El 10 de julio se celebró en Barcelona una de las manifestaciones más multitudinarias de los últimos 30 años. Más de un millón de personas salieron a la calle para protestar contra la sentencia del Tribunal Constitucional que recorta los derechos recogidos en el Estatuto de Cataluña, tanto en lo que respecta a la lengua, el reconocimiento como nación y sus derechos de financiación y ejercicio de la justicia. Este Estatuto de Autonomía había sido aprobado por el Parlament de Cataluña, por el Parlamento español y en referéndum. Además de protestar contra ese ataque antidemocrático la mayoría de los manifestantes exigieron mayores cotas de autogobierno y el reconocimiento del derecho de autodeterminación y la independencia.
El mismo día en San Sebastián miles de personas se manifestaban también para exigir el derecho de autodeterminación para el País Vasco. Los pueblos catalán y vasco sienten que sus derechos no son plenamente reconocidos en el marco de la actual Monarquía y su exigencia de derechos nacionales es ya uno de los principales problemas políticos.
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