13 de mayo de 2010
Apoyemos a los trabajadores y el pueblo griego: QUE LA CRISIS LA PAGUEN LOS CAPITALISTAS
Por Ruben Tzanoff
En febrero, cuando Alemania y Francia discutían sobre el monto y las condiciones de ayuda a Grecia, pretendían demostrar que las principales potencias de la Eurozona no dejarían desbarrancarse a los helenos. De allí que barajaron darle un monto de 45 mil millones de euros. Pero la crisis capitalista es tan profunda que los anuncios “tranquilizadores” no sirvieron para nada.
La agencia Standard & Poor ubicó los bonos de la deuda griega en la categoría BB+/B, equivalente a bonos chatarra, y el gobierno pidió oficialmente un salvataje. La baja en la calificación y el pedido formal de auxilio generaron una reacción en cadena. Con los bonos basura, las bolsas se fueron al tacho y el euro se depreció al valor mínimo en el último año. España y Portugal también vieron reducida su calificación financiera y hubo una venta masiva de euros y bonos de países endeudados.
En la encrucijada, el FMI y la Unión Europea no tuvieron más opción que otorgar a Grecia un “blindaje” por 146 mil millones de dólares en tres años; el monto más importante otorgado al Viejo Continente desde que EE.UU. lanzó el Plan Marshall para reconstruir Europa después de la Segunda Guerra Mundial.
Las grandes potencias pensaron que así lograrían atenuar el temporal. Incluso desmintieron que España, Portugal e Irlanda estuvieran en la crítica situación de Grecia. Sin embargo a las pocas horas se volvió a manifestar la endeblez de las respuestas capitalistas: se corrieron rumores sobre la recalificación en baja de la deuda de España y un pedido de ayuda, con lo que el temor hizo desplomar las Bolsas del mundo, por enésima vez.
Alemania y Francia no se cansan de recalcar que Grecia debe aplicar un ajuste riguroso. El gobierno de Papandreu y el PASOK (Movimiento Socialista Panhelénico) obedece. Es por eso que el plan para reducir el déficit presupuestario del 13,6 a menos del 3% en 2014 incluye medidas terribles tales como: el aumento del IVA del 21 al 23%, la suba del impuesto al combustible, la supresión del aguinaldo a los empleados públicos y jubilados, el incremento de la edad jubilatoria y el recorte de beneficios sociales. ¡Quieren hambrear al pueblo para que el país pague una deuda de 400 mil millones de dólares!. Es algo que van a querer imponer como sea, incluso con represión.
¿Y a quién van a favorecer? A los capitalistas, ya que van a liberar el mercado de trabajo con flexibilidad laboral, permitiendo despedir, reducir salarios con más facilidad y priva-tizaciones de empresas. Desde ya, los préstamos implican el reinicio del ciclo de endeudamiento en condiciones usurarias e injustas de devolución.
Con las últimas expresiones mundiales de crisis, los propios voceros del capitalismo llegaron a cuestionar severamente el rol del FMI, pidiendo cambios profundos y hasta su desaparición. Esto fue una pantalla de humo para responder a los cuestionamientos contra ese organismo usurario que se multiplicaban en todos los ámbitos. Pasado el punto crítico, el imperialismo europeo volvió a apelar al Fondo que impone sus condiciones de la misma manera que siempre lo hizo en los países más pobres de América Latina y el Este Europeo.
“Paquete”, “blindaje”… son palabras que volvieron a sonar en Europa y resultan tristemente familiares para los argentinos. Son las que se usan cuando preparan un brutal ataque a los más pobres. Viendo a Grecia, hay cada vez más similitudes con el escenario de Argentina 2001. Por eso, el Premio Nobel de Economía Paul Krugman afirma que en Grecia hasta puede llegar a haber corralito.
La nueva etapa mundial abierta con la crisis de Estados Unidos y el capitalismo mundial, encuentra en Grecia una expresión de la posible dinámica que puede adquirir la situación y obliga a pasar en limpio algunas conclusiones.
La crisis está lejos de cerrarse, es profunda y global; abarcando tanto a las potencias como a los países más débiles. Por más que digan que la crisis se está “superando”, que están “saliendo” y que hay “brotes verdes”, tienen serios problemas que no saben cómo resolver en un mundo que se está reconfigurando con más dudas que certezas para EE.UU. , las grandes potencias y el deteriorado orden mundial imperialista.
El proyecto de una Europa pujante como esperanza del futuro capitalista está al borde del abismo. Al igual que la moneda común, el Euro. Es un hecho que aún el colosal redestino de dinero puede ser insuficiente. Tan es así que hasta Strauss-Khan, director gerente del FMI, reconoce: “Cada día que se pierde, la situación se pone peor, no sólo en Grecia sino en la Unión Europea.”
Más allá de su discurso supuestamente progresista, los partidos de centroizquierda o “socialistas del ajuste”, como el PSOK, están al servicio de los intereses del imperialismo, por eso no hay que confiar en ellos y construir partidos socialistas y revolucionarios.
Los trabajadores no están dispuestos a pagar las consecuencias de las catástrofes que provocan los patrones y los usureros. Por eso, se multiplica el rechazo al ajuste de Papandreu y el FMI. El 5 de mayo el país se paralizó por una huelga general y masivas manifestaciones en Atenas, destrozaron bancos, edificios públicos y enfrentaron la represión policial que causó decenas de heridos. También hubo tres personas muertas. Al mismo tiempo hubo marchas y enfrentamientos en Salónica, Patros, Ioánina y otras ciudades, con los trabajadores y estudiantes a la cabeza.
Grandes acontecimientos y revueltas asoman en el horizonte griego y amenazan con extenderse a otros países europeos, con imágenes similares a las que se vieron en el Argentinazo.
En la Argentina, los Kirchner aplican un ajuste inflacionario y la “oposición” quiere un ajuste clásico. Los trabajadores argentinos, los griegos y los de todo el mundo tenemos que luchar para que la crisis la paguen los capitalistas ¡es a ellos a quienes hay que ajustar! Hay que romper con el FMI y dejar de pagar la deuda externa, siempre usuraria y fraudulenta.
El capitalismo es hambre, entrega, miseria y explotación. Una rueda permanente de corrupción, usura, mentiras y ajuste para favorecer a una minoría de ricos y privilegiados. Apoyemos a los que luchan y se movilizan, en el camino de avanzar organizadamente hacia la única salida para resolver los problemas de fondo: el socialismo con democracia.
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