos comociudadanos palestinos en absoluto pie de igualdad con los árabes. Fatah tomalas armas contra el sionismo y se propone liquidarlo, porque el sionismo esel enemigo fascista y racista, el enemigo de toda la humanidad y nosolamente de los árabes”.Preguntó un periodista:- ¿Qué harían ustedes frente a un judío perseguido en cualquierlugar del mundo?Contestó Fatah:- Le daríamos un fusil y pelearíamos a su lado.