En el curso del ciclo Marxismo 2009, fuimos invitados por los compañeros del PTS a participar del panel “Tareas y desafíos del movimiento obrero hoy”.
En un clima fraternal, se desarrollaron importantes debates que hacen a cuestiones de implicancia no sólo ideológica sino práctica, habida cuenta del desarrollo de un proceso de nueva dirección sindical y del protagonismo de la izquierda en el mismo.
Me tocó representar al MST en dicho panel con Néstor Pitrola del PO, José Montes y Christian Castillo del PTS y G. Sánchez de IS. Sólo voy a referirme a algunas de las principales conclusiones del mismo desde nuestro punto de vista.
Nuestro planteo partió de colocar tres desafíos en una coyuntura signada por la irrupción del movimiento obrero, un activismo combativo y una perspectiva hacia mayores confrontaciones en la lucha de clases y mayor crisis para los de arriba. En primer lugar, el apoyo a las luchas y para ello la mayor confluencia de la izquierda, para potenciar y ampliar al máximo la solidaridad para que se ganen. En segundo lugar la necesidad de poner en pie una nueva alternativa anticapitalista, amplia y unitaria de la izquierda política y social, una nueva izquierda para potenciar los conflictos y para disputar en el terreno político a las distintas variantes burguesas y de centroizquierda. Y en tercer lugar, tema en el que centré mi exposición, el impulso al proceso de recambio sindical, de surgimiento de una nueva dirección postulando y practicando un nuevo modelo sindical democrático donde decidan los trabajadores. Haciendo hincapié en la pelea del subte –paralelamente al debate se estaba desarrollando en el ministerio de trabajo la negociación decisiva- como paradigmática al cuestionar el modelo burocrático en sus tres pilares: a) la regimentación por parte del estado, ya que los trabajadores del subte se autodeterminaron y resolvieron marchar hacia un sindicato propio como una referencia por la positiva de importantes aspectos del modelo alternativo a construir; b) el verticalismo, ya que todo se resuelve en asamblea y consultando a la base; c) el imperio del pensamiento único, ya que en el subte conviven distintas expresiones en el cuerpo de delegados, reflejando la diversidad de opinión existente entre los trabajadores. No fue casual el cuestionamiento a este proceso por parte de las otras corrientes participantes, ya que en su actividad cotidiana reproducen aspectos de esos pilares del viejo modelo burocrático y en sus exposiciones lo ratificaron con creces. Sobre todo en lo atinente al balance de lo actuado en ferroviarios, los SUTEBA de oposición y más recientemente Kraft. Con un claro común denominador: la causa del retroceso en estas experiencias habría que buscarla exclusivamente en factores objetivos, externos, por ello no se percibió el menor espíritu autocrítico de ninguna de estas corrientes que tuvieron responsabilidad en servirle en bandeja a la burocracia espacios conquistados para que, pese a su debilidad, recupere terreno.
El compañero Pitrola planteó que no tenía sentido el debate sobre el modelo, que el único “nuevo modelo” era el de la CTA. Pero fue claro en su culto al pensamiento único al decir que era equivocado plantear una lista de unidad en Kraft con una corriente traidora como la CCC o en el subte con el sector de Beto Pianelli. Anticipando la campaña que están desplegando en la vanguardia obrera para denostar el triunfo del subte, sencillamente porque no tienen injerencia en ese proceso.
Los compañeros del PTS eludieron toda responsabilidad en la división de la dirección de Kraft, por la política divisionista tanto de la CCC como de ellos, al negarse a hacer una lista unificada, motivo por el cual hoy los trabajadores están mucho más débiles, después de tremenda y heroica lucha, para reincorporar a los despedidos y la patronal envalentonada.
Y el compañero de IS no solamente eludió toda responsabilidad de su corriente en las derrotas ferroviarias, sino que reivindicó explícitamente que se realicen los acuerdos con la patronal antes de consultar a la base, que se conformen las listas sin apelar a consultas por sector e integrando a los distintos sectores representativos de los trabajadores.
Sin dudas el debate tuvo otros ángulos, pero dominó la discusión alrededor del modelo sindical. Porque no basta con recuperar un cuerpo de delegados o una interna con la tremenda importancia que ello tiene, ya que no hay garantías de que esa conquista luego retroceda si no se lleva a la práctica una democracia sindical genuina y se trabaja integrando la diversidad de expresiones existentes. La lucha es por una nueva dirección con un modelo sindical alternativo donde los trabajadores realmente decidan.
Guillermo Pacagnini
En un clima fraternal, se desarrollaron importantes debates que hacen a cuestiones de implicancia no sólo ideológica sino práctica, habida cuenta del desarrollo de un proceso de nueva dirección sindical y del protagonismo de la izquierda en el mismo.
Me tocó representar al MST en dicho panel con Néstor Pitrola del PO, José Montes y Christian Castillo del PTS y G. Sánchez de IS. Sólo voy a referirme a algunas de las principales conclusiones del mismo desde nuestro punto de vista.
Nuestro planteo partió de colocar tres desafíos en una coyuntura signada por la irrupción del movimiento obrero, un activismo combativo y una perspectiva hacia mayores confrontaciones en la lucha de clases y mayor crisis para los de arriba. En primer lugar, el apoyo a las luchas y para ello la mayor confluencia de la izquierda, para potenciar y ampliar al máximo la solidaridad para que se ganen. En segundo lugar la necesidad de poner en pie una nueva alternativa anticapitalista, amplia y unitaria de la izquierda política y social, una nueva izquierda para potenciar los conflictos y para disputar en el terreno político a las distintas variantes burguesas y de centroizquierda. Y en tercer lugar, tema en el que centré mi exposición, el impulso al proceso de recambio sindical, de surgimiento de una nueva dirección postulando y practicando un nuevo modelo sindical democrático donde decidan los trabajadores. Haciendo hincapié en la pelea del subte –paralelamente al debate se estaba desarrollando en el ministerio de trabajo la negociación decisiva- como paradigmática al cuestionar el modelo burocrático en sus tres pilares: a) la regimentación por parte del estado, ya que los trabajadores del subte se autodeterminaron y resolvieron marchar hacia un sindicato propio como una referencia por la positiva de importantes aspectos del modelo alternativo a construir; b) el verticalismo, ya que todo se resuelve en asamblea y consultando a la base; c) el imperio del pensamiento único, ya que en el subte conviven distintas expresiones en el cuerpo de delegados, reflejando la diversidad de opinión existente entre los trabajadores. No fue casual el cuestionamiento a este proceso por parte de las otras corrientes participantes, ya que en su actividad cotidiana reproducen aspectos de esos pilares del viejo modelo burocrático y en sus exposiciones lo ratificaron con creces. Sobre todo en lo atinente al balance de lo actuado en ferroviarios, los SUTEBA de oposición y más recientemente Kraft. Con un claro común denominador: la causa del retroceso en estas experiencias habría que buscarla exclusivamente en factores objetivos, externos, por ello no se percibió el menor espíritu autocrítico de ninguna de estas corrientes que tuvieron responsabilidad en servirle en bandeja a la burocracia espacios conquistados para que, pese a su debilidad, recupere terreno.
El compañero Pitrola planteó que no tenía sentido el debate sobre el modelo, que el único “nuevo modelo” era el de la CTA. Pero fue claro en su culto al pensamiento único al decir que era equivocado plantear una lista de unidad en Kraft con una corriente traidora como la CCC o en el subte con el sector de Beto Pianelli. Anticipando la campaña que están desplegando en la vanguardia obrera para denostar el triunfo del subte, sencillamente porque no tienen injerencia en ese proceso.
Los compañeros del PTS eludieron toda responsabilidad en la división de la dirección de Kraft, por la política divisionista tanto de la CCC como de ellos, al negarse a hacer una lista unificada, motivo por el cual hoy los trabajadores están mucho más débiles, después de tremenda y heroica lucha, para reincorporar a los despedidos y la patronal envalentonada.
Y el compañero de IS no solamente eludió toda responsabilidad de su corriente en las derrotas ferroviarias, sino que reivindicó explícitamente que se realicen los acuerdos con la patronal antes de consultar a la base, que se conformen las listas sin apelar a consultas por sector e integrando a los distintos sectores representativos de los trabajadores.
Sin dudas el debate tuvo otros ángulos, pero dominó la discusión alrededor del modelo sindical. Porque no basta con recuperar un cuerpo de delegados o una interna con la tremenda importancia que ello tiene, ya que no hay garantías de que esa conquista luego retroceda si no se lleva a la práctica una democracia sindical genuina y se trabaja integrando la diversidad de expresiones existentes. La lucha es por una nueva dirección con un modelo sindical alternativo donde los trabajadores realmente decidan.
Guillermo Pacagnini
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