26 de diciembre de 2008

EE.UU.: SI, ALGO ESTA CAMBIANDO


Mientras la crisis económica golpea crecientemente al pueblo, el Congreso se ocupa de salvar a bancos y empresas y Obama prepara su gabinete de la continuidad. 250 obreros en Chicago tomaron su fábrica y le arrancaron U$S 2 millones al Bank of America.

El centro imperial y económico mundial cierra un año entero de recesión, en medio de la crisis más grande que haya padecido desde 1930. El saldo: 1,9 millones de puestos de trabajo perdidos en lo que va del año, 533.000 de ellos en el último mes (la pérdida mensual más alta desde diciembre de 1974); un nivel de desocupación del 6,7% y ascendiendo; y una crisis alimentaria y habitacional más propia de los países hambrientos del África sub-saharino que del país más rico del mundo.Las escenas son postales de la “Gran Depresión” del los ’30: ciudades de carpas habitadas por trabajadores despedidos o que han perdido sus hogares por la crisis inmobiliaria y colas de miles de personas esperando recibir comida.
Según el estudio “Seguridad Alimenticia en Estados Unidos 2007”, del Departamento de Agricultura de la Nación, el 11,1% de los hogares estadounidenses padecieron “inseguridad alimenticia” en el 2007, o sea que les costó alimentar al total de los integrantes de su familia por carencia económica. Una tercera parte (aproximadamente 11,9 millones de personas) es designada de “alta inseguridad alimenticia”, es decir, que se vieron obligados a saltear comidas o comer menos. Los restantes dos tercios “lograron zafar a través de estrategias de supervivencia, tal como adaptarse a una dieta menos variada, participar en programas federales de asistencia alimenticia y nutricional u obteniendo comida de comedores comunitarios”.La situación se agrava en los sectores más oprimidos: el 22% de las familias negras, el 20% de las familias hispanas y más del 30% de las familias de madres solteras pasaron hambre en el 2007. Estadísticas del mismo año pasado, antes que la economía entrara en recesión y de lleno la crisis.
En todo el país los comedores están dando cuenta de aumentos importantes de comensales. Según el Associated Press, las llamadas al banco de comida central de Washington D.C. han aumentado un 248% en los últimos 6 meses. Un comedor de Montebello, California, se encontró con 5.000 personas haciendo cola para la canasta del Día de Gracias que regalaban, el doble de lo que esperaban. En Cincinnati, fueron 7.661 los que esperaron horas en el frío y la lluvia.
Vicki Escara, CEO de Feeding America, el banco de comida más grande del país, explica: “Nuestros comedores nos llaman todos los días diciendo que la demanda es más alta que nunca en nuestra historia. Están atendiendo un número importante de comensales nuevos, gente que antes donaba comida, trabajadores de clase media que ya no llegan a fin de mes”.La presidenta de un comedor de Texas le comentó al Associated Press que cuando abrió el comedor pensaba atender “gente con carteles diciendo ‘trabajo por comida’, pero viene la gente corporative (sic). Son los empleados recién despedidos. Esa es la gente que llega acá más destruída emocionlmente, entran diciendo: ‘nunca pensé que tendría que hacer esto’”.
Cómo está respondiendo el gobierno a la miseria que va generando la crisis económica?
Lo primero fue el salvataje de U$S 700.000 millones para los bancos usureros con la plata de los contribuyentes que están sufriendo las peores consecuencias de la crisis. La gran disputa ahora es el posible salvataje a las tres grandes automotrices (GM, Ford y Chrysler), nuevamente con dinero del pueblo, con la condición de que reestructuren su producción, principalmente despidiendo obreros y cerrando fábricas. El proyecto de salvataje a los “Big 3” de U$S 15.000 millones, aprobado en la cámara baja y apoyado por la Casa Blanca, ahora fue rechazado por los republicanos del Senado. Mientras, Bush manifiesta su determinación de llevarlo a cabo con los 700.000 ya aprobados. Lo que a nadie en Washington se le ocurre, ni se le cruza por la cabeza, es que con esos 15.000 millones se pueden nacionalizar las tres empresas al precio que cotizan actualmente en el mercado y evitar los despidos.
¿Y qué decir del gran “cambio en el que se puede creer” que trae Obama?
El gabinete que está armando habla por sí mismo. Más que algo nuevo, parece una reedición de la administración libre-mercadista de Bill Clinton en los ’90, con algunos ingredientes de continuidad directa de la administración actual de Bush.Un eje central de la campaña electoral fue la guerra en Irak, tema que nuevamente causa revuelo ante los miles de millones de dólares que van a mantener la carnicería. Mientras tanto, la crisis genera cada vez más miseria en casa.Algo central en la polémica que Obama mantuvo con Hillary Clinton en las primarias fue el voto de autorización que ésta dio para la invasión de Irak, mientras Obama votó en contra. Sin embargo hoy, mientras Hillary será Secretaria de Estado de Obama y el halcón de guerra, Joe Biden, será su Vice, ninguno de los 23 senadores ni los 133 representantes que votaron contra la invasión es considerado para el gabinete. El colmo de la continuidad, por supuesto, es el actual Secretario de Defensa, Robert Gates, quien Obama mantendrá en su cargo.
Pero queda espacio para más: U.S. News and World Report acaba de indicar que Obama baraja a Michael Hayden, director de la Agencia Nacional de Securitas (NSA) bajo Bush, como el próximo director de la CIA. Si esto se efectúa, será la claudicación más completa a la política que dice combatir quien estuvo entre los 15 senadores que votaron en contra de la confirmación de Hayden como director de la NSA, por su apoyo indiscreto a las escuchas telefónicas.
Históricamente, la política internacional ha sido donde demócratas y republicanos menos han diferido, como dice el viejo dicho yankee: “la política se acaba en la orilla del mar”. Pero en materia de política social y económica tampoco se vislumbra ningún cambio significativo. La cartera de Homeland Security (algo como Seguridad de la Patria, creado por Bush para combatir el terrorismo y la inmigración) estará en manos de Janet Napolitano, Gobernadora de Arizona, quien ha apoyado las medidas anti inmigrantes más draconianas de Bush en el estado donde los inmigrantes padecen las peores condiciones del país.
El equipo económico de Obama también es un rejunte de clintonistas duros
“Lo más irónico -escribe el Washington Post- es que mientras la administración de Bush estaba salvando a Robert Rubin (ex Secretario del Tesoro bajo Clinton y luego CEO de Citigroup) y Cía. en Citi, el Presidente electo, Barack Obama, se preparaba para anunciar su equipo económico conformado casi exclusivamente por monaguillos de Rubin”.Sin embargo, los años Obama no serán los años Clinton II. En primer lugar, porque el boom económico de entonces es hoy crisis y recesión, y las necesidades de la burguesía son otras.
El libre- mercadismo de entonces se tendrá que abandonar a favor de una fuerte intervención estatal en la economía para protejer a los capitales de la crisis. En segundo lugar, porque habrá que tomar en cuenta la presión que ejerzan sobre la nueva administración las masas gopeadas por la crisis, ilusionadas por la esperanza de un cambio y que empiezan a tomar confianza en sí mismas.Un ejemplo monumental han dado en estos días 250 obreros de la fábrica Republic Windows and Doors de Chicago. Cuando la fabrica quebró y cerró sus puertas, la patronal dijo que no pagaría indemnización y los trabajadores tomaron la planta. Tras una ocupación de seis días, el 10 de diciembre los obreros de Republic votaron por unanimidad aceptar los 2 millones que desembolsó el Bank of America, que aseguraba a la empresa, para indem-nizaciones, vacaciones y seguro médico.La lucha, y especialmente el triunfo, se transformaron en una referencia nacional en medio de la miseria generalizada, con una transcendencia todavía difícil de dimensionar. La toma, una medida desconocida por tres generaciones de trabajadores estadounidenses, demostró el poder que tienen los obreros para torcerle el brazo a entidades tan poderosas como las patronales y los grandes bancos.Los cientos de trabajadores, activistas y sindicalistas que llevaron su solidaridad, aportes de dinero, comida y materiales demostraron el impacto que tuvo la lucha. Esta solidaridad se vió expresada cuando más de mil marcharon al Bank of America el 10 de diciembre, donde se conoció la victoria de la lucha.
De vuelta en la planta, Melvin Maclin, el vicepresidente del sindicato, remarcó la importancia del triunfo: “Esto es significativo, porque le demuestra a trabajadores en todas partes que tenemos una voz en la economía, porque somos la columna vertebral de este país. No son los CEO, son los trabajadores”. Señalando dijo: “¿Ven ese cartel? Sin nosotros solo diría ‘Republic’, porque nosotros hacemos las ventanas y las puertas. Esto demuestra que se puede pelear, y que es necesario hacerlo”.Anteriormente, en el acto frente al Bank of America, en el distrito financiero de la ciudad, un dirigente de otro gremio que había concurrido a la marcha, le preguntó a los presentes: “Miren a su alrededor suyo, ¿Quién creó toda esta riqueza?”. “¡Nosotros!” fue la respuesta. “¿Quién tiene el poder?”, “¡Nosotros!”.

Algo está cambiando en EEUU. Son los trabajadores y el pueblo que comienzan a tomar conciencia y confianza en sus propias fuerzas.

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