Pasan las semanas y en todo el país sigue avanzando la campaña unitaria de distintas organizaciones sociales, políticas y sindicales, contra el proyecto del Tren Bala del gobierno. El millón de firmas que nos propusimos está cerca, ya rondamos las 700 mil, y la meta puede superarse ampliamente, porque en todos lados los trabajadores, jóvenes y sectores populares adhieren con su firma. No es casual, el pueblo que sufre la falta de un sistema nacional de trenes o los que viajan en el desastroso servicio actual, se suman con su firma y también a los actos y otras actividades que estamos realizando.Convocamos a nuestros lectores que aún no han firmado a que lo hagan, a que se sumen sus familiares y amigos y compañeros de trabajo o vecinos. Porque todo el país tiene que hacer sentir con fuerza el repudio al proyecto del Tren Bala y la necesidad de volver a un sistema nacional público, económico, ecológico y popular.
Hay un dicho popular usado para expresar que un sólo hecho o cir cunstancia puede pintar a una persona de cuerpo entero. Dice “Para muestra, basta un botón”. En este caso, aplicado a los Kirchner, se podría decir “Para muestra, basta un tren bala”. Todas las mentiras políticas usadas como banderas del gobierno se transforman en jirones al posar la mirada en el proyecto faraónico que, incluso, hay que ver si se concreta. Ya hay una campaña nacional amplia y unitaria, que reflejamos en estas páginas y que tenemos que impulsar con todas nuestras fuerzas.
¿Nueva política?
Otros presidentes usaron el anuncio de proyectos faraónicos para intentar fortalecer y renovar su imagen haciéndonos creer que vamos a entrar en el “primer mundo”, en la “modernidad” y para desviar la atención generalizada de los grandes problemas de las mayorías. Menem fue un especialista: fue el primero en hablar de hacer un tren bala y hasta de viajes por el espacio, que salían a la luz a partir de sus propias elucubraciones. Los Kirchner lo imitan con su tren de alta velocidad, en medio de una pobreza creciente, crisis energética, crisis vial, crisis social y crisis con el campo, tomando las decisiones con soberbia y entre dos o tres funcionarios, a espaldas de las grandes mayorías. No es nueva política sino viejo verso.
¿Gobierno popular y de inclusión social?
Millones viajamos en tren todos los días. Viajamos es una forma de decir, en realidad somos transportados en vagones, como ganado: apretados y en las peores condiciones. Literalmente, con cada boleto que sacamos, adquirimos el “derecho” a correr el serio riesgo de un accidente, de tener que cambiar de formación, de llegar a cualquier hora al trabajo y otros serios contratiempos, dignos de viajar en un tren fantasma, comandado por las empresas privadas. Miles de pueblos están aislados por el cierre de ramales que los coloca al borde de la marginalidad. La respuesta de los Kirchner frente a esta tremenda realidad es ignorarla y favorecer a los casi ricos que puedan pagar un boleto de entre $ 300 y 600. Durante el gobierno de Perón se hizo algo completamente distinto. El de Cristina no es un gobierno popular ni de inclusión social, sino que está al servicio de los ricos y de empujar a millones de argentinos hacia la marginalidad.
¿Un País en serio?
Está absolutamente demostrado en el mundo que utilizar trenes abarata cualitativamente costos de traslado de la producción, disminuye la cantidad de accidentes en las rutas al trasladar los camiones en vagones y que cumple una enorme función social, uniendo a las distintas poblaciones del país. Considerar esta realidad palpable en los países “desarrollados” sería un elemental síntoma de seriedad. El tren bala, no puede hacer ninguna de estas cosas. Lejos de ser un gobierno serio para lograr una Argentina seria, los Kirchner encabezan un gobierno de aventureros, pocos serios, acostumbrados a gobernar una provincia como patrones de estancia, no son capaces de lograr un desarrollo serio ni siquiera en los limi-tadísimos márgenes del capitalismo que defienden.
¿Se enfrenta la concentración y la corrupción?
Las medidas gubernamentales favorecen a las multinacionales y a los grandes patrones. Por eso, el empren-dimiento lo realizará la multinacional francesa Alstom S.A. que embolsará siderales ganancias. Dicho sea de paso, esta empresa tiene inversiones en varios países del mundo. Uno de ellos es Brasil en dónde está siendo investigada por pago de coimas y corrupción. Con el tren bala, el gobierno de los Kirchner, sigue concentrando la riqueza en pocas manos y lejos de la trasparencia, se envuelve cada vez más en la corrupción propia y la que llevan a cabo los socios que elige.
¿Hay distribución de la riqueza?
El enorme superávit fiscal y los fondos del estado se usan para pagar la deuda externa al FMI y al Club de París. La construcción del tren bala se hará emitiendo deuda pública por 400 millones de dólares en 30 años, sólo al inicio. Aunque nadie sabe cuánto costará realmente, de dice que serán 10 mil millones. Esto no hará más que acarrear mayor endeudamiento. A la población no llega nada, se podría reactivar los ramales nacionales y, en distintas etapas, hacerlo extender para llegar a todo el país, invirtiendo en plantas de laminado de rieles, locomotoras, vagones de cargas, coches de pasajeros, arreglo y construcción de estaciones y talleres. Se podría aprovechar la experiencia de miles de ferroviarios que fueron despedidos con la privatización. La puesta en ejecución de semejante obra pública generaría miles y miles de puestos de trabajo genuino para atacar la desocupación. Con el tren bala, la riqueza acumulada del país no llega a la mayoría del pueblo trabajador, ni al campo, no llega a los de abajo. El gobierno de los Kirchner no distribuye la riqueza sino que laconcentra. Los Kirchner son lo mismo que los anteriores gobiernos que nos hundieron, “para muestra, basta un tren bala...”
8 de junio de 2008
4 de junio de 2008
UN MILLON DE FIRMAS CONTRA EL TREN BALA

Por Izquierda Socialista
Frente al colapso del sistema ferroviario, y a pesar del amplio repudio popular, el gobierno insiste con llevar adelante el proyecto elitista del Tren Bala.
El gobierno, desoyendo la creciente bronca popular, pretende continuar con el repudiado proyecto del tren bala. Un proyecto que no sólo es elitista (costará $600 el boleto), sino que además ratifica y profundiza las políticas neoliberales de entrega y endeudamiento externo, que a esta altura podemos afirmar, no son una exclusividad de los 90.
Inicialmente el gobierno anunció que los costos de la obra serían de 1.350 millones de dólares. A los pocos días, y aún antes de comenzada la obra, ya nos habíamos endeudado por un monto total de 4.000 millones de dólares, a pagar en cómodas cuotas durante los próximos 30 años. Sin embargo, por estos días, el Consejo Interprovincial del Ministerio de Obras Públicas (CIMOP), ha anunciado que la obra costaría en total 10 veces más de lo dicho inicialmente por el gobierno, llegando a las friolera de 13.490 millones de dólares.
Por la reconstrucción del sistema ferroviario.
Con sólo 3.100 millones de dólares (menos de una cuarta parte de los gastos que se cree, generaría el tren bala), se podría no sólo reconstruir y reactivar la red troncal del sistema ferroviario, sino que además se podrían electrificar el conjunto de los trenes urbanos, e incluso mejorar el total de las líneas de servicio y carga. Estas importantes mejoras permitirían, además de garantizar un servicio adecuado y accesible para el conjunto de los usuarios, reactivar las economías regionales y abaratar el consumo de productos básicos, al reducir los costos de transporte. A esto se suman los importantes beneficios que tiene el ferrocarril, respecto a otros transportes, en materia de ahorro de energía y cuidado del medio ambiente.
Por todo esto, es necesario que el transporte ferroviario deje de ser considerado un simple negocio en el que se benefician sólo unos pocos empresarios corruptos, y algunos grupos concentrados que utilizan para su propia logística aquellos pocos ramales que han sobrevivido al desguace menemista. Debe ser el Estado (como lo ha sido históricamente) el responsable de garantizar la inversión y el mantenimiento de la red ferroviaria, dada la importancia capital de este transporte en el conjunto de la economía. Y serán los trabajadores y usuarios los llamados a administrarlos, por ser los únicos interesados en brindar un servicio módico y de calidad, tanto para el transporte de pasajeros (que ellos utilizan a diario), como así también para el transporte de carga, cuyo control en los costos les permitirá contener el encarecimiento sustancial de los productos.
Sigamos adelante con la campaña
La campaña en contra del tren bala, de la cual somos parte, ha sido producto de la decisión y coordinación entre los cuerpos de delegados de las líneas Mitre, Sarmiento y Belgrano Norte, junto a diputados nacionales como Claudio Lozano, Eduardo Macaluse, María América González; a personalidades como Pino Solanas, y a distintas organizaciones de usuarios, sociales y políticas. Todos hemos coincidido, mas allá de las diferencias que nos separan en otros temas de la vida nacional, en la acuciante tarea de recuperar el ferrocarril para el beneficio del pueblo.
Como parte de esta campaña que ya lleva más de un mes, se ha decidido lanzar de manera conjunta la recolección de un millón de firmas en repudio al absurdo proyecto de Cristina. A menos de 15 días de iniciada la recolección, ya se han reunido más de 500 mil adhesiones, lo cual da muestras del amplio repudio popular. Por eso invitamos a nuestros lectores a seguir avanzado en esta pelea, no solo recolectando firmas, sino también movilizándonos e impulsando la realización de actos y marchas, para terminar de una vez por todas con el proyecto del tren bala. Para que se vea que detrás de aquel millón de firmas, hay también un millón de personas organizadas y dispuestas a dar la pelea por la reestatización del ferrocarril, bajo el control de sus trabajadores y usuarios.
Frente al colapso del sistema ferroviario, y a pesar del amplio repudio popular, el gobierno insiste con llevar adelante el proyecto elitista del Tren Bala.
El gobierno, desoyendo la creciente bronca popular, pretende continuar con el repudiado proyecto del tren bala. Un proyecto que no sólo es elitista (costará $600 el boleto), sino que además ratifica y profundiza las políticas neoliberales de entrega y endeudamiento externo, que a esta altura podemos afirmar, no son una exclusividad de los 90.
Inicialmente el gobierno anunció que los costos de la obra serían de 1.350 millones de dólares. A los pocos días, y aún antes de comenzada la obra, ya nos habíamos endeudado por un monto total de 4.000 millones de dólares, a pagar en cómodas cuotas durante los próximos 30 años. Sin embargo, por estos días, el Consejo Interprovincial del Ministerio de Obras Públicas (CIMOP), ha anunciado que la obra costaría en total 10 veces más de lo dicho inicialmente por el gobierno, llegando a las friolera de 13.490 millones de dólares.
Por la reconstrucción del sistema ferroviario.
Con sólo 3.100 millones de dólares (menos de una cuarta parte de los gastos que se cree, generaría el tren bala), se podría no sólo reconstruir y reactivar la red troncal del sistema ferroviario, sino que además se podrían electrificar el conjunto de los trenes urbanos, e incluso mejorar el total de las líneas de servicio y carga. Estas importantes mejoras permitirían, además de garantizar un servicio adecuado y accesible para el conjunto de los usuarios, reactivar las economías regionales y abaratar el consumo de productos básicos, al reducir los costos de transporte. A esto se suman los importantes beneficios que tiene el ferrocarril, respecto a otros transportes, en materia de ahorro de energía y cuidado del medio ambiente.
Por todo esto, es necesario que el transporte ferroviario deje de ser considerado un simple negocio en el que se benefician sólo unos pocos empresarios corruptos, y algunos grupos concentrados que utilizan para su propia logística aquellos pocos ramales que han sobrevivido al desguace menemista. Debe ser el Estado (como lo ha sido históricamente) el responsable de garantizar la inversión y el mantenimiento de la red ferroviaria, dada la importancia capital de este transporte en el conjunto de la economía. Y serán los trabajadores y usuarios los llamados a administrarlos, por ser los únicos interesados en brindar un servicio módico y de calidad, tanto para el transporte de pasajeros (que ellos utilizan a diario), como así también para el transporte de carga, cuyo control en los costos les permitirá contener el encarecimiento sustancial de los productos.
Sigamos adelante con la campaña
La campaña en contra del tren bala, de la cual somos parte, ha sido producto de la decisión y coordinación entre los cuerpos de delegados de las líneas Mitre, Sarmiento y Belgrano Norte, junto a diputados nacionales como Claudio Lozano, Eduardo Macaluse, María América González; a personalidades como Pino Solanas, y a distintas organizaciones de usuarios, sociales y políticas. Todos hemos coincidido, mas allá de las diferencias que nos separan en otros temas de la vida nacional, en la acuciante tarea de recuperar el ferrocarril para el beneficio del pueblo.
Como parte de esta campaña que ya lleva más de un mes, se ha decidido lanzar de manera conjunta la recolección de un millón de firmas en repudio al absurdo proyecto de Cristina. A menos de 15 días de iniciada la recolección, ya se han reunido más de 500 mil adhesiones, lo cual da muestras del amplio repudio popular. Por eso invitamos a nuestros lectores a seguir avanzado en esta pelea, no solo recolectando firmas, sino también movilizándonos e impulsando la realización de actos y marchas, para terminar de una vez por todas con el proyecto del tren bala. Para que se vea que detrás de aquel millón de firmas, hay también un millón de personas organizadas y dispuestas a dar la pelea por la reestatización del ferrocarril, bajo el control de sus trabajadores y usuarios.
VILMA RIPOLL LE CONTESTA AL GOBIERNO
La dirigente Vilma Ripoll (MST-Nueva Izquierda) se refirió a la decisión del gobierno de suspender la reunión con el campo y cuestionar la presencia de políticos en Rosario.
Manifestó que “Cientos de miles de chacareros hicieron un actazo en Rosario pero la sordera e irresponsabilidad de Cristina va a provocar una crisis mayor., Hacen anuncios unilaterales, pero sino retroceden y ponen retenciones diferenciadas entre pequeños y grandes no habrá solución. Dicen que le molesta el discurso de De Angeli y Buzzi no el de Miguens de la Sociedad Rural. Confirmando que buscan acordar contra los pequeños”.
Ripoll agregó que “Fernández se queja de mi presencia y la de otros en el acto en Rosario para desviar la discusión central: quedó en evidencia que su modelo fracasó. No solo por las retenciones indiscriminadas que perjudica a los pequeños productores, sino también porque no resuelve la inflación y aumenta la pobreza, subsidia en el campo y en la industria a los grandes grupos económicos y gasta millones en un Tren Bala para ricos mientras los pobres no pueden viajar”.
Manifestó que “Cientos de miles de chacareros hicieron un actazo en Rosario pero la sordera e irresponsabilidad de Cristina va a provocar una crisis mayor., Hacen anuncios unilaterales, pero sino retroceden y ponen retenciones diferenciadas entre pequeños y grandes no habrá solución. Dicen que le molesta el discurso de De Angeli y Buzzi no el de Miguens de la Sociedad Rural. Confirmando que buscan acordar contra los pequeños”.
Ripoll agregó que “Fernández se queja de mi presencia y la de otros en el acto en Rosario para desviar la discusión central: quedó en evidencia que su modelo fracasó. No solo por las retenciones indiscriminadas que perjudica a los pequeños productores, sino también porque no resuelve la inflación y aumenta la pobreza, subsidia en el campo y en la industria a los grandes grupos económicos y gasta millones en un Tren Bala para ricos mientras los pobres no pueden viajar”.
3 de junio de 2008
SI HAY MISERIA... QUE NO SE NOTE
Cada vez es más grande el esfuerzo del gobierno por tapar el sol con las manos. Los precios están por las nubes, los aumentos a los salarios recibidos en el primer trimestre ya fueron devorados por la inflación y, sin embargo, desde la Rosada se empeñan en dibujar los números del INDEC y van por más: dejarán de publicar el índice de precios al consumidor nacional, que incluía información provista por siete provincias, entre ellas algunas que calculan una inflación tres veces superior a la admitida oficialmente por el gobierno.
Hasta el momento, en ocho jurisdicciones –incluidas Mendoza, Córdoba y Rosario, entre otras– se relevaban los precios de bienes y servicios, para luego ser publicados en el boletín del INDEC, mientras que ahora sólo se hará con los de Gran Buenos Aires.El índice nacional nació bajo el gobierno kirchnerista, comenzando a publicarse en noviembre de 2005. El proyecto fue impulsado porque en ese entonces las provincias daban una inflación más baja que en la Capital. Sin embargo, en el primer trimestre de 2008, el INDEC reconoció una inflación del 2,5%, mientras que San Luis la calculó en 8,5% y Santa Fe en 7,1%. Como ahora las provincias suben el promedio del índice nacional, ya no le sirven a Moreno para dibujar los números y por eso borran los índices y listo.A esto hay que sumarle que también a principio de año se cambió la composición de la canasta familiar. Decidieron sacar algunos productos porque consideran que no son tan necesarios para sobrevivir. Parece que llegaron a la conclusión que los argentinos podemos vivir cada vez con menos, y así lo expresan sin tapujos.Además, el gobierno reveló que hace ocho meses está midiendo el nuevo Indice de Precios al Consumidor, y que los números de mayo podrían ser los primeros en darse a conocer. El resultado está cantado: dirá que estamos cada vez mejor, que el país avanza y los precios no suben tanto. Pero ya nadie cree que esos índices sean reales. Basta con ir al supermercado para darse cuenta que todo sigue subiendo a niveles insoportables.
Los sueldos en la lona
En este marco, los aumentos en los sueldos, que fueron siendo actualizados gracias a las luchas de los trabajadores, fueron devorados por la inflación, cosa que el gobierno pretende desconocer para evitar una oleada de pedidos por nuevos aumentos.¿Cuál es la realidad? El sindicalista ya devenido prácticamente en funcionario del gobierno, Hugo Moyano, pactó a principio de año un aumento del 19,5% en los salarios. Si seguimos al INDEC podemos estar contentos ya que la inflación del último año fue del 8,9%, por lo que no podríamos tener ningún tipo de problemas con los aumentos que recibimos. Sin embargo, algunas consultoras independientes y ex trabajadores del INDEC estiman que las subas en los precios ya llegaron a alcanzar entre un 22 y un 26% y siguen creciendo. Y a los que vivimos en este país nos resulta fácil comprobar quién hace los estudios más serios.La visión de varios economistas no es más alentadora: ven el proceso de subas de precios en vías de aceleración y el poder adquisitivo del salario en pleno declive. Lo del gobierno es tan escandaloso que desde un sector del círculo más cerrado de los Kirchner se empezó a hablar de que hay que “blanquear lo que está pasando”. Pero como quedó claro desde la crisis con el campo, las decisiones las toma el “ex” presidente. Y Néstor Kirchner decidió seguir mintiendo.
Hasta el momento, en ocho jurisdicciones –incluidas Mendoza, Córdoba y Rosario, entre otras– se relevaban los precios de bienes y servicios, para luego ser publicados en el boletín del INDEC, mientras que ahora sólo se hará con los de Gran Buenos Aires.El índice nacional nació bajo el gobierno kirchnerista, comenzando a publicarse en noviembre de 2005. El proyecto fue impulsado porque en ese entonces las provincias daban una inflación más baja que en la Capital. Sin embargo, en el primer trimestre de 2008, el INDEC reconoció una inflación del 2,5%, mientras que San Luis la calculó en 8,5% y Santa Fe en 7,1%. Como ahora las provincias suben el promedio del índice nacional, ya no le sirven a Moreno para dibujar los números y por eso borran los índices y listo.A esto hay que sumarle que también a principio de año se cambió la composición de la canasta familiar. Decidieron sacar algunos productos porque consideran que no son tan necesarios para sobrevivir. Parece que llegaron a la conclusión que los argentinos podemos vivir cada vez con menos, y así lo expresan sin tapujos.Además, el gobierno reveló que hace ocho meses está midiendo el nuevo Indice de Precios al Consumidor, y que los números de mayo podrían ser los primeros en darse a conocer. El resultado está cantado: dirá que estamos cada vez mejor, que el país avanza y los precios no suben tanto. Pero ya nadie cree que esos índices sean reales. Basta con ir al supermercado para darse cuenta que todo sigue subiendo a niveles insoportables.
Los sueldos en la lona
En este marco, los aumentos en los sueldos, que fueron siendo actualizados gracias a las luchas de los trabajadores, fueron devorados por la inflación, cosa que el gobierno pretende desconocer para evitar una oleada de pedidos por nuevos aumentos.¿Cuál es la realidad? El sindicalista ya devenido prácticamente en funcionario del gobierno, Hugo Moyano, pactó a principio de año un aumento del 19,5% en los salarios. Si seguimos al INDEC podemos estar contentos ya que la inflación del último año fue del 8,9%, por lo que no podríamos tener ningún tipo de problemas con los aumentos que recibimos. Sin embargo, algunas consultoras independientes y ex trabajadores del INDEC estiman que las subas en los precios ya llegaron a alcanzar entre un 22 y un 26% y siguen creciendo. Y a los que vivimos en este país nos resulta fácil comprobar quién hace los estudios más serios.La visión de varios economistas no es más alentadora: ven el proceso de subas de precios en vías de aceleración y el poder adquisitivo del salario en pleno declive. Lo del gobierno es tan escandaloso que desde un sector del círculo más cerrado de los Kirchner se empezó a hablar de que hay que “blanquear lo que está pasando”. Pero como quedó claro desde la crisis con el campo, las decisiones las toma el “ex” presidente. Y Néstor Kirchner decidió seguir mintiendo.
PATRICIA WALSH CUESTIONO LA UTILIZACION POLITICA DE LA FIGURA DE SU PADRE
Hoy, duro debate en un evento en la ESMA
Patricia Walsh cuestionó la utilización política de la figura de su padre.
Tras oponerse desde hace un mes a la realización de un evento oficial en la ESMA sobre la reedición del libro El violento oficio de escribir, de Rodolfo Walsh, su hija Patricia asistió hoy allí para cuestionar “la utilización política que hace el oficialismo” de la figura de su padre.Ante el secretario de Derechos Humanos de la Nación Eduardo Duhalde, presente en el acto, Patricia Walsh, autora de la nulidad de las leyes de impunidad y actual legisladora porteña, señaló: “Lo digo con dolor: aunque la familia de Rodolfo Walsh no está de acuerdo, igual hicieron este evento. Cuestiono la utilización política que hace el oficialismo de la figura de mi padre, más aún en este lugar y cuando todavía siguen impunes los genocidas que lo asesinaron.”
Patricia Walsh cuestionó la utilización política de la figura de su padre.
Tras oponerse desde hace un mes a la realización de un evento oficial en la ESMA sobre la reedición del libro El violento oficio de escribir, de Rodolfo Walsh, su hija Patricia asistió hoy allí para cuestionar “la utilización política que hace el oficialismo” de la figura de su padre.Ante el secretario de Derechos Humanos de la Nación Eduardo Duhalde, presente en el acto, Patricia Walsh, autora de la nulidad de las leyes de impunidad y actual legisladora porteña, señaló: “Lo digo con dolor: aunque la familia de Rodolfo Walsh no está de acuerdo, igual hicieron este evento. Cuestiono la utilización política que hace el oficialismo de la figura de mi padre, más aún en este lugar y cuando todavía siguen impunes los genocidas que lo asesinaron.”
2 de junio de 2008
POR LA SOBERANIA
Mucho se habla en estos años de "recuperar la soberanía", de proyectos nacionales y populares, etc. Sin embargo nuestros principales recursos se encuentran en manos extranjeras (gas, petróleo, agua e incluso tierra) y los servicios desmantelados (trenes por ejemplo) mientras el Gobierno Nacional se encarga de subsidiar con cifras millonarias a quienes tienen la concesión de estos servicios a cambio de la destrucción progresiva de los mismos.
Pero existe una larga lucha desde los noventa, es decir, desde el inicio de las políticas neoliberales y entreguistas, por la verdadera soberanía nacional, la protección de nuestros recursos naturales y el control de nuestros servicios. Una lucha que se irá profundizando y que es sentida por buena parte de la población. Porque tenemos por delante duras batallas y tenemos que sumar voluntades para ello. Existen varios ejemplos, como la agrupación MO.RE.NO encabezada por Pino Solanas en la lucha por recuperar nuestros recursos energéticos. En el caso de los servicios públicos, están los casos de la Comisión Nacional Salvemos al Tren y la recientemente creada Tren para todos realizando distintas acciones para presionar a legisladores y autoridades nacionales para la reconstrucción de un tren para los trabajadores y el pueblo y no la locura menemista del Tren Bala.
No hay que bajar los brazos, hay que seguir adelante para defender y recuperar lo que es es nuestro.
Pero existe una larga lucha desde los noventa, es decir, desde el inicio de las políticas neoliberales y entreguistas, por la verdadera soberanía nacional, la protección de nuestros recursos naturales y el control de nuestros servicios. Una lucha que se irá profundizando y que es sentida por buena parte de la población. Porque tenemos por delante duras batallas y tenemos que sumar voluntades para ello. Existen varios ejemplos, como la agrupación MO.RE.NO encabezada por Pino Solanas en la lucha por recuperar nuestros recursos energéticos. En el caso de los servicios públicos, están los casos de la Comisión Nacional Salvemos al Tren y la recientemente creada Tren para todos realizando distintas acciones para presionar a legisladores y autoridades nacionales para la reconstrucción de un tren para los trabajadores y el pueblo y no la locura menemista del Tren Bala.
No hay que bajar los brazos, hay que seguir adelante para defender y recuperar lo que es es nuestro.
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