
Por Sergio García (Marea Socialista)
"dice el Corán que la montaña fue al profeta. El marxismo aconseja que el profeta vaya a la montaña" León Trotsky
La etapa abierta en nuestra revolución y en el proceso de construcción del PSUV abre -como siempre sucede-, nuevos debates, reafirman o modifican viejas teorías y generan un intercambio de ideas y propuestas entre muchos sectores revolucionarios. Entre los provenientes del trotskismo habemos dirigentes que nos sumamos a esta discusión y al PSUV, otros rechazan hacerlo. Vuelven los debates sobre la relación entre partido de masas o de cuadros. Algunos compañeros se contentan con construir pequeños núcleos homogéneos y un programa acabado pero que no se ve o se explica como implementarlo.
¿Qué tipo de partido construyeron los grandes revolucionarios del siglo XX? ¿Es verdad que el partido bolchevique era monolítico y de pensamiento único? ¿Llamó Lenin después del 17 a construir partidos cerrados y dogmáticos? ¿Trotsky rechazaba la idea de ser parte de partidos de masas que no fueran trotskistas?
Abrimos con este primer número algunos aportes e ideas sobre estos temas trascendentes. Sería imposible desarrollar en un solo artículo esta polémica. Queriendo contribuir a la formación de los miles de trabajadores y luchadores sociales que se suman al PSUV y que están por que este sea un gran partido de la revolución y útil a su profundización en su programa, sus métodos y su forma organizativa, hacemos este trabajo, utilizando distintas citas para conocimiento del lector y que luego pueda consultar a las fuentes.
La titánica tarea de hacer revolución ha demostrado a lo largo del siglo XX que se necesitó en todos sus casos algún tipo de organización política. Los organismos obreros, populares y sociales han sido indispensables y lo seguirán siendo. En Cuba también la guerrilla jugó un rol importante, pero la realidad siempre colocó como una necesidad decisiva una organización política que fuera parte real del movimiento de masas y su vanguardia. Estas deben tener una estrategia para avanzar hasta el final en su lucha contra el capitalismo. El Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky es un referente histórico importante. Su burocratización posterior a manos del stalinismo no pueden negar el rol revolucionario que jugó ese partido para alcanzar el triunfo de la revolución.
La necesidad de una gran organización política se ve hoy con claridad en nuestro país. No es casual que Chávez convoque a construir el PSUV, y no es casual tampoco que más de 5 millones de compatriotas se hayan inscrito.
Lenin, el bolchevismo y la lucha contra la enfermedad del izquierdismo.
Existe por el rol lamentable del stalinismo una matriz de opinión que intenta mostrar al partido bolchevique como sinónimo de la degeneración burocrática que tuvo décadas después. Contra esa falsedad, la historia del bolchevismo se caracterizó por una lucha constante por llegar al movimiento de masas, por luchas políticas en su interior con distintas tendencias y corrientes, con una gran circulación de ideas en su interior y muchas veces expresadas y debatidas públicamente. Era un partido que fue creciendo por reflejar las necesidades más sentidas de la clase obrera y del pueblo ruso, y por haber tenido firmeza política por un lado y un régimen interno democrático por otro. Lenin y los bolcheviques creían en la necesidad del debate y del choque de ideas, como bien lo resume en su libro el historiador Pierre Broué "Su influencia se basa en la vigorosa fuerza de sus ideas, de su temple de luchador de su genio polémico, antes que en el conformismo o en e acatamiento de una severa disciplina. Todos sus compañeros, de Krasin a Bujarin, manifestarán hasta que punto supone para ellos un verdadero problema de conciencia enfrentarse con él. Sin embargo, no reparan en hacerlo pues se trata de un deber, él mismo lo afirma, -«el primero de los deberes de un revolucionario es criticar a sus dirigentes: los discípulos no serían por tanto dignos de su maestro si no se atreviesen a combatir su punto de vista cuando piensan que está equivocado. Además, un partido revolucionario no se construye con robots». Esta es la opinión de Lenin cuando escribe a Bujarin que, si prescindiesen de las personas inteligentes pero poco disciplinadas y no conservasen más que a los imbéciles disciplinados, el partido se iría a pique. He aquí el motivo de que, tanto la historia del partido, como la de la fracción, no sean, desde 1903, sino una larga sucesión de conflictos ideológicos que Lenin supera sucesivamente merced a un prolongado alarde de paciencia. A este respecto, resulta extremadamente difícil separar el estudio de la personalidad de Lenin del de su fracción, cuya unidad de criterio surge de la discusión, casi permanente, que se opera, tanto sobre las cuestiones fundamentales como a propósito de la táctica a seguir en cada momento." (1).
Tras el triunfo de la Revolución Rusa surgió la necesidad de extender la revolución, comenzó a organizarse la Tercera Internacional y surgieron grandes debates. Sectores que se acercaban al movimiento revolucionario comenzaron a plantear posiciones sectarias contra la participación en organizaciones sindicales de masas, contra la intervención en los parlamentos e ignorando a las organizaciones políticas reformistas que existían aún. Tuvo que ser Lenin en 1920 y 1921 quien directamente enfrentara estas concepciones en su trabajo titulado "El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo". Desde su óptica propuso que los jóvenes partidos europeos se enraizaran entre las masas, que se trabajara dentro de los sindicatos reformistas si allí estaban los trabajadores y en el caso de Inglaterra llamó a que el joven PC apoyara electoralmente al Partido Laborista, incluso abriendo luego la posibilidad que los comunistas ingresaran a una experiencia a ese partido por estar allí sectores de masas.
En Alemania aconsejaba una política sobre otros sectores de la socialdemocracia en particular con su ala izquierda. En sus polémicas decía que "Temer un "compromiso" con esa ala del partido, es sencillamente ridículo. Al contrario, es un deber de los comunistas buscar y encontrar una forma adecuada de compromiso con ella, compromiso que permita, por una parte, facilitar y apresurar la fusión completa y necesaria con ella, y, por otra, que no cohiba en nada a los comunistas en su lucha ideológica y política contra el ala derecha oportunista de los "independientes". Es probable que no sea fácil elaborar una forma adecuada de compromiso, pero sólo un charlatán podría prometer a los obreros y a los comunistas alemanes un camino "fácil" para alcanzar la victoria" (2).
Como se ve, lejos estaba el mayor líder de la Revolución Rusa de creer en construir pequeños círculos aislados y auto proclamatorios. Siempre su norte eran las masas, partiendo de sus expectativas y lugares reales en donde se organizaban.
La lucha de Trotsky contra el sectarismo
Con Lenin muerto y la consolidación del stalinismo, mas el ascenso del fascismo en Europa, Trotsky fue expulsado y perseguido. Nuevamente entre los grupos que en todo el mundo lo seguían, surgieron debates similares. Dirigentes de distintos países proponían construir "núcleos puros" que nada tuvieran que ver con las grandes organizaciones comunistas y socialistas o socialdemócratas de esas décadas.
Una dura batalla política tuvo que encabezar el viejo revolucionario a principio de la década del 30 para que sus seguidores no se aislaran, sino que audazmente ingresaran tanto en el terreno político como en el sindical a donde estaban las masas y donde se podía de verdad intentar construir una política revolucionaria que fuera mucho mas que una reafirmación abstracta fuera de la lucha real. En uno de sus escritos de esos años y hablando sobre España decía: "Siempre hemos criticado a los dirigentes de la sección española por estar impregnados de un espíritu puramente propagandístico y de una actitud expectante. Los camaradas deberían releer las discusiones internacionales con la dirección española. Y he aquí el punto significativo: los camaradas españoles han declarado abiertamente su hostilidad al giro francés. Esto confirma, una vez más, que la "intransigencia" en estas cuestiones no es otra cosa que una máscara tras la cual se ocultan la pasividad puramente periodística y propagandística. En lo que a nosotros concierne, seguiremos repitiendo: el mayor error perpetrado por sección alguna, es el cometido por la sección española al no adherirse al Partido Socialista cuando comenzaba la preparación para la lucha armada" (3).
Para esa misma época en Francia y tras alentar un giro de La Liga hacia el PS no dudaba en enfrentar a los dirigentes mas sectarios planteando: "Sostengo que ninguna de nuestras secciones tuvo todavía la oportunidad de formular tan nítidamente sus ideas y de plantearlas tan directamente ante las masas como lo ha hecho la sección francesa desde que se convirtió en una tendencia del Partido Socialista" (4). Como puede verse, Trotsky estaba muy lejos de tener posiciones sectarias. En realidad combatió esas concepciones en todos los países. Su esfuerzo era por construir una organización revolucionaria partiendo de la ubicación y expectativas de las masas en relación a otros partidos y no ignorando esta realidad política.
En la misma década en los EEUU se daban problemas similares. Cannon, el mas importante dirigente y con la colaboración de Trotsky, avanzó a unificarse con otros sectores primero y luego juntos intervenir en el PS ante el surgimiento de un ala izquierda que crecía y atraía a los trabajadores. Tuvieron un sector que se opuso a integrarse al PS, pero avanzaron igual convencidos de que "el PS era una organización mucho más grande que la nuestra. Y nosotros, observando cada signo y cada síntoma, comenzamos a notar que los trabajadores que estaban despertando a las ideas radicales y otros que habían desistido del movimiento político y querían volver, se estaban uniendo al PS, no a nuestro partido. Tenían la idea de que el PS eventualmente se transformaría en un genuino partido revolucionario, gracias al desarrollo de su ala izquierda. Esto frenó la captación para el Workers Party. Era un signo de advertencia para nosotros de que no debíamos permitirnos quedar aislados del ala izquierda del PS" (5). Para Trotsky la obsesión, llegar con sus propuestas en el terreno político a millones de obreros y campesinos, "quien no encuentra el camino a las masas es un peso muerto para el partido" diría en el Programa de Transición, uno de sus últimos trabajos. En Sudamérica durante la segunda mitad del siglo XX el trotskismo nacía perseguido y sin direcciones experimentadas. Todos sus intentos de crecimiento se daban en ese marco. En Argentina aprendió sus primeros pasos bajo el peso del peronismo. Allí la corriente que encabezaba Nahuel Moreno construyó en 1957 el MAO (Movimiento de Agrupaciones Obreras) junto a lo mejor de la vanguardia peronista. Esto lo reflejan los textos de esa época luego de un debate se decidió "El eje del problema era si la tendencia clasista que intentábamos construir podía desarrollarse desde "fuera del peronismo obrero" o si en ese momento pasaba por la participación dentro de las agrupaciones obreras peronistas. La incorporación masiva del activismo a las 62 Organizaciones y su choque con los dirigentes burgueses del peronismo, llevaron a considerar "que la estructuración de la corriente de clase pasará por las agrupaciones peronistas, para lo cual es fundamental orientarlas desde su propio campo político tomándolas tal cual son, y no como quisiéramos que fuera" (6).
Esa misma corriente construyó luego en Argentina un gran partido en los 80 que lamentablemente pese a su gran inserción terminó fracasando. Varios años antes y no por casualidad su fundador Nahuel Moreno, pese a dirigir un partido de miles, alertaba contra el peligro del sectarismo en sus filas. En una escuela para la Juventud Socialista en 1985 les planteaba auto críticamente:"Por culpa de esta tendencia sectaria no pudimos hacer un trabajo fuerte, intenso, sobre los miles de nuevos dirigentes obreros y estudiantiles, honestos y extraordinariamente combativos que se nuclearon en la JTP, los Montoneros y el clasismo en la etapa anterior. Para nosotros todo el que no fuera del partido o no nos diera la razón de entrada era un pequeño burgués, contrarrevolucionario, enemigo nuestro y de la clase obrera" (7).
Para los mismos años en Brasil los sectores revolucionarios eran motor fundamental de la construcción del PT junto a corrientes reformistas. Durante años defendieron y construyeron ese partido combatiendo a la vez a quienes no querían un rumbo socialista. Un grueso grupo de estos compañeros terminaron, ya en el gobierno de Lula expulsados del PT porque correctamente se negaron a votar leyes contra los trabajadores. Luego dieron el paso a construir el PSOL, la más importante alternativa de izquierda que existe hoy en ese país. La lucha del bolchevismo y el trotskismo por construir grandes organizaciones revolucionarias tuvo siempre que enfrentar al oportunismo, pero también en gran medida al sectarismo y dogmatismo que lo alejaban de la lucha política real en el movimiento de masas, dándose para esos distintas y audaces tácticas políticas en cada etapa y ante distintas situaciones.
¿Qué tipo de partido construyeron los grandes revolucionarios del siglo XX? ¿Es verdad que el partido bolchevique era monolítico y de pensamiento único? ¿Llamó Lenin después del 17 a construir partidos cerrados y dogmáticos? ¿Trotsky rechazaba la idea de ser parte de partidos de masas que no fueran trotskistas?
Abrimos con este primer número algunos aportes e ideas sobre estos temas trascendentes. Sería imposible desarrollar en un solo artículo esta polémica. Queriendo contribuir a la formación de los miles de trabajadores y luchadores sociales que se suman al PSUV y que están por que este sea un gran partido de la revolución y útil a su profundización en su programa, sus métodos y su forma organizativa, hacemos este trabajo, utilizando distintas citas para conocimiento del lector y que luego pueda consultar a las fuentes.
La titánica tarea de hacer revolución ha demostrado a lo largo del siglo XX que se necesitó en todos sus casos algún tipo de organización política. Los organismos obreros, populares y sociales han sido indispensables y lo seguirán siendo. En Cuba también la guerrilla jugó un rol importante, pero la realidad siempre colocó como una necesidad decisiva una organización política que fuera parte real del movimiento de masas y su vanguardia. Estas deben tener una estrategia para avanzar hasta el final en su lucha contra el capitalismo. El Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky es un referente histórico importante. Su burocratización posterior a manos del stalinismo no pueden negar el rol revolucionario que jugó ese partido para alcanzar el triunfo de la revolución.
La necesidad de una gran organización política se ve hoy con claridad en nuestro país. No es casual que Chávez convoque a construir el PSUV, y no es casual tampoco que más de 5 millones de compatriotas se hayan inscrito.
Lenin, el bolchevismo y la lucha contra la enfermedad del izquierdismo.
Existe por el rol lamentable del stalinismo una matriz de opinión que intenta mostrar al partido bolchevique como sinónimo de la degeneración burocrática que tuvo décadas después. Contra esa falsedad, la historia del bolchevismo se caracterizó por una lucha constante por llegar al movimiento de masas, por luchas políticas en su interior con distintas tendencias y corrientes, con una gran circulación de ideas en su interior y muchas veces expresadas y debatidas públicamente. Era un partido que fue creciendo por reflejar las necesidades más sentidas de la clase obrera y del pueblo ruso, y por haber tenido firmeza política por un lado y un régimen interno democrático por otro. Lenin y los bolcheviques creían en la necesidad del debate y del choque de ideas, como bien lo resume en su libro el historiador Pierre Broué "Su influencia se basa en la vigorosa fuerza de sus ideas, de su temple de luchador de su genio polémico, antes que en el conformismo o en e acatamiento de una severa disciplina. Todos sus compañeros, de Krasin a Bujarin, manifestarán hasta que punto supone para ellos un verdadero problema de conciencia enfrentarse con él. Sin embargo, no reparan en hacerlo pues se trata de un deber, él mismo lo afirma, -«el primero de los deberes de un revolucionario es criticar a sus dirigentes: los discípulos no serían por tanto dignos de su maestro si no se atreviesen a combatir su punto de vista cuando piensan que está equivocado. Además, un partido revolucionario no se construye con robots». Esta es la opinión de Lenin cuando escribe a Bujarin que, si prescindiesen de las personas inteligentes pero poco disciplinadas y no conservasen más que a los imbéciles disciplinados, el partido se iría a pique. He aquí el motivo de que, tanto la historia del partido, como la de la fracción, no sean, desde 1903, sino una larga sucesión de conflictos ideológicos que Lenin supera sucesivamente merced a un prolongado alarde de paciencia. A este respecto, resulta extremadamente difícil separar el estudio de la personalidad de Lenin del de su fracción, cuya unidad de criterio surge de la discusión, casi permanente, que se opera, tanto sobre las cuestiones fundamentales como a propósito de la táctica a seguir en cada momento." (1).
Tras el triunfo de la Revolución Rusa surgió la necesidad de extender la revolución, comenzó a organizarse la Tercera Internacional y surgieron grandes debates. Sectores que se acercaban al movimiento revolucionario comenzaron a plantear posiciones sectarias contra la participación en organizaciones sindicales de masas, contra la intervención en los parlamentos e ignorando a las organizaciones políticas reformistas que existían aún. Tuvo que ser Lenin en 1920 y 1921 quien directamente enfrentara estas concepciones en su trabajo titulado "El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo". Desde su óptica propuso que los jóvenes partidos europeos se enraizaran entre las masas, que se trabajara dentro de los sindicatos reformistas si allí estaban los trabajadores y en el caso de Inglaterra llamó a que el joven PC apoyara electoralmente al Partido Laborista, incluso abriendo luego la posibilidad que los comunistas ingresaran a una experiencia a ese partido por estar allí sectores de masas.
En Alemania aconsejaba una política sobre otros sectores de la socialdemocracia en particular con su ala izquierda. En sus polémicas decía que "Temer un "compromiso" con esa ala del partido, es sencillamente ridículo. Al contrario, es un deber de los comunistas buscar y encontrar una forma adecuada de compromiso con ella, compromiso que permita, por una parte, facilitar y apresurar la fusión completa y necesaria con ella, y, por otra, que no cohiba en nada a los comunistas en su lucha ideológica y política contra el ala derecha oportunista de los "independientes". Es probable que no sea fácil elaborar una forma adecuada de compromiso, pero sólo un charlatán podría prometer a los obreros y a los comunistas alemanes un camino "fácil" para alcanzar la victoria" (2).
Como se ve, lejos estaba el mayor líder de la Revolución Rusa de creer en construir pequeños círculos aislados y auto proclamatorios. Siempre su norte eran las masas, partiendo de sus expectativas y lugares reales en donde se organizaban.
La lucha de Trotsky contra el sectarismo
Con Lenin muerto y la consolidación del stalinismo, mas el ascenso del fascismo en Europa, Trotsky fue expulsado y perseguido. Nuevamente entre los grupos que en todo el mundo lo seguían, surgieron debates similares. Dirigentes de distintos países proponían construir "núcleos puros" que nada tuvieran que ver con las grandes organizaciones comunistas y socialistas o socialdemócratas de esas décadas.
Una dura batalla política tuvo que encabezar el viejo revolucionario a principio de la década del 30 para que sus seguidores no se aislaran, sino que audazmente ingresaran tanto en el terreno político como en el sindical a donde estaban las masas y donde se podía de verdad intentar construir una política revolucionaria que fuera mucho mas que una reafirmación abstracta fuera de la lucha real. En uno de sus escritos de esos años y hablando sobre España decía: "Siempre hemos criticado a los dirigentes de la sección española por estar impregnados de un espíritu puramente propagandístico y de una actitud expectante. Los camaradas deberían releer las discusiones internacionales con la dirección española. Y he aquí el punto significativo: los camaradas españoles han declarado abiertamente su hostilidad al giro francés. Esto confirma, una vez más, que la "intransigencia" en estas cuestiones no es otra cosa que una máscara tras la cual se ocultan la pasividad puramente periodística y propagandística. En lo que a nosotros concierne, seguiremos repitiendo: el mayor error perpetrado por sección alguna, es el cometido por la sección española al no adherirse al Partido Socialista cuando comenzaba la preparación para la lucha armada" (3).
Para esa misma época en Francia y tras alentar un giro de La Liga hacia el PS no dudaba en enfrentar a los dirigentes mas sectarios planteando: "Sostengo que ninguna de nuestras secciones tuvo todavía la oportunidad de formular tan nítidamente sus ideas y de plantearlas tan directamente ante las masas como lo ha hecho la sección francesa desde que se convirtió en una tendencia del Partido Socialista" (4). Como puede verse, Trotsky estaba muy lejos de tener posiciones sectarias. En realidad combatió esas concepciones en todos los países. Su esfuerzo era por construir una organización revolucionaria partiendo de la ubicación y expectativas de las masas en relación a otros partidos y no ignorando esta realidad política.
En la misma década en los EEUU se daban problemas similares. Cannon, el mas importante dirigente y con la colaboración de Trotsky, avanzó a unificarse con otros sectores primero y luego juntos intervenir en el PS ante el surgimiento de un ala izquierda que crecía y atraía a los trabajadores. Tuvieron un sector que se opuso a integrarse al PS, pero avanzaron igual convencidos de que "el PS era una organización mucho más grande que la nuestra. Y nosotros, observando cada signo y cada síntoma, comenzamos a notar que los trabajadores que estaban despertando a las ideas radicales y otros que habían desistido del movimiento político y querían volver, se estaban uniendo al PS, no a nuestro partido. Tenían la idea de que el PS eventualmente se transformaría en un genuino partido revolucionario, gracias al desarrollo de su ala izquierda. Esto frenó la captación para el Workers Party. Era un signo de advertencia para nosotros de que no debíamos permitirnos quedar aislados del ala izquierda del PS" (5). Para Trotsky la obsesión, llegar con sus propuestas en el terreno político a millones de obreros y campesinos, "quien no encuentra el camino a las masas es un peso muerto para el partido" diría en el Programa de Transición, uno de sus últimos trabajos. En Sudamérica durante la segunda mitad del siglo XX el trotskismo nacía perseguido y sin direcciones experimentadas. Todos sus intentos de crecimiento se daban en ese marco. En Argentina aprendió sus primeros pasos bajo el peso del peronismo. Allí la corriente que encabezaba Nahuel Moreno construyó en 1957 el MAO (Movimiento de Agrupaciones Obreras) junto a lo mejor de la vanguardia peronista. Esto lo reflejan los textos de esa época luego de un debate se decidió "El eje del problema era si la tendencia clasista que intentábamos construir podía desarrollarse desde "fuera del peronismo obrero" o si en ese momento pasaba por la participación dentro de las agrupaciones obreras peronistas. La incorporación masiva del activismo a las 62 Organizaciones y su choque con los dirigentes burgueses del peronismo, llevaron a considerar "que la estructuración de la corriente de clase pasará por las agrupaciones peronistas, para lo cual es fundamental orientarlas desde su propio campo político tomándolas tal cual son, y no como quisiéramos que fuera" (6).
Esa misma corriente construyó luego en Argentina un gran partido en los 80 que lamentablemente pese a su gran inserción terminó fracasando. Varios años antes y no por casualidad su fundador Nahuel Moreno, pese a dirigir un partido de miles, alertaba contra el peligro del sectarismo en sus filas. En una escuela para la Juventud Socialista en 1985 les planteaba auto críticamente:"Por culpa de esta tendencia sectaria no pudimos hacer un trabajo fuerte, intenso, sobre los miles de nuevos dirigentes obreros y estudiantiles, honestos y extraordinariamente combativos que se nuclearon en la JTP, los Montoneros y el clasismo en la etapa anterior. Para nosotros todo el que no fuera del partido o no nos diera la razón de entrada era un pequeño burgués, contrarrevolucionario, enemigo nuestro y de la clase obrera" (7).
Para los mismos años en Brasil los sectores revolucionarios eran motor fundamental de la construcción del PT junto a corrientes reformistas. Durante años defendieron y construyeron ese partido combatiendo a la vez a quienes no querían un rumbo socialista. Un grueso grupo de estos compañeros terminaron, ya en el gobierno de Lula expulsados del PT porque correctamente se negaron a votar leyes contra los trabajadores. Luego dieron el paso a construir el PSOL, la más importante alternativa de izquierda que existe hoy en ese país. La lucha del bolchevismo y el trotskismo por construir grandes organizaciones revolucionarias tuvo siempre que enfrentar al oportunismo, pero también en gran medida al sectarismo y dogmatismo que lo alejaban de la lucha política real en el movimiento de masas, dándose para esos distintas y audaces tácticas políticas en cada etapa y ante distintas situaciones.
PSUV y partido de masas
Muchos de esos debates vuelven hoy a la par que el PSUV va naciendo. Por supuesto, ninguna de esas experiencias mencionadas son iguales al ejemplo de construcción del PSUV, como tampoco es igual la actitud de las masas inscrita en esta organización, que ha sido en su mayoría las mismas masas que ha derrotado todo los planes desarrollado por el imperialismo para acabar con este proceso. La realidad es que mientras millones se inscriben con todo su entusiasmo vemos también a sectores acomodados que van intentando mantener ahora en el PSUV sus privilegios y un control sobre las bases. Este hecho lleva a cientos de miles a querer luchar por evitarlo y a pequeños sectores a tomar sólo para no sumarse al PSUV.
Como en toda la historia del siglo XX seguimos creyendo como planteaban Lenin, Trotsky y tantos otros revolucionarios que las luchas políticas se dan donde se organizan las masas y no donde a nosotros nos gustaría que lo hicieran. En el PSUV está la esperanza de millones por profundizar la revolución, por eso muchos dirigentes de CCURA asumimos el desafío de participar con toda la fuerza que tengamos, para llevar nuestras propuestas y nuestros aportes. Y, ahí también vamos a enfrentar a todos los que quieren frenar la revolución y a los que quieren que en el PSUV no sea la base obrera y popular la protagonista.
En nuestro país hay una gran cantidad de dirigentes y camaradas que han defendido por años las enseñanzas de Lenin y el partido Bolchevique . También lo mejor del internacionalismo y las propuestas revolucionarias del Che Guevara. Algunos se consideran trotskistas o simpatizan de estas posiciones. Estos distintos sectores tenemos diferencias políticas, no obstante, repudiamos y enfrentamos a capitalista e imperialista y odiamos a los nuevos ricos, a los burócratas y a los corruptos. A todos los convocamos a sumarse a esta nueva construcción, a dar junto con nosotros y otros sectores populares una pelea en común por un proyecto revolucionario, socialista y democrático en su organización interna.
Nadie sabe de antemano el curso del nuevo partido. Estamos por construir un gran partido de masas que tendrá a su vez miles de cuadros que serán vanguardia en la lucha contra el imperialismo y contra la burguesía. Los esfuerzos, las iniciativas, las ganas y la firmeza de los revolucionarios debemos concentrarlas en esta lucha política y en el fortalecimiento a la vez, de las organizaciones del movimiento de masas. En este nuevo intento de construir un gran partido, mucho depende o influye de lo que hagamos los revolucionarios. Sino lo hacemos, de nada sirve después contar la historia lamentándonos del fortalecimiento de corrientes reformistas. Asumamos nuestra responsabilidad con la revolución, con los trabajadores y sectores populares y con esta nueva organización política en la cual tenemos mucho por hacer.
(1) El Partido Bolchevique, Pierre Broué, 1962.
Muchos de esos debates vuelven hoy a la par que el PSUV va naciendo. Por supuesto, ninguna de esas experiencias mencionadas son iguales al ejemplo de construcción del PSUV, como tampoco es igual la actitud de las masas inscrita en esta organización, que ha sido en su mayoría las mismas masas que ha derrotado todo los planes desarrollado por el imperialismo para acabar con este proceso. La realidad es que mientras millones se inscriben con todo su entusiasmo vemos también a sectores acomodados que van intentando mantener ahora en el PSUV sus privilegios y un control sobre las bases. Este hecho lleva a cientos de miles a querer luchar por evitarlo y a pequeños sectores a tomar sólo para no sumarse al PSUV.
Como en toda la historia del siglo XX seguimos creyendo como planteaban Lenin, Trotsky y tantos otros revolucionarios que las luchas políticas se dan donde se organizan las masas y no donde a nosotros nos gustaría que lo hicieran. En el PSUV está la esperanza de millones por profundizar la revolución, por eso muchos dirigentes de CCURA asumimos el desafío de participar con toda la fuerza que tengamos, para llevar nuestras propuestas y nuestros aportes. Y, ahí también vamos a enfrentar a todos los que quieren frenar la revolución y a los que quieren que en el PSUV no sea la base obrera y popular la protagonista.
En nuestro país hay una gran cantidad de dirigentes y camaradas que han defendido por años las enseñanzas de Lenin y el partido Bolchevique . También lo mejor del internacionalismo y las propuestas revolucionarias del Che Guevara. Algunos se consideran trotskistas o simpatizan de estas posiciones. Estos distintos sectores tenemos diferencias políticas, no obstante, repudiamos y enfrentamos a capitalista e imperialista y odiamos a los nuevos ricos, a los burócratas y a los corruptos. A todos los convocamos a sumarse a esta nueva construcción, a dar junto con nosotros y otros sectores populares una pelea en común por un proyecto revolucionario, socialista y democrático en su organización interna.
Nadie sabe de antemano el curso del nuevo partido. Estamos por construir un gran partido de masas que tendrá a su vez miles de cuadros que serán vanguardia en la lucha contra el imperialismo y contra la burguesía. Los esfuerzos, las iniciativas, las ganas y la firmeza de los revolucionarios debemos concentrarlas en esta lucha política y en el fortalecimiento a la vez, de las organizaciones del movimiento de masas. En este nuevo intento de construir un gran partido, mucho depende o influye de lo que hagamos los revolucionarios. Sino lo hacemos, de nada sirve después contar la historia lamentándonos del fortalecimiento de corrientes reformistas. Asumamos nuestra responsabilidad con la revolución, con los trabajadores y sectores populares y con esta nueva organización política en la cual tenemos mucho por hacer.
(1) El Partido Bolchevique, Pierre Broué, 1962.
(2) El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo, Lenin, 1921.
(3) Una vez más acerca de nuestro giro, León Trotsky, 1934.
(4) Las intrigas centristas y la táctica marxista, León Trotsky, 1935.
(5) La lucha contra el sectarismo,Conferencia de James Cannon EEUU.
(6) Historia del trotskismo obrero e internacionalista en Argentina, Ernesto González
(7) Problemas de Organización, Nahuel Moreno, 1985.
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