23 de febrero de 2009

PERSPECTIVAS 2009: EL PEOR AÑO DE LOS KIRCHNER

El marco internacional de crisis y recesión; los problemas internos acumulados en seis años de gobierno; la caída de la recaudación, con disminución o pérdida neta del superávit fiscal, junto a los altísimos vencimientos de la deuda externa. Estos son los principales problemas que hacen que todos presagien un 2009 más que complicado para la economía argentina.
“Las perspectivas económicas para el 2009 no son buenas. El pesimismo parece haberse instalado en los directorios de las empresas, que a su vez contagiaron el desánimo a la mayoría de los argentinos que, según una encuesta de la UCA y TNS Gallup, estiman que la situación actual de la economía es mala” (La Nación 05/02/09).
Hay claros indicadores para que tanto los burgueses como el gobierno estén preocupados: el consumo cayó el 30%, el otorgamiento de créditos bajó el 23%, la venta de inmuebles aun más y el contexto de los países de toda América Latina es parecido (en Brasil cae en picada la producción industrial y hay elementos de recesión en Venezuela).
A todo esto debemos sumarle los problemas propios y de arrastre que viene acumulando nuestra economía, como son la alta inflación, el crecimiento de la pobreza, la disminución de la creación de empleo, la caída de los precios de las materias primas sumado a la crisis del campo por las altas retenciones a pequeños y medianos productores. Así podríamos seguir engrosando la lista de problemas casi indefinidamente. La cuestión es ¿en qué nos afectará a los trabajadores y el pueblo?
¿Cómo nos impactará la crisis a los trabajadores?
Producto de la caída de los precios del petróleo y de los alimentos, al gobierno le está entrando menos plata por retenciones. También colabora la retracción de la demanda mundial, ya que se está exportando menos. Ambas tendencias continuarán todo este año por lo menos. Por otra parte, la caída del consumo interno ha hecho que disminuya la recaudación impositiva, que creció en enero de 2009 sólo un 11%, es decir la mitad de lo que fue la inflación (lo que significa que en verdad la recaudación disminuyó casi un 12%, porque su principal ingreso es el IVA, directamente ligado al consumo popular y al alza de los precios). Principalmente por estas razones el gobierno ve peligrar el famoso superávit fiscal, que vino siendo su caballito de batalla todos estos años y que garantizaba el pago de la deuda externa. Este es el año con mayores vencimientos de capital de la deuda, que superan los 20.000 millones de dólares, con lo cual tendrá que echar mano a las reservas, que vienen mermando porque el gobierno, para frenar el dólar y para comprar voluntades, las ha venido utilizando desde hace meses.
Esta complicada situación de ingresos hace que el gobierno intente conseguir plata a toda costa. Como necesita recortar subsidios a las prestadoras de servicios, autorizó tarifazos en el agua, la luz, el gas, el transporte, etc., con lo que trata de calmar los históricos reclamos de las empresas, ahorrar algo de plata de subsidios y aumentar la recaudación de los impuestos en las tarifas. Pero que a su vez tienen un tremendo impacto en el pueblo, ya que estos aumentos impactan de lleno en los bolsillos de los trabajadores y además, indirectamente, son de una tremenda presión inflacionaria, puesto que los industriales y comerciantes rápidamente trasladan estos aumentos a los productos. Nuevamente el perjudicado es el trabajador, jubilado o desocupado. Por otra parte, todos coinciden en que desde el gobierno nacional y los gobiernos provinciales y municipales tratarán de no dar aumentos de sueldos, no renovar los contratos ni hacer nuevos nombramientos, es decir que tendremos que afrontar los tarifazos y la inflación con iguales o menores salarios y con mayor desocupación. Por todo esto, debemos movilizarnos para lograr que la crisis la paguen los de arriba.

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