6 de noviembre de 2009

TE INVITAMOS A ENTRAR AL MST


El conflicto de Kraft-Terrabusi motorizó un cambio brusco e importante. El gobierno K, las patronales y la burocracia sindical han recibido un duro golpe, y ocupan el centro de la escena el conflicto social y el movimiento obrero, con protagonismo de la vanguardia luchadora, las nuevas direcciones combativas y la izquierda. Se potencia la lucha de clases y hay una oportunidad para la izquierda. Se desnuda con más claridad el doble discurso del gobierno, que reprimió brutalmente una huelga obrera. Luego trató de cerrar a la vez el conflicto y este momento convulsivo, sin conseguirlo.

Este giro en la coyuntura demuestra que era correcta la perspectiva de grandes cambios que veníamos señalando. Se confirman tanto la vigencia de la situación que inauguró el Argentinazo como la refracción en nuestro país de la nueva etapa mundial abierta con el estallido de la crisis económica del capitalismo. Se retoman con fuerza fenómenos abiertos a partir de diciembre de 2001, como la crisis del viejo régimen político, la radicalización y el gran espacio para la izquierda entre la vanguardia obrera, juvenil y popular.

El gobierno tiene márgenes políticos y económicos cada vez más estrechos para encauzar la crisis. La burguesía tiene grandes limitaciones para elaborar proyectos políticos de recambio y planes económicos sustentables para estabilizar la situación. Lo vemos en el PRO, el PJ disidente, la UCR y la Coalición Cívica, opositores al gobierno por derecha. Y el sector de la centroizquierda, con Solanas, Lozano y otros referentes, así por un tiempo tenga peso electoral no logra estabilizarse a largo plazo como una alternativa sólida que cierre cualitativamente el espacio para las posturas de izquierda.

Fruto de estos cambios, en los conflictos surge una nueva vanguardia radicalizada. Que ante la crisis se plantea interrogantes de fondo y reclama respuestas acordes. Por eso no es suficiente levantar propuestas sólo para responder a las necesidades más inmediatas. Hace falta una alternativa integral a los profundos problemas que plantea la realidad. No sólo la cuestión salarial, de la fuente de trabajo o la demanda sindical: está planteada la globalidad de los problemas y por eso a partir de las luchas concretas es preciso articular propuestas de fondo en la perspectiva de una salida socialista.

Vamos rumbo a un período de más crisis, más conflictos y nuevos cambios políticos, por la combinación de cuatro elementos: la debacle del gobierno y el proyecto K, la crisis del régimen y la oposición que se agrava, la crisis económica, y el ascenso como reacción a los intentos de hacerle pagar los platos rotos a la clase trabajadora, la clase media y otros sectores populares. Creemos que va a continuar la ruptura con los viejos partidos y la burocracia sindical. Esto nos brinda un amplio espacio político, que se expresa con mayor claridad en las luchas de los trabajadores, estudiantiles y populares.

Para responder adecuadamente a estos desafíos es imperioso adecuar nuestra política y nuestro programa en sintonía con la nueva etapa mundial y con la situación que recorre el país y el continente. Esto significa que se pone a la orden del día no solamente responder ante cada hecho con políticas concretas, sino también la necesidad de ofrecer salidas más estructurales para los diversos problemas.

Los cambios en la realidad tendrán su correlato en el programa a levantar. Eso implica dar respuestas a los temas del gobierno, del régimen político y también del sistema. Es decir, articular en forma distinta nuestros planteos, que parten de consignas mínimas, democráticas o antiimperialistas, siempre postulándolas junto a propuestas transicionales hacia la salida socialista.

En el próximo período un eje será responder a los problemas sociales más urgentes: reclamos salariales, por la fuente de trabajo, la inflación, salud, educación, vivienda, desocupación, seguridad. Apoyar las luchas, por supuesto. Denunciar, por ejemplo, que el Presupuesto K 2010 aprobado días atras destina más plata a pagar deuda externa y baja las partidas para salud pública. También señalar otras tareas contra la dominación imperialista, como rechazar la vuelta al FMI, recuperar los recursos naturales y estratégicos, y los servicios públicos privatizados. Como parte de las tareas democráticas y contra el viejo régimen y la tramposa reforma política, gana fuerza la necesidad de impulsar una Asamblea Constituyente. Lo mismo con la consigna de gobierno de los trabajadores y el pueblo. Y levantar también la necesidad de luchar por un nuevo proyecto de país, por una Argentina Socialista.

Por todas estas razones, te invitamos a entrar a nuestro partido. Para hacer política en defensa de los intereses de los de abajo. Para que juntos pongamos en pie un nuevo proyecto de izquierda, anticapitalista, que trabaje por la unidad de la izquierda y los luchadores, para apoyar las luchas sociales y los nuevos dirigentes combativos, y para fortalecer la pelea por lograr las soluciones de fondo que los trabajadores y el pueblo necesitamos. Te proponemos participar de nuestra próxima reunión

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