Así decía la minúscula carta que recibió Haroldo Da Garoa en su dorado exilio, escabulléndose de la crisis global y reponiéndose de sus muchos achaques. Su fiel amigo de cachaças, Waldemar Augusto Freitas Albuquerque da Souza Reis, más conocido como “Dudú”, entró corriendo y gritó ¡Carta urgente de Rubén de Buenos Aires!
Haroldo leyó y enseguida arregló con el carguero senegalés “Mboro Touba”, para laburar de ayudante de cocina y llegar en 15 días a su Lanús Oeste querido.
Nomás empezó a recorrer los vericuetos de Valentín Alsina, enfiló p’al boliche “El Chancho Rengo” y mandó llamar al estado mayor de todos los vagos de la calle Oliden (todos ellos finos, sutiles y agudos cientistas políticos). No pensó Haroldo que el quilombo era tan grande, hablaban todos al mismo tiempo y se notaba en la expresión del rostro de cada uno de ellos, esa conocida mezcla de “se pudrió todo”, con “esto no da más”, que en cualquier parte del mundo enciende una sana rebeldía.
El “sapo”, encima, no se cansaba de vociferar los resultados de Catamarca: “lógico negro, si te juntás con Ramoncito “Drácula” Saade y con Luisito “Frankenstein” Barrioviejo, te hacés pelota; y eso que fueron todos, desde Néstor “El Jefe que ya no agarra ningún sillón”, Cristina “¿Quién me puso acá, dónde estoy, esto es Tartagal?”, que inauguró no sé cuántos Kioscos, hasta todos los alcahuetes que repartieron guita, obras, colchones y lápiz de labios para pintarse el tuges. “No alcanzó porque la gente está repodrida”, agregó Cacho, un lavacoches de la calle Oliden. “Bueno, pero ojo, decía el “Pardo” Abbadie, repartidor de soda de Escalada, algunos se engrupen que para sacar a éstos hay que volcarse para el lado del “Colorado” de Nabáez (a propósito, una versión malintencionada dice que un camionero le dijo: ¡tenés un tatuaje hasta en el hue... . izquierdo!) el estancierito “Felipillo” y toda la resaca del PJ “Unido”.
Y así todos, uno tras otro, apocalípticos: “éstos no terminan” y cosas por el estilo.
Hasta que tomó la palabra la abuela Segundina Inostroza, madre de metalúrgico, sabia de tanta pobreza y tanto trabajo mal remunerado, y con sabiduría y emoción habló: “¡Basta, que lo parió! Está bien Catamarca, Obama, la crisis y todo lo que ustedes quieran, pero acá hay algo mucho más serio, falta laburo, no hay guita, en todos lados despiden, no hay mango que alcance para pagar los aumentos de la luz, de los alquileres, los remedios: ¡ARACA COMPAÑEROS QUE PELIGRA EL MORFETEO! ¿me explico? los gurises tienen hambre, octubre está lejos y la mano viene pesada!
Salute.
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