EN MEDIO SIGLO EL SIONISMO REEMPLAZÓ LA POBLACIÓN ÁRABE DE PALESTINA POR INMIGRANTES EUROPEOS
“Palestina es mi país” dice Ihsan. “Nunca estuve en Palestina”, dice, “peroalgún día volveré porque nuestros comandos están peleando para que volvamos”
“Mi padre murió en Abar el Djelili”, dice Naifa. “La muerte de mi padre nome duele, porque murió por nosotros”.
Mi padre se llamaba Salah”, dice Randa. “Estaba peleando y murió”.
Ninguno de los 480 huérfanos de la escuela de Suq el Garb, al sur de Beirut,había visto Palestina si no era a través de los ojos del padre muerto.En el aula las muchachas se levantaron para saludar al visitante que veníade tan lejos. En el pizarrón había una inscripción en árabe. Pregunté quédecía. Decía: “Historia Palestina”.
La idea del Estado Judío surgió a fines del siglo pasado, como el últimoproyecto de un estado europeo cuando ya no existía en Europa lugar para unnuevo estado.Ese estado debía en consecuencia instalarse fuera de Europa y el lugarelegido resultó Oriente. La contradicción fue “resuelta” a través de laideología –el sionismo– y la ideología se alimentó en el mito bíblico y enla simulación de que Palestina estaba deshabitada.Históricamente, estas construcciones mentales producen víctimas. En 1900había en Palestina 500.000 árabes y 30.000 judíos. Si en 1974 hay tresmillones de israelíes y 350.000 árabes, no hace falta preguntarse dóndeestán las víctimas: están afuera de Palestina, expulsadas de su patria.Conviene recordar –porque es la cuestión de fondo– cómo se produce esetrasvasamiento sin precedentes en que la población de un país es reemplazadapor otra.Los primeros inmigrantes no provocaron la desconfianza de los árabes. En1883 los habitantes de Sarafand recibieron a los colonos que llagaban conestas palabras. “Desde tiempo inmemorial somos hermanos de nuestros vecinos,los hijos de Israel, y viviremos con ellos como hermanos”.
Ocho años despuéssin embargo los notables de Jerusalén pidieron al imperio otomano, quegobernaba Palestina, que prohibiera la inmigración judía, y en 1898 losárabes de Transjordania expulsaron violentamente una colonia judía.A pesar de las prohibiciones oficiales la inmigración continuó, aprovechandola corrupción de funcionarios turcos y de terratenientes árabes ausentistasque vendían sus tierras. En 1907 se estableció el primer kibutz, granjacolectiva que desde el principio excluyó al trabajador árabe. Cuando en 1914los turcos hicieron su primer y último censo, resultó que había en Palestina690.000 habitantes, de los que 60.000 eran judíos. Ese año la guerra mundialdio al sionismo su gran oportunidad.
INGLATERRA REGALA PALESTINA
Foreign Office, Noviembre 2, 1917.
Querido Lord Rotschild:Tengo mucho placer en transmitirle, de parte del gobierno de Su Majestad, lasiguiente declaración de simpatía con las aspiraciones Judías Sionistas, queha sido sometida al Gabinete y aprobada por él.
“El gobierno de Su Majestad contempla con simpatía en establecimiento enPalestina de un hogar nacional para el pueblo Judío, y usará sus mejoresesfuerzos para facilitar el cumplimiento de ese objetivo, quedandoclaramente entendido que nada se hará que pueda perjudicar los derechosciviles y religiosos de comunidades no-Judías existentes en Palestina, o losderechos y el status político de que disfrutan los Judíos en cualquier otropaís”.“Le agradeceré ponga esta declaración en conocimiento de la FederaciónSionista”.
Este trozo de papel, en apariencia inofensivo, es el fundamento moderno delEstado de Israel. Se lo conoce como de declaración de Balfour, y lleva lafirma del canciller inglés.Dos años después Balfour aclaró lo que quería decir: “El sionismo, bueno omalo, es mucho más trascendente que los deseos y prejuicios de los 700.000árabes que ahora habitan esa antigua tierra… En Palestina no pensamos llenarsiquiera la formalidad de consultar los deseos de los actuales habitantesdel país”.Dos años antes de la Declaración, Gran Bretaña había prometido al ShariffHussein, la independencia de los países árabes, a cambio de su ayuda en laguerra contra Turquía, aliada de Alemania. Y en efecto fueron soldadosárabes los que liquidaron el dominio otomano en Medio Oriente.La declaración Balfour se conoció después y, finalizada la guerra, sirvió debase para la resolución de la Liga de las Naciones que convirtió a Palestinaen mandato británico. En la redacción de ese documento participó laOrganización Mundial Sionista.
A partir de ese momento la inmigración creció inconteniblemente, organizadapor la Agencia Judía, que formaba parte de la administración británica.Cuando los ingleses hicieron su primer censo en 1922 había en Palestina760.000 habitantes, de los que algo más de 80.000 eran judíos: o sea el 11%.Esa proporción había subido en 1931 al 16 y en 1936 al 28%. Ese año seproduciría la primera rebelión palestina contra los ingleses, que duró tresaños y costó millares de muertos.
MANUAL DEL COLONIALISMO
Todavía en 1917 David Ben Gurion afirmó que “en un sentido histórico ymoral” Palestina era un país “sin habitantes”.Ben Gurion no ignoraba que el 90% de los habitantes eran árabes: decíasimplemente que no existían como seres históricos o morales. Por la mismaépoca, según relata Fanon, los profesores franceses de la Universidad deArgel enseñaban seriamente que los argelinos eran más parecidos a los monosque a los hombres.Este tren de pensamiento, llevado a sus conclusiones prácticas, puedeencontrarse en el propio fundador del sionismo, Teodoro Herzl. “Laedificación del Estado Judío” escribió “no puede hacerse por métodosarcaicos. Supongamos que queremos exterminar los animales salvajes de unaregión. Es evidente que no iremos con arco y flecha a seguir la pista de lasfieras, como se hacía en el siglo XV. Organizaremos una gran caceríacolectiva, bien preparada, y mataremos las fieras lanzando entre ellasbombas de alto poder explosivo.”Algunos colonizadores admitían que los palestinos eran hombres, aunque másparecidos a los pieles rojas. “¿Quién ha dicho –preguntaba en 1921 laOrganización Sionista de Gran Bretaña– que la colonización de un territoriosubdesarrollado debe hacerse con el consentimiento de sus habitantes? Si asífuera… un puñado de pieles rojas reinarían en el espacio ilimitado deAmérica.”
UN GHETTO MÁS GRANDE
La mentalidad colonial marcó profundamente el establecimiento de lainmigración judía en Palestina. Se formaron comunidades cerradas,exclusivas, donde el árabe era un intruso. La reventa de tierras a losárabes se convirtió en pecado que las organizaciones terroristas judíascastigaron sangrientamente.Aún a nivel de la clase obrera se instala una perversión de la concienciaque convierte al trabajador árabe primero en competidor del inmigrante,después en enemigo, finalmente en víctima. La Histradut, central sindicaljudía, no admite en su seno, los boicotea, prohíbe a las empresas judías quecompren materiales trabajados por los árabes.David Hacohen, miembro de la Histradut y años después parlamentario israelí,ha recordado las dificultades que tuvo para explicar a otros “socialistas”ingleses que “en nuestro país uno adoctrina a las amas de casa para que nocompren nada a los árabes, se piquetean las plantaciones de citrus para queningún árabe pueda trabajar en ellas, se vuelca petróleo sobre los tomatesárabes, se ataca en el mercado a la mujer judía que ha comprado huevos a unárabe, y se los rompe en la canasta…”
La soberbia racial va moldeando esa sociedad en el más absoluto aislamiento,como si todos los ghettos del mundo se juntaran en un ghetto más grande,pero esta vez deliberadamente encerrado en sí mismo.Simón Luvich, israelí exiliado en Londres, recuerda con asombro aquellaépoca de su infancia: “Para nosotros, los árabes eran una especie de exóticaminoría étnica, que a veces bajaba de las montañas con sus kufeyas… Nuncaentendimos de qué se trataba, porque no los veíamos.”Galili, ministro de Información de Israel, seguía sin verlos en 1969: “Noconsideramos a los árabes del país un grupo étnico ni un pueblo con carácternacional definido”.Si es ceguera no ver lo que existe, a esa ceguera debe atribuirse la sangreque ha corrido y seguirá corriendo en Palestina.
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