
LAS PROPUESTAS SOCIALISTAS QUE HACEN FALTA
Todo el país pudo ver las últimas semanas la heroica lucha de los trabajadores de Kraft -Terrabusi, quienes frente a la actitud indignante de la empresa, la represión del Gobierno y la complicidad de la burocracia de la CGT, vienen dando un enorme ejemplo en defensa de sus puestos de trabajo. Aunque este conflicto es el más notorio, no es el único. En muchas provincias se suceden situaciones similares, dentro de estos, los autoconvocados de Tucumán son otro eslabón importante. De conjunto, hay decenas de conflictos obreros, populares y estudiantiles que recorren el país en busca de soluciones, y que sin duda tenemos que apoyar.
Al mismo tiempo, se hace cada vez más evidente que la crisis internacional, combinada con la crisis propia del país, viene avanzando. Y puede verse en los niveles de desocupación que crecen, en los aumentos de la pobreza y la indigencia. En la situación decadente de hospitales y escuelas, en el drama de provincias como Chaco atravesadas por la desnutrición, o en el drama de los servicios esenciales como la luz y el gas, donde las privatizadas y el gobierno lanzan un nuevo tarifazo. A esto podríamos sumarle el robo de nuestros recursos naturales y estratégicos como el petróleo y los minerales, a manos de transnacionales socias de los K. Por donde queramos mirar, hay crisis, negociados y problemas sociales que pagamos los trabajadores y sectores populares.
De ahí la importancia de luchar y apoyar a los que luchan, pero a la vez de levantar propuestas políticas que de verdad sean soluciones. Propuestas que además de ser necesarias, son las únicas posibles para enfrentar la crisis. Propuestas que necesitan también la mayor movilización para lograrlas. En primer lugar en defensa de los puestos de trabajo. Como ya lo hemos planteado e incluso presentado en el Congreso, hace falta prohibir por ley los despidos y suspensiones, para que ni una sola familia se sume a la desocupación. Junto con esto se necesita firmeza contra las empresas que no cumplan: hay que estatizarlas y ponerlas a funcionar bajo control de los trabajadores, como está demostrado que es posible hacer.
Frente al drama de los tarifazos también hace falta un cambio de fondo. Desde ya que estos días debemos movilizarnos para derrotar el nuevo intento de robo tarifario, pero no tenemos porque seguir aguantando esta situación. Proponemos que los servicios públicos como la luz, el agua y el gas, sean reestatizados y puestos a funcionar bajo el control de sus trabajadores y de los usuarios. Lo mismo debería hacerse con el servicio ferroviario, clave para millones de trabajadores y para el desarrollo del país. Recuperar el servicio ferroviario nacional, es otra medida esencial para terminar con el padecimiento de millones. Hoy el gobierno de los Kirchner gasta millones de dólares mensuales en subsidiar a las privatizadas. Cuando podríamos terminar con ese robo y poner esos recursos para un eficiente plan público de nuestros servicios esenciales.
Ante el hambre y la miseria creciente, también necesitamos cortar de raíz con el modelo actual. No hay manera de avanzar sino destinamos millones a generar un plan de obras públicas para dar trabajo, y sino aumentamos cualitati-vamente los presupuestos sociales para hacer frente a las necesidades básicas de miles de familias. ¿Es esto posible? Desde luego que sí. Si terminamos con los pagos a bonistas, fondos buitres y a organismos internacionales de crédito. En lugar de hacer como los K, que incluso están negociando un nuevo monitoreo del FMI sobre el país, lo que hace falta es terminar con la dependencia, cortar los pagos mensuales al exterior y colocar el conjunto de ese dinero al servicio de las necesidades populares.
Estas y otras medidas pueden tomarse. Pero no lo va a hacer este gobierno ni el régimen político del cual es parte y cómplice la oposición burguesa (PJ disidente - UCR - Coalición Cívica) ni la centro-izquierda. Ninguno de ellos propone medidas a favor de los que menos tienen. El gobierno porque actúa en defensa de las grandes empresas y el capital financiero. La oposición de derecha porque tiene las mismas recetas liberales que hundieron el país. Y la centroizquierda porque solo propone tibias medidas en el marco del régimen, mientras sigue votando las tramposas leyes de los K en el Congreso. El denominador común de todos, es que mantienen la continuidad de este sistema, el gobierno y los sectores de derecha abiertamente. La centroizquierda, generando la falsa ilusión de que pueden lograrse cambios sin enfrentar al sistema capitalista, algo que siempre es imposible, y más aún hoy, en el marco de la crisis global del capitalismo.
Además ninguno propone que sea el pueblo quien decida el rumbo que se debe seguir. Para estos sectores políticos o decide el ejecutivo, o se negocian leyes tras bastidores en una desprestigiada cámara de diputados. En uno u otro caso el pueblo es convidado de piedra. A diferencia de estas propuestas antidemocráticas, los socialistas creemos que el país necesita encarar una gran movilización y debate nacional sobre todos los temas. Como ya lo han hecho varios países del continente, es necesario convocar a elecciones para una Asamblea Constituyente. Donde se debata que hacer con la desocupación, el salario, los recursos naturales, las privatizadas, los medios de comunicación, la salud y educación pública y otros problemas. Ninguno de estos temas va a resolverse correctamente si lo siguen decidiendo entre cuatro paredes diputados y funcionarios. Es el pueblo, el que tiene que debatir y resolver que hacer.
Los socialistas del MST proponemos esta salida, superior y opuesta a la que propone el régimen político actual. Y en ese debate, defenderemos las medidas antes mencionadas y también otras en sentido socialista, para que el peso de la crisis recaiga sobre los monopolios y grandes empresarios, sobre el poder financiero y sobre el poder político corrupto que sostiene la decadencia actual. Logrando que estas medidas, sean un paso en la solución de los problemas sociales que sufrimos y a la vez una palanca hacia cambios de fondo y anticapitalistas. En ese camino, luchamos con el objetivo de un gobierno de los trabajadores y el pueblo, que de pasos en la construcción del socialismo. Para este propósito construimos el MST, proponemos un nuevo proyecto de izquierda, y llamamos a la más amplia unidad a todos los compañeros que estén dispuestos a luchar por esta salida.
Todo el país pudo ver las últimas semanas la heroica lucha de los trabajadores de Kraft -Terrabusi, quienes frente a la actitud indignante de la empresa, la represión del Gobierno y la complicidad de la burocracia de la CGT, vienen dando un enorme ejemplo en defensa de sus puestos de trabajo. Aunque este conflicto es el más notorio, no es el único. En muchas provincias se suceden situaciones similares, dentro de estos, los autoconvocados de Tucumán son otro eslabón importante. De conjunto, hay decenas de conflictos obreros, populares y estudiantiles que recorren el país en busca de soluciones, y que sin duda tenemos que apoyar.
Al mismo tiempo, se hace cada vez más evidente que la crisis internacional, combinada con la crisis propia del país, viene avanzando. Y puede verse en los niveles de desocupación que crecen, en los aumentos de la pobreza y la indigencia. En la situación decadente de hospitales y escuelas, en el drama de provincias como Chaco atravesadas por la desnutrición, o en el drama de los servicios esenciales como la luz y el gas, donde las privatizadas y el gobierno lanzan un nuevo tarifazo. A esto podríamos sumarle el robo de nuestros recursos naturales y estratégicos como el petróleo y los minerales, a manos de transnacionales socias de los K. Por donde queramos mirar, hay crisis, negociados y problemas sociales que pagamos los trabajadores y sectores populares.
De ahí la importancia de luchar y apoyar a los que luchan, pero a la vez de levantar propuestas políticas que de verdad sean soluciones. Propuestas que además de ser necesarias, son las únicas posibles para enfrentar la crisis. Propuestas que necesitan también la mayor movilización para lograrlas. En primer lugar en defensa de los puestos de trabajo. Como ya lo hemos planteado e incluso presentado en el Congreso, hace falta prohibir por ley los despidos y suspensiones, para que ni una sola familia se sume a la desocupación. Junto con esto se necesita firmeza contra las empresas que no cumplan: hay que estatizarlas y ponerlas a funcionar bajo control de los trabajadores, como está demostrado que es posible hacer.
Frente al drama de los tarifazos también hace falta un cambio de fondo. Desde ya que estos días debemos movilizarnos para derrotar el nuevo intento de robo tarifario, pero no tenemos porque seguir aguantando esta situación. Proponemos que los servicios públicos como la luz, el agua y el gas, sean reestatizados y puestos a funcionar bajo el control de sus trabajadores y de los usuarios. Lo mismo debería hacerse con el servicio ferroviario, clave para millones de trabajadores y para el desarrollo del país. Recuperar el servicio ferroviario nacional, es otra medida esencial para terminar con el padecimiento de millones. Hoy el gobierno de los Kirchner gasta millones de dólares mensuales en subsidiar a las privatizadas. Cuando podríamos terminar con ese robo y poner esos recursos para un eficiente plan público de nuestros servicios esenciales.
Ante el hambre y la miseria creciente, también necesitamos cortar de raíz con el modelo actual. No hay manera de avanzar sino destinamos millones a generar un plan de obras públicas para dar trabajo, y sino aumentamos cualitati-vamente los presupuestos sociales para hacer frente a las necesidades básicas de miles de familias. ¿Es esto posible? Desde luego que sí. Si terminamos con los pagos a bonistas, fondos buitres y a organismos internacionales de crédito. En lugar de hacer como los K, que incluso están negociando un nuevo monitoreo del FMI sobre el país, lo que hace falta es terminar con la dependencia, cortar los pagos mensuales al exterior y colocar el conjunto de ese dinero al servicio de las necesidades populares.
Estas y otras medidas pueden tomarse. Pero no lo va a hacer este gobierno ni el régimen político del cual es parte y cómplice la oposición burguesa (PJ disidente - UCR - Coalición Cívica) ni la centro-izquierda. Ninguno de ellos propone medidas a favor de los que menos tienen. El gobierno porque actúa en defensa de las grandes empresas y el capital financiero. La oposición de derecha porque tiene las mismas recetas liberales que hundieron el país. Y la centroizquierda porque solo propone tibias medidas en el marco del régimen, mientras sigue votando las tramposas leyes de los K en el Congreso. El denominador común de todos, es que mantienen la continuidad de este sistema, el gobierno y los sectores de derecha abiertamente. La centroizquierda, generando la falsa ilusión de que pueden lograrse cambios sin enfrentar al sistema capitalista, algo que siempre es imposible, y más aún hoy, en el marco de la crisis global del capitalismo.
Además ninguno propone que sea el pueblo quien decida el rumbo que se debe seguir. Para estos sectores políticos o decide el ejecutivo, o se negocian leyes tras bastidores en una desprestigiada cámara de diputados. En uno u otro caso el pueblo es convidado de piedra. A diferencia de estas propuestas antidemocráticas, los socialistas creemos que el país necesita encarar una gran movilización y debate nacional sobre todos los temas. Como ya lo han hecho varios países del continente, es necesario convocar a elecciones para una Asamblea Constituyente. Donde se debata que hacer con la desocupación, el salario, los recursos naturales, las privatizadas, los medios de comunicación, la salud y educación pública y otros problemas. Ninguno de estos temas va a resolverse correctamente si lo siguen decidiendo entre cuatro paredes diputados y funcionarios. Es el pueblo, el que tiene que debatir y resolver que hacer.
Los socialistas del MST proponemos esta salida, superior y opuesta a la que propone el régimen político actual. Y en ese debate, defenderemos las medidas antes mencionadas y también otras en sentido socialista, para que el peso de la crisis recaiga sobre los monopolios y grandes empresarios, sobre el poder financiero y sobre el poder político corrupto que sostiene la decadencia actual. Logrando que estas medidas, sean un paso en la solución de los problemas sociales que sufrimos y a la vez una palanca hacia cambios de fondo y anticapitalistas. En ese camino, luchamos con el objetivo de un gobierno de los trabajadores y el pueblo, que de pasos en la construcción del socialismo. Para este propósito construimos el MST, proponemos un nuevo proyecto de izquierda, y llamamos a la más amplia unidad a todos los compañeros que estén dispuestos a luchar por esta salida.
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