12 de octubre de 2009

CRISTINA VUELVE AL "NUEVO" FMI

Hace unos pocos años Néstor dijo que teníamos que pagarle 10.000 millones de dólares al FMI para librarnos definitivamente de él y que con eso recuperaríamos la soberanía económica. Y deslizó que estábamos cancelando la deuda externa del país. Nada era cierto, obviamente.

Por Gerardo Uceda

Hoy Cristina se dispone a arrodillarse nuevamente ante el «nuevo» Fondo y a pagarle otros 6.500 millones de dólares al Club de París. Eso sí: nos dicen que de ninguna manera nos estaríamos sometiendo a sus mandatos... Son nuevas mentiras de los K. No hay que pagar ni un peso más de la deuda externa y romper definitivamente con los organismos internacionales.

Mentira K 1: ¿No era que ya habíamos pagado la deuda?
¿Te acordás cuando hace unos pocos años, en medio de la supuesta recuperación económica de nuestro país, el entonces presidente Néstor Kirchner -haciendo gala de su doble discurso- nos vendió que como había mucha plata en las arcas del Estado (habíamos llegado a tener más de 47.000 millones de dólares de reservas) era la oportunidad histórica de cancelar la deuda externa y librarnos para siempre del FMI?
Este mensaje escondía grandes mentiras. Una era que con el pago de esos 10.000 millones estábamos cancelando la deuda externa argentina, cuando en realidad en esa época la misma ya superaba los 150.000 millones de dólares.
En realidad lo que se estaba liquidando, y al contado, era la deuda que el país debía al organismo en sí, que era menos del 10% del total. Encima, hasta el propio Fondo se sorprendió, ya que ellos pensaban que se la pagaríamos en largas cuotas, con lo que en realidad hubiéramos podido terminar pagando unos 5.000 millones reales. Es decir que el “progresista” Néstor les regaló al contado los otros 5.000 millones.
En ese entonces lo que «ingenuamente» pretendía el gobierno era una especie de soborno o chantaje al FMI, esperando que pagándoles a ellos, éstos intercedieran en los mercados internacionales a favor de la Argentina, en el sentido de que nos abrieran sus puertas para conseguir plata fresca y mejorar la calificación del país, con lo que se atraería inversión neta.
Por supuesto, nada de esto sucedió. El FMI cobró “su platita” y le soltó la mano al país, de manera que durante todos estos años y hasta la actualidad la Argentina quedó calificada como deudora morosa, porque le debía al Club de París y a otros bonistas que no entraron en el canje, y como consecuencia no entró ni un solo peso de crédito para los sectores privados o para el Estado, y tampoco vino inversión neta de capitales. Nuestro país fue uno de los que menos inversiones recibió durante los últimos cinco años, por detrás de Brasil, Chile, Colombia y hasta el Uruguay.
No te engañes, compañera o compañero. A pesar del maquillaje del INDEK y del ocultamiento expreso del gobierno, la deuda externa ha crecido y mucho bajo el mandato de los K. Y esto a pesar del supuesto canje exitoso que realizó Néstor. Hoy es difícil de decir a cuánto asciende la misma, pero seguramente ya supera los 165.000 millones de dólares. Más de 26.500 millones corresponden a los tenedores de bonos que no aceptaron el canje (Club de París, tenedores europeos y otros), más otros 20.000 millones de los intereses generados, más 9.000 millones de ajuste automático y el resto son los vencimientos de los bonos librados por el gobierno, de los que por ejemplo Cristina tuvo que usar 2.000 millones de las reservas para cancelar la parte que vencía hace un par de meses. Una buena porción de estos bonos son ajustados por el CER (coeficiente de inflación), lo que explica por qué los buitres internacionales están tan interesados en que el INDEK dé cifras reales de la inflación. No para beneficio del pueblo o de los salario sy jubilaciones, sino para que el Estado termine pagándoles a esos buitres más por los intereses.

Mentira K 2: ¿No era que nos librábamos del Fondo?
La segunda parte del discurso de Néstor Kirchner se refería, como dijimos, a que al pagarle al Fondo Monetario nos libraríamos para siempre de él y que recuperaríamos la soberanía económica del país. A partir de ese momento ese organismo no se metería más en nuestras cuentas. Muchos le creyeron, porque eran momentos de superávit y cierta popularidad política de Kirchner.
Lo que en realidad pasó fue que la Argentina siguió pagando religiosamente las cuotas al FMI y siendo miembro de segunda. Y cuando la crisis económica mundial explotó y todos los organismos de crédito estuvieron en el aire, muy criticados y hasta con voces que se alzaban reclamando que los disolvieran, entonces Cristina salió a respaldar al Fondo y a asegurar su permanencia. Y desde hace unos meses, cuando se hace evidente que la crisis se mete con todo en nuestro país, desde el gobierno nacional empezaron a largar señales de acercamiento al FMI, con reuniones del ministro Amado Boudou y del presidente del Banco Central, Martín Redrado, con Strauss-Kahn el director gerente del Fondo.
Este acercamiento lo mantuvieron más o menos disimulado, diciendo que la Argentina no aceptaría más condiciona-mientos, que no queríamos más auditorías y otros versos por el estilo. Pero esta última semana la verdad saltó a luz con todo, y se conoció que ya está muy avanzada la entrada de lleno a la órbita del Fondo Monetario, lo que lógicamente implicará que nos volverán a supervisar la economía y a decir todo lo que debemos hacer. A cambio, supuestamente nos van a facilitar las negociaciones para que consigamos plata fresca, que como siempre será para pagarles los intereses de la deuda a todos los acreedores privados y ahora nuevamente al FMI. Un negocio redondo... ¡para los buitres!
Eso sí: el gobierno de los K insiste públicamente en que “tolerará una auditoría técnica pero no condicionamientos políticos”... ¿Qué quiere decir Cristina con esto? Veamos qué entiende el gobierno por auditoría crítica técnica: “Estas girarán en torno a la inflación, el frente fiscal, los subsidios, las estadísticas y el tipo de cambio, entre otras cuestiones” (La Nación, 3/10).
Traduciendo, el FMI quiere asegurarse que se reconozca el nivel de inflación para cobrar más intereses de los bonos ajustados por inflación, exigirá que el gobierno cuide el gasto fiscal, es decir no gastar plata en aumentos salariales o gasto público, y que aumentando el tipo de cambio le asegure a los grandes empresarios mayores ganancias mientras se planchan los sueldos a valor dólar.

Mentira K 3: ¿No era que no le pagaríamos a los que no entraron en el canje?
Luego del canje de la deuda externa realizado por Néstor Kirchner hace unos años, éste aseguró también que el acreedor que no había querido entrar en aquel canje no cobraría ni un peso... Fue otra mentira más. Desde hace tiempo, por presión del FMI y de inversores extranjeros, empezó a verse que el gobierno nacional quería arreglar también con el Club de París. Inclusive, hace unos meses, quiso pagarle al contado los 6.500 millones de dólares que se supone le debemos. Pero el Club quiere cobrar también los intereses, y como había rechazo popular al pago el gobierno tuvo que recular de su intención original.
Pero ahora la vuelta al Fondo Monetario Internacional implica entre otras «perlas» la obligación de pagarle al Club de París y van por más, porque también empiezan a exigir que les paguemos a los otros bonistas, lo que sumaría más de 16.000 millones de dólares. Para hacerlo, el gobierno no tiene otra salida que recurrir a las reservas o a préstamos del FMI. Sea como sea, nuestro país quedará muchísimo más pobre y endeudado que ahora.
En resumen, el gobierno K nos habla de que hoy existe «un nuevo FMI» buscando justificar su pleno y servil retorno a los condicionamientos de ese organismo financiero imperialista.

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