Ante la crisis capitalista mundial que ya provoca recesión en nuestro país, se está poniendo de moda una herramienta al servicio de las patronales para suspender y despedir trabajadores que es el llamado “procedimiento preventivo de crisis”.
El mismo consiste en un mecanismo por el cual la patronal acude ante el Ministerio de Trabajo, antes de tomar medidas contra los trabajadores (suspensiones masivas y/o despidos masivos), y comunica los motivos y causales que justificarían dichas medidas. Luego se le informa al sindicato.La patronal, de acuerdo a la norma, debe pedir este procedimiento cuando las medidas contra los trabajadores afecten a un 15% del personal en empresas de menos de 400 trabajadores, a un 10% cuando tiene entre 400 y 1.000 trabajadores, y a un 5% cuando tiene más de 1.000.El Ministerio de Trabajo llama a una serie de audiencias con el objetivo de llegar a un acuerdo, y mientras dure la negociación el patrón no puede despedir ni suspender a los trabajadores, y éstos no pueden realizar ninguna medida de fuerza. De este modo, los trabajadores sometidos a este procedimiento, se encuentran con las manos atadas ante los embates de la patronal.
El procedimiento preventivo de crisis es un chantaje por el cual la patronal, planteando la supuesta crisis de su empresa busca la forma de que la paguen los trabajadores atacando sus condiciones de trabajo, con suspensiones y despidos. Porque si no se llega a ningún acuerdo, aceptando el plan de la patronal, la empresa se encuentra habilitada para despedir y/o suspender.
La trampa de esta ley, hecha a la medida de los empresarios, es que si los trabajadores aceptan el acuerdo hay rebajas de las condiciones de trabajo, suspensiones y/o despidos en forma consensuada; y si no lo aceptan, la patronal está habilitada para despedir y/o suspender.Hay que rechazar esta trampa. A la patronal, cuando le fue bien y embolsó ganancias extraordinarias durante estos últimos 6 años, no hizo ningún procedimiento para repartirlas. No podemos permitir que las ganancias se las lleve la patronal y, cuando bajan, los platos rotos los paguemos los trabajadores.
Enrique Papa, abogado laboralista del CADHU
Enrique Papa, abogado laboralista del CADHU
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