5 de julio de 2009

HONDURAS: ABAJO EL GOLPE

Por Zoilo Torres (MST Argentina)
Desde 1982 que esta nación centroamericana no se veía sacudida por una asonada militar. Han transcurrido más de veinticinco años para que fuerzas reaccionarias militares y civiles se arroguen el derecho de decidir quién debe permanecer en el gobierno de Honduras. Manuel “Mel” Zelaya fue expulsado de su cargo de Presidente de la Nación, que vencía en enero de 2010, ser reemplazado por el presidente del Congreso y ser declarado “traidor a la Patria”. Fue detenido por el ejército y le fraguaron una renuncia escrita para ser presentada en el Parlamento y con ese argumento nombrar en su reemplazo a Roberto Micheletti (a), “Goriletti” según el Presidente Chávez.
Algunas consideraciones para comprender este nuevo atentado a las libertades democráticas
Lo que estaba convocado para el domingo 28/06, que los golpistas han impedido, no es la reelección de “Mel” Zelaya ni tampoco una reforma constitucional, sino una consulta no vinculante denominada “cuarta urna” para preguntar a los hondureños si les gustaría que en las próximas elecciones de noviembre, se votase también la creación de una asamblea constituyente que reforme la Carta Magna.El Parlamento está enfrentado con Zelaya, un terrateniente acomodado que concurrió a las urnas por el Partido Liberal, que ha realizado una política de atención a los problemas sociales y de cierta independencia en alianza con Chávez.En Honduras se da el bipartidismo desde hace décadas entre el Partido Liberal – centro derecha- y el Partido Nacional – de derecha-. Hace poco el Congreso votó una ley para prohibir que se realice cualquier tipo de consulta 180 días antes de las elecciones. Una norma hecha exclusivamente para impedir la consulta de Zelaya.La Constitución, redactada en l982, en un momento de transición bajo la tutela del gobierno militar de entonces y la anuencia del gobierno de Reagan y el representante para América Negroponte, impuso algunos puntos irreformables como el de la reelección del presidente. En su artículo 4 dice “la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia” como obligatoria y califica la infracción a la norma como “delito de traición a la Patria”, que es el argumento de los golpistas, cuando dicen que “al plantear la reforma ya es un traidor”.
El Tribunal Supremo que ha ordenado la expulsión de Zelaya del país está integrado por los partidos opositores al presidente, que son los mismos que hoy dan por legal el Golpe Militar. Como jurídicamente no está establecido que el presidente deje de serlo porque es detenido por el ejército, se falsifica una carta de renuncia inexistente.Tomando en cuenta lo citado anteriormente y lo poco que llega de información sobre la situación en Tegucigalpa, capital de Honduras, desde donde llegan imágenes de multitudinarias manifestaciones de apoyo a Zelaya y otras tantas de apoyo “Goriletti”, es evidente que el golpe militar llevado adelante en Centroamérica tiene algunos aspectos conocidos, tradicionales, como la represión y encarcelamiento a quienes se movilizan contra el golpe. Otros nuevos como la movilización de apoyo de una parte del pueblo hondureño en ciudades del sur del país, motorizadas por sectores de la oligarquía hacia el nuevo gobierno, por un lado y el repudio de las Naciones Unidas y la OEA hacia el mismo gobierno por el otro.
¿Por qué un golpe en América Latina?
La crisis mundial ha debilitado la dirección del imperialismo tanto en lo económico como en lo político de los procesos mundiales. Allí donde surgen países y gobiernos que comienzan a tener políticas independientes de los EE.UU., que tienen actitudes y acciones que van contra las políticas tradicionales del imperialismo, que desarrollan agrupa-mientos de países que coinciden en esa independencia, a su vez provocan reacciones dentro de los mismos países, donde se polarizan las posiciones y conducen a situaciones parecidas donde algunas se resuelven vía democrática y en otras “ los sables vuelven a relucir su filo en tierras latinoamericanas”.Los pueblos latinoamericanos han desarrollado procesos de independencia como Venezuela, Cuba, Ecuador y Bolivia que están marcando la fisonomía política de Sudamérica, que han sacudido con su movilización los regímenes bipartidistas introduciendo a sus fuerzas armadas en derrotas importantes que les impiden intervenir en la vida política como otrora. Desde l982 que no se concretaba un golpe en Latinoamérica. No nos olvidemos que lo intentaron en Bolivia y fracasaron. Que lo llevaron adelante en Venezuela cuando lograron quitar del poder a Chávez por 48 horas, que fue repuesto en el poder por la extraordinaria movilización del pueblo de Caracas que derrotó en las calles a los golpistas.
El golpe de estado en Honduras está marcando más que el regreso de los gorilas, una desesperada táctica de desgaste para impedir y frenar cualquier proceso de cambio social, aún el más tibio. El tema es que ya no estamos en la década del ´70 y los EE.UU. están más interesados en guardar su apariencia democrática, incluso retirarse derrotado de Irak, antes que aparecer interviniendo o ampliando su intervención militar.Los pueblos latinoamericanos debemos insistir en nuestra movilización y exigir la inmediata restitución en el gobierno a “Mel” Zelaya, por más diferencias que tengamos con él y repudiar con todas nuestras fuerzas los golpes militares como el de Honduras. Así ya lo están haciendo trabajadores y sectores populares en muchos países y también en Argentina.

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