17 de septiembre de 2009

LEY DE MEDIOS: NUESTRA PROPUESTA PARA CAMBIAR

El Nº 5 de los llamados “21 puntos” de la Coalición por una Radiodifusión Democrática dice: “La promoción de la diversidad y el pluralismo debe ser el objetivo primordial… El Estado tiene el derecho y el deber de ejercer su rol soberano que garanticen la diversidad cultural y pluralismo comunicacional. Eso implica igualdad de género e igualdad de oportunidades para el acceso y participación de todos los sectores de la sociedad a la titularidad y gestión de los servicios de radiodifusión.” En lo esencial, compartimos ese criterio. Y creemos que la única forma de que efectivamente haya diversidad cultural, pluralismo comunicacional e igualdad de oportunidades para el acceso de todos es terminar con el poder monopólico de las grandes empresas, nacionalizarlas preservando los puestos de trabajo y distribuir democráticamente las frecuencias a las organizaciones de la sociedad. Porque si las frecuencias son propiedad de la comunidad, a esas manos deben volver.El Estado tendrá su propio canal y radio, que por supuesto deberían ser oficiales y no oficialistas. Fuera de eso su único rol será el de nacionalizar los grandes grupos, no para administrar él las frecuencias sino para transferirlas a todos los medios comunitarios, populares y alternativos, y a todas aquellas organizaciones sociales (artísticas, culturales, científicas, deportivas, barriales, cooperativas, etc.), así como gremiales, estudiantiles y políticas que lo soliciten. Sólo si tras esta amplia adjudicación sobraran frecuencias se le podría autorizar al sector privado un acceso limitado.Para que haya garantías democráticas y evitar cualquier tipo de favoritismo, la distribución de frecuencias y toda la gestión se deben llevar adelante colectivamente con la participación de las propias organizaciones y bajo el control directo de los trabajadores de los medios y la cultura.
El Estado, asimismo, deberá colaborar con subsidios y créditos baratos para incentivar el desarrollo de medios independientes y el paso a la digitalización. ¡Con estas medidas sí que habría una auténtica libertad de expresión!En resumen, no queremos seguir en la sartén ni tampoco caer en el fuego. La opción “ley de la dictadura o proyecto K” es falsa, ya que en ambos casos los monopolios privados seguirán dominando los medios. Convocamos a trabajar por una verdadera democratización, para que el conjunto de las organizaciones sociales -con toda su pluralidad y diversidad- pueda acceder a las frecuencias de radio, tele abierta y por cable, y también a los medios gráficos. Ésa es la única salida de fondo para que la libertad de expresión sea concreta, haya espacio para todas las corrientes de pensamiento y podamos escuchar “las voces de todos y de todas”.

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