Un pueblo entero, contra la minería a cielo abierto
Desde hace 20 días, la localidad de Famatina y toda la precordillera riojana están en ebullición. La construcción de una mina a cielo abierto para extraer oro, plata y cobre, a través de un convenio firmado en agosto pasado entre el gobernador kirchnerista Beder Herrera y la minera canadiense Osisko Mining Corporation, ha generado un movimiento de miles de vecinos que cortan la ruta y se autoconvocan en defensa del agua y la vida.
Famatina es un pequeño y hermoso pueblo cordillerano. Los vecinos se oponen a la destrucción del cerro y a que la minera utilice cianuro y millones de litros de agua. Empezaron siendo unos 300 pobladores, que cortaron el único acceso al cerro y a la mina La Mejicana. Con el correr de los días, se fueron sumando más y más. Por eso, como bien dijo Pino Solanas cuando estuvo allá para llevar el apoyo del Movimiento Proyecto Sur, “esto ya no es un corte, es una verdadera pueblada”.
Tan fuerte es el la resistencia del pueblo que obligó al intendente Bordagaray, aliado de Beder Herrera, a apoyar la lucha. La justicia riojana imputó a 8 asambleístas por “impedir el libre tránsito” y desde hace días amenaza con desalojar el corte.
La Osisko Mining es una nueva transnacional de Canadá, país que hoy es el motor de la mega minería. El pueblo riojano ya expulsó a la Barrick Gold, pero como pasa ahora en Esquel, con los mismos financistas, vienen otras compañías a saquear nuestros recursos y contaminar nuestras vidas.
¡El agua vale más que el oro!
Este grito está recorriendo el país de norte a sur. Se escucha en las calles de Esquel y en el Centro Cívico de Bariloche. Se pinta en las paredes de Mendoza y estalla en miles de gargantas en Andalgalá, Belén, Chilecito, Famatina y en toda la cordillera.
La minería a cielo abierto produce un efecto devastador sobre el medio ambiente, en la flora, la fauna y el agua. Los glaciares del cerro Famatina alimentan todo el circuito hídrico de La Rioja. La transnacional ataca el agua y la vida de poblaciones enteras. Por eso hoy todos somos Famatina. La lucha por impedir el inicio de la explotación, que triunfó en su primer día, es una lucha de todos. En Buenos Aires y otras ciudades hay marchas y acciones de apoyo, que debemos mantener y profundizar. ¡Que no pase el plan del gobierno nacional y provincial, cómplices de la Osisko Mining! ¡Y que la minera se vaya ya!

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