20 de julio de 2010

EL EJERCITO ROJO

Máximo Gorki narra una entrevista con Lenin: “Dando un puñetazo en la mesa Lenin dijo: ¡Y bien, cítenme ustedes al hombre que sea capaz de levantar, en el plazo de un año, un ejército casi modelo y que además haya conseguido conquistarse el respeto de los especialistas militares! ¡Nosotros lo tenemos! ¡Nosotros tenemos todo! ¡Y hemos de hacer maravillas!”



Efectivamente, el Ejército Rojo, partiendo de 35 mil combatientes de la Guardia Roja (milicias obreras) llegó a organizar un ejército de 5 millones de soldados que, en poco mas de medio año, liberó un millón de kilómetros cuadrados de las tropas enemigas, logrando dos años más tarde la victoria.


¿Cómo pudo lograrse? En primer lugar, como señalábamos antes, por la inmensa movilización de las masas rusas. Ante la inexperiencia de la mayoría de los voluntarios que ingresaban al ejército, se apeló también a muchos de los generales y comandantes del antiguo régimen zarista, los “especialistas” militares, que eran controlados y supervisados por militantes bolcheviques, los llamados “comisarios” políticos. Y fue clave la movilización del resto de los trabajadores del mundo: La revolución de 1918 en Alemania, las huelgas de los obreros franceses o ingleses. Las espaldas del heroico pueblo ruso estaban cuidadas por los trabajadores y el pueblo del mundo.


Trotsky instaló su comando general en un tren blindado con el que recorrió miles y miles de kilómetros y en el que vivió durante más de dos años, yendo a las zonas donde se libraban los combates decisivos. Diseñando estrategias, educando y agitando a los soldados, haciendo proclamas y manifiestos.


Después de tres años de heroísmo, el pueblo ruso logró derrotar a ejércitos muchos más poderosos y defender así la naciente Revolución.

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