13 de noviembre de 2009

EL CAPITALISMO ES BARBARIE: HAY UN RUMBO, SOCIALISMO CON DEMOCRACIA

Impulsamos la más amplia unidad de acción para luchar. Al mismo tiempo es necesario proponer medidas transicionales y de fondo para resolver los problemas acuciantes de los trabajadores y el pueblo.

En esta etapa vuelve a de mostrar su vigencia el Programa de Transición. En cada lucha no es suficiente proponer las indispensables medidas concretas para resolver lo más inmediato de los problemas. A la par hay que plantear medidas transicionales.
Tomemos algunos ejemplos. En Terrabusi luchamos junto a los obreros contra los despidos, pero también levantamos con fuerza la necesidad que la fábrica sea declarada de utilidad pública y fuera estatizada bajo control obrero.
Lo mismo con el tarifazo. Estos manotazos a los bolsillos populares se vienen repitiendo hasta el cansancio. Una y otra vez se frenan con la movilización. Una y otra vez los vuelven a aplicar. Impulsamos la unidad de acción con todos los que digan «No al tarifazo». Pero hay que dar un paso más y plantear que es fundamental reestatizar las empresas privatizadas y ponerlas bajo control de los trabajadores y usuarios. Mientras no suceda, van a seguir los tarifazos y los subsidios a las patronales.
Otro ejemplo es la propuesta de Asamblea Constituyente. Ante los atropellos a las libertades políticas y democráticas, ante la necesidad de resolver los problemas de salud, educación, vivienda, trabajo, de frenar la destrucción del medio ambiente y recuperar los recursos naturales de las garras del imperialismo y las multinacionales, es el pueblo el que tiene que debatir y decidir. Y la mejor herramienta para hacerlo es la convocatoria a una Asamblea Constituyente, libre y soberana, al estilo de las que la movilización impuso en Venezuela, Bolivia y Ecuador. El poder tiene pánico a que estos ejemplos se sigan desarrollando, por eso, actúa con garrote y la trampa de la negociación en Honduras.
Los luchadores exigen cada vez más respuestas que van más allá de lo coyuntural. Es nuestra obligación dar a conocer las alternativas transitorias y también las que consideramos que son de fondo.

Sin socialismo no hay solución

Con la caída del Muro, el estallido de la ex URSS y los países del Este europeo; el imperialismo, el Papa y sus sirvientes iniciaron una campaña propagandística de alcance mundial. Tal vez, la más extendida y mentirosa que haya visto la humanidad.
Aprovecharon así la bancarrota en que cayeron los países del denominado “Socialismo Real” conducidos dictatorialmente durante décadas por la burocracia stalinista y los Partidos Comunistas, para levantar una lápida con la inscripción “Murió el Socialismo”
En la actualidad es la profundísima crisis sistémica que azota al planeta la que llevó a los mismos representantes de la burguesía a reconocer que con la debacle de Estados Unidos, Europa y Japón, “Cayó el Muro del Capitalismo”.
Entre distintos sectores de intelectuales y de vanguardia que se van ampliando en todo el mundo, se empezó a reavivar el debate sobre el Socialismo, su viabilidad y las características que debería adquirir para no repetir los desastres de los países mal llamados socialistas que existieron en el Este europeo hasta 1989.
Chávez y otros presidentes de países que integran el ALBA hace tiempo que hablan de la necesidad de un sistema que llaman “Socialismo del Siglo XXI”. Es una formulación que tiene el mérito de poner en primer plano la salida socialista. Sin embargo, la forma que toma, por ejemplo en Venezuela, se mantiene en los marcos del sistema capitalista y no está tomando un rumbo abiertamente socialista. Es un capitalismo de estado porque no se propone terminar con la propiedad privada de los grandes medios de producción y cambio, sino intentar convivir con los capitalistas. Aún con sus propias características, en esencia, es el modelo puesto en práctica por el stalinismo que fracasó rotundamente.
Nosotros planteamos con claridad que la única salida para que la humanidad no caiga definitivamente en la barbarie a la que lleva la explotación, la opresión y la destrucción del planeta por el capitalismo, tiene nombre y apellido, se llama Socialismo con Democracia, el que defendieron Lenin y Trotsky.
Socialismo como sistema dónde no exista la explotación ni la opresión. Donde gobiernen los trabajadores y el pueblo, siendo estos los dueños de los principales medios de producción y de sus destinos económicos y políticos. Dónde no mande el imperialismo ni sus empresas, donde lo fundamental sea la erradicación del hambre, lo pobreza, la desocupación, la miseria y la entrega.
Los trotskistas siempre fuimos enemigos de la burocracia stalinista, una verdadera losa de alcance mundial que aplastaba a los trabajadores y los pueblos.
El Socialismo por el que peleamos es con democracia. Este es un requisito fundamental. Tiene que otorgar las más amplias libertades. Libertad para pensar y opinar distinto, organizarse y expresarse a voluntad en los ámbitos políticos, sindicales y sociales. Libertad para moverse dentro y fuera del país.
Libertad para utilizar sin censura y organizadamente los medios de comunicación masivos; para expresar divergencias políticas.
Libertad para construir distintos partidos políticos de trabajadores, tengan la opinión que tengan en relación al gobierno. Para cuestionar y cambiar las decisiones del poder, al igual que a los funcionarios que no cumplan con sus obligaciones socialistas.
Libertad para tomar en sus propias manos los destinos del país, desde la planificación democrática de la economía hasta la ejecución de los planes decididos entre todos. Libertad para tener su casa y su auto. Para investigar y castigar a los que atenten contra los intereses de los de abajo.
Libertad y garantías para las minorías raciales, sexuales o del tipo que sean.
Libertad para garantizar que las mujeres puedan romper las cadenas de la explotación y la opresión al mismo tiempo.
En suma, democracia para que el pueblo trabajador pueda ejercer y desarrollar las más amplias libertades que el capitalismo limita o niega día a día. Socialismo con Democracia es la formulación que defendemos con el objetivo de derrotar al capitalismo y a la burocracia que contamina los procesos revolucionarios.
Al calor de estos debates estamos dispuestos a hacer unidad de acción con quien sea, de dar pasos con otros agrupamientos hasta donde sea posible, como lo hacemos con Marea Socialista en Venezuela, que integra el PSUV, con La Lucha Continúa en Perú dentro del Partido Nacionalista Peruano, con el PSOL de Brasil y con el NPA de Francia. Lo hacemos con la máxima de no caer ni en el sectarismo ni en el oportunismo. Nos vamos a seguir jugando por el reagrupamiento internacional de los revolucionarios.
Lo hacemos a partir de la imperiosa y prioritaria tarea de construir fuertes partidos revolucionarios, para dar esta pelea en todo el mundo porque, el socialismo será mundial o no será.

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