El Fondo del Bicentenario que Cristina Fernández de Kirchner decretó formar es de 6.569 millones de dólares: 2.187 millones irían para los organismos financieros multi-laterales -tipo BID o Banco Mundial- y los otros 4.382 millones serían para los bonistas privados, que en esencia son los llamados “fondos buitres”, cuyos dueños a su vez son los grandes bancos imperialistas.
En vez de utilizar gran parte de los ahorros del país para pagarle a toda esa manga de usureros el fraude de la deuda externa, si nosotros fuéramos gobierno a esa plata le daríamos un destino totalmente opuesto: cumplir con la tremenda “deuda interna” que hay en la Argentina. ¿Qué podríamos hacer, por ejemplo, con ese enorme Fondo del Bicentenario?
Construir 260.000 viviendas. Como el costo de construir una vivienda popular de calidad hoy ronda los 25.000 dólares, en vez de pagar la deuda externa se podrían hacer 260.000. Este plan de viviendas masivo, además de resolver el problema habitacional de miles de familias que hoy no pueden acceder a la casa propia, generaría más de 700.000 nuevos empleos en la construcción y en sus industrias conexas.
Crear 1.700.000 nuevos empleos. En este año, los 100.000 empleos creados a través de cooperativas insumirán 1.500 millones de pesos, entre sueldos, herramientas y materiales. Como al pago de la deuda el gobierno K quiere destinar 25.000 millones, que es casi 17 veces más, con esa plata se podrían crear 1.700.000 nuevos puestos de trabajo, además de hacer arreglos en barrios, escuelas y hospitales.
Renovar todo el sistema ferroviario. Otra alternativa en vez de pagar deuda trucha sería reparar a nuevo los 28.000 kilómetros de vías férreas hoy en uso. Esto permitiría elevar a 120 km por hora la velocidad promedio de los trenes, el triple de la actual. Y además se podría comprar material rodante nuevo: 500 locomotoras diesel eléctricas, 1.500 coches remol-cados para pasajeros y 15.000 vagones para carga.
Desde ya, ni los Kirchner ni ningún otro gobierno capitalista será consecuente en adoptar estas medidas. Nosotros creemos que es posible hacerlo como parte de un plan económico distinto y con un gobierno de los trabajadores y el pueblo, lo que requiere una pelea más de fondo. Más allá de eso, conocer y difundir todo lo que se podría hacer con los millones de la deuda nos fortalece para seguir peleando por el no pago.
Pablo Vasco

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