29 de marzo de 2012

LOS 100 DIAS DE CRISTINA

Según se dice, el pueblo le da 100 días a todo gobierno para que muestre sus capacidades y proyectos. En este caso, no ha sido del todo así. En parte, porque es el segundo mandato. Pero también porque antes de reasumir, CFK mostró las cartas. Algunos se sorprendieron, otros se lo esperaban. Pero no gustaron a unos ni a otros.


Es que la montaña de votos en octubre dejó sin auditorio a quienes sosteníamos que las virtudes oficiales tenían mucho de billetera llena. Y la miseria opositora, en propuestas y en respaldo, ayudó a la idea de eternidad K. Convencida (o queriendo hacerlo) de ese escenario ficticio, la sociedad recibió el golpe de timón sin ninguna preparación. En un país supuestamente blindado, al corralito al dólar lo sucedió la quita de los subsidios. Se dibujaba un horizonte de ajuste. Un apretón de cinturones que fue acompañado sin fisuras por las provincias y municipios, sean del signo político que fueren.

Al moverse el tablero, todos los actores tuvieron que revisar su ubicación. Y esto se fue expresando en todos los círculos. Así, por ejemplo, viejos y nuevos rencores, sumados a la certeza de que en las bases habría gran desaprobación al rumbo gubernamental, empujaron a Moyano a un curso de creciente oposición. Desde el acto en Huracán los cruces se mantienen y seguramente las paritarias y las elecciones internas en la CGT serán ocasión de nuevos roces.


Con estos protagonistas nunca se puede descartar reconciliaciones, pero hoy ese apoyo decidido (y vital) al modelo ha dejado de existir. En terreno de la intelectualidad también se movieron las cosas. La omnipresencia de Carta Abierta se vio perturbada por el surgimiento de Plataforma 2012, un espacio heterogéneo que está en formación, pero con su sola existencia puso de manifiesto que se refuerzan las posiciones entre los que deciden enfrentar la concepción de pensamiento único defendida por la rosada. Aquí debe integrarse a la cuestión las heridas abiertas en el ‘núcleo duro’ del kirchnerismo por la aprobación de la ley Antiterrorista, confirmando la definición de profundizar la criminalización de la protesta social.

Las luchas y protestas sociales, consecuencia de problemas estructurales no resueltos y del camino de ajuste elegido, también se las vieron con el nuevo ‘perfil’ del gobierno. La defensa cerrada de la megaminería contaminante, vino acompañada del apaleo brutal a los pueblos de Tingasta, Belén y Famatina. En plena verborragia y show pro-Malvinas, soldados no reconocidos como veteranos de guerra fueron duramente reprimidos y detenidos. Los docentes fueron tratados de vagos por cadena nacional, y atacados luego en Santa Fe. Y el reclamo de los desocupados que hace años trabajan en municipios por 1200 pesos fue denunciado como extorsión por la ministro Garré.

Aunque siempre se ensayan estas explicaciones, no debe buscarse el motivo de este giro en cuestiones psicológicas ni de mal asesoramiento de la presidenta. Lo que está detrás de todo este ruido es el contexto de crisis internacional. Una economía que se retrae en EE.UU., Europa, China y Brasil, va a golpear a un país que se ha sido concebido como sirviente de estas naciones.

La caja oficial, con la que se sustentó el doble discurso se achica irremediablemente. Entonces deben tomar medidas para mantenerla lo más abultada que se pueda y garantizar buena salud para los negocios de los capitalistas amigos, sean locales o extranjeros.

Para mantenerse en los sillones, la receta ‘nac&pop’ es idéntica a la de los ´90.

Así las cosas, va creciendo en la cabeza de millones el desencanto y, con él, la disposición de movilizarse y buscar una salida a la situación. Los supuestos opositores, como Binner o Macri, no sirven. Allí donde gobiernan también ajustan al pueblo. Tras estos 100 días, el panorama plantea dos tareas urgentes. La primera es luchar por lo que nos falta o nos quieran quitar. La segunda, forjar una alternativa de los de abajo, unida por un programa de transformación real. El MST en Movimiento Proyecto Sur, está plenamente comprometido con esta perspectiva. Te invitamos a transitarla juntos.

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