Retroceso K y nulo recambio
Si bien la cuestión ha tenido muchas idas y vueltas, en los últimos días se viene colando con más insistencia. Hasta el momento no se puede saber con qué grado de prioridad va a tomar el poder oficial esta pelea. Incluso podría decirse que ha sido la ‘oposición’ la que ha salido con más énfasis a referirse al tema. Pero al entrar en detalle, el debate sobre la re-reelección de Cristina y la posible reforma constitucional permite ver con bastante claridad el estado de situación general que presenta el mapa político nacional. Y, en consecuencia, las tareas que tenemos por delante quienes queremos un cambio rotundo en el país.
Con campaña por la re-re o sin ella, lo primero que se confirma es que el discurso que ubicaba al kirchnerismo como nuevo movimiento histórico queda desmentido –además que por la realidad- por su propia conducción. Después de casi una década en el poder, el proyecto oficial está cada día más reducido a un pequeño grupo que decide todo. El grueso de la estructura que los llevó hasta aquí se va desmembrando a medida que la caja se achica y las internas se vuelven más impiadosas. Los aliados de ayer son opositores de hoy, los nuevos aliados nunca se animan a poner lo que hay que poner. El caso de la CGT sirve como muestra. Agreguemos las medidas antipopulares para sostener un modelo agotado en medio del apremio creciente de la crisis internacional y la perspectiva oficial empeora.