El gobierno dispuso la elevación en un 20 % del piso salarial para el pago del impuesto a “las ganancias”. Denunciamos el carácter confiscatorio de esta nueva medida que no compensa siquiera la mitad del ajuste por inflación.
Por Mariano Rosa
La oposición burguesa busca por su parte, elevar en 50% el piso del llamado mínimo no imponible (la base salarial de cálculo del impuesto en cuestión). Detrás de ese tire y afloje preelectoral de las diversas alas de la patronal argentina, se juega la suerte económica de cientos de miles de familias obreras. A continuación el análisis, política y orientación de los socialistas frente a este crucial problema.
En nuestro país más de medio millón de trabajadores tributan de su salario directamente un impuesto retenido por la patronal y que se gira a las arcas del estado. Este ingreso representa uno de los pilares fundamentales de la recaudación total del estado capitalista argentino. Y si resulta regresivo que este tributo fiscal insólito sostenga parte del estado patronal, no lo es menos el peso del IVA, impuesto al consumo de masas que también sostiene la caja del poder político de la clase empresaria. El destino de esos recursos es altamente revelador de los intereses que se defienden desde el gobierno: pago de la deuda externa y subsidios a los capitalistas amigos. Es decir: los trabajadores “bancamos” a los usureros internacionales y a los monopolios del capital.
El salario no es ganancia: el contraste con el subsidio a las patronales
Hay una primera delimitación para trazar: los socialistas planteamos como absurdo que el salario pague impuestos. De hecho, el salario no es ganancia ya que esta es exclusiva del capitalista que explota trabajo ajeno. El trabajo percibe salario, que bajo el capitalismo no es otra cosa que el precio de una mercancía más como es la fuerza de trabajo obrera. Por eso, imponerle un impuesto al obrero es una barbaridad total. Como contracara, mientras al trabajador se lo ajusta de diversas maneras (impuesto al salario, IVA e inflación), las patronales locales y multinacionales reciban monumentales subsidios del estado: los ferrocarriles y subtes; la General Motors y la Ford; las empresas de telefonía, etc. En resumen: a los trabajadores se les mete la mano en el bolsillo de mil maneras distintas y a los ricos se los subsidia generosamente.
El gobierno a la defensiva y la oposición patronal contrataca
Los dimes y diretes parlamentarios entre gobierno y oposición, son el anticipo de las disputas electorales por venir. Lo nuevo de la coyuntura política es que el gobierno K quedó desubicado frente a varias iniciativas de la oposición: el 82% móvil (limitado e insuficiente, pero aún así rechazado por los K); la no prórroga de los superpoderes y ahora la contrapropuesta de elevar no en un 20% sino en un 50% el mínimo no imponible de los salarios para pagar el tributo fiscal. La realidad es que no va a ser en el escenario del congreso donde se resuelvan estos temas cruciales a favor de los trabajadores. Hay que impulsar la movilización amplia y unitariamente para lograr imponer una salida para los de abajo.
Eliminación ya del impuesto al salario. Que paguen los ricos y las multinacionales
Frente a las posiciones a medio camino de la oposición parlamentaria que persigue como único objetivo reubicarse frente a los K, los socialistas decimos que hace falta tomar medidas de fondo también en la cuestión del absurdo impuesto al esfuerzo obrero. No se puede “retocar” apenas y convalidar en definitiva que los trabajadores tributen como un capitalista. Hay que eliminar el impuesto al salario y avanzar hacia una reforma impositiva integral que grave las grandes fortunas; que elimine todos los subsidios a las empresas; que suspenda el pago de la deuda externa y que elimine el IVA a los artículos de consumo masivo. Con estas medidas de emergencia en el terreno impositivo se lograría inyectar un fuerte estímulo económico al bolsillo de la clase obrera y transferir recursos de los ricos a los sectores populares. Hay que exigir de la CGT y la CTA que rompan con el gobierno K y llamen a movilizar por esta salida.
Algunos datos ilustrativos sobre beneficios impositivos a los capitalistas
En un informe publicado por PERFIL hace apenas dos meses se calculaba la transferencia de subsidios al sector privado en la suma impactante de $57.232 millones…
De ellos 28.237 correspondían al sector energético (las privatizadas del sector)
El año pasado los subsidios al transporte sumaron 8.151 millones de pesos. Este año, pese a que aumentaron los boletos, el Gobierno ya concretó giros por $2869,7 millones para compensar las subas de costos de las empresas. Estos pagos aumentaron un 42% con relación a los primeros tres meses de 2009. Las compensaciones sumaron $ 900 millones, un 68% más que un año atrás.
Mientras Ud. sufre yendo o volviendo de su trabajo en trenes y subtes atestados, el gobierno les paga $2,14 por pasajero, mientras sigue prometiendo que va a electrificar el Roca o el San Martín o a mejorar los servicios del subte.
Y a los empresarios del transporte de colectivos… les pagan $1,45 por pasajero. Y esta diferencia que hacen por ejemplo utilizando los 20.000 pesos por mes que tienen de subsidio por unidad o el litro de gas oil subsidiado a $0,23, se aumenta considerablemente cuando las empresas dejan una parte importante de su parque automotor sin trabajar, pero sobre el cual también se cobran estos jugosos subsidios.

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